jueves, abril 28, 2011

Análisis de la semifinal en 17 tweets


1.- Partido horrible con ganas, clásico en el tramo final de Champions. La exacerbada tensión transformó el partido en un pulso de voluntades.

2.- La Copa y dos partidos viviendo al límite convencieron a Mourinho, Pepe, Arbeloa y Ramos que podían persistir sin correr riesgos.

3.- El plan era atrincherarse 70 minutos muy atrás e intentar revolucionar el partido al final. El plan era seguir caminando por el filo de una navaja.

4.- Pepe, Arbeloa y Ramos creyeron poder bailar hasta el amanecer sobre el filo de la navaja sin cortarse. Marcelo y Adebayor confiaron en lo mismo.

5.- Jugador sin control emocional. Si hay un culpable de que su equipo no pudiera persistir en el plan es Pepe. Solución y problema del plan.

6.- El antídoto contenía veneno en su interior. Pepe ha sido la salvación del equipo, a cambio de llevarlo a la perdición. Zugzwang.

7.- Pedro, Busquets y Alves le han echado mucho teatro. Aborrezco esa actitud. Como la de Di María. Mucho peor Pinto, autor de una melonada estúpida.

8.- Tercer partido del Madrid con 30% de posesión. No hay condición física que lo resista. Y menos aún, la emocional. Equipo descoordinado en presión.

9.- Cristiano lo demostró con aspavientos. Pedía irse hacia delante, pero entrenador y compañeros le respondieron que no. Que mejor seguir atrás.

10.- Barça muy reservón: también firmaba el 0-0 durante una hora. Puyol con pinzas, Pedro y Alves muy bajos, Iniesta guardado. Especulación máxima con riesgo mínimo.

11.- Mascherano, Piqué, Puyol y Keita sujetaban el andamiaje. Xavi lo mecía esperando, apenas inquietado. Su partido más plácido de los tres jugados.

12.- Sin Pepe y con Mourinho dimitido del fútbol, la telaraña se resquebrajó. Villa y Afellay abrieron el campo para que Messi sentenciara por dentro.

13.- Frotaron y apareció el genio de la lámpara mágica. Su slalom final marca diferencias. Habrá que esmerarse para encontrar adjetivos adecuados al talento del chico.

14.- ¿Jaque? 9 Copas de Europa avalan al Madrid para la vuelta. Competirá al máximo, sin ninguna duda. Madrid y Barça jamás bajan la guardia.

15.- Barça aún no está en Wembley. Si llega, deberá curarse y afinar mucho. El Manchester United es, hoy por hoy, superior.

16.- El discurso final de Mourinho es trascendental para el madridismo. Si al club y a su afición les gusta este camino, adelante y ánimos. Es su elección.

y 17.- El discurso final de Guardiola es Sergi Roberto: 19 años y un gran porvenir. El Lampard catalán. Derribando la puerta del Camp Nou a golpes de talento.

martes, abril 26, 2011

Cambio de roles

Mientras los aficionados madridistas se frotan las manos tras el ilusionante triunfo en la Copa, con la sensación de haber dado la vuelta a la tortilla, los barcelonistas se interrogan sobre el físico de su equipo y cien cuestiones más, en busca de una respuesta que les ponga a salvo de la incertidumbre que les agobia. En mi opinión, lo ocurrido en estos últimos diez días es relativamente sencillo de explicar. En el punto de partida había dos equipos con estados mentales opuestos. El Barça se sentía jaleado por un entorno eufórico que no cesaba de recordar el brillante 5-0 de noviembre y había colocado el listón muy arriba: no se trataba de vencer al eterno rival, sino de aplastarle en los cuatro encuentros. Por más agua que le echara el entrenador a ese fuego, las brasas no se apagaron. Del otro lado, el madridismo rumiaba su venganza tras años de oscuridad y humillación estética, apostando por no salir malherido de la cuádruple contienda.

El combate del Bernabéu supuso un falso equilibrio. Existió en el marcador, pero generó dos consecuencias: el Barça se enamoró algo más de sí mismo, convencido de la grandeza de su estilo, capaz de empatar sin dificultades en un estadio históricamente feroz; y el Madrid entendió que había encontrado el antídoto universal contra su competidor. El antídoto eran Pepe y toda la agresividad subyacente. Así que el siguiente asalto reprodujo las posiciones, pero reforzadas. El Barça salió aún más blando y el Madrid, aún más agresivo (si cabe). El resultado es conocido: un primer tiempo excelente para Mourinho, que reforzó la creencia de que el antídoto merengue era infalible. Aunque el segundo tiempo resultó ser una obra de arte del juego barcelonista, no culminada en gol, la victoria final en el alambre ha dado alas al madridismo.

Los estados de ánimo se han permutado. El Barça ha tomado conciencia de la fortaleza merengue y rebajado el listón a la medida de lo razonable: ya nadie habla de aplastar ni muestra manitas, ni piensa en ellas, sino que el objetivo se ha transformado, simplemente, en volver a ser uno mismo. Desde las dificultades que provoca una enfermería a rebosar, el Barça vuelve a sentirse humano. Por el contrario, basta pasear por la capital* para percibir que se ha disparado la autoestima del madridismo, que se siente invencible gracias al antídoto mágico. Ya sueña con Wembley y la Décima, con honores y fanfarrias, e incluso con una improbable remontada en la Liga. En apenas diez días, los estados de ánimo se han invertido y parece que la historia ya esté escrita. Para el Barça fue muy erróneo su posicionamiento relajado y dulzón. El Real Madrid le ha imitado ahora en el autoenamoramiento, convencido de su rol de favorito. Veremos.


* A quienes me han preguntado por la zona de paseo en la capital, les informo: Concha Espina, Arturo Soria y Valdebebas.

lunes, abril 25, 2011

El Madrid es favorito

Hemos entrado en la fase de la gestión de las emociones. El físico y la táctica seguirán teniendo un peso capital, pero serán las emociones las que inclinarán la balanza. Los movimientos tácticos son fundamentales, la condición física es importante, pero la mente es decisiva. El poder de la mente es fenomenal en la alta competición, donde el talento es tan elevado que apenas hay separación entre rivales y solo les distancia un chispazo de inspiración. Claro, también están los detalles. Basta un resbalón, una pérdida en el sitio peligroso, una acción mal defendida, una manopla que no llega por milímetros, y adiós a un título. Pero si obviamos los accidentes, lo que separa a los campeones siameses es su capacidad de controlar las emociones y dirigirlas, exclusivamente, en dirección al éxito.

El Madrid es favorito en estos momentos. No parecía serlo hace solo 10 días, cuando empezó esta serie de enfrentamientos consecutivos. De hecho, el barcelonismo tenía sensación de superioridad, basada en el 5-0 de noviembre y en los tropiezos ligueros de Mourinho, sensación correspondida por muchos madridistas, que advertían la hercúlea tarea de pelear contra un campeón sólido y automatizado. Las dos primeras etapas, sin embargo, han reforzado la propuesta guerrillera del Madrid y han disparado sus emociones hasta el punto de que, tras el título de Copa, hoy se siente absolutamente seguro, reforzado en su creencia táctica e invulnerable para el resto del camino. En cambio el Barça ha ido perdiendo elementos en cada combate, dejando un reguero de heridos y un puñado de lamentos. Cada batalla ha reducido sus expectativas y desconcertado a sus aficionados, hoy dubitativos ante la incierta gloria. Todo esto en apenas 10 días.

Las tesis se han dado la vuelta en un suspiro y el Madrid ya está instalado en el trono del favorito indiscutible, a la búsqueda de una nueva cacería. Para el miércoles se espera otra vez a Pepe disfrazado de Poseidón, tridente en una mano y red en la otra, lanzado a la caza de los pequeños jureles azulgranas para darse otro festín. Parecen temblar los ingrávidos jilgueros del Barça ante los buitres alados del Bernabéu, agigantados por el látigo de su amo y señor, llevados en volandas por un madridismo eufórico que se siente reverdecer tras años de penumbra. Por momentos, incluso parece como si la condición física de los barcelonistas, uno de sus puntales, se hubiese resquebrajado y amenazara ruina.
 
 Yo dudo de estas sensaciones. Afirmo que el Madrid es favorito a estas alturas porque se ha rearmado y es un equipo formidable, pero también veo al Barça concentrado y con una motivación que no poseía hace 10 días. El Madrid cree más en sus fuerzas. El Barça cree igual, pero ha olido el peligro y siente el miedo a perder de nuevo, lo que constituye un motor fenomenal para mover cuerpos y almas. El Madrid se siente división acorazada y el Barça se considera un comando. Los disfraces se han cambiado para alegría merengue y preocupación culé, lo que solo garantiza que la mente inclinará la partida. Quien más crea en sí mismo se llevará esta mano.

- Publicado en El Periódico (25-IV-2011)

sábado, abril 23, 2011

Corred, cabrones, corred

Cuando llegó Pep, el balón ya estaba allí. Hace décadas que el balón es el centro del universo del Barça. Lo propuso Laureano Ruiz y lo impuso Johan Cruyff. Maestros del idioma blaugrana han formado a centenares de chicos en ese estilo que consiste en dominar el balón, no perderlo nunca, recuperarlo en caso de extravío, y emplearlo siempre para atacar y marcar. Con sus peculiariades, Van Gaal y Rijkaard introdujeron evoluciones a la idea y Rexach fue el hilo conductor que permitió hacer el tránsito sin traumas. Luego llegó Pep y el balón seguía en el mismo sitio: en el centro de todo. El Rey Sol del juego barcelonista. El eje sobre el que pivotan todos los movimientos, la razón que explica todos los efectos, el kilómetro cero de todos los caminos. El balón ordena y organiza al Barça, lo arma y lo rearma, lo explica y lo trasciende.

¿Y qué aportó Pep? Mucho, pero sobre todo una instrucción: hay que correr hasta la extenuación. Lo primero que dijo no fue sobre el balón o la técnica individual, ni sobre los remates a puerta o el juego de combinación. Eso lo dio por sentado. Todos los canteranos saben cuál es el camino técnico y táctico a seguir. La primera aportación de Guardiola en 2007, extendida al primer equipo un año más tarde, consistió en un lema que expresó así: “¡Corred, cabrones, corred! Tengo que convencerles de que es el único camino para lograr el éxito”. Lo que le preocupaba a Pep no era la hoja de ruta del equipo, los parámetros empleados para medir el rendimiento o la estratificación y trazabilidad con que se guía a los canteranos, sino el esfuerzo y la exigencia. Que corriesen sin desmayo todos los minutos del curso. A partir de la idea insustituible, pero sin dejar de correr nunca.

En una deliciosa conferencia, Guardiola dijo, en verano de 2009, tras el triplete: “La gran virtud ha sido la voluntad del equipo en correr, correr y correr”. No habló de técnica, táctica ni estrategia. Dijo que la clave era correr. Por supuesto, con el balón por eje y con sentido e inteligencia. Para tener el balón en propiedad o para recuperarlo de inmediato tras pérdida. Le preguntaron qué consejo daría a sus jugadores al empezar la siguiente temporada y repitió: “¡Corred, cabrones, corred!”. Lo que le da títulos al Barça no es mover el balón, quedárselo, acunarlo y mecerlo; o arrebatárselo al rival para volver a manejarlo hasta incrustarlo en las redes. Lo que le da títulos es hacer todo esto corriendo a máxima intensidad, sin respiro ni vacilaciones, concentrado en el juego, ajeno a trifulcas y artimañas. La clave del éxito está donde empezó todo: en correr como cabrones desde el primer instante.

jueves, abril 21, 2011

La gota contra el granito

Golpeaba la gota contra el granito y el granito se mantenía impertérrito. Así ocurrió durante lo que pareció una eternidad, en la final de todos los siglos, un monumento majestuoso al fútbol de competición. La roca granítica venció a la gota malaya en un extenuante ejercicio agónico. Una espectacular organización defensiva, basada en trincheras y casamatas escalonadamente distribuidas por Mestalla, permitió que el Madrid conquistara un título que anhelaba poderosamente.

Sus virtudes cardinales se sublimaron en la pelea por la Copa: coraje, fe indesmayable y tenacidad. La receta habitual en la mochila blanca, pero que esta vez contó con un plus que le dio el éxito: una espléndida estructura defensiva, una muralla, varias murallas, la gigantesca roca donde iban a estrellarse las lanzas y los violines azulgranas. Mérito indudable de Mourinho, absorbente eje del madridismo actual, para lo malo y también para lo bueno, como anoche, excelente en su propuesta de amortiguar a los aviadores barcelonistas. Espartanos más que defensas, guerreros más que jugadores, los gladiadores de Mou mantuvieron sus posiciones sin pestañear, dando la sensación de que no habían acudido a un partido, sino a una batalla, pero cumpliendo siempre las órdenes recibidas, sin desviarse del encargo. Mérito de Mourinho el haber convencido a peloteros como Özil, Di María o Alonso para vestirse de carboneros y ejercer de guerreros sitiados, sin olvidar el desdoblamiento creativo en los numerosos contragolpes que lanzaron. Es sabido que este Madrid se encierra y espera, muerde y espera. Siempre espera el contraataque fulgurante. Lanzó varios en el Bernabéu, sin acierto, y algunos menos anoche en Valencia, para acabar ganando el título en una jugada trenzada al primer toque.

Al Barça lo podemos resumir con dos conceptos: fue una gota malaya, persistente, constante e invariable; y cayó con sus ideas por bandera. ¡Ah, las ideas!, dirán algunos, en especial los taciturnos o los vencedores. ¿Y qué importan las ideas en el fútbol? Importan y mucho. Lo que ha permitido construir este Barça y hacerlo grande y poderoso son sus ideas. Su fuerza son las ideas. Ellas son las lanzas que agita y las balas que dispara. Esta orquesta interpreta sinfonías deliciosas porque se mueve con ideas: avanzar, atacar, vencer a través de la arquitectura del pase. Esta filosofía le ha llevado a la cima del mundo futbolístico y ahí se mantiene: hermoso, valiente, atrevido y fiel. Derrota dura la sufrida por la gota frente al granito. Después de manejar los tiempos y desordenar las trincheras blancas, cayó en la agonía. Pero las ideas siguen ahí, brillantes y potentes. Toca lamerse la herida y volver a percutir.

Análisis de la final en 13 tweets

1.- Magnífica organización defensiva del Madrid. Regala balón, pero se aposta 15 metros más arriba que sábado y cierra todos los pasillos.

2.- Cinco hombres en segunda línea: Xabi Alonso de comandante en jefe: Pepe saliendo al corte muy arriba. Barça, ahogado sin espacios.

3.- Sacrificio extremo de peloteros como Di María, Özil o Xabi, apostados en las trincheras. Esfuerzo descomunal, físico poderoso.

4.- Basculaciones fenomenales que cortocircuitaban al Barça: Khedira, Pepe y Xabi se relevaban a la perfección en el primer tiempo.

5.- Di María, lateral correcaminos, seca a Alves y acaba asestándole la puñalada en el pecho. Casillas, siempre, siempre, siempre. Eterno.

6.- Mourinho conquista su título. Excelente trabajo de organización defensiva. Todo lo bueno y lo malo del Madrid ha sido fagocitado por él.

7.- La agresividad llevada al extremo: Arbeloa, Ramos y Pepe. Algún día se pasarán de frenada y cruzarán todas las líneas rojas.

8.- Barça sin solución en 1º tiempo. Tras descanso, las judías secas se han colocado cada una en su sitio. Exhibición de juego y de ideas.

9.- 45 minutos de brillantez inaudita. El mejor Barça en mucho tiempo. Ha resquebrajado al Madrid, pero sin apuntillarlo.

10.- Iniesta, Xavi, Busquets y Messi han encendido un millón de luces, pero han seguido chocando contra la roca.

11.- Guardiola y Barça encajan derrota con elegancia. Reacción espléndida. La mejor para levantarse y remontar la escalada.

12.- Acostumbrados a ganar, algunos barcelonistas dudarán. Cuestionarán el modelo, cuando lo que único que falló es el remate.

y 13.- En mitad de la batalla, Kárpov jugó con negras y ganó una partida. No ganó más y Kaspárov se proclamó campeón mundial. Zugzwang.

- Publicado en Twitter (20-IV-2011)

martes, abril 19, 2011

La estética y la eficacia

La estética es uno de los grandes paradigmas de los catalanes, lo que nos genera grandes satisfacciones, pero también inmensas decepciones. Trasladado al fútbol, ese rasgo se virtualiza en el Barça con inusitada profundidad. El aficionado culé, incluso el no catalán, se entusiasma en estos tiempos con la plasticidad de los movimientos de su equipo. En realidad, estos gustos vienen de lejos, pues se remontan más allá de las tres décadas, aunque no siempre conectaron la estética y los resultados. Ahora, sí. En esta época reciente, la comunión entre idea de juego, estilo, plasticidad y triunfos ha sido excepcional, lo que ha provocado un inusitado fervor culé: el equipo vence de forma exhaustiva y lo hace con las premisas y los gustos que apasionan a la grada. Se hace difícil encontrar una mayor confluencia de deseos, ambiciones, pasión y éxitos.

Pero este amor por la estética acarrea dos efectos negativos: el primero es la tentación de analizar al resto del mundo con el mismo rasero. Y ahí, pienso que se entra en un terreno poco razonable: no hay un único estilo de juego, ni siquiera un único estilo hermoso y plástico. La belleza y la estética futbolística no son exclusivos de un club y cada cual tiene derecho a disfrutar con su modelo, su sistema y su táctica. Nadie posee el paradigma de la perfección y la belleza única. El barcelonismo está hoy de enhorabuena por esa excelencia obtenida y por la deliciosa conexión alcanzada entre cuerpo y alma, resultados y estilo. Pero el resto del mundo está en su derecho a jugar como quiera, incluso con armas de estética dudosa. Allá cada cual con sus gustos.

La segunda consecuencia negativa consiste en recrearse en la estética y olvidarse de la efectividad. El Barça cae a menudo en ese error. Ejecuta con precisión las dos primeras fases del juego (la salida de balón y el juego a lo ancho), pero se enreda en la tercera fase, la de resolución, por un exceso de toques y combinación, ausencia de remates directos y cierta falta de movilidad en algún atacante, por ejemplo Pedro, alejado de su explosivo estado de estado de forma a causa de las molestias en el pubis.

El éxito técnico-táctico del Barça consiste en la sincronización milimétrica de sus mejores virtudes: una salida de balón limpia y precisa; un juego asociativo lleno de paciencia y suavidad a fin de desordenar la estructura defensiva del rival; un sentido del juego horizontal para terminar percutiendo en vertical; y, aunque solo en ocasiones, cierta efectividad en el remate. En este último aspecto, puede mejorar mucho si Pedro incrementa su movilidad, Villa la ejecución puntual de las acciones y Messi la aparición inesperada, armas que el Madrid sí posee y domina a la perfección.

lunes, abril 18, 2011

Volvió Capello

Mourinho tuvo éxito con su plan. Ese plan ha recibido muchas críticas, pero no puede obviarse lo esencial: obtuvo el éxito planificado. El plan era jugar encerrado atrás para enjaular al rival y someterlo con zarpazos puntuales, directos y contundentes. El objetivo consistía en no perder. En no volver a perder. Y, sobre todo, en no ser derrotado nuevamente de forma abultada. El 5-0 de noviembre no se puede obviar cuando se trata de contextualizar lo ocurrido sobre el reseco césped del Bernabéu.

Mourinho es un hombre leído, que conoce las historias del fútbol reciente. Sabe que Fabio Capello ganó una Liga hace bien poco con esta misma filosofía, pero también sabe que fue despedido de forma fulminante. De manera oficial, porque el estilo de juego que sirvió para conquistar el campeonato estaba muy alejado de «la excelencia» que exige la afición madridista. No es opinión; es información. Lo dijo así el propio presidente del Real Madrid y este criterio fue aplaudido por decenas de miles de aficionados blancos. A Capello no le echaron los resultados, sino su idea futbolística, incompatible -se dijo entonces- con el Madrid de Michel y Butragueño, de Raúl y Laudrup, de Redondo y Zidane. «La vaca, al pasto», sentenció Di Stéfano en cierta ocasión, reclamando que el balón bajase al césped y se deslizara por él. ¿Qué habrá pensado el presidente de honor del plan de Mourinho? ¿Se habrá identificado con ese juego de pelotazo largo? ¿Le habrá gustado el Inter de Madrid?

La afición merengue ha cambiado de opinión y lo que en Capello fue motivo de despido es ahora, en Mourinho, causa de beatificación. Hoy se argumenta que no hay estilos más legítimos que otros y que cualquier sistema de juego es válido. Estoy de acuerdo. El pensamiento único es pésimo, incluso en el fútbol. El Barça juega según su idea y no existe ninguna obligación de que los rivales lo hagan de modo similar. El Madrid, con ser uno de los equipos más grandes del momento, tiene perfecto derecho a plantear los partidos como mejor le convenga. A eso se le llama pragmatismo, y acostumbra a dar buenos resultados.

La cuestión no estriba en la indudable legitimidad del plan, sino en el legado. El madridismo abuchea a su prensa porque critica a Mourinho y entroniza a Mourinho porque le cree valiente en las conferencias de prensa y pragmático sobre el césped. No parece haber demasiado interés por reflexionar sobre el legado futbolístico que dejará el técnico portugués cuando se vaya. En cualquier caso, él se siente reforzado en su plan del sábado y, muy probablemente, le veremos insistir en la Copa. Jaula, trivote, Pepe de mediocentro: Capello en estado puro. De un técnico listo, culto y documentado como Mourinho esperaba algo más que la búsqueda desesperada de un resultado.

- Publicado en El Periódico (18-IV-2011)

* A estas horas, ya sabemos lo que opina al respecto don Alfredo Di Stéfano.

sábado, abril 16, 2011

Zugzwang

Existe una situación en el ajedrez denominada 'zugzwang', en la que cualquier movimiento que realice el jugador significará empeorar su situación. Haga lo que haga, su siguiente movimiento equivaldrá a un paso atrás. No necesariamente la derrota, pero sí un paso atrás. El más famoso de los 'zugzwang' se produjo en la partida número 16 del legendario segundo enfrentamiento entre Kárpov y Kaspárov por el título mundial. Aquellas fueron peleas tan memorables como las de Frazier y Alí con los puños o las de Quevedo y Góngora con los versos. Kárpov era el vigente campeón y el marcador le daba ventaja virtual al estar empatados tras quince partidas. Pero aquél día de finales de 1985, después de 25 movimientos beligerantes, y todavía con muchas piezas sobre el tablero, Kaspárov acorraló a su contrincante en un 'zugzwang' angustioso y paralizante. En la jugada 16 movió el alfil a D3 e infligió una lenta agonía a Kárpov, condenado a moverse cada vez en espacios más reducidos, ahogándose en sus propias jugadas. Hiciera lo que hiciera, cada movimiento suyo le perjudicaba más, acercándole al abismo. Posiblemente, fue uno de los momentos más apasionantes de la historia del ajedrez, concluido en la claudicación de Kárpov en el movimiento 40, pero sobre todo por el logro que conquistó Kaspárov: ese día comprendió que jugaba mejor que su rival.

¿Habrá 'zugzwang' en estos cuatro partidos que llegan? Lo considero improbable. Por parte barcelonista, porque el equipo de Guardiola ha alcanzado un estado de madurez insospechado: no sólo ha vencido, sino que ha convencido. Acumula títulos y trofeos, elogios y reconocimiento y, muy especialmente, la convicción profunda de que este estilo de juego, siendo solo un estilo, es el que mejor cuadra a sus deseos y gustos. Este Barça no necesita victorias agónicas para reafirmarse en sus ideas. Las tiene, cree en ellas y las pone en práctica. Vence o pierde, pero no las cambia ni las canjea por nada. Podrá caer derrotado en un partido, en dos o en cuatro, pero no cambiará de filosofía.

También veo improbable el 'zugzwang' madridista: cuatro batacazos de Mourinho, otra temporada en blanco, globo pinchado, la catástrofe... Maravilloso sueño húmedo para los aficionados culés, pero altamente improbable en este nivel competitivo y con este Real Madrid férreo y contundente, poderoso en el galope, rotundo en su fe, fervoroso combatiente. No, el 'zugzwang' merengue no es una situación probable. Más bien, esta "madre de todas las batallas" que viviremos estas dos próximas semanas tiene el aroma del equilibrio táctico y la inteligencia emocional. Después de tanto ruido y tanto grito, es probable que los más discretos y silentes sean los verdaderos protagonistas. Más profesionales que exhibicionistas.

martes, abril 12, 2011

Sin red, pero con gancho

Tras el mazazo anímico por Abidal llegó la confirmación de que Puyol no iba hacia delante, sino hacia atrás. Y el equipo se quedó sin red. Sin ese airbag de emergencia que resulta esencial para practicar un estilo de juego ofensivo y arriesgado. Sin ese salvavidas del último sprint, ese central corrector que actúa de ángel de la guarda del conjunto. Abidal suplió a Puyol y dicha permuta apenas alteró el pulso del equipo. Pero cuando cayó Abidal, se comprobó que no había otro clon y hubo que echar mano de perfiles diferentes. Guardiola eligió a Busquets, como en Roma había escogido a Touré: por su excelente maestría táctica. Donde no llegaba por velocidad, lo hacía por colocación. En vez de un airbag, con Busquets pasó a haber un lector de posos de café, un adivino del porvenir, el chico que olfateaba por dónde llegaba el peligro e intentaba adelantarse a él. Le tocó ocuparse de algunos pistoleros muy veloces (Villarreal y Shakhtar) y salió vivo del intento, pero había otro problema aún más serio y grave: faltaba el primer defensa del equipo: Pedro Rodríguez.

De tanto mirar atrás, no vimos que la dificultad empezaba delante. Sin Pedro, la presión de la línea atacante perdía toda su potencia y eso hacía muy largo el equipo, permitiendo al rival respirar tranquilo en su salida de balón. A partir de ahí, como en una cascada, se sucedían las consecuencias: un Barça echado más atrás sufría desarreglos en el centro del campo, perdía la posición, facilitaba las contras y dejaba demasiados pasillos abiertos en su defensa. Este defecto es fruto de una virtud: el juego asociativo del Barça posee una alta coordinación de todos sus elementos. En la virtud se esconde el defecto. Cuando uno de ellos se descoloca o desconcentra o, simplemente, se afloja en su misión, aparecen las grietas. Lo que ocurre en una punta del campo tiene consecuencias en el otro extremo: es el "efecto mariposa", que se enmarca dentro de lo que denominamos Teoría del Caos que Guardiola ha insuflado a su equipo. El éxito depende de la precisión milimétrica y de la coordinación precisa de todos los elementos: si falla uno solo, se resquebraja el andamio.

Las bajas de atrás (Puyol y Abidal) son muy trascendentes, pero la de Pedro es esencial. Jugar sin red es un riesgo inmenso si enfrente tienes a los jinetes merengues, pero hacerlo sin el gancho delantero, sin ese primer defensa valiente que muerde y centellea con su presión, es mucho peor. Llevamos semanas debatiendo sobre qué jugador es el idóneo para suplir a los ausentes, pero quizás la solución al sudoku que afronta Guardiola esté delante y no atrás. Quizás si muerdes delante y todas las piezas están en su sitio, la ausencia del airbag se note menos. 

lunes, abril 11, 2011

El libro de la cantera del Barça

Nueve meses después de dar el primer paso, por fin se publica mi libro sobre la cantera del Barça. Desde mañana estará en las librerías la versión catalana, cuyo título es “EL CAMÍ DELS CAMPIONS” con el subtítulo “De La Masia al Camp Nou”, editado por Columna Edicions. La versión castellana será presentada dentro de unas cinco semanas. Os doy algunos datos.

- Rueda de prensa: Jueves 14 de Abril, a las 12 horas, en el Bar Velódromo de Barcelona (calle Muntaner, 213).

- Presentación al público: Jueves 14 de Abril, a las 19 horas, en la Casa del Llibre (Passeig de Gràcia, 62) de Barcelona. Entrada libre.


Presentarán el acto:

- Jordi Basté, director de El Món a RAC-1
- Carles Folguera, director de La Masia
- Ramon Besa, jefe de deportes de El País

Datos del libro:

- Editado por Columna Edicions
- 368 páginas
- Idioma: catalán
- Precio: 19,50 €
- A la venta: Desde martes 12 de Abril 

Resumen de la editorial: El camí dels campions

Contenido del libro:

Si tuviera que resumirlo muy brevemente, diría que refleja el camino lleno de dificultades que empieza en La Masia y tiene como destino al Camp Nou. Intento explicar cómo se forman los campeones de la cantera. A partir de una idea de juego se destilan procesos, sistemas y una metodología de formación que desemboca en un auténtico idioma propio: es el Idioma Barça, que los canteranos aprenden desde niños y los foráneos sufren, si son mayores, para entenderlo. Este idioma futbolístico cristaliza en una institución dentro del propio club: La Masia, mucho más que una infraestructura. En realidad, una escuela en formación de valores.

Este es el contenido de los tres primeros capítulos. En los dos siguientes, trato de forma exhaustiva el proceso de captación de las nuevas perlas: sus perfiles, los scouters, los competidores, el mapa del tesoro, el azar y la gestión del conocimiento. Y los peligros del camino de los campeones: el darwinismo blaugrana, el ascenso a los cielos y el descenso a los infiernos, la clonación del nuevo Xavi y el éxito de quien llega a la meta del Camp Nou.

El libro concluye con una lista de los 50 nombres que, a juicio del autor, destacan de forma poderosa en la cantera actual. Es una lista que admite todo tipo de críticas y matices. Podía ser más amplia o más reducida y, sin duda alguna, no están todos los que son. Muchos de estos nombres se quedarán por el camino y habrá otros que llegarán sin haber sido incluidos en esta relación. Los cincuenta jugadores fueron contactados directamente y facilitaron sus datos. En realidad, la lista servirá para comprobar, dentro de unos años, cuántos recorrieron con éxito esta senda de campeones.

Mañana publicaré parte del Índice.

¿Por qué el Madrid no se dejará ir en la Liga?

Mourinho sabe que para lograr su objetivo (las dos copas que están en juego) no puede dejarse ir en la Liga. Una cosa es ser consciente de que la ventaja en puntos del Barça es prácticamente insalvable y otra, bien distinta, facilitar que su equipo caiga en la dinámica perversa de bajar los brazos. Por esta razón se blindó en San Mamés con cinco defensas: no para ganar el partido, como ocurrió, y con una facilidad inesperada, sino para no perderlo. Mantener el pulso y la tensión en la Liga resulta fundamental para intentar conquistar la Copa y la Champions.

Con respecto al Barça, Mourinho cuenta con dos ventajas significativas: tiene a toda la plantilla a su disposición y ha aprendido, pienso, la lección del Camp Nou. Dudo mucho que veamos un Madrid abierto y alegre en ninguno de los partidos que se avecinan. Afrontará al Barça con cerrojo, trivote y contrataque, las mejores armas merengues. Sus tres jugadores esenciales (Xabi Alonso, Marcelo y Carvalho) son los más susceptibles de ser reservados el sábado para ser utilizados después en la final de la Copa en Mestalla. E intentará enfriar los ánimos: sabe por experiencia que es muy malo hacer enfadar a Xavi.

sábado, abril 09, 2011

El líder

Sólo se progresa desde la exigencia. Sólo se conquista el triunfo desde el respeto profundo al rival. El deportista no acostumbra a construir sus éxitos con la boca, sino con el silencio del trabajo oscuro. La autosatisfacción o la falsa confianza en uno mismo socava la fuerza. La predecibilidad significa vulnerabilidad. Sólo se vence a partir del miedo a perder. Pep Guardiola, que ha sido un excelente futbolista y es un magnífico entrenador, sabe bien que las frases anteriores no son palabras vacías. Él las ha sufrido, masticado, labrado y madurado como deportista y como técnico. En algún momento de su trayectoria, las ha pronunciado. Y ahora mismo, cerca de iniciar uno de los retos más importantes de su carrera, las rememora.

Guardiola tiene al equipo donde quería. Y al entorno, también. Le ha costado conseguirlo porque hay tanto ruido alrededor que cada día es más difícil trabajar en silencio. Pero ya está. Ya tiene lo que más necesitaba para evitar fugas, desatenciones o engreimientos: la máxima atención del vestuario. Conscientemente o no, el vestuario corría el riesgo de despistarse porque han ocurrido demasiadas cosas: buenas, malas y regulares; poderosas, excitantes o emotivas. El vestuario del Barça (y el entorno) necesitaba un puñetazo encima de la mesa, un golpe seco y duro que colocase a todo el mundo en fila india y con los oídos bien abiertos para escuchar el mensaje: esto no va a ser ninguna broma, ni enfrente habrá un equipo de tres al cuarto, ni la exigencia será menor, ni los títulos están ganados de antemano, ni tampoco garantizados. No habrá un minuto de reposo en las próximas semanas. Ni se pueden cometer tantos errores en el juego como los ocurridos en partidos recientes. Y se necesita la máxima atención, una concentración suprema, para competir sin grietas tácticas ni fracturas emocionales. 

El reto no es ganarlo todo, sino competir exhaustivamente por todo. Lo que queda de temporada es excepcional por esa tremenda exigencia y porque ya todo el mundo ha asumido que el ciclo de Pep no será eterno. El libro de estrategia de Sun Bin (no confundir con 'El arte de la guerra' de Sun Tzu) nos dice que hay una clave en el arte del liderazgo: para que la gente siga órdenes de una forma habitual, hay que ser digno de confianza de una forma habitual. Guardiola se asemeja a ese líder cuya actitud es digna de confianza. Y el entrenador quiere que su gente tenga miedo a perder. Porque esta es la gasolina que mueve montañas. Miedo a perder, no sólo el día del partido, sino desde hoy mismo y hasta el final del sprint. Porque será a partir de ese miedo cuando tendrán opciones reales de ganar. En eso han trabajado todo el curso: no para ser más, sino para querer más.

martes, abril 05, 2011

Cuatro más para el sprint final

Puyol, Pedro, Messi y Villa. Las consultas al vestuario nos dicen que estos cuatro jugadores estarán en condiciones de aportar todo su potencial en el espectacular mes de abril que afronta el Barça. El equipo se ha visto perjudicado, en los últimos tiempos, por la ausencia de los dos primeros y un rendimiento algo inferior al habitual por parte de los dos goleadores. Sin embargo, el vestuario percibe las grandes sensaciones de cuando regresan jugadores fundamentales. Puyol, el gran capitán, empieza a asomar su melena tras un larguísimo período de baja, más clamoroso por ser quien es, un futbolista que no se ausenta ni siquiera de los entrenamientos voluntarios. La tendinopatía que sufre ha dado pie a especulaciones de todo tipo, pese a su legendaria fama de lesión penosa, dura y de lenta recuperación, pero sobre todo ha dejado un balance peligroso: el equipo se quedó sin su airbag trasero. Sin ese paracaídas de la línea defensiva, el veloz central que acude al corte final. En su ausencia, Abidal cumplió con creces y suplantó las esencias del capitán: velocidad, anticipación y desprendimiento. Pero al caer Abidal, el vacío resultó apoteósico. Cuando Puyol regrese, el equipo sabrá que tiene las espaldas bien cubiertas.

Delante ha faltado Pedro, pero lo que más se ha echado en falta es la finura de sus dos goleadores: Messi y Villa. Pedro ya está cerrando la recuperación de su lesión y los otros dos andan rehabilitándose de su agotamiento. Más que físico, es emocional. El de Messi, porque donde va se le exige un rendimiento sobrehumano. Que sea Maradona cada tres días, sin importar los kilómetros viajados ni los minutos de carga que acumula. Voluntaria o inconscientemente, Messi ha rendido un peldaño por debajo de lo superlativo durante los “meses valle”. El equipo no necesitaba contar con el mejor Messi: le bastaba con su velocidad de crucero y el delantero se ha tomado un respiro imprescindible para el sprint final que llega ahora. El sábado, agotado por el 'jet lag', llegó a agradecerle a Guardiola que le dejara en el banquillo.

Villa ha sufrido un desgaste distinto, pero enorme. El físico es fácil de medir, pero el emocional resulta mucho más complejo. Villa ha tenido que adaptarse a un estilo de juego muy distinto al que practicó en los últimos años. Ahora, juega en banda, debe presionar a la defensa rival como un león y asociarse como nunca hizo. Su desgaste, más que físico, ha sido mental. Y, además, ha tenido que afrontar la jerarquía indiscutible de Messi. No es fácil asumirlo e Ibrahimovic está ahí para atestiguarlo. Villa ha de lograr ahora un difícil equilibrio: ser el goleador ambicioso y letal de siempre, sin dejar de asociarse con Messi. Está cerca de lograrlo.

lunes, abril 04, 2011

De 'poetas con botas' a 'ladrones del cuero'

Han jugado tantos partidos hermosos que su faceta de «poetas con botas» es universalmente conocida. En cambio, la versión «ladrones del cuero» es mucho menos habitual. La vimos el sábado, cuando la ausencia de cinco jugadores esenciales (Messi, Xavi, Puyol, Abidal y Pedro) provocó una decisión inédita en Guardiola: en lugar de mover las mínimas piezas posibles, como acostumbra, optó por alterar todas las líneas e incluso, dentro de ellas, modificó la ubicación de titulares indiscutibles, como Iniesta o Villa, que abandonaron sus posiciones habituales. Y, entre suplentes y desubicados, el Barça hubiera tenido más aspecto de sucedáneo que de original si no llega a ser por ese factor tantas veces menospreciado: el estilo de juego. Cambiaron los intérpretes, pero se mantuvo la partitura.

Y la partitura se impuso por encima de los intérpretes. El estilo venció a los nombres. La idea de juego que corre por las venas blaugrana desde hace décadas, con mayor o menor intensidad según sea el entrenador, es el salvavidas al que se agarra el equipo cuando hay oleaje. En las noches plácidas y suaves, a Xavi le sobra con sujetar el timón con un dedo para mover la nave con dulzura; Iniesta compone versos amables, que recita a su bebé recién nacido, mientras toca la lira sobre la pradera verde; y Messi serpentea con el Stradivarius, interpretando las sinfonías de su viejo antepasado, el gran Wolfgang Amadeus. Todo eso ocurre en las noches plácidas. Pero en las jornadas de cuchillos largos, aquellas donde la poesía no se escucha por culpa del rugido de las olas y no es buen momento para la lírica, entonces surgen los «ladrones del cuero». Chicos que aprendieron en La Masia el viejo aforismo de Cruyff: si tú tienes el balón, el contrario no lo tiene. Tan simple como acostumbra a ser el verbo del gurú holandés. Principio básico y fundamental del juego barcelonista: conquistar el balón, quedárselo en propiedad, recuperarlo de inmediato en cuanto se pierde, emplearlo para marear al rival, para acunarlo y adormecerlo con esos toques infinitos y aquellos rondos eternos.

Cuando el viento sopla en contra por alguna razón, como el sábado por las numerosas bajas, el equipo sabe dónde debe sujetarse: en el estilo. En la conquista del balón. Y eso hizo en Vila-real. Me quedo el balón, les dijo a los del submarino amarillo. Se lo quedó, por supuesto, y ni siquiera la falta de ritmo de algunos suplentes, los cambios de posición o la ausencia de varios magos, hicieron dudar de la idea y el concepto. Aunque Thiago estuviera demasiado atrás para lo que prefiere; aunque Iniesta jugara demasiado adelante para lo que aporta; aunque Busquets se ubicara donde no suele; aunque Afellay no tuviera metros de espacio para exhibir su zancada; aunque Keita carezca de ritmo de competición. Sí. Pero la misma idea: nos quedamos el balón y adiós. Cuando hayan pasado los años, y Pep y Xavi terminen sus ciclos, ahí seguirán los clones de los magos, aferrados a la misma idea iniciática, unas veces vestidos de «poetas con botas» y otras, de «ladrones del cuero». Siempre, dueños del balón.

Sprint

Molta gent pensava que el partit contra el Vila-real ja no tenia importància. Però en Pep, que és qui més en sap de tot això, pensava diferent: si guanyava dissabte, podia adquirir un avantatge molt més gran que els vuit punts de la classificació. L’avantatge és estratègic: ara, el Barça pot prendre decisions sense dependre de ningú i, sobretot, pot prioritzar. Si és capaç d’eliminar el Xhakhtar i classificar-se per semifinals de Champions, l’equip de Guardiola haurà de jugar dotze partits en quaranta dies, una autèntica marató. Tots els partits seran importants, però podrà reservar alguns recursos pels dies menys transcendents, podrà utilitzar alguns suplents per complir els tràmits i podrà deixar respirar els jugadors fonamentals.

Aquest és el gran avantatge que va aconseguir el Barça en la combinació de resultats de dissabte. Queda una volta a la pista i l’equip ha agafat el lloc de privilegi a la corda. Als altres els tocarà córrer més metres per fora. Aquest esprint, sembla que tampoc s’escaparà.

- Emitido en RAC-1 (4-IV-2011)

Mucha gente pensó que el partido contra el Villarreal ya carecía de importancia. Pep, que de esto es quien más sabe, pensaba distinto: si ganaba el sábado, podía alcanzar una ventaja muy superior a la que otorgan los ocho puntos de la clasificación. La ventaja era estratégica: ahora, el Barça puede tomar decisiones sin depender de nadie y puede, sobre todo, priorizar. Si es capaz de eliminar al Shakhtar y clasificarse para semifinales de la Champions, el equipo de Guardiola disputará doce partidos en cuarenta días, una auténtica maratón. Todos los encuentros serán importantes, pero podrá reservar algunos recursos en los días menos trascendentes, podrá utilizar suplentes para cubrir trámites y podrá darle un respiro a los jugadores fundamentales.

Esta es la gran ventaja que conquistó el Barça en la combinación de resultados del sábado. Aún queda toda una vuelta a la pista y el equipo ha tomado el lugar de privilegio en la cuerda. Al resto les tocará correr más metros por la calle de fuera. Este sprint, a lo que parece, tampoco se le escapará a Pep.

sábado, abril 02, 2011

El ciclo de la vida

Pep Guardiola: “El jugador se va y se va a casa. Yo acabo, gano, tomo un poco de jamón en el vestuario o una copa de vino. Ok, perfecto, hoy hemos ganado. Pero luego viene un jugador que te dice: “No veas cómo está de enfadado el que no ha jugado, el que no has sacado, el que has hecho calentar…”. Y tú te llevas a casa el enfado de ese jugador. Y dices: “A ver qué hago yo para volver a ganármelo mañana”. Y no le puedo decir: “Tranquilo, ya jugarás mañana”. No, porque somos adultos, y si le digo: “No has jugado por este motivo”, él lo que entiende es: “Tú quieres a ése y no me quieres a mí”. Porque al final todo se reduce a sentirse querido. Se trata de hacer un trabajo que te guste y sentirte amado. En basket, el entrenador los hace jugar a todos en un partido. Yo, en una plantilla de diecinueve o veinte jugadores, dejo a diez sin jugar. Y ellos entienden que yo no les quiero, continuamente. Es un drama. Por eso se suele entrenar en periodos de cinco años, porque ni ellos me van a aguantar ni yo les voy a aguantar a ellos”.

En estas declaraciones del entrenador del Barça se refleja por completo su personalidad, sus temores, la tipología de relaciones que sostiene con sus jugadores, lo que le irrita y desagrada, y, finalmente, una conclusión: la vida de un entrenador, según la interpreta Pep, se basa en ciclos no excesivamente largos. Cinco años, por ejemplo. Las anteriores no son unas palabras sacadas de contexto, ni unas declaraciones robadas o confidenciales, ni extraídas de una conversación privada o secreta, ni siquiera alejadas en el tiempo. Son declaraciones realizadas por Guardiola hace poco y publicadas a toda página por la prensa española. Declaraciones enmarcadas en una larga y meditada campaña publicitaria del Banc Sabadell. En ellas, Pep repasaba todos los detalles de su rol como entrenador y concluía con esta revelación íntima: “Es un drama. Por eso se suele entrenar en períodos de cinco años”.

¿A qué viene, por tanto, esa sensación generalizada de dramatismo por las palabras, ahora, de Pep diciendo que su ciclo en el Barça se va terminando? No son ninguna novedad, sino la reiteración de su criterio: cinco años, duración máxima de su ciclo. Criterio refrendado año tras año con sus ajustadas renovaciones. Confirmado por su desgaste físico y emocional: nadie desmentirá que está dedicando los mejores años de su vida al Barça. En definitiva, la reflexión podría ser esta: ¿De verdad alguien creía que Pep Guardiola estaría al frente del equipo hasta 2020? ¿O hasta 2015? Probablemente, una respuesta positiva sería tan hermosa y gratificante como incierta e inviable. El ciclo del fútbol es el ciclo de la vida: unos vienen y otros van. Pep sólo lo ha recordado. 

martes, marzo 29, 2011

El plan B

Las semanas con partidos de selección resultan idóneas para la reflexión sobre el curso siguiente. No es extraño, por tanto, que todos nos dediquemos a pensar en lo que ocurrirá a partir del 30 de junio, quiénes serán los protagonistas de los nuevos fichajes y, por decantación, a qué jugadores se les dará la baja. Naturalmente, nosotros vamos con retraso respecto de quienes realizan la auténtica planificación, Zubizarreta, Guardiola y Bartomeu: desde la sombra y el silencio, el Barça ya tiene su plan A y también su plan B de fichajes, así como un diseño de las bajas.

Como es lógico suponer, yo no conozco esos planes confidenciales. A lo sumo que puedo aspirar, con retraso y plagado de errores, es a imaginar qué parámetros se manejan en dicha planificación. El sentido común, por ejemplo, nos dice que Guardiola seguirá queriendo gestionar una plantilla corta, de 20 o 21 jugadores, de lo que se deduce que prácticamente cualquier alta deberá ir acompañada de una baja. Y ya hay un alta segura: la de Thiago Alcántara. Un segundo elemento lo ha aportado el propio presidente, Sandro Rosell, cuando ha fijado públicamente en SPORT la postura del Barça sobre Cesc Fábregas. Podríamos decir que Cesc es el Plan A, pero con matices: el año pasado, Rosell ofreció 40 millones y explica que, una temporada más tarde, el jugador de Arenys no ha incrementado su valor. Si acaso, lo mantiene. En esas condiciones, cuando Chelsea y Liverpool han dinamitado precios con los fichajes de Torres y Carroll, cuesta adivinar que el Arsenal de Wenger acepte lo que ya rechazó hace diez meses.

Esto significa que el Plan A será muy complicado de ejecutar. El B, de un montante similar, parece más factible: consiste en reforzar aquellos puestos que, por diversas razones, se han demostrado muy sensibles. El defensa central es uno de ellos: la enfermedad de Abidal, la lesión de Puyol y la degradación del estado de Milito concatenan esa necesidad, más allá del ascenso de Fontàs. A Bartra aún le quedan meses de rodaje en el B para adquirir cuerpo y contundencia, así que un quinto central se hará imprescindible. Lo mismo puede ocurrir con el lateral izquierdo. Sí, podemos decir que hay tres en el equipo: Abidal, Maxwell y Adriano, pero los dos primeros son una incógnita, por razones dispares, lo que sugiere otro fichaje. Y, en tercer lugar, un delantero. Basta una lesión de Pedro o la fatiga emocional de Villa para hacer temblar el ataque del Barça, razón más que suficiente para contratar un segundo delantero de garantías, capaz de partir de banda izquierda, tirar la diagonal y alcanzar veinte goles por curso. Sumando todo ello, el Plan B pasa por tres nuevos nombres más Thiago y Fontàs. Veremos qué ocurre…

lunes, marzo 28, 2011

Seis centrales con perfil Barça

Tres factores se han unido para reafirmar que las exigencias competitivas de un club como el Barça obligan a la presencia de cinco defensas centrales en la plantilla. Esos tres factores son la tendinopatía de larga duración que padece Puyol, la dramática operación quirúrgica que ha sufrido Abidal y la alarmante baja forma física de Milito. Resuelto el enigma de la continuidad de Alves la próxima temporada, parece evidente que Milito formará parte de las tres o cuatro bajas que tendrá el equipo, lo que debe provocar el inevitable fichaje de un quinto central que acompañe a Piqué, Puyol, Abidal y Fontàs, cuya presencia en el primer equipo el próximo curso parece probable.

De entre los muchos centrales de categoría que existen en el fútbol mundial, hemos seleccionado a seis de ellos, que cumplen los siguientes parámetros: elevada calidad técnica, excelente condición física, probable capacidad de adaptación al estilo de juego blaugrana y cierta experiencia en el fútbol de primer nivel.

1. THIAGO SILVA

Brasileño, 26 años (24-Noviembre-1984). 1,83 m. y 79 kilos. Juega en el Milan, su contrato concluye el 30 de Junio de 2014 y su valor de mercado es de 23 millones de euros.

Estamos ante el probable central titular de Brasil en el Mundial 2014 formando pareja con David Luiz. Menos poderoso en todas las facetas que éste, Thiago destaca por una salida de balón excelente. De todos los candidatos que han analizado los ‘scouters’, es uno de los más cercanos al perfil de defensa central que pretende el Barça: conoce las virtudes de la posición, sabe batir líneas, domina el juego aéreo, posee una velocidad adecuada y compensa con anticipación cierta falta de contundencia. Le apasiona sumarse al ataque y hacer gala de su deliciosa técnica individual. Si Piqué no estuviese en las filas blaugrana, el fichaje de Thiago resultaría imprescindible. Los defectos del brasileño residen en sus propias virtudes: posiblemente no posea la garra de un Puyol para convertirse en el último salvavidas de la zaga, ni la velocidad de un Abidal para lanzar el sprint que evita sustos mayúsculos. Pero tiene un poco de cada uno de ellos y la garantía de estar ya rodado en competiciones del máximo nivel. Su coste es muy elevado, pues para el Milan es pieza imprescindible en su zaga.

2. MAMADOU SAKHO

Francés, nacido en Senegal, 21 años (13-Febrero-1990). 1,87 m. y 83 kilos. Juega en el Paris Saint-Germain. Su contrato acaba de ser renovado hasta el 30 de Junio de 2014 y su valor de mercado está tasado en 13,5 millones, pero piden más dinero por él.

Es un prodigio físico y de precocidad. Quema etapas con la misma voracidad con la que rebaña balones a sus rivales. Debutó a los 17 años en el primer equipo parisino, con 18 jugaba en la sub-21 francesa y, con 20 años, ya ha sido llamado por Laurent Blanc para formar parte de la nueva Francia. Posee una personalidad y una jerarquía tremendas que, a día de hoy, le convierten en uno de los centrales zurdos de mayores condiciones del continente europeo. Ante todo, es un talento defensivo. Marcador férreo, se impone en los duelos gracias a su instinto defensivo y sentido de la anticipación. Se posiciona con autoridad y muestra una determinación y una valentía en el corte implacables. Muy difícil de superar en el cuerpo a cuerpo, convirtiéndose en un central pegajoso para el rival dado que asfixia su radio de acción cuando le encima. Posee una capacidad de aceleración notable y una zancada de recuperación muy potente. Domina el juego aéreo y no descuida la atención a las ayudas y a las coberturas defensivas. A pesar de sus excelentes condiciones, todavía debe adquirir mayor constancia en su juego, mejorar su concentración y, sin tener que ser un central creativo, mejorar su salida de balón así como su juego en corto.

3. NEVEN SUBOTIC

Serbio, 22 años (10-Diciembre-1988). 1,93 m. y 88 kilos. Juega en el Borussia Dortmund y tiene contrato hasta el 30 de Junio de 2014. Está tasado en 15 millones, pero el club alemán pide más por él.

Estamos ante el biotipo de central perfecto. Posee las características exactas para protagonizar grandes hazañas defensivas: corpulento, pero fino; contundente, pero con estilo; excelente en el toque, saca bien el balón, se mueve de maravilla en ambas áreas, domina la zona y va de maravilla por alto. Subotic es, ahora mismo, una de las grandes perlas del previsible campeón de la Bundesliga, junto a su compañero de zaga Mats Hummels, otro de los brillantes centrales europeos por los que suspiran los grandes clubes. Pero Hummels, muy ligado al Borussia, se muestra intransigente en su voluntad de quedarse, por lo que Subotic es la pieza a pescar. Queda la incógnita de cómo mezclaría con Piqué, pues también destaca por su buena salida de balón, magníficas diagonales en largo y eficacia en el juego aéreo. Pero supera al catalán en velocidad, lo que sería otro punto a favor. Ideal para acompañar a Puyol o Abidal en la pareja central. Sus ansias competitivas son extraordinarias y ya ha demostrado carácter ante la adversidad.

4. JAN VERTONGHEN

Belga, 23 años (24-Abril-1987). 1,89 m. y 79 kilos de peso. Juega en el Ajax de Ámsterdam y termina contrato el 30 de Junio de 2012. Su valor de mercado es de 10 millones de euros.

Es el prototipo de central moderno que bate líneas con la pelota controlada. Zurdo dotado de una buena calidad técnica, domina casi todos los registros del juego. Pasa el balón con criterio y se muestra sereno y cómodo cuando debe manejarse con él. Dispone de un gesto técnico inusitado para ser central y ello se debe a su perfil futbolístico polivalente: puede desenvolverse como mediocentro e, incluso, como tercer central acostado al pasillo lateral izquierdo. Jugador con notable determinación, se emplea a fondo en la lucha por el balón. Contundente en el choque, firme y enérgico en el tackle, su mayor virtud es la colocación. Su conocimiento del juego en posiciones más avanzadas le permite anticipar situaciones y, así, ayudar a tirar la línea defensiva hacia delante. No pasa dificultades en el juego aéreo, ni es un marcador al uso, pero actúa con dureza siempre que la situación lo requiere para frenar en seco a los rivales. Posee un gran disparo de lejos y sus diagonales son precisas. Su polivalencia le ha convertido en un jugador muy completo, pero no especializado en ningún aspecto en concreto, rozando el notable en la mayor parte de atributos pero sin sobresalir, hoy por hoy, en la faceta defensiva. Esa falta de especialización provoca a menudo que mida mal sus acciones y se emplee con excesiva dureza en defensa o descubra la zona defensiva incorporándose al ataque con demasiado riesgo.

5. DOUGLAS TEIXEIRA

Brasileño, 23 años (12-Enero-1988). 1,92 m. por 82 kilos. Juega en el Twente, termina contrato dentro de 15 meses y está tasado en 8,5 millones.

Llegó hace dos temporadas a Holanda y, desde entonces, no ha dejado de crecer futbolísticamente. Es tremendamente poderoso en el juego aéreo: marca el territorio en defensa y es peligroso en las jugadas a balón parado en ataque. Dispone de una buena salida de balón, divide con acierto la pelota y posee un notable desplazamiento en largo. Comete pocos errores con el balón en los pies y conecta con sus compañeros con relativa facilidad. Diestro, puede ocupar indistintamente ambos perfiles del eje central. Lejos de parecer un central con problemas en el uno contra uno debido a su corpulencia, se trata de un defensa que se maneja bastante bien en la colocación y la anticipación. Le gusta tratar de anticiparse a sus rivales metiendo el cuerpo con contundencia para robarles el espacio. Fiable y sobrio, mantiene un nivel de concentración muy elevado a lo largo de los partidos. Su potente zancada impide deshacerse de él con una simple aceleración. Su mayor virtud es su inteligencia a la hora de posicionarse en el campo. A menudo peca de querer estar en todos los frentes, lo cual le hace perder la posición y dejar descubierta su zona en exceso en su ímpetu por achicar. Además, debe trabajar más su sentido táctico a nivel defensivo, sobre todo en espacios reducidos, puesto que no siempre toma la decisión acertada.

6. PEDRO GEROMEL

Brasileño (con nacionalidad italiana), 25 años (21-Septiembre-1985). 1,87 m. y 79 kilos. Juega en el Colonia, con quien tiene contrato hasta el 30 de Junio de 2014. Representado por Jorge Mendes, está tasado en 8 millones.

Antes de su llegada a Alemania, Geromel estaba llamado a repetir la historia de Pepe. Este espigado central llegó a Portugal procedente de Brasil y todo parecía indicar que su siguiente destino sería un equipo importante, pero finalmente acabó en el Colonia. El italobrasileño atesora unas condiciones físicas muy notables. Rápido en carrera, con un buen timing de salto y un buen balance. Se trata de un central de perfil defensivo cuya mayor virtud es la anticipación y su nivel de actividad. Siempre concentrado, es difícil de superar por alto y verlo flaquear en esa faceta. Siempre en tensión y al acecho para anticiparse en el corte, es un jugador expeditivo y contundente. Sin tener una salida de balón primorosa, goza de un buen toque de balón en corto y no acostumbra a complicarse la vida. Jugador notable en el marcaje, nunca pierde de vista a su par e imprime tranquilidad a la zaga dado que siempre aparece para resguardar el área. En su contra, la distancia cualitativa y competitiva que supondría dar el salto del Colonia a un equipo de máximo nivel mundial. En cuanto al apartado técnico, debe mejorar y ajustar su posicionamiento en el campo, tanto en las ayudas laterales como a la hora de medir y tomar decisiones.

La red de ‘scouters’ del Barça ha analizado otros muchos defensas centrales, entre los que citaremos algunos más: el portugués Daniel Carriço (22 años, 13 millones, Sporting de Lisboa), central diestro de mucho carácter y garra, aunque de estatura reducida; el danés Simon Kjaer (22 años, 11 millones, Wolfsburg), prometedor en sus cualidades, pero alejado de momento de grandes exigencias competitivas; el holandés Ron Vlaar (26 años, 4,5 millones, Feyenoord), defensa curtido y que cubre todas las facetas con corrección; el colombiano Cristian Zapata (24 años, 9 millones, Udinese), quizás el más contundente de todos, pero también el de menor excelencia técnica; el mexicano Héctor Moreno (23 años, 4,5 millones, AZ Alkmaar), en la línea del gran Rafa Márquez, pero todavía con muchas lecciones por aprender; e incluso el checo Marek Suchy (22 años, 4,5 millones, CSKA Moscú), magnífico sacando el balón; o el franco-centrocafricano Mapou Yanga-Mbiwa (21 años, 4,5 millones, Montpellier), un lateral-central al estilo Puyol, que algún día será titular indiscutible con Francia. Cualquiera de ellos posee cualidades para ser optado por el Barça.

sábado, marzo 26, 2011

El rey de la pelopina

En un momento dado, el Camp Nou abuchea a Xavi. No es un abucheo multitudinario, pero sí suficientemente elocuente como para que se entienda el mensaje de rechazo. Los periodistas nos cebamos en Xavi y Laporta entabla conversaciones para el traspaso del jugador. Se le acusa de marear demasiado el balón, sobarlo en exceso, moverlo en horizontal y buscar la imposible hipnotización del rival. En realidad, algo muy parecido a lo que sigue haciendo ahora, en cada partido, pero que en aquella época estaba mal visto. Xavi fue elegido como saco de todos los golpes: la inmensa desfachatez de Deco, la superlativa pereza de Ronaldinho, el monstruoso ego de Eto’o, la ‘nonchalance’ perversa de Henry, el desestimiento flagrante de Rijkaard… casi todo ello parecía secundario en comparación con “lo” de Xavi. Dado que es feo citar a otros, me citaré a mí mismo, autor de las siguientes frases en enero de 2008, en este mismo periódico: “Señor Xavi: Sus compañeros no se desmarcan, de acuerdo, pero usted ha permitido que le conviertan en un jugador de balonmano. El caracoleo es su acción preferida y, de tanto darse la vuelta sobre sí mismo, este equipo anda mareado”.

Seis meses más tarde, el mismo Xavi era universalmente valorado como mejor jugador de la triunfal Eurocopa. ¿Qué había ocurrido? En primer lugar, sucedió que Frank Rijkaard tomó una decisión histórica en 2004 cuando modificó la tradición del ‘4’ del Barça. Hasta entonces había sido un mediocentro de creación (Milla, Guardiola, Xavi) y pasó a ser defensivo. Rijkaard probó con Motta, que se rompió los ligamentos el primer día de su nuevo rol. Le suplió con Edmilson, que sufrió la misma lesión, y prosiguió con Márquez hasta alcanzar la excelencia con Touré. A cambio, adelantó veinte metros a Xavi, que de mediocentro pasó a interior, de ‘4’ a ‘6’, de aguador a repartidor de caramelos. Yo no tenía razón en lo que escribí: el éxito de Xavi sí radicaba en sus compañeros. Cuando trabajaron juntos, Xavi tenía vías de pase para alimentar a un campeón. Cuando se encerraron en su indolencia autodestructiva, Xavi siguió encendiendo la misma luz, pero al fondo del pasillo no había nadie para recibir el balón.

Luis Aragonés comprendió bien el auténtico problema y confeccionó una selección de gente hambrienta, combativa y talentosa. En ese nuevo hábitat, Xavi halló de nuevo compañeros a quienes nutrir de asistencias. Y llegó el triunfo de la Eurocopa. Guardiola, excelente ladrón de ideas, advirtió que Rijkaard tenía razón, pero mucho más la tenía Luis Aragonés, por lo que Pep despidió sin contemplaciones a los perezosos y amplió los pasillos estratégicos de Xavi. A partir de ahí llegaron los títulos y la consagración universal del ‘rey de la pelopina’.

- Publicado en Sport (26-III-2011)

martes, marzo 22, 2011

Tiempo de pasión

El sorteo de cuartos de final de Champions ha desatado un fervor descomunal por analizar el calendario. Pero el calendario, en realidad, no ha cambiado. Estaba ahí desde hace mucho tiempo; tanto tiempo, que parecía un convidado de piedra, salvo para quienes manejan la planificación de los equipos, que conocen el haz y el envés de todas las fechas. El Barça, por ejemplo, no afronta ninguna situación sobrenatural, sino la misma que ha vivido en las recientes temporadas: su ya clásico menú de un partido cada tres días. Un ritmo que el vestuario de Guardiola ha asimilado con inteligencia emocional, transformando cada obstáculo en un trampolín.

Los calendarios apenas han cambiado en los últimos años: están compuestos por dos grandes bloques o ‘momentos’ separados por un intermedio. El primer bloque tiene lugar entre mediados de octubre y mediados de diciembre, meses en los que se atribuyen dos premios importantes: la clasificación para octavos de Champions (la auténtica Champions) y una primera jerarquía liguera, con el enfrentamiento de los principales equipos del campeonato entre sí. En este período no se ganan títulos, pero pueden perderse, caso de la competición europea. A continuación, indefectiblemente, llega el interludio invernal. No hay parón, como en la Bundesliga, pero sí hibernación: el fútbol se congela. Equipos como el Barça emplean esos dos meses largos en incrementar sus cargas de trabajo, manteniendo el pulso en la Liga y usando el torneo de Copa para poner en forma a sus suplentes. Si los resultados acompañan, el balance a mediados de marzo muestra al equipo en lucha por las tres competiciones, con los titulares empezando a ponerse en forma y los suplentes, motivados y con ilusión por participar.

Y entonces llega el sprint final: prácticamente, dos meses al galope tendido. Abril y mayo sin aliento. Una final cada tres días. Sin apenas margen de error, ni posibilidad de enmendar el tropiezo, ni tiempo para reflexionar sobre lo ocurrido. Un grupo con espíritu de comando, lanzado sin freno y a pecho descubierto. Posiblemente, este sea el período que más ansían los futbolistas. El momento en que más disfrutan. Mientras el aficionado contiene el aliento, sobrecogido por un hipotético triple triunfo o el temor a las derrotas, los jugadores lo sueltan, liberados de demonios y fantasmas, agarrando la oportunidad histórica que el calendario vuelve a regalarles: dos meses de competición frenética y sin arneses de seguridad. Ahora no es tiempo de embelesarse con el calendario, sino de comérselo a mordiscos. Tiempo para gente valiente, atrevida, inteligente; hábil en lo emocional y contundente en lo futbolístico. En estos momentos, todo el catálogo de excusas ha caducado.

- Publicado en Sport (22-III-2011)

martes, marzo 15, 2011

Han despertado al tigre

A media mañana de ayer, el entorno de José Mourinho llamó a algunos amigos de confianza para informarles que el entrenador portugués no tenía la más mínima relación con la filtración que ‘sugería’ que Barça y Valencia usaban sustancias dopantes. Su olfato le advertía que, esta vez, alguien había ido demasiado lejos y cruzado todas las líneas rojas. Mourinho, tan propenso a embarrarse y dictar la agenda nacional, optó por la cautela y se quitó de en medio. Yo no he sido, explicó en privado para que se conociera en público. Olía a azufre y Mourinho es listo. Mourinho ha estudiado y aprendido. No es un fanfarrón ignorante embutido en un chándal, sino que conoce los parámetros del deporte de competición y sabe distinguir entre una política nutricional equilibrada y complementaria y el simple y burdo dopaje. Parece claro que, no muy lejos de él, los hay que desconocen la diferencia, quizás porque no estudiaron suficiente o porque, estimulados por esos ultrillas fanáticos que han asaltado algunas redacciones periodísticas, se atreven con todo.

Listo como es, Mourinho sabía ayer por la mañana que alguien había cometido un triple error catastrófico en la capital. Primero, porque confundir vitaminas con sustancias dopantes es más propio de blogs radicales que de periodistas con un dedo de frente. Segundo, porque el flirteo demagógico se sostiene cuando se manejan intangibles como las actuaciones arbitrales, las conspiraciones planetarias o los hacedores de calendarios mágicos. Pero todo el entramado se desmorona cuando esa especulación se adentra en terrenos tangibles: fulanito se ha dopado, dice un periodista que le ha dicho un club que anteayer mismo levantaba la bandera de los valores, la verdad, el rigor y la seriedad. Error, debió pensar Mourinho. Y tercero, porque esto que ha ocurrido es lo mejor que le puede ocurrir al vestuario del Barça. Porque, y es la enésima vez, les han vuelto a enrabietar justo cuando empieza el tramo de la verdad.

A un equipo que juega sin adrenalina, caso del Barça, hay que intentar bajarle aún más el pulso hasta convertirlo en hipotenso. Quizás así se le consiga dormir y desviar de sus intenciones. Ya ocurrió otros años, cuando algún osado jugador y un muy beligerante entorno, construyeron castillos en el aire a cuenta de la autoestima de los jugadores del Barça. A base de despreciar sus méritos innegables, atribuidos a confabulaciones arbitrales y necedades varias, consiguieron estimular como nunca a jugadores que sólo acostumbran a hablar sobre el césped. Esta vez han ido mucho más lejos y han puesto en duda no sus méritos, sino su honestidad. Dijo Mourinho que el Madrid parecía un elefante dormido. Y lo que ha hecho es despertar a un tigre.

lunes, marzo 14, 2011

El discurso del (auténtico) rey

Este Barça es un artista que convierte los partidos de fútbol en obras de arte. No siempre gana, pero siempre deja una escultura legendaria, una pintura memorable, una sinfonía inolvidable. No importa cómo es el lienzo a pintar o el mármol a esculpir: 90 minutos más tarde, el artista se retira dejando como recuerdo una pieza de creatividad mayúscula. A veces, como anoche, tiene que hacerlo con una media sonrisa porque el resultado no le favorece, pero ni siquiera en esos casos tuerce el gesto o se encomienda a excusas externas. Pudiendo hacerlo, no se enreda en esos líos tan habituales de las confabulaciones, manos negras y demás latiguillos de medio pelo. Simplemente, intentó componer otra sinfonía excepcional y se torció alguna nota. El remate, por ejemplo, asignatura algo pendiente en este final del invierno.

El Pep Team es un equipo que se reafirma a sí mismo en cada partido. Hay días que su autoestima sale inmensamente reforzada porque suma goles como quien respira, pero incluso en las noches de sequía, donde largueros y rivales se interponen en el camino de los cañonazos, y la puntería no es la mejor de las virtudes, incluso de esas noches sale fortalecido el equipo de Guardiola, incapaz de dar un mal pelotazo aunque el reloj marque la hora. Un equipo de fútbol de los de verdad debe vestirse por los pies, poseer una idea concreta de juego, trabajarla con esmero en los entrenamientos y aplicarla sin doblez en los encuentros: sólo así es posible progresar. Ganar, se puede ganar de mil maneras. Pero convencer y enamorar, ilusionar y entusiasmar; conseguir el consenso universal sobre las bondades de un estilo determinado, eso solo puede hacerse desde la convicción y la persistencia. Y a eso nos está acostumbrando este equipo de palabras mayúsculas y futbolistas calzados con botas de siete leguas.

En el resultadismo de nuestros días, donde nada importa salvo conseguir objetivos numéricos, la propuesta del Barça contiene un aire romántico que parecería casar mal con la exigencia del éxito perpetuo. Y, sin embargo, cuanto más incide en su idea de juego, mayores éxitos obtiene, aunque los dos puntos perdidos en Sevilla sirvan para recordar que el remate certero es un arte que debe ser mejorado. El equipo de Guardiola no ha llegado hasta aquí, con ocho títulos ya en la mochila y peleando por otros tres, por su oportunismo puntual, sino por la fidelidad permanente a su idea de juego. Y cuanto más persiste en ella, más sólido se presenta, más fiable y potente. Es una maquinaria deliciosa y engrasada, convencida de su potencial, conocedora de sus debilidades y, también, del sobreesfuerzo que debe realizar para seguir en la cresta de la ola. Ahora que se ha puesto de moda reinventar conceptos como el del señorío, es significativo que este Barça sea más coherente que nunca consigo mismo y continúe dejando obras de arte en cada partido que dispute. El suyo sí es el discurso del auténtico rey.

domingo, marzo 13, 2011

Más movilidad en ataque

El triunfo del Barça sobre el Arsenal dejó dos sensaciones: la de un equipo aplastando al que, en teoría, era su clon; y la de un equipo venciendo pese a un ratio muy bajo de efectividad. Los dos equipos son el Barça, por supuesto. Esa ambivalencia genera cierta desazón. ¿Cómo un conjunto que borda el fútbol de este modo, y asalta la portería rival, termina sufriendo? Dicen que es por genética, pero es por falta de efectividad. Los datos del partido revelaron un dominio estrepitoso: se jugó prácticamente en el medio campo del Arsenal, que no logró disparar ni una vez contra Valdés, por 19 remates del Barça, que triplicó al equipo londinense en número de pases. Y si nos fijamos en las capturas de balón tras pérdida, deberemos convenir en que el Barça posee una prodigiosa transición ataque-defensa que le hace recuperar el cuero casi instantáneamente después de perderlo. Pero en la virtud de todos estos factores se esconde también un defecto: ¿por qué tan reducida efectividad? ¿Por qué el Barça no consiguió transformar muchas más oportunidades? ¿Por qué tampoco obtuvo mejor efectividad en el partido de ida, ni tampoco en el del año anterior, también en Londres?

Creo haber encontrado la respuesta en una deliciosa entrevista que Andrés Pastor, un brillante periodista desconocido de Murcia, ha realizado esta semana en su blog (culemania-sito.blogspot.com) a Álex Sans, miembro de la escuela catalana de entrenadores. Dice Sans que el problema del bajo ratio entre oportunidades y efectividad reside en la falta de “movilidad en los hombres de ataque”. Argumenta que el Barça está manejando de forma espectacular las dos primeras fases del juego: la de iniciación (lo que llamamos “salida de balón” desde la defensa) y la de progresión (lo que bautizamos como “jugar a lo ancho” al borde del área rival). Sin embargo, Sans opina que la tercera fase, la decisiva, la resolución directa ante la portería rival, posee un exceso de toques y combinaciones.

Considera que en esa zona “una de las pautas importantes es que cuando tengas una oportunidad para rematar hay que intentarlo. Lo que no podemos es parar el balón ahí o tocarlo demasiado porque la precisión tiene que ser impresionante”. Y aunque Messi y compañía poseen esa precisión casi mágica, deberían centrarse más en el remate directo y la movilidad en lugar de la filigrana final.

Comparto esta opinión, aunque entiendo la dificultad: después de atravesar el campo a lo largo y a lo ancho con un determinado estilo (toque corto y asociación) debe resultar muy complejo, física y mentalmente, cambiar de modo radical el ritmo e imprimir velocidad máxima y remate directo vertical. Pero por ahí anda la verdadera solución a este ‘problemilla’.

- Publicado en Sport (12-III-2011)

martes, marzo 08, 2011

La batalla del centro del campo

No sabemos cómo será el partido, ni siquiera quién jugará, aunque todos apostamos a que Busquets será central junto a Abidal (defensa ya ensayada hace varios días) y bastantes creemos que Van Persie se quedará en el banquillo, como última bala de un Wenger que quizás no deseará arruinar en el Camp Nou sus opciones de ganar la Premier. Desconocemos cuál será el desenlace del partido, pero sí intuimos cómo será el desarrollo del mismo: una batalla en el centro del campo. Como en aquellas grandes juergas de los pioneros hace casi un par de siglos, cuando centenares de jugadores por bando se peleaban en la plaza del pueblo por un esférico hecho con tripas de vaca, también el objetivo de esta noche será uno y solo uno: el balón. Conquistarlo, poseerlo, quedárselo en propiedad. Amansarlo, domarlo, mimarlo con pasión. Dos batallones de arquitectos, delineantes y barrenderos, enfrentados por arrebatarse una esfera de cuero y adquirir con ella los derechos de propiedad del movimiento perpetuo. Quien tenga el balón tendrá la mano en esta partida. Quien lo pierda, simplemente agonizará persiguiendo fantasmas.

A un lado estará el trío de la escuadra y el cartabón: Xavi, Messi e Iniesta. A sus espaldas, el barrendero Mascherano para proteger las fugas, tejer una tela de araña, correr hacia atrás como nadie y cubrir el flanco derecho, siempre desguarnecido. A la derecha, por supuesto Alves, el falso lateral, falso interior, falso extremo: el futbolista falso. El que juega de todo, excepto de lateral defensivo. Cinco hombres para conquistar el balón sobre el cuadrilátero verde. Al otro lado, el trío del compás y la brújula: Cesc, Nasri y Wilshere, escudados por el gladiador Diaby o el más ligero Denilson, y apoyados en alguna muleta: ofensiva si se trata de Arshavin, defensiva si juega Eboué. Cinco competidores de lujo para esa batalla por un balón. El quinteto que gane el pulso sacará billete para cuartos.

Claro, puede haber accidentes. Una contra inesperada, un remate prodigioso, la eterna incertidumbre del fútbol. Pero el plan está trazado: es el Barça ante su espejo, en busca de una respuesta: ¿Saldrá una imagen bella y feliz? ¿Un reflejo deforme y agrio? Guardiola prefiere rivales que se encierren en su área, por más que eso signifique la práctica desaparición de los espacios. El Arsenal es justamente lo contrario: un conjunto que practica un estilo de juego muy cercano al blaugrana y que, además, domina el arte del contragolpe. Parte con esas dos ventajas: el marcador y el contraataque, pero enfrente tendrá una fuerza emocional de mucha categoría. El Barça más temible es el Barça enrabietado, el exigido, el necesitado. Esta noche, al Arsenal le tocará bailar con lobos.

sábado, marzo 05, 2011

Tres centrales y un falso 9

El partido que disputó el Valencia el pasado miércoles habría tenido connotaciones memorables de haber concluido con un buen resultado para el equipo local. Y fue memorable, al margen del marcador final. Unai Emery dibujó una sensacional estrategia ajedrecística frente a uno de los más reputados especialistas en la materia: el dolorido Pep Guardiola, quien a su vez no escatimó recursos tácticos para solventar la que, posiblemente, sea más difícil salida del Barça esta temporada. Sin duda, fue el partido más difícil, arduo, áspero y complejo de todo el curso aunque el resultado pueda desconcertar a los valencianistas y los movimientos estratégicos de los barcelonistas sean valorados como ‘guardioladas’ por algunos analistas.

El encuentro fue un monumento a la inteligencia táctica aplicada al fútbol, empezando por las propias alineaciones, que parecían encerrar un enigma dentro de un jeroglífico incrustado en un rompecabezas, y continuando por la asimetría que ambos técnicos plantearon, dejando a Mathieu y Adriano como líderes del desequilibrio. Quizás el elemento táctico más relevante, al margen del nuevo ensayo de Busquets 2.0 (la versión del doble rol que veremos la próxima temporada) sea el planteamiento de tres centrales frente al ‘falso 9’ por parte de ambos entrenadores. Así, el Valencia dispuso a Stankevicius, Ricardo Costa y Dealbert como ‘trivote’ defensivo para amurallar la línea sobre la que debía percutir Messi. La decisión de Emery es fruto de partidos previos y mucho trabajo: en vez de perseguir al ‘delantero mentiroso’ del Barça y romper su última línea de protección, prefirió tejer una tela de araña en el centro del campo (donde llegaron a moverse hasta seis jugadores locales) y mantener a sus tres centrales para enfrentar la posición de Villa y las llegadas de Messi. Resultado más que brillante para el técnico ché.

Del otro bando, algo similar aunque más habitual. Piqué, Busquets y Abidal como únicos tres defensores frente a un ataque local que sólo contaba con un… ‘falso 9’, en este caso Juan Mata. El resumen de la estrategia ofensiva de Emery resultó desconcertante: consiguió crear escasas ocasiones de peligro, pero generó un elevado desarreglo en la línea defensiva blaugrana. En cualquier caso, balance al margen, el experimento resultó muy interesante para el entrenador del Valencia y, sin duda, también para el del Barça. El resultado del partido ha supuesto un golpe de autoridad impresionante para los blaugrana, pero pienso que Guardiola habrá extraído aspectos incluso más positivos que los tres puntos: unas variantes tácticas, propias y ajenas, defensivas y ofensivas, muy enriquecedoras para el futuro. Porque el futuro inmediato de este equipo se está fraguando en estos días.

martes, marzo 01, 2011

El ataque define la defensa

En la vigesimoquinta jornada de campeonato, el Barça ha encajado 13 goles. Con los mismos partidos disputados, el líder de la Premier inglesa, el Manchester United, había recibido casi el doble de tantos: 23. El líder italiano, el Milan, suma 19 en contra, en tanto el mandamás francés, el Lille, encaja 24 aunque su inmediato perseguidor, el Rennes, sólo ha recibido 18. El segundo clasificado de la Liga española, el Real Madrid, computa 19. Es decir, el único equipo puntero que compite seriamente con el Barça en el liderazgo defensivo es el Borussia Dortmund, que apunta a claro campeón de la Bundesliga, cuyo guardameta, Roman Weidenfeller, sólo ha recibido 14 goles, uno más que Víctor Valdés, en 25 jornadas.

Deberíamos decir, por todo ello, que el Barça está comportándose como el equipo de mayor solidez defensiva de Europa hasta el momento, lo que puede resultar chocante si tenemos en cuenta que, con sus 76 goles a favor, es el conjunto más ofensivo y atacante con una ventaja sideral en cualquier comparativa. Y en este punto se encuentra la clave de su gran fortaleza trasera. No en sus defensas individualmente, ni siquiera en su estructura defensiva, sino en su orientación del juego. El Barça se defiende atacando y sus delanteros son los mejores defensores. Sin duda, los hombres que juegan atrás poseen una calidad indiscutible, pero deberemos reconocer que, si bien son idóneos para el estilo de juego que preconiza Guardiola, en otros equipos posiblemente destacarían menos en su vertiente puramente defensiva. Alves, por ejemplo, es más notorio por su aportación atacante que por la de contención. Piqué, siendo un excelente defensa, destaca sobremanera por su excepcional salida de balón. Lo que les hace a todos ellos extraordinarios es el estilo de juego en que se encuentran inmersos.

En los pocos momentos en que el equipo comete errores ofensivos, y deja pendiente una presión sobre el contrario o no recupera bien un balón perdido, o simplemente el colectivo pierde la posición, el sistema defensivo blaugrana se muestra mucho más endeble y frágil, más “humano”. En momentos así se aprecia que las grandes cualidades de esos defensas no son tanto las puramente defensivas, cuanto las ofensivas. Esta razón explica también por qué es tan difícil asentarse en la defensa de este equipo, como demuestran los tres años largos que ha tardado Abidal en desentrañar los secretos del juego de posición.

Para terminar, y regresando al ‘efecto cascada’ del que hablé el pasado sábado, recomendaría a los aficionados del Barça acudir esta noche al Mini Estadi. Tras el brillante debut del juvenil Javi Espinosa el sábado en Soria, hoy puede ser otro día memorable en la carrera de los canteranos blaugrana.