
La decisión de los doctores del Barça de no efectuar declaraciones (decisión ya lejana en el tiempo) privará a la ciencia médica de un descubrimiento que pudiera resultar trascendental: ¿cómo se lesiona un futbolista durante el reparador sueño nocturno? Y no una lesión cualquiera, sino una lesión en el recto anterior, el músculo esencial para jugar al fútbol. Probablemente nunca lo sabremos, pero ayer Rafael Márquez despertó lesionado, según explica textualmente un comunicado oficial del Barça, y ante semejante acontecimiento novedoso sólo la medicina deportiva podría aportarnos luz, pero a lo que parece seguiremos en la oscuridad. Así que al Barça se le lesionan los mediocentros incluso durmiendo, por lo que Rijkaard se queda sin argumentos para tomar decisiones y modificar una alineación cuyas virtudes y defectos son sobradamente conocidos.




El Barça tiene instaladas en su interior todas las dudas, incertidumbre nefasta para afrontar cualquier sprint final. ¿Significa que perderá la Liga? Eso no lo sabe nadie, por más pitonisos que auguren todo tipo de resultados. Pero la única certeza es que el Barça duda y, mientras se pregunta si son galgos o son podencos, el Madrid se agarra a sus certidumbres, que son pocas pero rotundas: las bananas de Beckham, los cabezazos de Ramos, las punteras de VNR y el pim pam pum demoledor. Cuatro goles de seis remates. A eso se le llama pegada. No significa jugar bien al fútbol. No hay madridista que argumente que con Capello jueguen bien. Pero nadie puede negar que golpeando al hígado son los más certeros. ¿Le bastará con eso para tumbar al Sevilla?

Para quienes gustan de las estadísticas: Xavi ha recuperado 4 balones y perdido 7; Iniesta, 3 recuperados y 5 perdidos; Deco, 2 recuperados y 10 perdidos.
Otro que regresa

Anoche, Cicinho. Los damnificados por la epidemia de cruzados van regresando en cuentagotas. El lateral diestro del Madrid es el siguiente al que felizmente reencontramos en el campeonato. El próximo será Maxi Rodríguez.
Fotos: EFE - AP.