Hay futbolistas que cuando debutan ya están en su máximo nivel. Que casi tocan techo el primer día. Por eso hay que desconfiar tanto de las grandes promesas que destacan poderosamente en las categorías inferiores. Los hay que destacan porque poseen un físico muy desarrollado, claramente más poderoso que el de sus jóvenes contrincantes. De ahí su manifiesta superioridad. Pero cuando llegan a la edad adulta, el físico se iguala y la estrella juvenil se apaga. Otros poseen una técnica tan depurada a base de trabajo que, simplemente, no pueden mejorar. Algunos se estancan por culpa del engreimiento, la soberbia, la pereza que da tanta fama, honores y dinero.
Por las razones opuestas, algunos jugadores crecen más allá de lo previsible. Alcanzan la madurez futbolística y siguen mejorando. Perfeccionan su técnica, su físico, la aportación al conjunto, la visión de juego, la eficacia o adquieren características que ni siquiera podía soñar. No son muchos los que mejoran una vez llegan al máximo nivel. En los tres últimos años podemos citar a Eto’o, Villa, Albiol, Xabi Alonso, Barragán, Dani Alves... y, sobre todos ellos, Iniesta, cada día mejor y más completo futbolista. Cuidado: no estoy comparando niveles de calidad, sino capacidad evidenciada de crecimiento como jugador. Por ejemplo, nadie podía imaginar que aquel torpe defensa abucheado en el Bernabéu acabaría siendo el mediocentro clave del Bolton inglés, aclamado por todos, culmen de virtudes: Iván Campo, un jugador modesto, discreto y de nivel medio, sin alardes. Pero cien por cien eficaz en el papel encomendado. Y cien por cien de crecimiento con respecto del que abandonó hundido y deprimido la Liga española.
El Ronaldinho que cambió el PSG por el Barça evidenció una mejora notable como jugador. Quizás no resultó evidente en lo técnico, pues su categoría ya era inigualable. En este caso, fue una mejora de su capacidad anímica y psicológica. Se echó al equipo a la espalda y decidió asumir el liderazgo de un club en bancarrota. Ya hemos comprobado con qué éxito completó su desafío. En otra vertiente totalmente distinta, Morientes progresó notablemente en su paso por el Mónaco. De simple rematador se convirtió en un delantero completo (insisto: cada cual en su nivel y categoría). Aprendió a moverse sin balón, a jugar como segundo punta, a dar asistencias espléndidas. Creció como jugador. En el tránsito del Oporto campeón de Europa al Barça ganador de nada, Deco adquirió una característica que jamás había poseído: la capacidad defensiva. Volante de ataque, Deco se reconvirtió en centrocampista completo por necesidades del equipo de Rijkaard (la marcha de Davids). Parecía inviable que aquel jugador que sólo miraba hacia delante tuviera ojos y pulmones para ir también hacia atrás y a los lados y pudiera cortar los contragolpes rivales sin perder su voluntad ofensiva. Pero lo hizo.
Son ejemplos de distintos modos y formas de crecimiento. Seguro que hay muchos otros, como el de Eto’o, cada día mejor delantero; o los progresos equilibrados de Albiol y Xabi Alonso, a quienes podríamos denominar como ‘decathletas’ del fútbol moderno. Pero de entre todas las progresiones me quedo con la de Iniesta. Ya no es un chaval que sólo soba el balón. Ahora es un jugador completo y no sólo porque pueda jugar en posiciones muy diversas y con funciones distintas, que lo ha hecho y con éxito notorio. Sino porque cada temporada ha subido un nuevo peldaño en su capacidad. Mantiene la técnica, pero ha ganado fuerza y resistencia en las piernas, rapidez de pensamiento, velocidad de desplazamiento de balón, armonía en la visión del juego, sea hacia arriba o hacia atrás, capacidad de posicionamiento defensivo y espíritu de liderazgo. Iniesta es hoy el mismo jugador sobrio, callado y en la sombra. Pero es otro jugador. Con poca fuerza mediática, pero posiblemente el mejor jugador español del momento. Sin duda alguna, el que más ha crecido.
Fotos: EFE - Reuters.
A ocho días exactos del Chelsea-Barça, el estadio de Stamford Bridge luce un césped impecable. Contra lo que pueda pensarse, la operación realizada hace pocas fechas de levantar parte del césped, cambiar el sistema de riego y lanzar varias toneladas de arena para reparar zonas encharcadas, no era ninguna treta de Mourinho, sino una necesidad imperiosa del Chelsea que, año tras año, ve cómo zonas concretas de su estadio se degradan a medida que transcurre la temporada.
Según el club londinense, el problema radicaba en el sistema de drenaje instalado en verano de 2003, que corrigió defectos anteriores, pero no evitó que el césped siguiera encharcándose en algunas zonas. Cada año, especialmente en invierno, Stamford Bridge ha sufrido deterioros notables en algunas de esas zonas, con graves perjuicios para la estabilidad del piso, su firmeza y la calidad de la hierba. La peor situación se produjo la pasada temporada, con una elevada degradación del césped entre enero y febrero, coincidiendo con los octavos de final de Champions ante el Barça. El césped se convirtió en una playa de arena embarrada bautizado con ironía como Stamford Beach. Horas después del partido, el club londinense levantó todo el césped y lo sustituyó por uno nuevo que ha resistido hasta hace pocos días.
En el último encuentro liguero del Chelsea frente al Aston Villa (30 de septiembre), el manto de Stamford mostró de nuevo cierto deterioro en algunas zonas próximas a las porterías. De ahí que aprovechando el parón competitivo por los partidos de selección, el Chelsea haya emprendido la renovación de su sistema de riego y drenaje, con la esperanza de que esta vez sea la definitiva. Ahora mismo, la webcam de Stamford (gentileza de Bar Deportes) muestra un césped verde inmaculado. Así que olvidemos viejos tópicos sobre las malas artes de Mourinho cada vez que huele a blaugrana.
Referencias
- Toneladas de arena
- Arreglo del drenaje
- Sospechas resueltas
- Stamford, en este momento
- Lo que fue Stamford Beach
- Y cómo se reparó
Fotos: Chelseafc.com - News Group - EFE.
Victor Vekselberg posee la tercera fortuna (5.900 millones de dólares) de la Rusia de Putin y aglutina en su persona, entre otros cargos, la presidencia ejecutiva de Sual (Siberian-Urals Aluminium Company), la principal empresa rusa de producción de aluminio y productos derivados, con una facturación anual de 2.700 millones de dólares y 60.000 empleados.
Vekselberg es también el misterioso comprador de los famosos Huevos Fabergé, colección de 180 piezas propiedad de la familia Forbes (dueños de la revista del mismo nombre) entre los que destacan nueve piezas de oro macizo creados por el orfebre Peter Carl Fabergé para la familia imperial rusa. La colección está valorada en unos 90 millones de dólares y fue adquirida por Vekselberg en una sorprendente subasta de Sotheby’s, pues el magnate considera que los citados huevos forman uno de los tesoros culturales más venerados en Rusia. Y, por último, pero no menos importante, Victor Vekselberg es el dueño de los derechos de los partidos amistosos de Argentina hasta 2011, el tercero de los cuales se juega mañana en Murcia frente a la España desnortada de Luis Aragonés.
¿Qué busca el multimillonario ruso del aluminio y los huevos de oro entre futbolistas argentinos? De entrada, compartir con ellos vestuario y hotel. Vekselberg ha pagado 18 millones de dólares (la mitad por adelantado) por organizar 24 partidos amistosos desde el pasado agosto y hasta julio de 2011, a razón de 750.000 dólares por encuentro. El contrato le permite elegir el rival, dormir en una habitación contigua a la del seleccionador argentino, entrar y salir del vestuario cuando quiera, asistir a las charlas técnicas y sentarse en el banquillo, además de confeccionar la lista de 30 jugadores inamovibles con los que deberá jugar el seleccionador los citados partidos. ¿Un capricho? Algo más. La expansión internacional de su conglomerado empresarial. Sual es sólo la punta del iceberg de Renova Group of Companies, el mayor holding inversor de Rusia, accionista de compañías mineras, metalúrgicas, petroleras, químicas, de construcción e ingeniería, inmobiliarias y financieras. Si Florentino Pérez inventó lo de la expansión madridista por Asia para establecer una fructífera cabeza de puente para su constructora, Victor Vekselberg utiliza la selección argentina para expandir Renova, que ya posee actividades declaradas en Sudáfrica, Estados Unidos y Suiza.
Los jugadores de Alfio Basile no van a tener respiro. Tras estrenar el contrato frente a Brasil, mañana juegan contra España y en pocas semanas ante Turquía. Después visitarán Italia, Francia, Inglaterra, México, nuevamente España, Estados Unidos, Holanda, Japón, Australia, Portugal, Corea, Irlanda, Suecia, Emiratos Árabes, Escocia y, por supuesto, China. Países ricos todos ellos, caldo de cultivo maravilloso para millonarios globalizadores. Ajenos a los negocios, los futbolistas argentinos combinarán la ‘tournée’ con la Copa América, las eliminatorias del Mundial y su vida ordinaria en los clubes. Quizás se comprenda ahora porqué Riquelme se ha ‘borrado’ de la macrogira. Y también porqué no hubo manera de retener a Pékerman cuando decidió tirarse por el balcón.
Vekselberg no da puntada sin hilo. Una sociedad domiciliada en el paraíso fiscal de Islas Vírgenes firmó el contrato con la Asociación de Fútbol Argentino (AFA), presidida por el tantas veces denunciado Julio Grondona. La empresa rusa se denomina Gulgong, posee domicilio social en Road Town Tortola de las Islas Vírgenes, su apoderado legal es Raulevich Akhemerov y su propietario es Renova Group. Digamos en este punto que la justicia argentina está investigando las operaciones de un centenar de traspasos de futbolistas por presunto lavado de dinero negro a través de sociedades ubicadas en paraísos fiscales. Para organizar los partidos, Vekselberg recurrió a World Eleven, compañía propiedad de Guillermo Tofoni, intermediario y único agente sudamericano autorizado para organizar partidos FIFA, categoría que otorga precisamente la Federación Internacional de la que es vicepresidente Julio Grondona, ‘presidente eterno’ de la AFA, firmante del contrato pese a la oposición de parte de su junta directiva, a la que se ha negado a mostrar los detalles del mismo.El día que una de estas operaciones sea equilibrada, razonable, sensata y no huela a podrido, les aseguro que les avisaré.
P.D. 1: Vekselberg acaba de anunciar la fusión de Sual con la suiza Glencore y la también rusa Rusal para constituir la primera empresa mundial productora de aluminio a partir de 2007. El monstruo sigue creciendo.
Referencias
- Millonario del aluminio
- Los Huevos Fabergé
- Renova Group
- La expansión internacional de Renova
- Amistosos hasta en la sopa
Fotos: EFE - AP - Kommersant.
Música | Heart of Gold
# Neil Young
No hace falta ser muy listo para darse cuenta de que el calendario del fútbol mundial es una descomunal aberración. La fase de clasificación de la Eurocopa 2008 empezó el 16 de agosto de 2006 y concluirá el 21 de noviembre de 2007, quince meses entre el primer partido y el último, temporada y media, período gigantesco, llanura inmensa en la que selecciones y jugadores atravesarán todos los posibles estados físicos, anímicos y de juego; disputarán partidos en plena forma o con las pilas descargadas; eufóricos o deprimidos; lesionados o pletóricos. No habrá selección que pueda presentar el mismo equipo en esos quince meses y no digamos si lo comparamos con los de la fase final de verano de 2008.
No es sólo la Eurocopa. La fase de clasificación para el Mundial 2010 resultará agotadora, especialmente para los jugadores sudamericanos, sometidos al estrés de disputar 18 partidos entre 2008 y 2009 para elegir los equipos que irán a Sudáfrica. Los próximos cuatro años, como los cuatro anteriores y los anteriores de los anteriores, serán un 'despelote' de notables 'connotaciones' en el que se mezclarán partidos de un sinnúmero de categorías y competiciones, combinados en un cóctel caótico en el que hoy juegas liga, mañana copa, pasado mundialito, al otro amistoso, más tarde clasificatorio, un día decisivo, al siguiente inútil, absurda acumulación de encuentros sin sentido, orden ni dirección.
El fútbol es el deporte peor organizado de cuantos existen. El que arrastra más problemas durante más tiempo sin mostrar la menor voluntad por resolverlos. El del calendario no es uno menor. Pero bastaría con copiar lo que hacen deportes de equipo como el baloncesto. Bastaría con dedicar de septiembre a abril para las competiciones de club (Liga, Copa, Champions, Mundialito, Supercopas...). Sin interrupciones. En exclusiva para los clubes. Y en mayo y junio, competición de selecciones. En exclusiva también. Un año para la calificación y el siguiente para la fase final. En julio, vacaciones. Y en agosto, pretemporada. No habría sitio para los amistosos de selecciones, por supuesto, lo que sería una bendición, aunque las arcas federativas sufrirían y los directivos brasileños, argentinos, españoles o ‘fiferos’ podrían darse menos lujos. Por supuesto, ese sería el auténtico problema. Por tanto, la solución racional al calendario jamás se pondrá en marcha.
La perla Higuaín

Gonzalo Higuaín ha reventado con dos goles el superderby River-Boca (3-1) y ha protagonizado una jugada de 'dibujos animados' que ha resultado demoledora para el líder argentino, que venía de disputar 22 partidos consecutivos sin perder. Higuaín promete ser la penúltima perla argentina, no en vano la empresa MSI se hizo con el 50% de sus derechos hace pocas semanas por 6 millones de euros. El próximo año le veremos en Europa, como a Gago, motor de Boca, suspiro de España.
Referencias
- Quince meses para clasificarse
Fotos: EFE - AP.
Todos los modelos son virtuosos cuando arrojan buenos resultados. Se puede ganar la Copa Davis con cuatro seleccionadores e incluso con tres. Se puede conquistar oros olímpicos de atletismo con el presidente de la Federación actuando como seleccionador único. Se puede ser campeón mundial de balonmano con un seleccionador que también es entrenador de club. Se puede ganar el mundial de baloncesto rotando cada año de seleccionador. Incluso se puede conquistar el Mundial de fútbol aunque tu federación esté ardiendo en llamas y tus principales clubes estén a punto de ser descendidos a segunda división. También los hay que vencen desde la normalidad: con una federación seria detrás, un entrenador equilibrado delante y estabilidad emocional por parte de todos.
La selección española de fútbol es lo opuesto a la variedad anterior. Cualquier modelo que aplica se convierte en vicioso. Ya sólo le falta probar con Villar en el banquillo para haber cubierto el cupo de alternativas posibles. Seleccionador duro, blando, joven, viejo, gruñón, afable, federación corrupta, medios inquisidores, capitanes veteranos de colmillo retorcido, jovencitos imberbes, buscavidas de medio pelo, cabeceadores preclaros, jugones, guerreros, palanganeros o insidiosas comadres. Todo se ha probado: en dictadura, transición y democracia; en tiempos de lluvia y a pleno sol; por lo civil y por lo criminal. Décadas de acusaciones: a la Federación, al presidente, al seleccionador, al entorno, a la prensa, a la radio, a los jugadores y al lucero del alba. Acusaciones circulares para acabar en el mismo punto de partida, coincidencia de sentimientos: a unos no les importa lo más mínimo la selección; otros quieren que pierda porque no se sienten identificados con ella; y otros más desean la debacle porque ya no juega Raúl.
Ahora decimos que sólo queda una opción: el entrenador extranjero. Lo eran (de nacimiento) Kubala y Santamaría, y obtuvieron el mismo triste resultado. Pero es una alternativa aunque no andan demasiados nombres libres con garantías. ¿Resistiría Hiddink las presiones de los periodistas? ¿Podríamos esperar de Scolari que planteara un juego plástico, pero a la vez eficaz? ¿Cuánto tardaría Lippi en darse cuenta que no puede aplicar su metodología italiana?
A estas mismas horas, en Francia se cortan las venas por la derrota ante la mediocre Escocia en Glasgow. En Inglaterra llueven chuzos de punta por el tristísimo empate en casa frente a la inenarrable Macedonia. Italia ha vencido a Ucrania sólo en los últimos veinte minutos y cuando los visitantes ya se habían merendado al centro del campo campeón del mundo y la defensa de Cannavaro, Materazzi y Zambrotta hacía aguas ante un rival que no tenía ni siquiera a Shevchenko. La gran Holanda de Van Basten apenas ha podido empatar contra la Bulgaria de Stoichkov y esta noche sólo Javier Clemente duerme plácidamente, arrullado por el triunfo de su Serbia, líder de grupo, en Belgrado ante la antaño potente Bélgica, ya que la Rusia de Hiddink no ha pasado del empate en casa frente a Israel.
Así que en todas partes cuecen las mismas habas y la solución es que no hay solución. Denle la baja a Luis si quieren. Traigan a un extranjero para que De la Morena lo engulla. O a otro veterano español curtido en mil batallas, al que también engullirá. Maltraten a los jugadores por sobrevalorados, vendehumos y pechofríos. Propongan que se vaya Villar. Pero hagan lo que hagan, la solución no es mágica ni aparecerá tocando una sola tecla. Hagan un plan a medio plazo; marquen objetivos muy modestos; presenten un modelo de juego concreto, válido para todas las categorías, que prime la eficacia o la estética o el músculo o el resultadismo, pero no todo a la vez; aplíquense con humildad a la tarea; celebren los triunfos ante rivales mediocres como si con eso ya estuvieran colmadas las expectativas; no pronostiquen la victoria frente a nadie; reconozcan el discreto nivel del jugador español; huyan de la retórica, el banderío ufano y los himnos vacíos; acepten que la selección sólo representa a la Federación Española de Fútbol; trabajen duro, esfuércense en la derrota, no se vanaglorien en el triunfo; apuesten por un grupo de futbolistas, formen piña, limen los egos, propongan que el juego colectivo venza a la individualidad. Todo esto no garantiza el éxito, pero sí evita que la frustración se acreciente.
Fotos: EFE - Empics - AP.
El presidente del Madrid y el director de comunicación del Chelsea se han enganchado a causa del precio de los jugadores que fichan. Calderón expresó en la BBC una realidad irrefutable: "Abramovich paga unas cantidades enormes por los jugadores y tenemos que enfrentarnos a eso. (...) Es un problema, los precios son muy altos y es muy peligroso". El Chelsea le ha replicado del siguiente modo: "Nosotros somos completamente trasparentes con nuestras cuentas, algo que algunos de los clubes europeos, entre ellos el Madrid, no pueden decir. (...) Estamos en un mercado libre, aunque algunas veces tenemos que pagar más porque somos el Chelsea". Ambos tienen razón. Calderón en afirmar que el Chelsea está disparando el mercado; el Chelsea, en recordar que el mercado es libre y que su club es transparente. Pero ambos harían bien en no meterse en ese jardín. El Madrid ostenta una plusmarca universal difícil de igualar: tres de los cinco fichajes más caros de la historia son suyos (Zidane, 78 millones; Figo, 60; Ronaldo, 50). Pero el Chelsea posee un récord superior.
El Chelsea de Abramovich ha gastado más de 500 millones en euros fichando jugadores en los apenas tres años que lleva el magnate ruso como propietario del club londinense. Es un monstruo insaciable que ficha cuanto destaca en el fútbol mundial, sea de la edad que sea, como si la economía del club no importara, pozo sin fondo, pese a los 210 millones de euros perdidos en 2005 acumulables a los 132 de pérdidas netas que arrojó el ejercicio 2004. Pero es que en realidad la economía del club apenas importa frente a la ambición de Abramovich por levantar la Champions. El ‘tycoon’ ruso ha invertido 502,8 millones de euros en el fichaje de 34 futbolistas, a un promedio de 14,78 millones por cabeza*. A su vez, desde la llegada de Mourinho (temporada 2004-2005) se ha desprendido de 17 jugadores, con un ingreso total de 79,9 millones (4,7 por jugador), que si se restan a lo gastado en contrataciones arroja un saldo inversor neto (sin contabilizar amortizaciones) de 422,9 millones. La secuencia de la inversión del club inglés es la siguiente:
2003-2004 (Ranieri)
- Duff 24,4
- Crespo 24,1
- Makelele 23,8
- Mutu 22,6
- Verón 17,9
- Parker 15
- Bridge 10,3
- Geremi 10
- J. Cole 9,7
- Johnson 9
- Smertin 5
- Sullivan 0
Total: 171,8 millones // 12 jugadores
2004-2005 (Mourinho)
- Drogba 34,4
- Carvalho 28,5
- Ferreira 18,9
- Robben 17,5
- Tiago 15
- Jarosik 12
- Cech 11
- Kezman 7,2
- Morais 0
Total: 144,5 millones // 9 jugadores
Ventas: Parker (9), Forssell (5) y Smertin (1,5)2005-2006 (Mourinho)
- Essien 38
- Wright-Phillips 30,5
- Del Horno 12
- Rajkovic 5
- L. Diarra 4,5
- Maniche 0
Total: 90 millones // 6 jugadores
Ventas: Tiago (12), Kezman (9,4), Mutu (0) y Verón (0)
2006-2007 (Mourinho)
- Shevchenko 46
- Obi Mikel 25
- Kalou 18
- A. Cole 7,5
- Hilario 0
- Ballack 0
- Boulahrouz 0
Total: 96,5 millones // 7 jugadores
Ventas: Duff (15), Gudjohnsen (12), Huth (9), Del Horno (7), C. Cole (0), Gallas (0), Crespo (0), Johnson (0), Jarosik (0), Pidgeley (0)
¿Puede asumir otra derrota en Champions un club que ha invertido 500 millones de euros en 36 meses? ¿Aceptará el multimillonario ruso seguir pagando una temporada más 150 millones en sueldos a sus jugadores para ganar ‘sólo’ la Premier? ¿Es sostenible el modelo de los propietarios de talón infinito?*: Aunque he trabajado arduamente en la elaboración de esta lista de fichajes, es muy posible que se me haya escapado algún fichaje más o alguna cifra esté equivocada. Agradeceré la consiguiente corrección.
Referencias
- Acusaciones cruzadas
- Récord de pérdidas en 2005
- 'Break even' en 2010
Fotos: Chelseafc.com.
Música | Long Island Ice Tea# Underwater Tea Party
Ronaldo se entrena mucho y Ronaldinho muy poco. Esa frase podría resumir el sentimiento general al que se ha llegado en los últimos días debido a varios factores. Pero, ¿es cierto? ¿cuál es la realidad? La realidad es que Ronaldo se entrena mucho... para lo que acostumbra a entrenarse Ronaldo. Y que los entrenamientos públicos de Ronaldinho son escasos, lo que no signfica que no pueda estar entrenándose por su cuenta. Añadamos a todo ello la excelente campaña de comunicación que realiza el Madrid para recuperar a su gran delantero y, por el otro, las pésimas actuaciones de Ronaldinho en los últimos partidos. La suma de todos esos factores ha provocado la presente situación.
Pero no todo es tan evidente. Como he dicho, Ronaldo se entrena mucho en comparación con su tradicional nivel de entrenamiento desde que fichó por el Madrid. Para él, entrenar mucho significa, de entrada, que acude cada día puntualmente a Valdebebas y realiza ejercicios de recuperación muscular de la pierna izquierda, de la que fue operado en julio. Desde mediados de agosto y hasta que se incorporó al grueso de su equipo, ha entrenado esencialmente la resistencia aeróbica combinada con la capacidad láctica mediante diagonales al campo de fútbol. Sesiones de 4 bloques de 5 series de 100 metros sobre la hierba a un ritmo de 20 segundos, con recuperación de un minuto caminando y de tres minutos entre bloques. Un trabajo discreto para cualquier deportista, pero elevado para Ronaldo. De hecho, en los entrenamientos que he presenciado directamente en Valdebebas antes de su plena incorporación al grupo, Ronaldo trabajó más que el resto de sus compañeros.
A partir de su integración con el grupo, ha seguido entrenando especialmente la resistencia aeróbica e introduciendo sesiones de velocidad, a base de subidas y aceleraciones. En algunas jornadas realiza una segunda sesión de trabajo vespertina, consistente en carrera continua inferior a la media hora. ¿Es mucho entrenamiento? Depende de con quién se compare. Si lo hace con el anterior Ronaldo, es mucho. Si lo hace con cualquier deportista de equipo de nivel medio, es bastante poco. En cualquier escenario deportivo pueden ver hoy mismo a docenas de jugadores de baloncesto, balonmano, hockey o voleibol entrenándose muchísimo más. Más resistencia, más fuerza, más velocidad, más volumen y más intensidad. Sólo en el fútbol se entrena de forma tan liviana. Y apenas me refiero a deportes de equipo. Ni hablemos de los individuales.
El Madrid ha organizado una excelente campaña de apoyo a Ronaldo en su recuperación. Me parece muy bien. Desde la web y la televisión del club, Gaspar Rosety ha sabido adornar el trabajo del jugador y la noticia se ha expandido en forma de ondas. Calderón afirma que “Ronaldo está entrenando como nunca” (lo que es cierto, pero no es sinómino de gran volumen), Mijatovic lo repite y periódicos, radios y televisiones amplifican el eco hasta convertirlo en ciencia infusa.
En el otro lado, el trabajo de Ronaldinho está totalmente en cuestión. Una nefasta gira americana trufada de viajes, insomnio y partidos. Una peligrosa pretemporada con cuatro entrenamientos en dos semanas. Un inicio de la temporada con 18 entrenos en 48 días (según el diario Sport). Unos partidos reconocidamente malos, con poca velocidad, chispa ni resistencia. Pero, ¿cuál es la realidad? No la sabemos. La información oficial del club resume, desde hace tres años, el trabajo de Ronaldinho con frases hechas: ausente por enfermedad; ausente con permiso del club; trabajo en el gimnasio. Hoy mismo, el comunicado del Barça dice así: “Ronaldinho sigue con su plan de recuperación”. No explica de qué se está recuperando. La nota de ayer decía algo parecido: “Ronaldinho se ha quedado en el gimnasio (...) ha hecho trabajo muscular”. Sorprendente en un deportista sano de alto nivel: dos días seguidos haciendo pesas...
Es decir, según el Barça, tras el partido de Bilbao Ronaldinho habría descansado domingo y lunes; habría trabajado musculación martes y miércoles; y hoy mismo se ha ido a Kuwait con su selección para jugar dos amistosos, por lo que no regresará al trabajo hasta el miércoles de la próxima semana y podrá entrenarse jueves y viernes, a menos que vuelva a quedarse en el gimnasio. Por tanto, en dos semanas que debían servir para mejorar las deficitarias condiciones físicas de resistencia y velocidad, como máximo (y si no hay contratiempos) podrá trabajarlas dos días, pero justo los anteriores al encuentro contra el Sevilla, fechas totalmente inapropiadas para hacerlo.
Algo está ocurriendo, pero no es necesariamente lo que nos cuentan. Esta planificación de la preparación física no se sostiene por ningún lado, ni siquiera por el de la pereza. Me inclino por creer que Ronaldinho está realizando la preparación necesaria a escondidas, por razones que desconozco. Es posible que por la mañana efectúe en el gimnasio trabajo de propiocepción para equilibrar todos los grupos musculares, más el ya citado trabajo de fuerza, y que en otro momento del día esté entrenando la resistencia y la velocidad por su cuenta. Su propio hermano ha manifestado hoy al diario Sport: “Ronnie se entrena incluso los días que tiene fiesta, que cumple un programa de recuperación física”. Quiero pensar que es así.
Referencias
- Entrenando como nunca
- Ronaldo se machaca
- Series de diagonales
- Una gira que pasa factura
- El plan de recuperación
- Entrena hasta los días de fiesta
Fotos: As - RealMadrid.com - Sport - Marca.
“En el futuro, millones de fans asociarán a BenQ Mobile con los valores de Real Madrid”. Más vale que no lo hagan: BenQ acaba de declarar la quiebra de su filial de teléfonos móviles Siemens, adquirida hace menos de un año. Tres mil empleados alemanes se verán afectados por la suspensión de pagos de la empresa matriz taiwanesa y varias filiales más podrían seguir el mismo destino. Así que el trasvase de valores madridistas a la empresa asiática puede resultar nociva para la imagen del club blanco en algunos países afectados, como Alemania, Brasil y el propio continente asiático si prosiguen los cierres programados por BenQ.
Desde el pasado viernes, la empresa de apuestas por Internet 888 Holdings ha perdido un 40% de su valor bursátil. Ese día, en la última sesión del año legislativo, el Senado de los Estados Unidos aprobó por sorpresa una ley prohibiendo el uso de tarjetas de crédito, cheques y giros electrónicos para hacer apuestas por Internet. El lunes se produjo el descalabro bursátil, que no se ha detenido todavía. La empresa SportingBet, cuyo presidente ha sido recientemente detenido y cuyo negocio se desarrolla mayoritariamente en Estados Unidos, pierde en dos días el 60% de su valor. La versión en español de SportingBet se denomina MiApuesta.com. PartyGaming, cuyas tres cuartas partes del negocio se generan en EE UU, ha caído el 58%. Y 888 Holdings se deja un 42% de su valor ya que la mitad del negocio reside en dicho país. Los peores casos son los de Leisure & Gaming, con una caída del 72%, y el de World Gaming, que estaba a punto de ser vendida a SportingBet, que se desploma un 76%.
888 Holdings, una de las mayores compañías del sector, está valorando comunicar oficialmente la suspensión indefinida del servicio a sus clientes estadounidenses para evitar caer en la ilegalidad. Esta compañía es el actual patrocinador principal del Sevilla. Otra de las grandes portales de apuestas por Internet, Betandwin, patrocinador principal del Milan y Werder Bremen (aunque ahora mismo prohibido en Alemania) y espónsor secundario del Barça, cotiza en la Bolsa austriaca, pero apenas opera en Estados Unidos por lo que no se ha visto afectada de momento por la medida. Posee un millón y medio de clientes en Europa, lo que le da una cuota de mercado aproximada del 6,5% dado que hay 23 millones de internautas en todo el mundo que juegan anualmente por Internet.
Las consecuencias inmediatas para Madrid y Sevilla no deben ser graves ya que los contratos de patrocinio acostumbran a contener cláusulas de protección y garantía del dinero comprometido. El patrocinio principal representa entre un 5% y un 10% del presupuesto total de ingresos de un club de primer nivel, cantidad más que respetable y que supondría un serio quebranto en el supuesto de fallido. Ambos casos, del que ambos clubes sólo pueden sentirse víctimas afectadas, confirman la fragilidad evidente del negocio del fútbol. Y también que a partir de ahora los clubes deberán estudiar algo más que la simple aportación económica de un patrocinador: también su solvencia, durabilidad, prestigio y posibles riesgos de asociarse con otra marca. No es oro todo lo que reluce.
Referencias
- BenQ hace quebrar Siemens
- El trasvase de valores
- El veto estadounidense
- Debacle en Bolsa
- Posible suspensión del servicio en EE UU
Fotos: RealMadrid.com - EFE - Milan.com.
Con su habitual sinceridad, Deco reconoció el pasado martes en Bremen que en el centro del campo siempre son uno menos que el rival. La frase sólo puede interpretarse en su sentido literal: que el 4-3-3 del Barça deja siempre en inferioridad a sus centrocampistas frente al tradicional 4-4-2 de la mayoría de rivales, por no hablar del 4-5-1 que practican algunos equipos (Arsenal, sin ir más lejos). Ha habido quien ha querido ver en la afirmación de Deco una crítica hacia Ronaldinho por su escaso sacrificio defensivo, pero esa teoría no se sostiene dado que la falta de espíritu defensivo del brasileño es pública desde el primer día y a estas alturas no será precisamente Deco quien se lo vaya a recriminar. A Ronaldinho nadie le critica por no defender, sino por atacar sin el ímpetu, el arte y el acierto que le han hecho famoso. Deco tiene razón: frente a casi todos los equipos del mundo, el Barça tiene siempre un centrocampista menos. Recordemos como se llegó a este punto.
Rijkaard debutó en el Barça ganando 0-1 en Bilbao con un 4-2-3-1: doble pivote con Xavi y Gerard; tres hombres en segunda línea (Quaresma, Ronaldinho y Luis Enrique) y Saviola como único delantero. Pero el sistema no resistió el paso de las jornadas y dos derrotas consecutivas en el Camp Nou frente a Valencia y Depor llevaron al técnico holandés hacia el 4-3-3 que siempre quiso plantear: Gerard, Xavi y Luis Enrique en el centro del campo; Luis García, Saviola y Ronaldinho en ataque. Como sustitutos, Quaresma, Kluivert y Overmars. Pero el nuevo esquema sólo funcionaba a medias: mucho toque de balón en horizontal, muchos balones perdidos, muchos puntos perdidos. A primeros de diciembre de aquel 2003, el Valencia de Benítez y el Madrid del tándem Casillas-Ronaldo le sacaban un mundo al Barça y Rijkaard intentó desesperadamente un nuevo sistema: el atrevido 4-2-4, con Xavi y Motta en el doble pivote y Quaresma, Saviola, Kluivert y Ronaldinho por delante. Resultado; el Málaga de Salva Ballesta le endosó un 5-1 sangrante. Siete días después, el Madrid visitó el Camp Nou y logró su primer triunfo liguero en veinte años pese a que Rijkaard había dado marcha atrás y presentado un 4-4-2 con Xavi, Motta, Cocu y Gerard. Y así se sucedían los cambios hasta que llegó Davids.
Davids no llegó por casualidad, sino porque Rijkaard necesitaba un ‘barrendero’ que permitiera respirar a Xavi. Fue llegar el holandés y plantear de nuevo el 4-3-3 que ya no abandonaría, con Xavi, Cocu y Davids. Ese equipo con ese sistema le remontó 20 puntos al Madrid y encadenó una racha de victorias, goles y juego memorable. Y hasta hoy, con las variaciones de jugadores. Edmilson y Márquez suplieron a Davids. Deco sustituyó a Cocu. Eto’o a Kluivert y Saviola. Giuly y Messi a Quaresma y Overmars. Pero el esquema se ha mantenido por encima de los jugadores.
Ya todo el mundo sabe que a esos tres centrocampistas se les ahoga a base de presionar arriba y achucharles físicamente. Llegará el Sevilla y Luis Fabiano apretará a Márquez; Jesús Navas y Alves a Gio; Kanouté a Edmilson; Poulsen a Deco; y Renato a Xavi. Los de arriba esperarán que lleguen balones, pero el barrizal que se montará en el centro del campo será tan espeso que no habrá quien respire ahí dentro. Por no hablar de la que está preparando Mourinho, con Drogba y Shevchenko mordiendo a los defensas y el cuarteto Makelele, Essien, Ballack, Lampard dispuestos a enfangar el círculo central para que nadie se mueva de ahí sin su permiso.
Quizás sea momento de introducir una variante que provoque el desconcierto del rival, que rompa el statu quo a que parecen abocados todos los partidos actuales: ahogar al Barça, que no pueda pensar, quitarle el balón, sacarle de su elemento. Quizás sean dos partidos (más el del Bernabéu) en que no resulte perjudicial sacar de partida un 4-4-2 para igualar las fuerzas, como pide Deco. Un centro del campo que puede ser más musculado con Edmilson, Motta, Deco y Xavi o más hábil con Edmilson, Xavi, Deco e Iniesta. Quizás esta sería una buena alternativa para no empezar perdiendo todos los encuentros, aunque para intentar cerrarlos muy probablemente habrá que regresar al 4-3-3, seña de identidad de Rijkaard.
Fotos: Reuters - Chelsea.com - Sport.
Barça, Madrid, Valencia y Sevilla, los cuatro jinetes de la Liga. Pero Javier Aguirre no se conforma con el 'status quo' y ha presentado la candidatura de su equipo para convertirse en el quinto jinete del campeonato. No es una máquina bien engrasada todavía (aunque Luccin y Maniche empiezan a carburar) y le falta remate y acierto en el área, endiablado defecto de este equipo. Pero el Atleti empieza a tener hechuras de conjunto que sabe lo que quiere. Si no mejora su eficacia goleadora sufrirá para estar con los de arriba, pero por lo menos Aguirre tiene un plan, conoce sus debilidades, plantea propuestas y tiene capacidad para construir un buen proyecto a partir de su demostrada fuerza psicológica.
Se puede dudar de que el Atleti consiga cuajar el proyecto, sea por su irregular remate, sea por su tradicional endeblez anímica. En cambio, del Madrid no se puede dudar: estará arriba aunque siga sin jugar como le gustaría a sus aficionados. Pero tiene una pegada demoledora. No construye ni juega a nada, sobre todo si el rival frena a Guti por lo civil o por lo criminal. Plantea los partidos desde los cuartos traseros, con un equipo de mentalidad defensiva, cuyo objetivo primario es no encajar goles y sólo en segundo lugar se plantea marcarlos. Pero posee un ratio de eficacia espléndido entre las ocasiones que crea y los goles que obtiene. Van Nistelrooy siempre; Raúl cuando pisa el área; Ronaldo sin ninguna duda. Una pegada del diablo para compensar una mentalidad defensiva que arroja buenos resultados aunque no presente ninguna armonía en la fase de construcción e incluso bastantes lagunas entre sus hombres de atrás. Aunque siempre está el inmenso Casillas para tapar los huecos.
La Liga será larga porque hablamos de cinco equipos sólidos, cada cual con su estilo, su espíritu y su vocación, más los pertinentes defectos y errores. Este no va a ser un torneo menor en el que pronto quede todo decidido, sino un campeonato apasionante. Tras dos temporadas de absolutismo blaugrana, los rivales han crecido y se han reforzado para que no vuelva a ser otro paseo militar. Eso es bueno porque sólo se progresa desde la competencia.
Empanada milanesa

Ni el Inter ni el Milan andan bien. Mancini ha salido con tres delanteros en Cagliari (Adriano, Crespo, Ibrahimovic), pero sólo ha podido empatar (1-1, Grosso) y pierde el liderato a manos de la Roma, justita vencedora en casa del Empoli (1-0, Montella). A nueve puntos marcha el Milan, espeso, gris, mediocre y sin brillo, incapaz de marcar un gol en 180 minutos. Empate a nada en casa frente al modesto Siena pese a jugar con Kaká, Inzaghi, Gilardino y Oliveira. Y, sobre todo, sensación de equipo sin alma.
En Manchester, el United se ha zampado al pegajoso Newcastle con doblete del renacido Solsjkaer. Partido de juicio difícil porque los visitantes han plantado una muralla (da grima ver a Damien Duff jugar de segundo lateral) y Ferguson ha salido con todo, pero se ha jugado en apenas treinta metros y casi parecía un partido de frontón. El Manchester empata en el liderato al Chelsea y también la Premier parece ser este año otra cosa (excepto para el West Ham, que acumula otro desastre pese a Tévez), como en España, Italia e incluso Alemania. Mejor así.
Fotos: AP - EFE - Milan.com - ManchesterUtd.com.
La baja de Eto’o es un problema serio, pero no es el problema. El problema se llama acomodo. Es una enfermedad que recorre el mundo del fútbol y se posa en jugadores y clubes de todas las condiciones, pero sobre todo entre los grandes. Allí donde hay gloria y honores, elogios y victorias, riqueza y desmesura, el acomodo encuentra el caldo de cultivo necesario para crecer y desarrollarse. Donde hay hambre no hay acomodo. Pero donde hay abundancia llega la epidemia. Es la ‘obesidad’ del fútbol.
El 28 octubre 1973, Johan Cruyff debutó en el Barça y deslumbró con sus actuaciones. Tras catorce años sin ganar una Liga, aquél equipo la conquistó consiguiendo un 0-5 legendario en el Bernabéu. Se abrió una época que prometía títulos a mansalva y la gloria eterna. Pero el Cruyff de aquél año desapareció. Ese inmenso jugador se acomodó en los brazos del elogio infinito y donde había regates inverosímiles aparecieron las piernas flojas y el espíritu adormecido. Casi cinco años más tarde, el 27 de mayo de 1978, Cruyff abandonó el Barça sin haber aportado mucho más. Eran otros tiempos, poco mediáticos, y los aficionados del Barça no podían contemplar al Cruyff de los desplazamientos, el que se escondía en la banda izquierda de San Mamés, el que escurría el bulto, el que se especializó en sacar de banda fuera de casa. Cuando el partido se jugaba en el Camp Nou volvía a aparecer para que la parroquia siguiera creyendo que aún existía. Pero no era cierto. Había sido engullido por el virus del acomodo.
Los tiempos han cambiado que es una barbaridad y cualquiera puede ver hoy lo que antes sólo apreciábamos los enviados especiales. El Barça está afectado por el acomodo. Desde la directiva que programa ‘giras galácticas’ hasta los jugadores, aturdidos por el mimo general. Primero creímos que el problema había sido la ‘tournée’ americana; más tarde, la entrega general de premios en la víspera de la Supercopa; después, la falta de tensión inicial en los partidos; a continuación, la baja forma de algunos jugadores, las rotaciones, la planificación física o lo que algunos llaman partidos intrascendentes, a la espera de un mayo trascendente que quizás no llega. Finalmente, hemos llegado a la raíz del asunto: el problema es el acomodo colectivo e individual. De este equipo tiran los que aún conservan el hambre, el ansia de vencer o de reivindicarse: Rijkaard, Eto’o, Iniesta, Gudjohnsen, Messi, Giuly, Valdés, Puyol, Deco... Lo harán con mayor o menor acierto, pero conservan el hambre. Otros están saciados. Ronaldinho, extraordinariamente saciado.
Protagonizó un primer año como el de Cruyff. En el segundo, gigantescas actuaciones en los grandes partidos. En el tercero, brillantes ejecuciones en algunos momentos escogidos. Y, por fin, se ha acomodado. Hubo un tiempo en que el Barça tenía banda izquierda, espacio ahora mismo irreversiblemente hipotecado. La preparación de sus dos últimos semanas ha sido todo menos ejemplar, pero decirlo se equipara a la herejía. Ha de jugar, por supuesto, y no estoy proponiendo castigos infantiles ni trueques absurdos. Y tengo la convicción que volverá. Pero expongo que en este mismo club hay un precedente histórico: el mejor jugador del mundo llegó, vio, venció y a continuación se dedicó a sacar los fueras de banda. Cuando alguien lo decía se le callaba con el argumento de que era el mejor del mundo y que el fútbol es así. Bien, pues estamos en camino de repetir la historia.La solución está en manos de Rijkaard. Sólo desde su credibilidad puede hacerles entender a los jugadores, sobre todo unos cuantos, que los partidos no se ganan sin bajar del autobús. Se ganan desde el hambre. O se corrigen o el acomodo les derrotará.
Fotos: AFP - Reuters.