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lunes, enero 31, 2011

'Fabio' Mourinho

De tanto transitar por el alambre, el funambulista se ha precipitado al vacío. Llevaba varios meses caminando por el borde del precipicio, basando su juego en la adrenalina, echándole más madera a la caldera en un intento de compensar las deficiencias estructurales por todos conocidas. Pero de tanto vivir al límite, el prestidigitador se ha despeñado. En las ocasiones anteriores siempre llegó el Séptimo de Caballería blanco en forma de paracaídas salvador, hasta que anoche ya no hubo clavo ardiendo al que agarrarse, ni remate milagroso, ni galope tendido de los jinetes desbocados. Por no haber, de hecho no hubo casi nada, salvo la constatación de que todo el folclore mediático era una opereta bufa: no era un 'nueve' lo que hacía falta, sino una idea estable de juego y, si acaso, algún 'playmaker' más que impida que Xabi Alonso esté siempre solo ante el peligro, con fiebre o sin ella, expuesto a todos los riesgos, abandonado a su suerte en el centro del campo. ¡No era el 'nueve', estúpido!, habría que parafrasear, sino el modelo, el sistema y las ideas.

El Madrid es un formidable catálogo de individualidades al que le falta el pegamento de la cohesión que cuaja en los grandes equipos. El mal no es de hoy: si acaso, hoy es más visible, pero viene de tan atrás que hay que remontarse a las tierras medias de los primeros galácticos para encontrar sus raíces. Cuando Florentino Pérez empezó a acumular estrellas sin importarle la quiebra de la identidad futbolística, también abrió una etapa que se ha caracterizado por el oropel exterior y la pobreza en el juego. Sus últimas decisiones no cambiaron la deriva. Contrató al que la prensa madrileña considera mejor entrenador del mundo y amplió el catálogo de estrellas, pero olvidó lo esencial: este es un deporte colectivo en el que las ideas son más importantes de lo que desean los fanáticos. Una idea de juego y una plantilla coherente con dicha idea son los cimientos esenciales que el gran constructor continúa sin comprender.

Muchas declaraciones más tarde, el Madrid de Mourinho no mejora al Madrid de Capello. Complacido el entrenador con la llegada de Adebayor, el estilo de juego parece haber retrocedido otro quinquenio: de nuevo los pelotazos de Casillas en busca de la cabeza de un 'nueve', fórmula obsoleta, menor y caduca, escasamente estimulante en los tiempos actuales. El rotundo apoyo popular del que goza Mourinho no parece resentirse con semejante propuesta, similar a la que provocó el despido de un Capello campeón por "ausencia de excelencia en el juego", según se argumentó entonces.

Los tiempos han cambiado, pero el Madrid sufre una regresión palmaria disimulada solo por el rugido mediático. Sus aficionados más ardientes proclaman las virtudes del método de Mourinho sin importarles hacer tabla rasa con los valores, métodos y virtudes que el club atesoró hasta la llegada del Florentinato. Entregados a la pasión por sus gladiadores adrenalínicos y a la exaltación del verbo testosterónico, no perciben lo esencial: el Madrid sigue huérfano de fútbol.

- Publicado en El Periódico (31-I-2011)

domingo, marzo 11, 2007

Partidazo de partidazos


Locura de partido, con un equipo haciéndose el hara-kiri en vivo y en directo y el otro explotando sus armas más útiles. Un entrenador kamikaze y otro acobardado. Dos porteros descomunales, un correcalles de noventa minutos, un delantero de eficacia extrema (Messi), un central espléndido (Thuram, pese al primer gol), un medio fantástico (Guti). Barça enloquecido, desquiciado, angustiado, persiguiendo su propia sombra, desequilibrado como nunca jamás estuvo equipo alguno sobre un campo, pero percutiente y feroz hasta que Oleguer se suicidió. Madrid desencorsetado, ágil, veloz de pies y cabeza, frío de cabeza y listo de pies, con desmarques espléndidos, amplitud por bandas y mucha munición en las pistolas, pero incapaz de apuntillar a un rival que se había cortado las venas en la charla táctica previa al partido.

Es muy difícil ganar los partidos desde el desequilibrio y Rijkaard lo ha llevado a una dimensión extrema en un crescendo poco comprensible. Compartí rotundamente su apuesta en Zaragoza y también en Liverpool, apuestas que arrojaron resultados dispares (en la eliminatoria, me refiero). Pero discrepo completamente de dos decisiones impropias de la templanza del técnico holandés: su enloquecimiento transitorio ante el Liverpool en la ida cuando quedaba un mundo por delante; y el hara-kiri que le hizo a su equipo anoche, antes incluso de que empezara el encuentro, sin que existiera ninguna necesidad para ello.

No es sólo el desequilibrio, sino también y muy importante la concatenación de errores, despropósitos y falta de profesionalidad de este vestuario desde la final de París, con algunos jugadores creyéndose dioses. La suma de todos estos factores arroja como resultado un Barça que ha dejado de jugar como un equipo y ya sólo lo hace a trompicones, a ráfagas de sus individualidades geniales (Iniesta, REM), pero al que la falta de cohesión colectiva le hace naufragar frente a cualquier rival sólido y bien trabajado.



El Barça saca un respiro moral en el último minuto y también por su euforia atacante y su carácter indomable ante las dificultades. Pero suma también una estrepitosa derrota táctica, una debacle como colectivo perfectamente denunciada por Gudjohnsen. Los resultados, los goles, la espectacularidad de algunas acciones, algunas mediashoras brillantes, maquillan y ocultan (junto a mucha demagogia, lucha cainita y portadas prepotentes) la realidad de este equipo: no ha sabido digerir sus triunfos del año pasado y está pagando las consecuencias. Es muy bonito no querer reconocerlo (como hizo Xavi el jueves tras las palabras de Gudjohnsen), pero significa engañarse.

Ahora mismo, el Barça tiene a un entrenador desquiciado que juega a la ruleta rusa y a unos pocos jugadores que sostienen todo el entramado con su talento o su esfuerzo, mientras otros compañeros observan desde sus altares la desintegración de la máquina. Ya sólo desde el fanatismo se puede seguir sosteniendo que el Barça de este año es el mejor de Europa. Puede volver a serlo porque tiene los mimbres, pero sólo lo conseguirá haciendo una autocrítica feroz en el vestuario y cambiando radicalmente la forma de afrontar la nueva temporada.

Y el Madrid saca un empate amargo en una actuación también extrema: ha podido salir vapuleado en el primer tiempo y ha podido apalizar al Barça. ¿Cómo se explica eso? Atrás, porque tiene una defensa de mantequilla y un mediocentro defensivamente blando (Gago), pero un portero fabuloso y un mediocentro duro (Diarra) camuflan las deficiencias. Delante, porque lo hace todo magníficamente bien a partir de la conexión Gago-Guti-Higuaín, buenos pases y mejores desmarques, pero tiene muy poco acierto rematador. Ni siquiera la potencia de Van Nistelrooy (si no estoy errado ha conseguido el primer gol de su carrera desde fuera del área) enmienda esta deficiencia.

Es verdad que en el primer tiempo ha aprovechado al máximo las ocasiones construidas por Guti y los movimientos sin balón de Higuaín, pero en el segundo no ha sido capaz de concretar la media docena de ocasiones que su superioridad ha creado, tres de ellas desbaratadas por un Valdés estratosférico. Y el equipo ha parecido contagiado del temor bíblico de Capello, incapaz de ir a por el partido contra ese Barça desquiciado, echando por la borda la oportunidad histórica de pegar un puñetazo demoledor en el Camp Nou.

Pese a todo ha sido un espectáculo grandioso, fantástico, de adjetivos superlativos, con unos primeros veinte minutos sencillamente prodigiosos, difíciles de encontrar en el actual fútbol pedregoso, duro y metalúrgico. Partidazo de partidazos, aunque también correcalles que pudo terminar en un resultado estruendoso y deja dos competidores malheridos y al Sevilla como unas castañuelas, salvo que también salga en Tarragona a por uvas. En resumen:



Barça
: le quedan 12 partidos para recuperar el equilibrio (4-3-3 y titulares los que están en forma) e intentar reencontrarse como colectivo para poner las bases de la nueva temporada. Tiene mimbres de lujo, pero necesita un ejercicio rotundo de autocrítica en el vestuario, empezando por Rijkaard, siguiendo por Deco (que no está por la labor), continuando por Ronaldinho y acabando en Márquez, pero pasando también por todos los que juegan a tapar la realidad (Xavi, Txiki, Laporta). Necesitan urgentemente preguntarse porqué un equipo tan fabuloso se ha desmoronado. La respuesta es sencilla y basta con consultarle a Gudjohnsen, un jugador, por cierto, que no está para suplir a Eto’o, sino a Deco aun
que eso irrite a quien sea.



Madrid: a Capello le quedan 12 partidos como entrenador y también a todas las vacas sagradas. Este equipo debe reconstruirse, con el estilo que plantee su próximo entrenador, a partir de Casillas, Ramos, Diarra, Gago e Higuaín, por lo que su objetivo real debe ser clasificarse cómodamente para la Champions, decidir a qué quiere jugar y fichar lo que se necesita, no lo que quieren los diarios deportivos y los intermediarios insaciables. El gran problema es que este proceso debería estar encabezándolo ya alguien serio y honrado porque en ello va el destino de los próximos años. Y a esa persona seria y con fundamento no la veo por ninguna parte. Hay buenas ovejas, pero no encuentro al pastor que las ordene.

Fotos: AFP - AP - EFE - El Periódico de Catalunya.com.

sábado, marzo 10, 2007

El partido de la crisis garantizada


He aquí dos equipos en busca de respuestas. Con mil preguntas sobre la mesa y buscando desesperadamente alguna respuesta que escampe los nubarrones y despeje los miedos. Miedo a la crisis del próximo lunes, que llegará sí o sí salvo que las circunstancias del juego, un empate balsámico o algún accidente imprevisto la detenga o congele (o retrase). La crisis está ahí, en la medianoche del sábado al domingo, esperando una derrota del Madrid para lanzarse al cuello de Capello, cuarto año consecutivo en blanco nuclear, un vacío enorme en la sala de trofeos, una desazón inmensa en las gradas del Bernabéu, rumbo perdido en el club, jugadores con poco crédito.

O para lanzarle otro órdago a Rijkaard, constructor de un gran campeón a partir de unos mimbres desheredados, gran gestor en la austeridad y las dificultades, pero desbordado en el éxito exuberante por un vestuario agitado y con grietas, estrellas en el disparadero, los únicos que pueden detener el fin de ciclo profetizado. ¿Quién gestionará mejor su miedo y sus fantasmas? Sobre el césped se verá. Gestionar los miedos y sus otras armas. En el Barça, su juego. En el Madrid, su carácter. Armas opuestas.



Barça
: toda la temporada dando vueltas a ideas, nombres, esquemas, sistemas y
automatismos en busca del reencuentro. Reencontrar al campeón. Barça de los altibajos. Excelente en mediashoras puntuales, perdedor ante todos los grandes. Perseguidor de su propia sombra, a la que no consigue atrapar quizás porque el campeón del año pasado fue un gigante. ¿Qué fútbol presentará hoy? ¿Otra vez el de riesgo total? ¿O el retorno al torneo de la regularidad significará el regreso al equilibrio del equipo? Se adelantan alineaciones otra vez con el 3-4-3, pero hoy me cuesta comprenderlo a priori, pues no hay ninguna cuesta empinada que remontar y vería más interesante regresar a los fundamentos de este equipo, buscando el equilibrio a partir de la solidez de los cinco por detrás del balón, la presión sostenida en el frente delantero, el juego de ataque por bandas y el desplazamiento de balón rápido y vertical. Y sobre todo, más que jugar, volver a competir.



Madrid: última llamada para el vuelo de la Liga. Equipo de parches y remiendos al que Capello le ha quitado todo, excepto el carácter, sin aportarle nada nuevo ni bueno. De toda su sabiduría defensiva, los fichajes veteranos que aseguraban títulos a corto plazo o su manejo de la presión mediática apenas hay rastro. Capello es el boxeador sonado que intenta agarrar los hombros resbaladizos de su contrincante para no caer, mientras en el palco ya hace tiempo que los pulgares señalan hacia abajo. Madrid de promesas insensatas que se van incumpliendo paulatinamente para desencanto de propios y jolgorio de ajenos. Jugadores desacreditados por años de desaciertos en unos casos, por el veto técnico en otros, por su desubicación posicional en algún otro, por su triste condición física o anímica en varios más. Pero todavía orgullosos y corajudos. Acostumbrados y dispuestos a seguir luchando contra el viento de los tiempos, que sopla claramente en su contra.

Así que en un bando buscan reencontrar su juego y con él, a sí mismo, y en el otro, a falta de un concepto futbolístico, apelan al carácter. Quien caiga saldrá muy malherido. Si es el Madrid, porque a Capello y sus gladiadores les esperan tres meses de purgatorio terrible en esa casa del terror en que se convertirá el Bernabéu y porque habrá que levantar otro proyecto (preparen otros cien millones) desde las cenizas. Si es el Barça, porque los profetas del fin de ciclo y los ventiladores de los bandos cainitas sacarán la artillería para despedazarse sin compasión, mientras Rijkaard continuará consultando la brújula en busca de un rumbo y en el vestuario se hará más grande la distancia entre quienes se sienten idolatrados y quienes apuestan por la cultura del esfuerzo.

El annus horribilis de Henry




Fin de temporada para Henry, afectado seriamente en la ingle y la inserción de un abdominal, con posible osteopatía de pubis. Tres meses de baja, fin de un curso negro y horrible: 17 partidos en Premier y diez goles; seis partidos en Champions, un gol. “Puedo contar con los dedos de una mano los partidos que he jugado esta temporada sin dolor”, dijo hace unos días, antes de su lesión agónica frente al PSV. Anteriormente habían sido los isquiotibiales, un pinzamiento en el nervio ciático y una tendinitis en el pie los que le hicieron jugar infiltrado o simplemente no jugar. “Tras el Mundial no hice ninguna preparación de base y ataqué de inmediato los partidos. Lo estoy pagando muy caro”, dijo ayer. Perder un año a estas alturas no es ninguna broma.

Fotos: AP - Getty - AFP.

jueves, marzo 08, 2007

Fase terminal para Capello


No me creo lo que veo y oigo. Sus jugadores aún están intercambiando camisetas sobre el mojado césped del Allianz y el director deportivo del Madrid dice: “Hay que reflexionar y replantearnos muchas cosas. De momento, Capello sigue en el banquillo”. La palabra escrita no refleja el tono de voz, la amargura y la rabia apenas contenida de las expresiones de Mijatovic. Coincido en el fondo de todas sus palabras: el Madrid debe reflexionar y replantearse no muchas, sino prácticamente todas las facetas de sus criterios futbolísticos, entre los que no tiene cabida Fabio Capello.

Pero me parece totalmente inapropiado, casi obsceno, que el director deportivo lo exprese con el cadáver aún caliente y echando chispas por los ojos, como si de un forofo rabioso se tratase, señalando en declaraciones posteriores a Roberto Carlos como gran culpable, lo que incluso ha sido deplorado por la cadena oficial Real Madrid TV y ha abierto un melón de consecuencias imprevisibles, la primera de las cuales ha sido que Guti se atreviera a decir, también en caliente, que Capello ha regalado treinta minutos (los de Emerson en el campo) y que la renuncia del Madrid a su estilo de juego por temor al Bayern ha sido el culpable de la eliminación.

El libreto de Capello queda tocado de muerte con ese trivote de hormigón armado que ha plantado en Munich. Y con su libreto, el propio técnico italiano, que parece estar jubilándose a toda prisa, con posibilidades incluso de abandonar la nave en cuestión de días. Pero no es el único madridista que ha empezado su cuenta atrás, no en vano los fichajes de este año y varios más que ya estaban son a estas horas carne de cañón.

Pese a todo lo anterior, el Madrid no ha caído en Champions por desgana o falta de coraje. Este club se siente en la Champions como en su casa: acostumbrado a vencer durante la génesis de la Copa de Europa, la considera como algo propio, parte de su historia, y las generaciones de jugadores se transmiten una voluntad casi genética por conquistarla. Sólo desde ese coraje especial se puede comprender que el equipo actual, con parches y remiendos por doquier, no haya arrojado la toalla a los diez segundos del partido de Munich, cuando un error valdesiano de Roberto Carlos le ha entregado la brújula al Bayern.

O cuando los muniqueses han asediado a Casillas a zambombazos, que es como juega el Bayern: sin fútbol, pero con golpes feroces. O cuando la cuesta se ha convertido en montaña por el cabezazo certero de Lucio ante la defensa de plastilina de su rival. Ni siquiera con el 2-0 y el cambalache táctico de Capello el Madrid ha bajado los brazos. No lo ha hecho con fútbol brillante, sino con orgullo, a la heroica, y pese a la dificultad ha tenido en sus manos el pase a cuartos. Por lo que aún entiendo menos a Mijatovic, a menos que crea que con empujones mediáticos conseguirá echar a Capello...

Adiós al subcampeón



El martes cayó el campeón y anoche el subcampeón. En Emirates, el Arsenal jugó como siempre: toque veloz y mucho remate desacertado. Ha dominado bien al PSV, donde el central Álex (autor del gol de cada equipo) ha resultado fundamental. Pero el dominio de los gunners se ha estrellado sin éxito y supone el cuarto y definitivo batacazo de la temporada, pues tras descolgarse en Premier y perder con los jovencitos la final de la Carling, cayeron en Copa hace una semana y hoy se despiden de la Champions que acariciaron hace un año. Los de Koeman son un lobo vestido de cordero...

Larsson y Kaká


Dos grandes goles. En su último partido en Old Trafford, Henrik Larsson ha dibujado un prodigio de desmarque para cabecear a la red un maravilloso centro de Cristiano Ronaldo. El gol de Larsson ha clasificado al Manchester y ha supuesto una atronadora ovación para el delantero sueco, inmediatamente sustituido por Ferguson para que su adiós fuera apoteósico. En San Siro, ya en la prórroga frente a un Celtic muy peligroso, Kaká ha cogido el balón en su campo y ha cruzado una autopista de cincuenta metros que más bien parecía una alfombra roja. Y ha seguido hasta batir por bajo al fenomenal Boruc. El Milan no ha hecho mucho más, pero al Milan con eso le basta y le sobra. Siempre está ahí.

Fotos: AFP - AP - Marca - EFE - Getty.

domingo, febrero 25, 2007

Con un canto en los dientes


Capello se sentó en el banquillo del Calderón, contra las primicias radiofónicas, pero el Madrid habría agradecido que se hubiera ausentado pues quizás el bochorno habría sido mucho menor. Bochorno. Esa es la herencia que deja el Madrid de Capello a su paso por la M-30 madrileña. Bochorno y una eficacia que deja estupefacto porque ha sacado petróleo de donde no lo había. Moribundo, noqueado, agotado física y psíquicamente, groggy hasta la agonía, habiendo abdicado de cualquier mínima propuesta de juego que no fuese el despeje enloquecido, el pelotazo al tun-tun, el equipo ha protagonizado su peor actuación colectiva de los últimos cuatro años. ¿Exagero? Creo que no. Creo que ha sido la peor actuación. No digo el peor resultado, por supuesto, pues el resultado ha sido una maravilla en comparación con lo que pudo ser. Pero sí digo que ha sido la peor actuación global como equipo y lo afirmo desde la garantía de haber presenciado todos los partidos del Madrid en estas cuatro temporadas, amistosos incluidos.

En otras ocasiones, el resultado ha sido demoledor (el 0-3 del Barça en el Bernabéu; el 3-0 y el 2-0 del Olympique en Lyon; el 6-1 del Zaragoza en Copa; el reciente 0-3 de Recre...) por su magnitud, por el rival o por las consecuencias competitivas. Anoche, desde la óptica competitiva el Madrid ganó un punto y se acerca a los líderes y, además, evita el ascenso de su rival ciudadano y lo hace sin delantero centro (por lesión de VNR y despido de Ronaldo) y lo consigue llegando apenas tres veces a puerta. De acuerdo en todo. Pero desde cualquier otra óptica que no sea estrictamente la del resultado, Capello le atizó fuerte ayer al Madrid, le dio en todo el cogote, alcanzó la cima de su ‘antifútbol’ y nos hizo aborrecer aún más su propuesta monotemática. Porque lo de Capello no es un simple autobús.

Es la renuncia absoluta a jugar al fútbol. Y eso roza el atentado contra las esencias del Madrid y las virtudes de sus jugadores, que las tienen en notable cantidad pese a las apariencias. Con el juego de Capello, el único futbolista que crece es Casillas, inmenso, felino, cada vez más exigido, desde cualquier ángulo, como si se tratara del guardameta de un equipo en zona de descenso. Casillas se agiganta a medida que transcurren las semanas, convirtiéndose en la referencia absoluta, única ya, también en lo anímico, de este equipo desmoronado (aunque Cassano se ha inventado una asistencia maravillosa e Higuaín un remate perfecto). Los restantes jugadores se hunden en el fango a cada paso. El mejor defensa central del Mundial, el mediocentro titular de Brasil, el centrocampista que arrasaba en el Olympique, la estrella de Boca, el efervescente zurdo que corría la banda del Arsenal... sombras, guiñoles de sí mismos. En su desenfrenado intento por conseguir que al Madrid no lo conozca ni la madre que lo parió debemos afirmar que Capello está triunfando. ¿Qué será lo próximo?

Riquelme y Palermazo


Lento y sin el intervencionismo constante que le recordamos en el Villarreal. Pero decisivo en sus asistencias. Así ha jugado Riquelme en su segunda aparición con Boca en el Clausura. Ha sido en Avellaneda, ante Independiente (1-3) y han bastado dos relámpagos luminosos suyos para que Cardozo primero y Palacio después remontaran la desventaja inicial. Fútbol mucho mas pausado que el español, pero más abierto también, lo que permite el lucimiento personal de este gran jugador. La puntilla ha sido, ya en el descuento, cuando Martín Palermo ha marcado en parábola celestial desde más allá del círculo central.

Fotos: EFE - AFP - Olé.com.

miércoles, febrero 21, 2007

El Madrid se encoge y regala oxígeno a un moribundo


¿Quién ha tomado la decisión: Capello o los jugadores? Me refiero a la decisión de echarse hacia atrás, reculando hasta las telarañas de la portería propia, renunciando a la creación de cualquier contragolpe, de cualquier jugada como no fuese el despeje al vacío, renunciando a la posibilidad cierta de apuntillar al Bayern cuando estaba KO y dejándole reaccionar, crecerse y finalmente sitiar el Bernabéu sólo a base de derroche físico. ¿Quién tomó la decisión: los temores intrínsecos de cualquier futbolista, la filosofía defensiva inculcada por Capello hasta el tuétano o la diferencia de condición física? ¿El 'miedo psicológico' como acaba de asegurar Capello o todas estas razones combinadas? ¿O simplemente que no podían más, faltos de trabajo?

Lo cierto es que un buen Madrid ha podido liquidar el pase a cuartos en la primera mitad. Digo buen Madrid en comparación con el Madrid triste de la Liga. Uno de los mejores dibujos que puede presentar Capello. Actitud excelente de los jugadores, presión ambiental, liderazgo de Beckham y Gago, movimientos sin balón bien realizados por Higuaín y VNR, presión por banda izquierda del tándem Roberto Carlos-Raúl y oportunismo extremo del capitán. En cuarenta minutos, ambas defensas han dado un recital de despropósitos nada sorprendentes. Cannavaro en el Madrid y Van Buyten en el Bayern se han llevado la palma en el balance negativo. Con estas premisas, dos equipos con poco fútbol no pueden dedicarse a jugar al fútbol, pero a cambio sí pueden intercambiar golpes. Y en el intercambio ha ganado claramente el Madrid, que en cuarenta minutos dominaba 3-1 y tenía en sus manos la destrucción del rival.

Quizás han sido los cambios los que han dado oxígeno al moribundo alemán. Higuaín no aporta pegada a su equipo, pero sí buenos movimientos, pero Capello ha preferido cambiarle por Robinho y el Madrid se ha puesto a jugar con diez, pero los diez dentro de su propio campo, pegados a la portería de Casillas. Los cambios del Bayern han sido en positivo: Salihamidzic ha abierto el campo por la derecha y Pizarro ha confirmado que es un auténtico ‘killer’ del área, una perla que queda libre en junio. Agonizaba el campeón alemán y el Madrid se ha empeñado en hacerle el boca a boca para reanimarlo.

Y vaya si lo ha conseguido. Le ha regalado el campo, el balón, el aire, la posesión (58% para el Bayern), las ocasiones y hasta el gol de Van Bommel, brillante en la ejecución, lamentable en el festejo. Los jugadores de Capello se han apelotonado en veinte metros cuadrados, sacando balones lanzados a la olla, Casillas protagonista, Roberto Carlos roto tras su precipitada recuperación, Beckham desfondado, Guti agotado, Torres (20 años) el mejor defensa, Capello impotente, congelado, sin capacidad de reacción. El buen Madrid del primer tiempo se ha convertido en un pésimo Madrid en la segunda parte, agotado y sin capacidad física, y le regala una ocasión de oro al Bayern para convertir el Allianz Arena en un infierno. Un infierno que podía haber evitado.

ManU, por pillería


El más pillo ha sido el Manchester United, agobiado por el Lille hasta extremos insospechados. Cristiano Ronaldo, Rooney, Giggs, Larsson y Saha han fallado sucesivamente ocasiones de oro y el Lille, buen equipo de escaso remate sobre todo si no tiene a Keita, se le ha subido a las barbas al líder inglés. Pero cuando estaba boqueando, Giggs ha sacado un libre directo sin pedir barrera y los franceses aún están buscando un reglamento para enterarse. Así que 0-1 y a Old Trafford.

En Eindhoven, el Arsenal se ha merendado al PSV de Koeman, pero ni Henry, ni Adebayor, ni Rosicky o Cesc han acertado en el remate, lo que no es sorpresa. Como tampoco que los de Wenger hayan dominado a placer con su triangulación permanente hasta que en una contra el ecuatoriano Méndez se ha sacado un derechazo prodigioso y ha tumbado a Lehmann (1-0). Koeman irá feliz al Emirates Stadium. Feliz y amarrando por todas partes.

Y en Glasgow, Ancelotti ha enfriado la pasión escocesa del Celtic (0-0). No ha sido un bello Milan, pero sí muy acertado desde el punto de vista táctico en un día en que Maldini ha cumplido su partido número cien en Champions. Por momentos ha recordado al Arsenal del año pasado, el del 4-5-1, con la diferencia de que donde estaba Henry los milanistas tienen a Gilardino. Y no es lo mismo. Pero le puede bastar en San Siro.

Fotos: AFP - EFE - AP - Reuters - Getty.

martes, febrero 20, 2007

Crónica de una dimisión anunciada (pero no confirmada, todavía)


La que sigue es la crónica de una dimisión (la de Capello) que no se ha confirmado y cuyo anuncio puede demorarse en función del Madrid-Bayern de esta noche e incluso de sucesivos resultados. Pero la cronología de estos veinte días de febrero revela un camino inequívoco hacia la ruptura, camino en el que algunos medios de comunicación madrileños se han posicionado como auténticas 'fuerzas vivas' del club, dispuestos a acabar con el entrenador italiano a cualquier precio ya que no han podido (de momento) hacerlo con el presidente.

El primer día de febrero se conoce la sentencia judicial favorable a Ramón Calderón en el asunto del voto por correo. El presidente cree que la paz ha llegado al Madrid, pero apenas tres días después lo que debía ser un baño de multitudes se convierte en una pañolada memorable que invade el Bernabéu tras la victoria del Levante. La directiva tarda apenas 24 horas en ratificar a Fabio Capello, lo que se ejecuta a través de Pedja Mijatovic.

Como peaje a esta ratificación, la dirección deportiva exige el retorno de David Beckham y la modificación del estilo de juego, apartando a jugadores veteranos en favor de los más jóvenes. A la primera oportunidad, Beckham regresa al equipo y logra un tanto decisivo en Anoeta, pero Capello no acepta la segunda parte de la propuesta y se niega a vetar a Emerson, Raúl, Guti y Reyes, lo que supone el definitivo desencanto de Mijatovic, el último apoyo que le quedaba al técnico italiano. Calderón, en paralelo, recibe la bendición social ya que Villar Mir decide no impugnar la decisión judicial sobre el voto por correo.

A media semana, la 'Operación Michel' adquiere toda su dimensión. Primero con su exaltación pública en el Foro Ferrándiz, bien arropado por el propio Calderón e incluso por Mijatovic, quien a estas alturas ya ha roto su idilio con Capello, acompañados por corífeos que ensalzan al entrenador del Madrid B. Un día después, la web del club presenta un panegírico fenomenal sobre el 'proyecto Michel' en el que "todos alaban el proyecto de la fábrica".

El sábado, el Betis provoca una nueva bronca en el estadio blanco y el domingo arrecian los ataques al técnico con una ferocidad descomunal. Desde el club se enciende el ventilador y en plena jornada dominical filtra datos sobre el contrato de Capello y el coste de su indemnización. A la misma hora, Ottmar Hitzfeld explica, naïf e inocente, que sólo será entrenador del Bayern hasta el mes de junio y que Bernd Schuster es el candidato ideal para sucederle, con lo que el Madrid deberá darse prisa si quiere al técnico del Getafe la próxima temporada.

A primera hora del lunes, en la fría Valdebebas, Mijatovic reitera a Capello la ejecución inmediata contra el Bayern de los cambios propuestos en el equipo (dentro Gago, Higuaín y De la Red; fuera Emerson, Raúl y Reyes), lo que provoca la réplica del entrenador ofreciéndose a rescindir el contrato tras el partido de hoy, previo acuerdo económico. La base de discusión se concreta en 10 de los 16 millones de euros contratados por las tres temporadas. Capello se presenta a la rueda de prensa oficial de la Champions con el ceño más fruncido de lo habitual y se muestra seco y parco, apenas seis minutos ante los medios, suficientes para dejar en el aire que Cassano vuelve, quizás con otro técnico...

A mediodía, Mijatovic comunica a Calderón y afines que Capello está dispuesto a dimitir el miércoles, información que es filtrada a la "Cadena Cope" poco después. Abierto el melón, la directiva blanca reunida de forma ordinaria manifiesta no darse por enterada de la noticia, eufemismo que pretende oculta los hechos ocurridos, y apunta interrogantes sobre el ocupante del banquillo blanco en el derby del sábado. Y en eso que llega el peor Bayern de la década y el resultado de esta noche será el que decidirá si la dimisión es mañana o si la agonía continúa prolongándose mientras se discute sobre finiquitos y la prensa de Madrid sigue quitando y poniendo reyes.

El Chelsea cambia de nuevo su césped

Como cada invierno, el Chelsea se ve obligado a cambiar todo el césped de Stamford Bridge. No es una ninguna maniobra contra el Barça, como tantas veces se creyó, sino la falta de sol y problemas de drenaje en las instalaciones:




Fotos: Real Madrid.com - AFP - EFE - As.

lunes, febrero 19, 2007

Más pérdidas para el Chelsea


Desde que Roman Abramovich adquirió el Chelsea, el balance anual de resultados del club londinense es espectacular, pues arroja unas pérdidas netas elevadísimas:
  • 2003-2004: - 132 millones de euros
  • 2004-2005: - 210 millones de euros
  • 2005-2006: - 119 millones de euros
En tres años, unas pérdidas netas acumuladas de 461 millones de euros, sin duda alguna récord absoluto en cualquier club del mundo. El director de comunicación del Chelsea, Simon Greenberg, ha anunciado el resultado del último ejercicio con una sonrisa en los labios porque las pérdidas se han reducido con respecto a la temporada anterior y continúa garantizando el ‘break even’ para el período 2009-2010. Pero los 461 millones perdidos en estas tres temporadas difícilmente serán recuperables en el futuro, ni siquiera a muy largo plazo. Greenberg ha añadido datos positivos, como esa reducción de gastos en un 42,9%, el aumento de ingresos en un 2,3% (de 220 millones a 225) o la continuidad garantizada de Abramovich al frente del club.

Pero la sostenibilidad del modelo está en profunda duda. El Chelsea abona 150 millones anuales en sueldos a sus jugadores, el 66,6% del presupuesto de ingresos, muy por encima de lo razonable. Y ha invertido 502 millones en 34 jugadores fichados, de los que sólo ha recuperado 79,9 millones en el traspaso de otros 17, con un saldo inversor neto (sin contabilizar amortizaciones) de 422,9 millones. A cambio ha conquistado dos títulos de la Premier inglesa y esta temporada pelea por el campeonato a seis puntos del Manchester y se encuentra en octavos de Champions. ¿Hasta cuándo aguantará Abramovich?

Capello y su toalla


La presión sobre Capello en Madrid es descomunal. No hay medio de comunicación que le soporte y ya os conté hace unos días que la ‘Operación Michel’ estaba en marcha en toda su magnitud. Ahora, la "Cadena Cope" acaba de comunicar que Capello ha presentado su dimisión y que mañana, ante el Bayern, cumplirá su último partido como entrenador madridista. En Madrid la bola de nieve rueda imparable, pero la junta directiva del club acaba de desmentir que haya sido informada de dicha dimisión. Capello se ha reunido por la mañana en Valdebebas con Mijatovic y ahí habría tirado la toalla, de la que el club no se da por enterado quizás a la espera de buscar soluciones, mientras Michel se acicala para la toma de posesión bien apoyado por palmeros mediáticos. Hoy no, pero quizás el miércoles o al próximo tropezón. El estado anímico de Capello está por los suelos, según ha mostrado en la rueda de prensa de mediodía.

Referencias
- 119 millones más de pérdidas
- 502 millones en jugadores fichados
- La dimisión aún no oficial de Capello

Fotos: Real Madrid.com

domingo, febrero 18, 2007

¿A qué juega Capello?


¿A qué juega Capello? Lo pregunto en serio. Lo pregunto tras ver a Ronaldo golear feliz con el Milan y a Gago sentado en el banquillo tras un buen primer tiempo. ¿A qué juega Capello? ¿Pretende que le despidan? Ha agotado todo el repertorio de excusas y justificaciones: desde el arbitraje a la mala suerte pasando por las lesiones, la falta de tiempo para planificar, el olor del vestuario o la impaciencia del aficionado. Pero no le he oído reconocer todavía ningún error, como si todo fuese maravilloso y brillante, como si los pitos y los pañuelos del Bernabéu fueran ciencia-ficción.

Cuando se queda sin argumentos, Capello recurre a la tabla clasificatoria y entonces dice eso de que sólo cuatro puntos le separan del líder. No parece tener en cuenta para nada la ausencia de una idea que vertebre el juego de su equipo, una idea que recorra las venas de sus jugadores, que empape al conjunto de una filosofía única, la que sea, buena, mala, regular o mediocre, pero una, no una variedad de ellas, contradictorias entre sí, hoy con los jóvenes, mañana con los veteranos, hoy limpiando los establos, mañana renovando hasta al lucero del alba.

A estas alturas de campeonato aún no sé a qué quiere jugar Capello. Pero hay dos hechos indiscutibles: primero, en los nueve partidos disputados este año, el Madrid ha marcado la friolera de seis goles; y segundo, en dos semanas Ronaldo vuelve a ser Ronaldo.

Zaragoza de lujo y sufrimiento


Todos los partidos que he visto esta temporada del Zaragoza (una media docena) son parecidos: una primera hora brillante, de puro lujo; y una media hora final agarrado al clavo ardiendo del sufrimiento. Desconozco las causas y agradeceré una explicación a quien posea la clave de este fenómeno. El equipo de Víctor Fernández parece tener dos rostros: el del fútbol directo, con combinaciones fenomenales y una gran capacidad de crear peligro que luego no remata; y el del desespero defensivo, ahogado por el rival en el área chica. Extraño fenómeno para un equipo de fútbol y futbolistas, bien equilibrado en todas sus líneas y posiciones y que practica un juego por momentos insuperable.


Fotos: AFP - Real Madrid.com - AP - EFE.

lunes, febrero 05, 2007

El Madrid ratifica a Capello por primera vez


A las siete en punto, como estaba anunciado, el portavoz de la Junta Directiva del Madrid ha ratificado a Fabio Capello. Primera pañolada, primera ratificación. Ya sabéis: entrenador ratificado... También ha dicho que el camino será "duro, áspero y difícil" y que queda todavía mucha rutina por desmontar en el vestuario. Mijatovic ha reconocido por vez primera, en un acto de humildad loable, que esto es más duro de lo previsto y que hará falta mucho trabajo para arreglarlo, pero también ha dicho que "tenemos confianza en Capello, pero en fútbol nunca podemos decir que esto seguirá así hasta final de temporada". Los periodistas que exigían hoy por la mañana que se pusiera a Capello de patitas en la frontera tendrán que esperar, pero lo van a hacer con la escopeta cargada.

Foto: AFP.

El aliento de Florentino


No hace ni un año que Florentino abandonó el barco y su aliento vuelve a sentirse en el Bernabéu.

El periodista le pregunta: “¿Volvería otra vez a la presidencia del Real Madrid?”. Y con esa combinación de medias palabras tan habitual en él, Florentino responde:

“En el año 2000, el Real Madrid tenía muchos problemas. Problemas económicos, pérdida de valores, deterioro de su imagen y hasta estaba en juego nuestra propia identidad, es decir, que el club siguiera siendo de sus socios. Y teníamos la obligación de regenerar la institución. En el futuro espero y deseo que nunca más lleguemos a una situación como aquélla”.

Doce meses y una galaxia después de su marcha del club (y también otro centenar de millones), el futuro pronosticado por Florentino Pérez el pasado 24 de diciembre en “El País Domingo” empieza a tomar cuerpo. La galaxia está enterrada bajo cuatro sepulcros, la 'vieja guardia' española (Salgado, Guti, Raúl) ha tomado el mando nuevamente, el equipo sigue sin jugar como añora la afición, el Bernabéu milenario ha dejado de creer en ese Capello que se apoya en los ultras en fechas tan terribles y el aficionado demuestra con pañuelos que está harto de estar harto. Sólo falta un empujoncito más y para ello hay medios afines dispuestos a lo que sea, aunque haya que adelantar primicias radiofónicas sobre sentencias judiciales que jamás se cumplen.

Inmerso en la misma espiral autodestructiva que tan bien conoció el barcelonismo cuando 'lo de Gaspart', al Madrid ya no le sirven ni la ‘limpieza de establos’ a destiempo, ni las peinetas, exabruptos y guadañas afiladas de Capello, ni las promesas infundadas de Calderón, sino que precisa simple y llanamente una refundación completa. No se trata de discutir si un resultado es malo o bueno, ni de jugar un partido decente o infumable. El equipo es un desastre, de acuerdo, pero el equipo ya no es el problema. El problema es el club. Y el aliento de Florentino se siente y se presiente.

A la italiana


Barça ‘a la italiana’ en Pamplona (0-0). Fuerte atrás y sin nada ni nadie delante. Resultadista, pragmático y vestido de superviviente. Lo negativo ha sido la triste figura de los delanteros titulares, pero es lo que había pues no podía recurrirse a un camerunés recién llegado ni a un islandés enfermo. Lo positivo es que la defensa se va cohesionando, el equipo sufre menos y la organización colectiva mejora a la espera de los regresos esperados de Eto’o, Messi, Ronaldinho y Deco, los cuatro ‘ausentes de larga duración’.

Ironías al margen, los esfuerzos de Rijkaard por darle solidez a un conjunto que parecía de cristal están funcionando aunque eso ha transformado el lujoso traje de las grandes noches en un escueto vestidito de equipo menor. Ya que no encuentra las armas para ganar, por lo menos ha construido una trinchera en la que guarecerse. Pero en quince días hay que salir de esa madriguera y volver a jugar al fútbol.

Olympique, más madera


El Olympique de Lyon se fue de vacaciones navideñas con el mejor balance de todos los equipos europeos, pero ha regresado hecho unos zorros. En el descuento de su partido de ayer frente al modesto Troyes sumó una nueva derrota (1-0) en un balance catastrófico. Desde que el 17 de diciembre goleara por 0-4 en casa del Lens, segundo clasificado a 17 puntos en ese momento, el equipo de Juninho se dirige al abismo, encadenando desastres: en cinco jornadas de Liga ha sumado dos puntos sobre 15 posibles, con tres derrotas sangrantes que reducen su ventaja en el campeonato a 11 puntos sobre el Lens, mucha ventaja todavía, pero inmensa preocupación en Lyon. En Marsella, Cissé ya vuelve a marcar goles.

Referencias
- Florentino: “En el futuro...”
- Calderón: “Se producirán más bajas"

Fotos: EFE - AP - Marca - AFP - OL.com.