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martes, noviembre 02, 2010

Chequeo a Barça y Madrid a un mes del Clásico

A cuatro semanas del Clásico podemos establecer ya algunos factores indiscutibles. Por parte barcelonista sabemos que el físico está mejorando. La condición física no lo es todo en el fútbol: el talento, la coordinación y los sistemas de juego pesan más; el físico es la plataforma a partir de la que puedes expresar tus auténticas virtudes. La condición física no marca goles, pero ayuda a meterlos. Sin pretemporada y con mil dificultades, el Barça ha afrontado este nuevo curso con enormes problemas y una hoja de ruta medida y detallada. La está cumpliendo y avanza hacia el buen estado de forma. Una semana de carga como la pasada y otra como la que llega dentro de siete días servirán para afinar definitivamente a los jugadores rezagados, los vertebrales en el Pep Team, los campeones del mundo.

Otro hecho indiscutible: la riqueza de variantes tácticas que ha ensayado Guardiola para desactivar los antídotos rivales. Algunas han salido mejor que otras, pero todas son fruto del esfuerzo en el estudio y la preparación de los partidos y forzada a su vez por el progreso de los contrarios. Lo más relevante no es acertar cuál ha sido el dibujo más eficaz, sino que los jugadores del Barça han aprendido en vivo y en directo muchas variantes tácticas que, a la hora de los grandes partidos, podrán aplicar sin el menor titubeo.

Tercer factor: el Pep Team se ha enfrentado a rivales potentes y ha podido con ellos. Además de la Supercopa, Atlético de Madrid, Athletic, Valencia y Sevilla han sido derrotados. Rivales contra los que se sufrió, estoy generalizando, en las dos últimas temporadas (o se perdió). Este es un paso importante en la mejora del equipo.

En el bando del Madrid, otros tres hechos indiscutibles: Mourinho manda sin ningún titubeo y aplica su metodología. Ha designado un once titular (más Arbeloa, duodécimo hombre) y lo juega todo con los mismos. Se han puesto en forma de inmediato, tal como dicta una planificación a corto plazo, y la disputa de partidos cada tres días por parte de los mismos hombres incrementa ese estado de forma de los titulares. Como punto débil quedan los suplentes, bastante lejos de los titulares en físico, táctico y mental.

Segundo hecho indiscutible: el Madrid se ha hartado frente a defensas adelantadas y líneas separadas y cuando ha podido contragolpear con espacio abierto. Ante defensas cerradas y líneas juntas, no ha sabido resolver el agobio con fiabilidad. Tercer factor: el juego blanco tiene siempre la misma línea de creación: Carvalho por izquierda a Marcelo y, a partir de ahí, bien a Xabi Alonso para cambio de orientación, bien a Cristiano para intentar la resolución individual. Así están hoy las cosas en ambos bandos. Veremos dentro de un mes.

lunes, marzo 12, 2007

Cuatro semanas infernales que sólo han cambiado algunas cosas...


Hace un mes, el 15 de febrero, os decía que llegaban las cuatro semanas infernales del fútbol español, cuatro semanas que podían cambiar el destino de los equipos punteros, condenados a un maratón de partidos constantes, muchos de ellos decisivos. Transcurridas las cuatro semanas observamos algunos de estos cambios:

  • Barça y Madrid han caído en Champions
  • Valencia y Sevilla siguen en Europa
  • Sevilla es el único equipo que resiste en los tres torneos
  • Los cinco primeros de la Liga continúan separados por los mismos 7 puntos que hace un mes

Así que todos se han enfrentado entre sí, pero nada ha cambiado en la competición liguera, que se está sentenciando más por omisión que por acción, empeñados todos los de arriba en despreciar sus oportunidades para abrir brecha. Las únicas consecuencias auténticamente relevantes han sido la caída en Champions de Barça y Madrid, al margen de los desconciertos tácticos, lesiones o mazazos morales que unos y otros van acumulando. Y otra consecuencia colateral: hoy la Liga está aún más apretada que hace cuatro semanas, pues ya no son cinco los equipos separados por siete puntos, sino que el Zaragoza también se ha sumado al grupetto y el Recre apenas está a nueve puntos del líder. El que sigue es el resumen de lo que han hecho los cinco que estaban arriba hace un mes.

Barça

  • Valencia-Barça, 2-1
  • Barça-Liverpool, 1-2
  • Barça-Athletic, 3-0
  • Zaragoza-Barça, 1-2
  • Sevilla-Barça, 2-1
  • Liverpool-Barça, 0-1
  • Barça-Madrid, 3-3

Siete partidos disputados, cuatro fuera y tres en casa. Balance: tres victorias, un empate, tres derrotas. 12 goles a favor y 10 en contra. En las dos últimas semanas, implantación de un 3-4-3 desquiciante. Motta desaparecido y algunos jugadores en tendencia negativa: Edmilson, Gio, Belleti, Sylvinho. Dos puntales en caída libre: Deco y Márquez. Ronaldinho, genial como siempre, pero cada vez con peor condición física. Recuperación explosiva de Messi y muy progresiva de Eto’o. Un partido semanal hasta finales de abril.

Sevilla

  • Steaua-Sevilla, 0-2
  • Sevilla-At. Madrid, 3-1
  • Sevilla-Steaua, 1-0
  • Getafe-Sevilla, 0-0
  • Betis-Sevilla, 0-1 (pendiente)
  • Sevilla-Barça, 2-1
  • Sevilla-Shakhtar, 2-2
  • Nàstic-Sevilla, 1-0

Ocho partidos disputados. cuatro fuera, cuatro en casa. Cinco victorias, aunque una pendiente de ratificar (ante el Betis en Copa). Balance: dos empates, una derrota. 11 goles a favor y 5 en contra. Modificaciones tácticas en algunos partidos sobre la misma estructura básica, con Hinkel de lateral y Alves en el centro del campo. Lesionados Renato y Adriano. Kanouté con problemas físicos. Alves, David y Palop en gran forma.

Valencia

  • Valencia-Barça, 2-1
  • Inter-Valencia, 2-2
  • Nàstic-Valencia, 1-1
  • Valencia-Celta, 1-0
  • Valencia-Inter, 0-0
  • Osasuna-Valencia, 1-1

Seis partidos disputados, tres en Mestalla y tres fuera. Seis goles a favor y también seis en contra. Balance: dos victorias, cuatro empates y ninguna derrota. Único equipo sin ninguna derrota en estas cuatro semanas. Baraja, lesionado para el resto de temporada. Marchena consolidado junto a Albelda en el doble pivote. Equipo con muy pocas rotaciones, lo que provoca gran desgaste en los titulares, fuente de cierta irregularidad en los rendimientos.

Madrid

  • Madrid-Betis, 0-0
  • Madrid-Bayern, 3-2
  • At. Madrid-Madrid, 1-1
  • Madrid-Getafe, 1-1
  • Bayern-Madrid, 2-1
  • Barça-Madrid, 3-3

Seis partidos disputados, tres en casa, donde sufre mucho, y tres fuera. Nueve goles a favor y también nueve en contra. Balance: una victoria, cuatro empates y una derrota. Lesionados Cannavaro, Beckham, Reyes y Roberto Carlos. Desahuciado totalmente Emerson, con el veto del Bernabéu y el rechazo de sus compañeros. Consolidado en la defensa el jovencito Torres, mejorando Diarra, Gago, Guti e Higuaín, el líder del equipo se llama Sergio Ramos. Un partido semanal a partir de ahora.

At. Madrid

  • Sevilla-At. Madrid, 3-1
  • At. Madrid-Madrid, 1-1
  • Recre-At. Madrid, 1-0
  • At. Madrid-Depor, 2-0

Cuatro partidos, dos en casa y dos fuera. Cuatro goles a favor, cinco en contra. Balance: una victoria, un empate y dos derrotas. Irregular y desconcertante, brillante a ratos, espeso en otros. En el mismo período ha jugado la mitad de partidos que el Sevilla, pero ni siquiera esa frescura física le ha permitido sumar más que cuatro puntos en cuatro partidos ligueros. El Zaragoza le ha atrapado en la clasificación. Lesionado Valera, con rotura de ligamento cruzado ayer mismo.


A tres meses del final de la Liga, el Barça tiene un único reto verdadero: revalidar su título de Liga (Copa al margen); el Sevilla juega en tres frentes al mismo tiempo; el Valencia tiene ante sí la oportunidad dorada de la Champions, pero no quiere descolgarse de la Liga por si acaso; el Madrid se encomienda a todos sus espíritus para seguir peleando por el torneo liguero; y Atleti y Zaragoza compiten en realidad por asegurar una plaza europea. O sea que aún queda mucha tela por cortar.

Fotos: AP - EFE - AFP

domingo, marzo 11, 2007

Partidazo de partidazos


Locura de partido, con un equipo haciéndose el hara-kiri en vivo y en directo y el otro explotando sus armas más útiles. Un entrenador kamikaze y otro acobardado. Dos porteros descomunales, un correcalles de noventa minutos, un delantero de eficacia extrema (Messi), un central espléndido (Thuram, pese al primer gol), un medio fantástico (Guti). Barça enloquecido, desquiciado, angustiado, persiguiendo su propia sombra, desequilibrado como nunca jamás estuvo equipo alguno sobre un campo, pero percutiente y feroz hasta que Oleguer se suicidió. Madrid desencorsetado, ágil, veloz de pies y cabeza, frío de cabeza y listo de pies, con desmarques espléndidos, amplitud por bandas y mucha munición en las pistolas, pero incapaz de apuntillar a un rival que se había cortado las venas en la charla táctica previa al partido.

Es muy difícil ganar los partidos desde el desequilibrio y Rijkaard lo ha llevado a una dimensión extrema en un crescendo poco comprensible. Compartí rotundamente su apuesta en Zaragoza y también en Liverpool, apuestas que arrojaron resultados dispares (en la eliminatoria, me refiero). Pero discrepo completamente de dos decisiones impropias de la templanza del técnico holandés: su enloquecimiento transitorio ante el Liverpool en la ida cuando quedaba un mundo por delante; y el hara-kiri que le hizo a su equipo anoche, antes incluso de que empezara el encuentro, sin que existiera ninguna necesidad para ello.

No es sólo el desequilibrio, sino también y muy importante la concatenación de errores, despropósitos y falta de profesionalidad de este vestuario desde la final de París, con algunos jugadores creyéndose dioses. La suma de todos estos factores arroja como resultado un Barça que ha dejado de jugar como un equipo y ya sólo lo hace a trompicones, a ráfagas de sus individualidades geniales (Iniesta, REM), pero al que la falta de cohesión colectiva le hace naufragar frente a cualquier rival sólido y bien trabajado.



El Barça saca un respiro moral en el último minuto y también por su euforia atacante y su carácter indomable ante las dificultades. Pero suma también una estrepitosa derrota táctica, una debacle como colectivo perfectamente denunciada por Gudjohnsen. Los resultados, los goles, la espectacularidad de algunas acciones, algunas mediashoras brillantes, maquillan y ocultan (junto a mucha demagogia, lucha cainita y portadas prepotentes) la realidad de este equipo: no ha sabido digerir sus triunfos del año pasado y está pagando las consecuencias. Es muy bonito no querer reconocerlo (como hizo Xavi el jueves tras las palabras de Gudjohnsen), pero significa engañarse.

Ahora mismo, el Barça tiene a un entrenador desquiciado que juega a la ruleta rusa y a unos pocos jugadores que sostienen todo el entramado con su talento o su esfuerzo, mientras otros compañeros observan desde sus altares la desintegración de la máquina. Ya sólo desde el fanatismo se puede seguir sosteniendo que el Barça de este año es el mejor de Europa. Puede volver a serlo porque tiene los mimbres, pero sólo lo conseguirá haciendo una autocrítica feroz en el vestuario y cambiando radicalmente la forma de afrontar la nueva temporada.

Y el Madrid saca un empate amargo en una actuación también extrema: ha podido salir vapuleado en el primer tiempo y ha podido apalizar al Barça. ¿Cómo se explica eso? Atrás, porque tiene una defensa de mantequilla y un mediocentro defensivamente blando (Gago), pero un portero fabuloso y un mediocentro duro (Diarra) camuflan las deficiencias. Delante, porque lo hace todo magníficamente bien a partir de la conexión Gago-Guti-Higuaín, buenos pases y mejores desmarques, pero tiene muy poco acierto rematador. Ni siquiera la potencia de Van Nistelrooy (si no estoy errado ha conseguido el primer gol de su carrera desde fuera del área) enmienda esta deficiencia.

Es verdad que en el primer tiempo ha aprovechado al máximo las ocasiones construidas por Guti y los movimientos sin balón de Higuaín, pero en el segundo no ha sido capaz de concretar la media docena de ocasiones que su superioridad ha creado, tres de ellas desbaratadas por un Valdés estratosférico. Y el equipo ha parecido contagiado del temor bíblico de Capello, incapaz de ir a por el partido contra ese Barça desquiciado, echando por la borda la oportunidad histórica de pegar un puñetazo demoledor en el Camp Nou.

Pese a todo ha sido un espectáculo grandioso, fantástico, de adjetivos superlativos, con unos primeros veinte minutos sencillamente prodigiosos, difíciles de encontrar en el actual fútbol pedregoso, duro y metalúrgico. Partidazo de partidazos, aunque también correcalles que pudo terminar en un resultado estruendoso y deja dos competidores malheridos y al Sevilla como unas castañuelas, salvo que también salga en Tarragona a por uvas. En resumen:



Barça
: le quedan 12 partidos para recuperar el equilibrio (4-3-3 y titulares los que están en forma) e intentar reencontrarse como colectivo para poner las bases de la nueva temporada. Tiene mimbres de lujo, pero necesita un ejercicio rotundo de autocrítica en el vestuario, empezando por Rijkaard, siguiendo por Deco (que no está por la labor), continuando por Ronaldinho y acabando en Márquez, pero pasando también por todos los que juegan a tapar la realidad (Xavi, Txiki, Laporta). Necesitan urgentemente preguntarse porqué un equipo tan fabuloso se ha desmoronado. La respuesta es sencilla y basta con consultarle a Gudjohnsen, un jugador, por cierto, que no está para suplir a Eto’o, sino a Deco aun
que eso irrite a quien sea.



Madrid: a Capello le quedan 12 partidos como entrenador y también a todas las vacas sagradas. Este equipo debe reconstruirse, con el estilo que plantee su próximo entrenador, a partir de Casillas, Ramos, Diarra, Gago e Higuaín, por lo que su objetivo real debe ser clasificarse cómodamente para la Champions, decidir a qué quiere jugar y fichar lo que se necesita, no lo que quieren los diarios deportivos y los intermediarios insaciables. El gran problema es que este proceso debería estar encabezándolo ya alguien serio y honrado porque en ello va el destino de los próximos años. Y a esa persona seria y con fundamento no la veo por ninguna parte. Hay buenas ovejas, pero no encuentro al pastor que las ordene.

Fotos: AFP - AP - EFE - El Periódico de Catalunya.com.

sábado, marzo 10, 2007

El Barça con los de Anfield, el Madrid sin Emerson


Los que ganaron en Anfield, pero cayeron en la Champions saltan de inicio en el Camp Nou. 3-4-3 del Barça contra 4-4-2 del Madrid. Incógnita enorme en los barcelonistas, vapuleados por el Liverpool durante 45 minutos con este mismo esquema. E interrogante en el Madrid, pues Capello prescinde de su gladiador Emerson y le da la manija a Gago, Guti y Raúl.

Alineaciones sin salvavidas, reflejo de la agitación interior de ambos entrenadores, que parecen decididos a no especular. El Madrid de las jaulas y el hormigón armado era distinto de este, que se perfila como más futbolístico y abierto y, en consecuencia, más peligroso para un Barça sorprendente que sale con el mismo riesgo y desequilibrio que en los dos partidos coperos, donde la necesidad exigía el triple salto mortal sin red. Diferencia con el Liverpool: el escaso juego por bandas del Madrid, lo que quizás liberará a Iniesta de tareas defensivas en el lateral.


Barça
: Valdés – Oleguer, Thuram, Puyol – Márquez, Xavi, Iniesta, Deco – Messi, Eto’o, Ronaldinho


Madrid
: Casillas – Salgado, Helguera, Ramos, Torres – Diarra, Gago, Raúl, Guti – Higuaín, Van Nistelrooy


El partido de la crisis garantizada


He aquí dos equipos en busca de respuestas. Con mil preguntas sobre la mesa y buscando desesperadamente alguna respuesta que escampe los nubarrones y despeje los miedos. Miedo a la crisis del próximo lunes, que llegará sí o sí salvo que las circunstancias del juego, un empate balsámico o algún accidente imprevisto la detenga o congele (o retrase). La crisis está ahí, en la medianoche del sábado al domingo, esperando una derrota del Madrid para lanzarse al cuello de Capello, cuarto año consecutivo en blanco nuclear, un vacío enorme en la sala de trofeos, una desazón inmensa en las gradas del Bernabéu, rumbo perdido en el club, jugadores con poco crédito.

O para lanzarle otro órdago a Rijkaard, constructor de un gran campeón a partir de unos mimbres desheredados, gran gestor en la austeridad y las dificultades, pero desbordado en el éxito exuberante por un vestuario agitado y con grietas, estrellas en el disparadero, los únicos que pueden detener el fin de ciclo profetizado. ¿Quién gestionará mejor su miedo y sus fantasmas? Sobre el césped se verá. Gestionar los miedos y sus otras armas. En el Barça, su juego. En el Madrid, su carácter. Armas opuestas.



Barça
: toda la temporada dando vueltas a ideas, nombres, esquemas, sistemas y
automatismos en busca del reencuentro. Reencontrar al campeón. Barça de los altibajos. Excelente en mediashoras puntuales, perdedor ante todos los grandes. Perseguidor de su propia sombra, a la que no consigue atrapar quizás porque el campeón del año pasado fue un gigante. ¿Qué fútbol presentará hoy? ¿Otra vez el de riesgo total? ¿O el retorno al torneo de la regularidad significará el regreso al equilibrio del equipo? Se adelantan alineaciones otra vez con el 3-4-3, pero hoy me cuesta comprenderlo a priori, pues no hay ninguna cuesta empinada que remontar y vería más interesante regresar a los fundamentos de este equipo, buscando el equilibrio a partir de la solidez de los cinco por detrás del balón, la presión sostenida en el frente delantero, el juego de ataque por bandas y el desplazamiento de balón rápido y vertical. Y sobre todo, más que jugar, volver a competir.



Madrid: última llamada para el vuelo de la Liga. Equipo de parches y remiendos al que Capello le ha quitado todo, excepto el carácter, sin aportarle nada nuevo ni bueno. De toda su sabiduría defensiva, los fichajes veteranos que aseguraban títulos a corto plazo o su manejo de la presión mediática apenas hay rastro. Capello es el boxeador sonado que intenta agarrar los hombros resbaladizos de su contrincante para no caer, mientras en el palco ya hace tiempo que los pulgares señalan hacia abajo. Madrid de promesas insensatas que se van incumpliendo paulatinamente para desencanto de propios y jolgorio de ajenos. Jugadores desacreditados por años de desaciertos en unos casos, por el veto técnico en otros, por su desubicación posicional en algún otro, por su triste condición física o anímica en varios más. Pero todavía orgullosos y corajudos. Acostumbrados y dispuestos a seguir luchando contra el viento de los tiempos, que sopla claramente en su contra.

Así que en un bando buscan reencontrar su juego y con él, a sí mismo, y en el otro, a falta de un concepto futbolístico, apelan al carácter. Quien caiga saldrá muy malherido. Si es el Madrid, porque a Capello y sus gladiadores les esperan tres meses de purgatorio terrible en esa casa del terror en que se convertirá el Bernabéu y porque habrá que levantar otro proyecto (preparen otros cien millones) desde las cenizas. Si es el Barça, porque los profetas del fin de ciclo y los ventiladores de los bandos cainitas sacarán la artillería para despedazarse sin compasión, mientras Rijkaard continuará consultando la brújula en busca de un rumbo y en el vestuario se hará más grande la distancia entre quienes se sienten idolatrados y quienes apuestan por la cultura del esfuerzo.

El annus horribilis de Henry




Fin de temporada para Henry, afectado seriamente en la ingle y la inserción de un abdominal, con posible osteopatía de pubis. Tres meses de baja, fin de un curso negro y horrible: 17 partidos en Premier y diez goles; seis partidos en Champions, un gol. “Puedo contar con los dedos de una mano los partidos que he jugado esta temporada sin dolor”, dijo hace unos días, antes de su lesión agónica frente al PSV. Anteriormente habían sido los isquiotibiales, un pinzamiento en el nervio ciático y una tendinitis en el pie los que le hicieron jugar infiltrado o simplemente no jugar. “Tras el Mundial no hice ninguna preparación de base y ataqué de inmediato los partidos. Lo estoy pagando muy caro”, dijo ayer. Perder un año a estas alturas no es ninguna broma.

Fotos: AP - Getty - AFP.

jueves, marzo 08, 2007

Fase terminal para Capello


No me creo lo que veo y oigo. Sus jugadores aún están intercambiando camisetas sobre el mojado césped del Allianz y el director deportivo del Madrid dice: “Hay que reflexionar y replantearnos muchas cosas. De momento, Capello sigue en el banquillo”. La palabra escrita no refleja el tono de voz, la amargura y la rabia apenas contenida de las expresiones de Mijatovic. Coincido en el fondo de todas sus palabras: el Madrid debe reflexionar y replantearse no muchas, sino prácticamente todas las facetas de sus criterios futbolísticos, entre los que no tiene cabida Fabio Capello.

Pero me parece totalmente inapropiado, casi obsceno, que el director deportivo lo exprese con el cadáver aún caliente y echando chispas por los ojos, como si de un forofo rabioso se tratase, señalando en declaraciones posteriores a Roberto Carlos como gran culpable, lo que incluso ha sido deplorado por la cadena oficial Real Madrid TV y ha abierto un melón de consecuencias imprevisibles, la primera de las cuales ha sido que Guti se atreviera a decir, también en caliente, que Capello ha regalado treinta minutos (los de Emerson en el campo) y que la renuncia del Madrid a su estilo de juego por temor al Bayern ha sido el culpable de la eliminación.

El libreto de Capello queda tocado de muerte con ese trivote de hormigón armado que ha plantado en Munich. Y con su libreto, el propio técnico italiano, que parece estar jubilándose a toda prisa, con posibilidades incluso de abandonar la nave en cuestión de días. Pero no es el único madridista que ha empezado su cuenta atrás, no en vano los fichajes de este año y varios más que ya estaban son a estas horas carne de cañón.

Pese a todo lo anterior, el Madrid no ha caído en Champions por desgana o falta de coraje. Este club se siente en la Champions como en su casa: acostumbrado a vencer durante la génesis de la Copa de Europa, la considera como algo propio, parte de su historia, y las generaciones de jugadores se transmiten una voluntad casi genética por conquistarla. Sólo desde ese coraje especial se puede comprender que el equipo actual, con parches y remiendos por doquier, no haya arrojado la toalla a los diez segundos del partido de Munich, cuando un error valdesiano de Roberto Carlos le ha entregado la brújula al Bayern.

O cuando los muniqueses han asediado a Casillas a zambombazos, que es como juega el Bayern: sin fútbol, pero con golpes feroces. O cuando la cuesta se ha convertido en montaña por el cabezazo certero de Lucio ante la defensa de plastilina de su rival. Ni siquiera con el 2-0 y el cambalache táctico de Capello el Madrid ha bajado los brazos. No lo ha hecho con fútbol brillante, sino con orgullo, a la heroica, y pese a la dificultad ha tenido en sus manos el pase a cuartos. Por lo que aún entiendo menos a Mijatovic, a menos que crea que con empujones mediáticos conseguirá echar a Capello...

Adiós al subcampeón



El martes cayó el campeón y anoche el subcampeón. En Emirates, el Arsenal jugó como siempre: toque veloz y mucho remate desacertado. Ha dominado bien al PSV, donde el central Álex (autor del gol de cada equipo) ha resultado fundamental. Pero el dominio de los gunners se ha estrellado sin éxito y supone el cuarto y definitivo batacazo de la temporada, pues tras descolgarse en Premier y perder con los jovencitos la final de la Carling, cayeron en Copa hace una semana y hoy se despiden de la Champions que acariciaron hace un año. Los de Koeman son un lobo vestido de cordero...

Larsson y Kaká


Dos grandes goles. En su último partido en Old Trafford, Henrik Larsson ha dibujado un prodigio de desmarque para cabecear a la red un maravilloso centro de Cristiano Ronaldo. El gol de Larsson ha clasificado al Manchester y ha supuesto una atronadora ovación para el delantero sueco, inmediatamente sustituido por Ferguson para que su adiós fuera apoteósico. En San Siro, ya en la prórroga frente a un Celtic muy peligroso, Kaká ha cogido el balón en su campo y ha cruzado una autopista de cincuenta metros que más bien parecía una alfombra roja. Y ha seguido hasta batir por bajo al fenomenal Boruc. El Milan no ha hecho mucho más, pero al Milan con eso le basta y le sobra. Siempre está ahí.

Fotos: AFP - AP - Marca - EFE - Getty.

miércoles, marzo 07, 2007

Triple jaula


Partido duro para un Madrid enrabietado por el maltrato de la prensa sensacionalista alemana y la verborrea de algunos jugadores del Bayern, que no han encontrado mejor forma de calentar el partido que despreciando al rival. Craso error, que jamás debe cometerse y mucho menos cuando enfrente hay un club que ha levantado nueve veces la Copa de Europa por más que tu lleves también cuatro estrellas en la camiseta. Quizás Kahn y compañía no han encontrado mejor fórmula de excitar a su afición que con palabras. En unas horas veremos si además es capaz de crear algo de fútbol, de lo que hasta la fecha se ha mostrado estéril en la temporada. Y también si el Allianz Arena basta por sí solo para catapultar al Bayern.

Capello pretendía blindar la defensa de su equipo con tres centrales, pero la nueva lesión de Cannavaro parece que le llevará a construir una jaula triple en el centro del campo, con Emerson de barrendero puro y Diarra y Gago en el doble pivote. Muralla de alto voltaje para evitar la potencia de tiro exterior de Van Bommel y Schweinsteiger. Disposición arriesgada también, pues cederle un solo metro al Bayern en su casa es jugar con fuego por más rápido y poderoso que sea tu contragolpe. El Madrid de Capello, inestable emocionalmente y también en la concepción futbolística, afronta una oportunidad de oro para redimirse: agarrarse a la Champions, su jardín particular, su terreno de juego preferido, en el que no se premia la regularidad, sino la fortaleza anímica y la pegada rotunda. Si llega a cuartos será candidato.

Gudjohnsen pone el dedo en la llaga.- "Tenemos más calidad que ellos, pero si no nos sacrificamos todos y trabajamos a tope, no es suficiente con el talento. Cada uno puede sacrificarse más". Es difícil expresarlo mejor aunque quien lo haga sea un islandés sobrio y seco. Con sus palabras, Gudjohnsen resume los males del Barça esta temporada: "Ante equipos fuertes y duros, si diésemos un extra de sacrificio nadie podría con nosotros. Si trabajamos tan duro como el rival, no nos ganarían".

Sus palabras no le granjearán amigos en un vestuario que no gusta de críticas públicas. Pero no por ello dejan de ser ciertas: "Cuando un equipo tiene éxito es difícil mantenerse en ese nivel. Tenemos que estar más juntos y sabemos que podemos mejorar, pero hay que trabajar un poquito más". No pide mucho más. Sólo un poquito más.

Fotos: AP - Reuters.

viernes, marzo 02, 2007

Inter, Bayern y Liverpool


A Valencia, Madrid y Barça, el partido decisivo de los octavos de Champions se les presenta con las coordenadas que más se acomodan a sus características. Digo coordenadas, no digo resultado. Al Valencia, porque le basta con plantar el autobús en Mestalla y gestionar un empate con su eficacia habitual de gerente de altos hornos. Al Madrid, porque se va lejos del infierno que vive en el Bernabéu y tiene suficiente con emular el estilo con el que se siente cómodo y le permitió vencer en Anoeta, Montjuïc, Reyno de Navarra o el propio Mestalla. Y al Barça, porque ha de recurrir obligatoriamente a la épica y el ataque, las armas que mejor le sientan.

Recordemos que en sus tres desplazamientos europeos, este Inter demoledor en el calcio logró vencer en campo del Spartak de Moscú y empatar en Munich ante el Bayern (1-1), pero cayó en Lisboa frente al Sporting. No es un Inter de hormigón armado y ya se vio en San Siro que cuando el Valencia decidió irse a por el empate los interistas se liaron. Llegará a Mestalla sin Vieira ni Cambiasso, lo que es grave para su centro del campo, y con la probable baja también de Adriano, lesionado el miércoles ante Udinese. Su alineación, si no sufre ningún cataclismo mañana en Livorno, será esta:

Julio César – Maicon, Córdoba, Materazzi, Burdisso – Dacourt, Zanetti, Stankovic, Solari – Ibrahimovic, Crespo

En otras condiciones, Mancini quizás saldría con un solo punta y reforzaría el centro del campo con Figo o incluso Grosso, pero en Mestalla está obli
gado a marcar (lo que no es fácil) y ese riesgo que tendrá que asumir va a ser la gran ventaja competitiva de un Valencia al que le gusta esperar atrás y saltar como un león.

Con Van Bommel


El Madrid no jugará en casa, pero eso en vez de un handicap se ha convertido en una alegría para los de Capello. En el Allianz Arena sentirán presión, pero de la que no les agobia. Un empate le sirve para mantenerse vivo en su competición preferida y su capacidad para plantar el autobús y que VNR golpee con acierto la pueden certificar ocho estadios españoles, testigos de sus ocho triunfos ligueros como visitante. El Bayern juega mañana en Berlín contra el Hertha, donde Hitzfeld aplicará otra vuelta de tuerca más a la política de rotaciones que ha emprendido. La baja de Owen Hargreaves se antoja importante para el campeón alemán, cuyo equipo más probable contra Capello será este:

Kahn – Sagnol, Lucio, Van Buyten, Lahm – Ottl, Van Bommel, Salihamidzic, Schweinsteiger – Makaay, Pizarro


Así, Van Bommel tendrá que cubrir posi
blemente la plaza de Hargreaves en el doble pivote, lo que le frenaría sus llegadas al área, el arma más peligrosa de los muniqueses ahora mismo junto con el acierto de Pizarro.

Jugando a las sorpresas


Conociendo a Rafa Benítez es posible que mañana el Liverpool reciba al Manchester United en Anfield con varios titulares en el banquillo (Agger, Sissoko, Xabi Alonso, Kuyt...). El Liverpool marcha a dieciséis puntos del líder inglés y todas sus esperanzas residen en la Champions, donde Benítez quiere incrementar su ya extensa leyenda eliminando al campeón. El Liverpool no pierde en casa (partidos de Premier y Champions) desde el 26 de marzo del año pasado, cuando le eliminó el Benfica (0-2), y no hipotecará su pase a cuartos por la visita del Manchester, por más rivalidad liguera que exista. Así que no puede extrañar si mañana juegan Hyypia, Mascherano, Zenden, Mark González o Robbie Fowler. Pero el martes frente al Barça estarán los titulares:


Reina – Finnan, Carragher, Agger, Arbeloa – Sissoko, Xabi Alonso, Gerrard, Riise – Crouch, Kuyt


En casa, Benítez acostumbra a jugar con Crouch en vez de Bellamy, para que el gigantón asista de cabeza a Kuyt y Gerrard. Es muy posible que también lo haga frente al Barça. En algunos casos ha ensayado con tres puntas, sumando a Bellamy al ataque, pero lo ha hecho siempre frente a equipos menores del campeonato inglés. Otra cuestión es qué sorpresita prepara Benítez (¿Mascherano de trivote, Riise al lateral?) ahora que también Rijkaard ha decidido jugar a la incertidumbre, dejando dudas sobre la presencia de Eto'o y lanzando a Eusebio a declarar ayer mismo que no descarta repetir el 3-4-3 de Zaragoza.

Fotos: Getty - AFP - AP.

lunes, febrero 26, 2007

Un año sin Florentino



¿Cómo sería hoy el Madrid si Florentino Pérez no hubiese tirado la toalla hace exactamente un año? Difícil imaginarlo. Hace doce meses, el globo galáctico ya había pinchado, caído en barrena. De hecho, la caída se visualizó un día de marzo de 2004, cuando en la montaña olímpica de Montjuïc un Zaragoza reducido clavó la primera aguja en el globo. Desde aquella noche barcelonesa hasta esa otra en Mallorca, con Helguera comiendo pipas y Sergio Ramos sintiéndose solo en la celebración de su gol, el Madrid de Florentino gastó entrenadores, futbolistas, ilusiones y millones, pero sólo consiguió acelerar la degradación.

A Florentino se le murió la galaxia y decidió abandonar la obra que más le había apasionado de cuantas emprendió (que no han sido pocas). Lo hizo desde la depresión. Ni siquiera el descomunal crecimiento de su fortuna personal le detuvo: justamente ese día, su patrimonio alcanzó un valor de 800 millones de euros, seis veces más de lo que poseía al llegar a la presidencia. Pero ni el dinero le frenó en su portazo, en el que dejó un aldabonazo feroz hacia sus jugadores y colocó a un sucesor del sector inmobiliario que no aguantó ni un telediario. Luego, ya sabéis, tercera temporada en blanco, elecciones y Calderón.

Recuerdo dos frases de Florentino en su adiós:

“¿Por qué dimite el presidente? El club, desde el punto de vista deportivo, necesita un revulsivo. Pero después de cambiar a varios entrenadores veo esta salida como la única. Y pienso que este revulsivo es bueno porque podemos hacer algo importante en la Copa de Europa. Y para trabajar con ilusión la próxima temporada”.
“¿Dónde estaban esos problemas? Quizás por el exceso de triunfos, o por una mala asimilación de mis mensajes. Hay jugadores confundidos, que no he sabido desconfundirles y maleducarles. A lo mejor, aceptando mi responsabilidad mejoramos. Nosotros hemos hecho una plantilla de grandes jugadores que quizás yo les he maleducado y a lo mejor alguno se ha confundido”.

Me cuesta creer que con Florentino hubiese llegado Capello, se hubiese retirado Zidane, echado a Ronaldo o fichado a Emerson y Cannavaro. Aunque no es menos cierto que con él se pinchó el globo. Quizás porque lo hinchó demasiado...

domingo, febrero 25, 2007

Con un canto en los dientes


Capello se sentó en el banquillo del Calderón, contra las primicias radiofónicas, pero el Madrid habría agradecido que se hubiera ausentado pues quizás el bochorno habría sido mucho menor. Bochorno. Esa es la herencia que deja el Madrid de Capello a su paso por la M-30 madrileña. Bochorno y una eficacia que deja estupefacto porque ha sacado petróleo de donde no lo había. Moribundo, noqueado, agotado física y psíquicamente, groggy hasta la agonía, habiendo abdicado de cualquier mínima propuesta de juego que no fuese el despeje enloquecido, el pelotazo al tun-tun, el equipo ha protagonizado su peor actuación colectiva de los últimos cuatro años. ¿Exagero? Creo que no. Creo que ha sido la peor actuación. No digo el peor resultado, por supuesto, pues el resultado ha sido una maravilla en comparación con lo que pudo ser. Pero sí digo que ha sido la peor actuación global como equipo y lo afirmo desde la garantía de haber presenciado todos los partidos del Madrid en estas cuatro temporadas, amistosos incluidos.

En otras ocasiones, el resultado ha sido demoledor (el 0-3 del Barça en el Bernabéu; el 3-0 y el 2-0 del Olympique en Lyon; el 6-1 del Zaragoza en Copa; el reciente 0-3 de Recre...) por su magnitud, por el rival o por las consecuencias competitivas. Anoche, desde la óptica competitiva el Madrid ganó un punto y se acerca a los líderes y, además, evita el ascenso de su rival ciudadano y lo hace sin delantero centro (por lesión de VNR y despido de Ronaldo) y lo consigue llegando apenas tres veces a puerta. De acuerdo en todo. Pero desde cualquier otra óptica que no sea estrictamente la del resultado, Capello le atizó fuerte ayer al Madrid, le dio en todo el cogote, alcanzó la cima de su ‘antifútbol’ y nos hizo aborrecer aún más su propuesta monotemática. Porque lo de Capello no es un simple autobús.

Es la renuncia absoluta a jugar al fútbol. Y eso roza el atentado contra las esencias del Madrid y las virtudes de sus jugadores, que las tienen en notable cantidad pese a las apariencias. Con el juego de Capello, el único futbolista que crece es Casillas, inmenso, felino, cada vez más exigido, desde cualquier ángulo, como si se tratara del guardameta de un equipo en zona de descenso. Casillas se agiganta a medida que transcurren las semanas, convirtiéndose en la referencia absoluta, única ya, también en lo anímico, de este equipo desmoronado (aunque Cassano se ha inventado una asistencia maravillosa e Higuaín un remate perfecto). Los restantes jugadores se hunden en el fango a cada paso. El mejor defensa central del Mundial, el mediocentro titular de Brasil, el centrocampista que arrasaba en el Olympique, la estrella de Boca, el efervescente zurdo que corría la banda del Arsenal... sombras, guiñoles de sí mismos. En su desenfrenado intento por conseguir que al Madrid no lo conozca ni la madre que lo parió debemos afirmar que Capello está triunfando. ¿Qué será lo próximo?

Riquelme y Palermazo


Lento y sin el intervencionismo constante que le recordamos en el Villarreal. Pero decisivo en sus asistencias. Así ha jugado Riquelme en su segunda aparición con Boca en el Clausura. Ha sido en Avellaneda, ante Independiente (1-3) y han bastado dos relámpagos luminosos suyos para que Cardozo primero y Palacio después remontaran la desventaja inicial. Fútbol mucho mas pausado que el español, pero más abierto también, lo que permite el lucimiento personal de este gran jugador. La puntilla ha sido, ya en el descuento, cuando Martín Palermo ha marcado en parábola celestial desde más allá del círculo central.

Fotos: EFE - AFP - Olé.com.

sábado, febrero 24, 2007

La noche idónea para el Madrid


El Madrid regalará el balón, que es la situación que le gusta, y el Atleti tendrá que construir, que es algo que no le agrada especialmente. Así empezará la segunda de las cuatro semanas infernales. La primera se ha cerrado con Sevilla y Valencia rotundos y Barça y Madrid tiritando. Muy pronto para sacar conclusiones, pero no para ir confirmando las tendencias que ya se apuntaban desde mediados de enero.

El Madrid afronta el derby sin sus dos hombres más ofensivos: Sergio Ramos y Roberto Carlos. Pero a cambio se quita de encima la presión del Bernabéu, que ha cavado ya la fosa de jugadores como Emerson y Robinho, tiene enfilado a Capello y Cannavaro y bajo sospecha a Diarra. Cuando abandona el Bernabéu y deja atrás ese miedo escénico que le atenaza, el Madrid se libera de una atadura psicológica que le tortura y puede jugar sin sonrojo a lo que quiere Capello: autobús atrás y contragolpe. Fuera de casa, el Madrid lleva un promedio de 1,5 goles por partidos, muy superior al que tiene como local (1,1), símbolo de esa racha fantástica de triunfos como visitante que le mantiene arriba de la tabla. Y dentro del símbolo, Van Nistelrooy como paradigma: 11 goles en su haber, el 36% de su equipo, pero 9 de ellos fuera de casa y sólo dos en el Bernabéu (a Barça y Zaragoza).

En el Atleti, las dudas. Las eternas dudas. ¿Va o viene? ¿Sube o baja? Torres frente a su trauma goleador. Y temor en el Calderón a un partido en que el Atleti se quede con el balón, pero el Madrid haga los goles. Momento importante para el equipo de Aguirre, el único de los cinco de arriba que sólo juega un partido semanal al no tener competición europea ni copera, lo que le otorga una frescura física notable y mucha capacidad para preparar tácticamente los encuentros. Una victoria le metería en la pomada. Una derrota, nuevamente en el profundo mar de las dudas.

ManU in extremis


Cristiano Ronaldo
en el minuto 87, su decimosexto gol en liga. Un slalom de cincuenta metros culminado con un buen derechazo y el leve desvío del torpe Christanval le ha valido al Manchester United una victoria que parecía casi improbable en Craven Cottage (1-2) frente a un Fulham muy bien plantado y agresivo. Ferguson y sus chavales han celebrado el triunfo como si hubiesen ganado la Premier, lo que aún queda lejos por más que sean ya nueve los puntos de ventaja sobre Mourinho (con un partido menos). El ManU de hoy no ha sido el de los últimos meses y por momentos la máquina ha parecido encallada, como el martes en Lille, pero posee tantos recursos ofensivos que es capaz de superar incluso una cuesta difícil como esta del Fulham, que le ha tenido contra las cuerdas pero no ha sabido apuntillarle.

Fotos: EFE - Getty.

miércoles, febrero 21, 2007

El Madrid se encoge y regala oxígeno a un moribundo


¿Quién ha tomado la decisión: Capello o los jugadores? Me refiero a la decisión de echarse hacia atrás, reculando hasta las telarañas de la portería propia, renunciando a la creación de cualquier contragolpe, de cualquier jugada como no fuese el despeje al vacío, renunciando a la posibilidad cierta de apuntillar al Bayern cuando estaba KO y dejándole reaccionar, crecerse y finalmente sitiar el Bernabéu sólo a base de derroche físico. ¿Quién tomó la decisión: los temores intrínsecos de cualquier futbolista, la filosofía defensiva inculcada por Capello hasta el tuétano o la diferencia de condición física? ¿El 'miedo psicológico' como acaba de asegurar Capello o todas estas razones combinadas? ¿O simplemente que no podían más, faltos de trabajo?

Lo cierto es que un buen Madrid ha podido liquidar el pase a cuartos en la primera mitad. Digo buen Madrid en comparación con el Madrid triste de la Liga. Uno de los mejores dibujos que puede presentar Capello. Actitud excelente de los jugadores, presión ambiental, liderazgo de Beckham y Gago, movimientos sin balón bien realizados por Higuaín y VNR, presión por banda izquierda del tándem Roberto Carlos-Raúl y oportunismo extremo del capitán. En cuarenta minutos, ambas defensas han dado un recital de despropósitos nada sorprendentes. Cannavaro en el Madrid y Van Buyten en el Bayern se han llevado la palma en el balance negativo. Con estas premisas, dos equipos con poco fútbol no pueden dedicarse a jugar al fútbol, pero a cambio sí pueden intercambiar golpes. Y en el intercambio ha ganado claramente el Madrid, que en cuarenta minutos dominaba 3-1 y tenía en sus manos la destrucción del rival.

Quizás han sido los cambios los que han dado oxígeno al moribundo alemán. Higuaín no aporta pegada a su equipo, pero sí buenos movimientos, pero Capello ha preferido cambiarle por Robinho y el Madrid se ha puesto a jugar con diez, pero los diez dentro de su propio campo, pegados a la portería de Casillas. Los cambios del Bayern han sido en positivo: Salihamidzic ha abierto el campo por la derecha y Pizarro ha confirmado que es un auténtico ‘killer’ del área, una perla que queda libre en junio. Agonizaba el campeón alemán y el Madrid se ha empeñado en hacerle el boca a boca para reanimarlo.

Y vaya si lo ha conseguido. Le ha regalado el campo, el balón, el aire, la posesión (58% para el Bayern), las ocasiones y hasta el gol de Van Bommel, brillante en la ejecución, lamentable en el festejo. Los jugadores de Capello se han apelotonado en veinte metros cuadrados, sacando balones lanzados a la olla, Casillas protagonista, Roberto Carlos roto tras su precipitada recuperación, Beckham desfondado, Guti agotado, Torres (20 años) el mejor defensa, Capello impotente, congelado, sin capacidad de reacción. El buen Madrid del primer tiempo se ha convertido en un pésimo Madrid en la segunda parte, agotado y sin capacidad física, y le regala una ocasión de oro al Bayern para convertir el Allianz Arena en un infierno. Un infierno que podía haber evitado.

ManU, por pillería


El más pillo ha sido el Manchester United, agobiado por el Lille hasta extremos insospechados. Cristiano Ronaldo, Rooney, Giggs, Larsson y Saha han fallado sucesivamente ocasiones de oro y el Lille, buen equipo de escaso remate sobre todo si no tiene a Keita, se le ha subido a las barbas al líder inglés. Pero cuando estaba boqueando, Giggs ha sacado un libre directo sin pedir barrera y los franceses aún están buscando un reglamento para enterarse. Así que 0-1 y a Old Trafford.

En Eindhoven, el Arsenal se ha merendado al PSV de Koeman, pero ni Henry, ni Adebayor, ni Rosicky o Cesc han acertado en el remate, lo que no es sorpresa. Como tampoco que los de Wenger hayan dominado a placer con su triangulación permanente hasta que en una contra el ecuatoriano Méndez se ha sacado un derechazo prodigioso y ha tumbado a Lehmann (1-0). Koeman irá feliz al Emirates Stadium. Feliz y amarrando por todas partes.

Y en Glasgow, Ancelotti ha enfriado la pasión escocesa del Celtic (0-0). No ha sido un bello Milan, pero sí muy acertado desde el punto de vista táctico en un día en que Maldini ha cumplido su partido número cien en Champions. Por momentos ha recordado al Arsenal del año pasado, el del 4-5-1, con la diferencia de que donde estaba Henry los milanistas tienen a Gilardino. Y no es lo mismo. Pero le puede bastar en San Siro.

Fotos: AFP - EFE - AP - Reuters - Getty.