viernes, junio 09, 2006

El fútbol y la fe

Música | Panzer Attack
# The Cooper Temple Cause



Un Mundial es un camino muy largo en el que no importa demasiado el primer paso, sino los siguientes. Es un camino repleto de trampas en el que lo verdaderamente trascendental no sólo es la capacidad futbolística, sino también la confianza en uno mismo para seguir adelante. Para llegar lejos hay que crecer. Los tigres de papel se quedan en la cuneta, exhaustos de ambición y expectativas. Van adelante los que tienen fe en sí mismos, los capaces de construir una moral colectiva, una dinámica ganadora. La autoconfianza es un motor que convierte en gigantes a los que poco antes apenas eran molinos.

Un Mundial es muy largo y aunque Brasil es el único favorito, nada está escrito. En un Mundial la eficacia vence a la estética por más fantástica que esta sea. Puedo decir que yo estuve ahí, en el estadio de Sarriá, aquella tarde del 5 de Julio de 1982 en que la eficacia le dio un repaso definitivo a la belleza. Fue el día en que Italia eliminó al mejor (quizás) Brasil de la historia. Fue el ejemplo perfecto de lo que sostengo. Italia tenía buenos argumentos futbolísticos, pero su preparación fue catastrófica y sus tres primeros partidos del torneo acabaron en tristes empates frente a Camerún, Perú y Polonia. Italia se clasificó milagrosamente por una carambola del ‘goal average’. Pero el equipo creyó en sí mismo, fue creciendo y en un partido terriblemente violento (Gentile destrozó a Maradona) se comió a Argentina, vigente campeón, y fue a por un Brasil gigantesco.

Aquel Brasil era un monstruo, un prodigio de técnica, de belleza, de riesgo atacante; un equipo sin miedo ni prevención: Sócrates Brasileiro Sampaio da Souza Vieira da Oliveira, el bigardo de nombre infinito y pies enanos tras cuya estela formaban Zico, Falcao, Junior, Eder... Era un Brasil destinado a superar al de Pelé. Sus tres primeros partidos fueron pim pam pum. De una tacada, la Unión Soviética, Escocia y Nueva Zelanda. Diez goles a favor y dos en contra. En la siguiente ronda, 3-1 a Argentina, un baño al campeón saliente, Maradona expulsado por violento, un fútbol genial, un recuerdo imborrable. Así que ahí llegaba este Brasil mítico y se enfrentaba a la paupérrima y gris Italia. Pero ya saben lo que pasó. Rossi, Rossi y Rossi. Tres veces , echó a los infiernos a los magos del balón. E Italia siguió creciendo y levantó al final la gran Copa.

Eso es el Mundial. Favoritos que pierden pie; equipos inferiores que crecen alimentados por la fe, se agigantan con los días. Así que ahí estamos de nuevo: ¿Brasil o la eficacia? Aunque también podría ser, por una vez y aunque sirva de precedente, Brasil y la eficacia.




Vídeo: Aquella tarde del 5 de Julio de 1982, en que el mundo del fútbol cambió... (gentileza FútbolArte).

Fotos: AP.