
Hace veinte años, Silvio Berlusconi accedió a la presidencia del Milan y construyó un equipo legendario en triunfos y estilo. Desde entonces, el equipo ‘rossonero’ ha sido modelo en aspectos como el de la motivación competitiva y, en los últimos años, también en el cuidado de la salud de los jugadores. Por el Milan han desfilado muchos de los mejores futbolistas mundiales y bastantes de ellos han alcanzado allí su plenitud de juego y también una longevidad sorprendente (Maldini, Costacurta, Cafú...). El último gran fichaje de Berlusconi (de Galliani, en realidad) fue Kaká, 6 millones de euros, zancada majestuosa, disparo estruendoso, fenómeno universal. Se incorporó al Milan como la guinda del equipo que acababa de conquistar la Champions de 2003, pero tres años más tarde su palmarés apenas se ha incrementado en un ‘scudetto’ y la ‘Operación Renove’ sigue pendiente.

Esta temporada abandonaron el club Andriy Shevchenko (30), Jaap Stam (34), Johann Vogel (29), Rui Costa (34) y Marcio Amoroso (32). En paralelo llegaron al club 46 millones de euros procedentes del Chelsea y Berlusconi decidió emplearlos como sigue:
- Giuseppe Favalli, defensa (34)
- Daniele Bonera, defensa (25)
- Yoann Gourcuff, volante (20)
- Cristian Brocchi, centrocampista (30) (regresa tras un año en la Fiorentina)
- Ricardo Oliveira, delantero centro (26)
- Marco Borriello, delantero (24)


Y tampoco se observa ninguna idea nueva en Ancelotti, técnico que hace tiempo englobamos en la categoría de los ‘alineadores’ (como Del Bosque, Mancini o Magath), entrenador perfecto para gestionar con temple un vestuario, para alinear a los mejores a la voz de "jugad como sabéis". Pero no es alguien con una idea potente a desarrollar, más allá de si nos gusta esa idea o no. No pertenece a la categoría de los ‘entrenadores con proyecto’ (Rijkaard, Mourinho, Wenger, Benítez, Capello, Thomas Schaaf, Klinsmann, Jesualdo Ferreira...). Ancelotti es el entrenador perfecto para una plantilla ‘galáctica’, pero no funciona cuando tiene que hacer una propuesta de nueva planta. Y eso es lo que necesita el Milan: una idea renovada y un par de nuevos grandes jugadores que agiten la balsa de aceite de Milanello. Un líder en el banquillo, otro en la defensa y un tercero en el centro del campo. Esa es la ‘Operación Renove’ que necesitaría Berlusconi. Pero no lo tendrá fácil.
Fotos: MilanAC.com.