lunes, junio 12, 2006

Segurola y Montes, excelencia e histrionismo


A la espera de Ronaldinho, Kaká, Ronaldo, Totti, Luca Toni, Henry, Zidane y los centrocampistas españoles, el Mundial tiene también sus figuras fuera del césped. Dos de ellas son periodistas y alcanzan ahora su minuto de fama por razones contrapuestas: Santi Segurola porque permuta el deporte por la cultura (¿no era cultura el deporte o es al revés?); Andrés Montes porque encabeza el estilo histriónico de La Sexta en el torneo. A la espera de otros ases, dediquemos un minuto a estos compañeros.

Montes lidera un grupo especial que ha buscado distinguirse por el tono. La Sexta ha creído oportuno capitalizar su adquisición de derechos televisivos construyendo un estilo propio que la haga singular y atraiga espectadores dentro de un mes, cuando el Mundial ya sea historia. Me parece una opción, aunque la considero peligrosa. No sólo por el tono exagerado, histriónico, a veces esperpéntico (Gatti, sin ir más lejos), sino porque puede servir algunos días, pero no es ninguna opción que fidelice para el futuro. Montes encabeza la manifestación. Es un excelente ‘showman’, buena gente, simpático y burlón, ameno en el discurso y distinto. Estableció ese estilo con los partidos de la NBA y nadie tuvo nada que oponer, pero chirría en un Mundial de fútbol. Se le ama o se le odia, dicen algunos, aunque a mi no me provoca ninguno de esos sentimientos, sino cierto hartazgo a medida que transcurren los encuentros. Está bien un poco de cachondeo, pero no me habría gustado seguir los apasionantes Madrid-Arsenal, Barça-Milan o Villarreal-Inter de Champions con esas narraciones. De acuerdo en que el sentido del humor es muy sano y conviene tomarse el fútbol con menos seriedad, pero del histrionismo al exabrupto de barra de bar o la tertulia verdulera apenas queda un milímetro.

Segurola se ha convertido en referencia y eso ya es mucho. No fue él quien creó esa escuela espléndida de periodistas deportivos de “El País”, sino el admirable Julià García Candau, hace ya treinta años. Segurola ha sido, en la distancia, el alumno más excelente. Todo el mundo es capaz de escribir bien alguna vez. Lo admirable en Segurola es que sea capaz de escribir tan bien tantas veces, de modo tan prolífico. Se le acusa de cierta pedantería, que es consustancial con su personalidad, un punto altanera como la de todos los que saben bien donde pisan. Lo que más me sorprende de él no es su claridad de ideas, su exposición brillante o la habilidad gramatical, sino su capacidad productiva. Le conocí en un Europeo de Atletismo (Split, 1990) en el que le costaba sangre sacar sus crónicas. Ya entonces eran geniales, pero su evolución ha sido meteórica, no tanto en la calidad, pues ya era inmensa, sino en el volumen. Se le echará en falta, pero Pepe Sámano, Ramon Besa y Cayetano Ros son un tridente espectacular, con capacidad sobrada para igualar al que se va.

Referencias
- He intentado dignificar


Foto: AFP.