Mostrando entradas con la etiqueta Valencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Valencia. Mostrar todas las entradas

lunes, marzo 12, 2007

Cuatro semanas infernales que sólo han cambiado algunas cosas...


Hace un mes, el 15 de febrero, os decía que llegaban las cuatro semanas infernales del fútbol español, cuatro semanas que podían cambiar el destino de los equipos punteros, condenados a un maratón de partidos constantes, muchos de ellos decisivos. Transcurridas las cuatro semanas observamos algunos de estos cambios:

  • Barça y Madrid han caído en Champions
  • Valencia y Sevilla siguen en Europa
  • Sevilla es el único equipo que resiste en los tres torneos
  • Los cinco primeros de la Liga continúan separados por los mismos 7 puntos que hace un mes

Así que todos se han enfrentado entre sí, pero nada ha cambiado en la competición liguera, que se está sentenciando más por omisión que por acción, empeñados todos los de arriba en despreciar sus oportunidades para abrir brecha. Las únicas consecuencias auténticamente relevantes han sido la caída en Champions de Barça y Madrid, al margen de los desconciertos tácticos, lesiones o mazazos morales que unos y otros van acumulando. Y otra consecuencia colateral: hoy la Liga está aún más apretada que hace cuatro semanas, pues ya no son cinco los equipos separados por siete puntos, sino que el Zaragoza también se ha sumado al grupetto y el Recre apenas está a nueve puntos del líder. El que sigue es el resumen de lo que han hecho los cinco que estaban arriba hace un mes.

Barça

  • Valencia-Barça, 2-1
  • Barça-Liverpool, 1-2
  • Barça-Athletic, 3-0
  • Zaragoza-Barça, 1-2
  • Sevilla-Barça, 2-1
  • Liverpool-Barça, 0-1
  • Barça-Madrid, 3-3

Siete partidos disputados, cuatro fuera y tres en casa. Balance: tres victorias, un empate, tres derrotas. 12 goles a favor y 10 en contra. En las dos últimas semanas, implantación de un 3-4-3 desquiciante. Motta desaparecido y algunos jugadores en tendencia negativa: Edmilson, Gio, Belleti, Sylvinho. Dos puntales en caída libre: Deco y Márquez. Ronaldinho, genial como siempre, pero cada vez con peor condición física. Recuperación explosiva de Messi y muy progresiva de Eto’o. Un partido semanal hasta finales de abril.

Sevilla

  • Steaua-Sevilla, 0-2
  • Sevilla-At. Madrid, 3-1
  • Sevilla-Steaua, 1-0
  • Getafe-Sevilla, 0-0
  • Betis-Sevilla, 0-1 (pendiente)
  • Sevilla-Barça, 2-1
  • Sevilla-Shakhtar, 2-2
  • Nàstic-Sevilla, 1-0

Ocho partidos disputados. cuatro fuera, cuatro en casa. Cinco victorias, aunque una pendiente de ratificar (ante el Betis en Copa). Balance: dos empates, una derrota. 11 goles a favor y 5 en contra. Modificaciones tácticas en algunos partidos sobre la misma estructura básica, con Hinkel de lateral y Alves en el centro del campo. Lesionados Renato y Adriano. Kanouté con problemas físicos. Alves, David y Palop en gran forma.

Valencia

  • Valencia-Barça, 2-1
  • Inter-Valencia, 2-2
  • Nàstic-Valencia, 1-1
  • Valencia-Celta, 1-0
  • Valencia-Inter, 0-0
  • Osasuna-Valencia, 1-1

Seis partidos disputados, tres en Mestalla y tres fuera. Seis goles a favor y también seis en contra. Balance: dos victorias, cuatro empates y ninguna derrota. Único equipo sin ninguna derrota en estas cuatro semanas. Baraja, lesionado para el resto de temporada. Marchena consolidado junto a Albelda en el doble pivote. Equipo con muy pocas rotaciones, lo que provoca gran desgaste en los titulares, fuente de cierta irregularidad en los rendimientos.

Madrid

  • Madrid-Betis, 0-0
  • Madrid-Bayern, 3-2
  • At. Madrid-Madrid, 1-1
  • Madrid-Getafe, 1-1
  • Bayern-Madrid, 2-1
  • Barça-Madrid, 3-3

Seis partidos disputados, tres en casa, donde sufre mucho, y tres fuera. Nueve goles a favor y también nueve en contra. Balance: una victoria, cuatro empates y una derrota. Lesionados Cannavaro, Beckham, Reyes y Roberto Carlos. Desahuciado totalmente Emerson, con el veto del Bernabéu y el rechazo de sus compañeros. Consolidado en la defensa el jovencito Torres, mejorando Diarra, Gago, Guti e Higuaín, el líder del equipo se llama Sergio Ramos. Un partido semanal a partir de ahora.

At. Madrid

  • Sevilla-At. Madrid, 3-1
  • At. Madrid-Madrid, 1-1
  • Recre-At. Madrid, 1-0
  • At. Madrid-Depor, 2-0

Cuatro partidos, dos en casa y dos fuera. Cuatro goles a favor, cinco en contra. Balance: una victoria, un empate y dos derrotas. Irregular y desconcertante, brillante a ratos, espeso en otros. En el mismo período ha jugado la mitad de partidos que el Sevilla, pero ni siquiera esa frescura física le ha permitido sumar más que cuatro puntos en cuatro partidos ligueros. El Zaragoza le ha atrapado en la clasificación. Lesionado Valera, con rotura de ligamento cruzado ayer mismo.


A tres meses del final de la Liga, el Barça tiene un único reto verdadero: revalidar su título de Liga (Copa al margen); el Sevilla juega en tres frentes al mismo tiempo; el Valencia tiene ante sí la oportunidad dorada de la Champions, pero no quiere descolgarse de la Liga por si acaso; el Madrid se encomienda a todos sus espíritus para seguir peleando por el torneo liguero; y Atleti y Zaragoza compiten en realidad por asegurar una plaza europea. O sea que aún queda mucha tela por cortar.

Fotos: AP - EFE - AFP

viernes, marzo 02, 2007

Inter, Bayern y Liverpool


A Valencia, Madrid y Barça, el partido decisivo de los octavos de Champions se les presenta con las coordenadas que más se acomodan a sus características. Digo coordenadas, no digo resultado. Al Valencia, porque le basta con plantar el autobús en Mestalla y gestionar un empate con su eficacia habitual de gerente de altos hornos. Al Madrid, porque se va lejos del infierno que vive en el Bernabéu y tiene suficiente con emular el estilo con el que se siente cómodo y le permitió vencer en Anoeta, Montjuïc, Reyno de Navarra o el propio Mestalla. Y al Barça, porque ha de recurrir obligatoriamente a la épica y el ataque, las armas que mejor le sientan.

Recordemos que en sus tres desplazamientos europeos, este Inter demoledor en el calcio logró vencer en campo del Spartak de Moscú y empatar en Munich ante el Bayern (1-1), pero cayó en Lisboa frente al Sporting. No es un Inter de hormigón armado y ya se vio en San Siro que cuando el Valencia decidió irse a por el empate los interistas se liaron. Llegará a Mestalla sin Vieira ni Cambiasso, lo que es grave para su centro del campo, y con la probable baja también de Adriano, lesionado el miércoles ante Udinese. Su alineación, si no sufre ningún cataclismo mañana en Livorno, será esta:

Julio César – Maicon, Córdoba, Materazzi, Burdisso – Dacourt, Zanetti, Stankovic, Solari – Ibrahimovic, Crespo

En otras condiciones, Mancini quizás saldría con un solo punta y reforzaría el centro del campo con Figo o incluso Grosso, pero en Mestalla está obli
gado a marcar (lo que no es fácil) y ese riesgo que tendrá que asumir va a ser la gran ventaja competitiva de un Valencia al que le gusta esperar atrás y saltar como un león.

Con Van Bommel


El Madrid no jugará en casa, pero eso en vez de un handicap se ha convertido en una alegría para los de Capello. En el Allianz Arena sentirán presión, pero de la que no les agobia. Un empate le sirve para mantenerse vivo en su competición preferida y su capacidad para plantar el autobús y que VNR golpee con acierto la pueden certificar ocho estadios españoles, testigos de sus ocho triunfos ligueros como visitante. El Bayern juega mañana en Berlín contra el Hertha, donde Hitzfeld aplicará otra vuelta de tuerca más a la política de rotaciones que ha emprendido. La baja de Owen Hargreaves se antoja importante para el campeón alemán, cuyo equipo más probable contra Capello será este:

Kahn – Sagnol, Lucio, Van Buyten, Lahm – Ottl, Van Bommel, Salihamidzic, Schweinsteiger – Makaay, Pizarro


Así, Van Bommel tendrá que cubrir posi
blemente la plaza de Hargreaves en el doble pivote, lo que le frenaría sus llegadas al área, el arma más peligrosa de los muniqueses ahora mismo junto con el acierto de Pizarro.

Jugando a las sorpresas


Conociendo a Rafa Benítez es posible que mañana el Liverpool reciba al Manchester United en Anfield con varios titulares en el banquillo (Agger, Sissoko, Xabi Alonso, Kuyt...). El Liverpool marcha a dieciséis puntos del líder inglés y todas sus esperanzas residen en la Champions, donde Benítez quiere incrementar su ya extensa leyenda eliminando al campeón. El Liverpool no pierde en casa (partidos de Premier y Champions) desde el 26 de marzo del año pasado, cuando le eliminó el Benfica (0-2), y no hipotecará su pase a cuartos por la visita del Manchester, por más rivalidad liguera que exista. Así que no puede extrañar si mañana juegan Hyypia, Mascherano, Zenden, Mark González o Robbie Fowler. Pero el martes frente al Barça estarán los titulares:


Reina – Finnan, Carragher, Agger, Arbeloa – Sissoko, Xabi Alonso, Gerrard, Riise – Crouch, Kuyt


En casa, Benítez acostumbra a jugar con Crouch en vez de Bellamy, para que el gigantón asista de cabeza a Kuyt y Gerrard. Es muy posible que también lo haga frente al Barça. En algunos casos ha ensayado con tres puntas, sumando a Bellamy al ataque, pero lo ha hecho siempre frente a equipos menores del campeonato inglés. Otra cuestión es qué sorpresita prepara Benítez (¿Mascherano de trivote, Riise al lateral?) ahora que también Rijkaard ha decidido jugar a la incertidumbre, dejando dudas sobre la presencia de Eto'o y lanzando a Eusebio a declarar ayer mismo que no descarta repetir el 3-4-3 de Zaragoza.

Fotos: Getty - AFP - AP.

martes, febrero 20, 2007

La eliminatoria de los autobuses


No son autobuses idénticos de tamaño ni forma, pero son tres autobuses para estos partidos de ida de la Champions. El que colocará el Bayern esta noche en el Bernabéu; el que situará el Liverpool en el Camp Nou mañana; y el que tiene previsto ubicar el Valencia también mañana en San Siro. Autobuses de marcas distintas, pero con la misma voluntad: pasar el trago de la ida con el menor coste posible y dejar para la vuelta la decisión final. Autobuses metalúrgicos que auguran partidos trabados, cocidos a fuego lento en zonas reducidas del campo.



Procedente de los altos hornos del Ruhr (de Baviera, en realidad), llega el peor Bayern de la década. Su filosofía es la misma que la temporada pasada, en la que logró el segundo doblete consecutivo Bundesliga-Copa: no juega a nada y lo fía todo a una pegada descomunal. Pero hay una diferencia trascendental. De hecho, dos diferencias. Se fue Ballack y la pegada descomunal se convirtió en pegada de mosquito. Y la segunda, con poca repercusión mediática pero mucha futbolística: se fue Zé Roberto y se acabó la sujeción en el centro del campo, que hoy es un coladero. El Bayern apenas creaba fútbol, pero el doble pivote DeMichelis-Zé Roberto barría la zona central con esmero y entre Ballack, Pizarro y Makaay resolvían en los últimos minutos. Este año, el equipo muniqués se ha quedado sin barrendero (Ottl y Van Bommel no están funcionando ahí) y sin golpeador. Así que apenas le queda un recurso: poner el autobús en el Bernabéu ante un Madrid que sólo está cómodo cuando regala el balón, lo que augura un partido complejo desde el punto de vista táctico.



Desde los ambientes fabriles de Liverpool llegará al Camp Nou el autobús de Benítez. No es un autobús de hormigón armado, sino flexible como un acordeón. Imagino que planteará ese 4-4-2 que tanto se le atraganta al Barça, con Sissoko y Xabi Alonso en el doble pivote, Gerrard presionando arriba al mediocentro local y quizás una banda izquierda con doble refuerzo (Riise-Zenden). Dos líneas muy físicas situadas muy arriba para que Puyol se enrede en la salida del balón y entre Xavi y Deco se pasen el cuero sin capacidad de profundizar, pero con el riesgo de que una pérdida en esa zona equivalga a un contragolpe feroz de Gerrard, Bellamy y Kuyt, tres armas veloces y letales. De ahí que las frases de Deco en “El País” ("No vamos a ganar por 4-0, así que decidirá Anfield. Por eso es trascendental que no nos marquen en casa. Mejor un 0-0 que ir allí con un 2-1”; “La clave en la eliminatoria será no perder los nervios. Hemos de ser un equipo inteligente”) adquieran todo su sentido analizando el antídoto que presentará Benítez, que ya anuncia que un 0-0 figura entre sus objetivos. El Barça puede desmontar el autobús si mueve rápido el balón entre líneas.



Y con los genes del mismo Benítez, y procedente de los altos hornos saguntinos, se plantará el Valencia en San Siro frente al Inter, plusmarquista europeo de victorias consecutivas. El mismo Valencia que venció al Barça el domingo. Un cuarteto de hierro forjado (Albiol, Ayala, Albelda, Marchena) atrás y cuatro ‘velociraptors’ (Angulo, Silva, Villa, Morientes). Esconderse atrás para lanzar el zarpazo. Camaleónico Valencia. Enfrente, un Inter sin Vieira, pero con los recuperados Adriano e Ibra más la frenética movilidad de Stankovic. Imbatible en el calcio italiano, en Europa dejó algunas dudas, como esas dos derrotas ante Sporting de Lisboa y Bayern (0-2) en Milán y esos escasos cinco goles en seis partidos, aunque es cierto que ha llovido bastante desde entonces y este Inter es otra cosa, más fluido, más certero.

Ya sabéis que mis pronósticos acostumbran a fallar estrepitosamente en cuanto a los resultados (no tanto en lo referente al desarrollo de los encuentros). Creo que serán tres partidos fuertes, pero de fútbol áspero y escaso, en los que Madrid, Barça y Valencia tomarán ventaja (aunque sea empatando sin encajar goles) para resolver en la vuelta. Lo dije cuando el sorteo y sigo pensando lo mismo: los tres españoles son mis favoritos. Aunque por los pelos.

Fotos: AP - Bundesliga - Empics - EFE.

lunes, febrero 19, 2007

El Sevilla no está para bromas


El jueves por la noche me preguntaba, en gallega duda, si el Sevilla subía o bajaba, pues el puñetazo en Bucarest parecía indicar un progreso evidente pero los últimos empates a cero planteaban varios interrogantes: el estado físico general; la capacidad de soportar la presión; la profundidad de plantilla; la brillantez perdida en las combinaciones... Las respuestas no podían esperar demasiado tiempo, a la vista de las cuatro semanas infernales en que estamos inmersos y no han tardado en llegar. En forma de paliza al Atleti.

Fiado a la velocidad de ida y vuelta del fenomenal Alves y a la fuerza prodigiosa de Kanouté, el Sevilla suma ya una victoria más que el Barça (14 contra 13) y se empareja a puntos con el equipo de Rijkaard, regresando a la misma buena imagen de 2006: sólido atrás, flexible en el centro, poderoso delante. Quizás no sea el equipo más brillante de nuestra Liga, pero sí el más equilibrado entre sus líneas.



La sensación que deja el Barça en Mestalla es la opuesta: la de un equipo que no encuentra el equilibrio, sobre todo cuando se enfrenta a ese 4-4-2 tan habitual y que tanto se le atraganta. Un Barça que ha dejado escapar ya muchas oportunidades de marcar distancias con sus perseguidores y que apenas supera en cuatro puntos al Madrid que peor está jugando en muchos años. ¿Qué le ocurre al Barça? ¿Por qué concede tantas ocasiones claras al rival pese a acumular hombres fuertes en defensa? ¿Cuál es la extraña tenaza que agarrota a un equipo brillante y fluido? ¿Por qué no encuentra, tras muchos meses intentándolo, el antídoto del antídoto?

Preguntas que no están respondiendo Rijkaard y sus hombres, autores de una temporada irregular, con demasiado bla, bla, bla y poco fútbol. El Barça cometió un pecado de soberbia al empezar el curso y dejó que aquella impresión de superioridad absoluta que destilaba se desvaneciera, con lo que ahora todos saben que no es un equipo amante de puñetazos rotundos, sino de bofetones de damisela. Un equipo que antes daba miedo sólo con escuchar la alineación y ahora se afronta como un rival que seguro te va a conceder varias oportunidades pues ha sido incapaz de ganar un solo partido fuera de casa desde el 19 de noviembre del año pasado, hoy hace tres meses. La única buena noticia que deja en Mestalla se llama Messi, pletórico y rotundo en su forma de echarse el equipo a la espalda.



Pero también mucho mérito para un Valencia sin grandeza, aunque descomunal en lo metalúrgico. En el fútbol se llega al triunfo por caminos diversos y Quique ha elegido uno muy concreto: vencer a partir de jibarizar el terreno efectivo de juego. El Valencia reduce el campo a la mínima expresión a base de comprimir sus líneas y regalar el balón, pero esa es una maniobra de engaño pues se trata sólo de flexionarse atrás para lanzarse en tromba al contragolpe. A mucha gente le molesta este estilo (personalmente, lo aborrezco), pero contra el Barça Quique ha dado una lección de sentido estratégico.

Si no puedes vencer a tu enemigo con sus mismas armas debes emplear las opuestas. Quique ha dicho que no le puede ganar al Barça a base de toque y calidad, de ahí que haya optado por dejar que el visitante moviera el balón en zonas inocuas y luego se enredara en la tela de araña para acabar muriendo ahogado en el contraataque. Podrá no gustar el estilo, que además se demuestra estéril frente a equipos menores, pero es un camino legítimo para alcanzar el triunfo. Lo sorprendente es que el Barça, al que le han aplicado esta medicina hasta el hartazgo, no encuentre ninguna llave para abrir dichos candados. Otra cuestión es si al aficionado de Mestalla le gusta este fútbol...

Fotos: AFP - AP - FC Barcelona.com.