jueves, junio 30, 2011

10 momentos de la cantera del Barça 2011

En el programa “Tu Dirás” de RAC1 del pasado martes (28 de junio), Joan Maria Pou pidió una selección de los 10 momentos más relevantes del fútbol base del Barça en la temporada recién terminada. Y ésta es la selección:

1.- La competitividad extrema del Barça B, con Luis Enrique al frente. Mejor filial de la historia, concluyendo tercero en el campeonato, con el máximo goleador de la Liga (Jonathan Soriano) y desarrollando un fútbol de elevada plasticidad y efectividad a partir de una plantilla muy joven.

2.- La “erupción volcánica” de las grandes promesas. Thiago, Bartra, Sergi Roberto, Montoya derribando las puertas del Camp Nou. Deulofeu, Espinosa, Rafinha, Sergi Gómez, haciendo lo mismo en el Miniestadi. Se esperaba un gran paso adelante de todos ellos, pero ha sido una zancada de gigante.

3.- En contrapartida, el atasco monumental que se está creando en todas las categorías. Se acumula el talento y no caben todos, lo que exigirá una gestión selectiva y desconocida hasta la fecha. Cesiones a equipos de perfil semejante, ventas muy bien estudiadas con opción de recompra, ascensos milimetrados de los chicos. En fin, una gestión muy fina del atasco. Darwinismo.

4.- El triplete del Juvenil A, hecho histórico sólo conseguido una vez con anterioridad. El equipo de Óscar García Junyent ha disputado 40 partidos y sólo ha perdido dos (ante el Espanyol en Liga catalana y ante el Athletic en Copa del Rey). Ha marcado 111 goles y encajado 37, con exhibiciones de juego como en la final de la Copa de Campeones frente al Real Madrid. El grueso de este equipo asciende al Barça B.

5.- La decisión de profesionalizar a todos los entrenadores del fútbol formativo, adoptada en Julio de 2010, se ha revelado exitosa. Antes se dedicaban a tiempo parcial; ahora, a tiempo completo. Los técnicos pueden, de este modo, preparar minuciosamente los entrenamientos, planes de trabajo y partidos. La medida ha dado sus frutos, que se perciben sobremanera en la mejora de entrenadores como Óscar, Sergi Barjuán o García Pimienta.

6.- La relevancia de los estudios en la formación integral del futbolista. No se aparta a ningún jugador por sacar malas notas, pero se ha incrementado la trascendencia que los formadores dan al esfuerzo escolar. Se muestra como ejemplar la realidad del Barça B, con 11 futbolistas cursando carreras universitarias (tres de ellos estudian Dirección y Administración de Empresas) más otros dos juveniles en la misma situación.

7.- La gestión formativa para encauzar la carrera de algunos jugadores muy prometedores, pero de carácter díscolo o egoísta. Jugadores que aspiraban a “Ronaldinhear” y han sido convencidos de que es más rentable y efectivo “Iniestear”.

8.- La marcha de tres cadetes muy prometedores al extranjero. Jon Miquel Toral y Héctor Bellerín al Arsenal; y Pol García Tena a la Juventus. Tres pilares del excelente Cadete A que no han podido ser retenidos por razones normativas, aunque en algún caso es probable que se podía haber gestionado de distinto modo.

9.- El adiós de Albert Benaiges, uno de los grandes maestros de La Masia, artesano que transmitía la tradición oral que implantaron Laureano Ruiz y Johan Cruyff. Coordinador de la cantera hasta 2010, con el cambio presidencial fue relegado a la FCBEscola y ha terminado aceptado una gran oferta del Al Wasl dubaití. Una pérdida importante.

y 10.- El cierre de la vieja Masia y la inauguración de la nueva. La forma de gestionar la cantera de hace cinco años no tendrá nada que ver con el modo que habrá que emplear dentro de cinco. Se abren nuevos retos en dicha gestión y el Barça tiene que afrontarlos con decisión e inteligencia. El cambio de residencia simboliza los nuevos tiempos que se avecinan. Brillantes, decisivos y complejos.

martes, junio 28, 2011

Óscar y Posse

Los dos mejores equipos españoles de la categoría juvenil son Barça y Espanyol, con notable diferencia sobre el resto. No es baladí. Es la primera categoría profesional y la que preludia el salto definitivo a los filiales, el trampolín para acceder al primer equipo. Ni Barça ni Espanyol tienen equipo C, de manera voluntaria, lo que me parece un gran acierto, pues elevan el listón de la exigencia a sus jugadores juveniles: los que apuntan alto ascienden al filial; los que no son considerados así por las secretarías técnicas, emprenden otros rumbos. Cuatro juveniles del Barça (Unzúe, Castarnado, Palau y Masó) recibieron ayer la baja, veinticuatro horas después de proclamarse campeones de Copa.

Los juveniles no pueden perderse en zonas intermedias: o van para arriba o, simplemente, no llegan, puro darwinismo futbolístico. Como digo, los dos mejores equipos del año han sido Barça y Espanyol. Terminaron empatados a puntos (71) el campeonato catalán y sólo les separó la diferencia de goles en su enfrentamiento particular: cada equipo ganó a domicilio, pero el Barça lo hizo por 0-3 y el Espanyol, por 1-2. Incluso el Espanyol obtuvo una victoria más en el total (22 contra 21) aunque sumó tres derrotas en 30 partidos. La igualdad llevó a ambos conjuntos a enfrentarse de nuevo en la final de Copa del Rey, con victoria blaugrana (2-0). Entre ambas competiciones, el conjunto de Òscar Garcia Junyent conquistó la Copa de Campeones ante el Real Madrid, con memorable exhibición de Rafinha. Así, pues, este Barça del triplete juvenil ha disputado 40 partidos entre las tres competiciones y sólo ha perdido dos, el de Liga ante el Espanyol y uno de Copa frente al Athletic de Bilbao, con un balance de 111 goles a favor y únicamente 37 en contra. Por su parte, el Espanyol de Martín Posse, ha jugado 37 encuentros, ganando 26 y perdiendo únicamente cinco, dos de ellos ante el Barça, con sólo 29 goles en contra, de lo que tiene gran mérito la enjundia de su guardameta Edgar Badía.

Estos dos grandes equipos nutrirán el próximo curso a los filiales. Al Barça B de Eusebio subirán jugadores como Rafinha, Sergi Gómez, Espinosa, Deulofeu, Dalmau y, probablemente, Balliu y Gustavo. Al Espanyol B de Raúl Longhi ascenderán futbolistas como Badía, Carlos Clerc, Gabriel López, Thievy o Pirulo. Pero hay algo que choca: después de una temporada excepcional en el Juvenil, ni Òscar Garcia en el Barça ni Martín Posse en el Espanyol han sido ascendidos a sus filiales, cuyos banquillos estaban vacantes. Posse, incluso, fue invitado a abandonar el Espanyol pese al apoyo incondicional de sus jugadores y a las promesas previas. En cuanto a Òscar, tras haber sido `in pectore' el candidato idóneo para el B, fue descabalgado del Mini en una decisión desconcertante y a día de hoy ni siquiera se ha iniciado la negociación para su continuidad. Alguien juega con fuego.

lunes, junio 27, 2011

Ritorna Vincitor!

Querido Bojan: 

No vas a cualquier parte. Sales del Camp Nou, que es el Olimpo de los dioses, pero vas al Olímpico, nada menos. Donde los dioses moran. A Roma, ciudad abierta, capital de todos los mundos, centro de tantos universos. Al Stadio que consagró al hombre blanco más rápido de la historia (Pietro Mennea), a la gacela negra (Wilma Rudolph) o a la mujer que más alto saltó (Stefka Kostadinova). A los héroes olímpicos de 1960: aquel Armin Hary que corría los 100 metros en 10” sobre ceniza; los Peter Snell y Herb Elliott que dominaron el mediofondo para las antípodas; el segundo episodio del cuádruple oro del discóbolo Al Oerter...

Vestirás la camiseta que honraron Falcao y Toninho Cerezo. Palabras mayores. Falcao y Cerezo. No sólo no habías nacido: tus padres ni siquiera se conocían cuando Falcao y Toninho Cerezo ya eran reyes del fútbol universal. El rubio y el moreno, los guardaespaldas de Sócrates en el Brasil centelleante del Mundial de España, dos adelantados a su tiempo. Recuerda sus nombres, no ocurra como con Quini: Paulo Roberto Falcao y Toninho Cerezo, los Rómulo y Remo de tu futuro club. Guardiola te hablará de ellos. Pep sabe lo que significa esa camiseta: la vistió. Por poco tiempo, pues se lo impidió el fútbol de hierro de Fabio Capello, pero suficiente como para empaparse de la historia romanista, saber de Prohaska y Ancelotti, de Cafú y Batistuta, de Zeman y Mazzone. Y, claro, de Francesco Totti, el escudo del club. Más que un jugador y más que un símbolo. Piensa en el Puyol del Barça o en el Raúl de Madrid. Algo parecido es Totti. Con otro carácter, pero con la misma trascendencia. No te arrugues ante él, pero respétale profundamente. Es un capitán digno de admiración.

Historia, Bojan, historia. Viajas al centro de la historia. Del fútbol, del deporte, del mundo. Manel Estiarte puede contarte lo que significa el Foro Itálico, con su piscina legendaria y esas pistas de tenis que tanto han encumbrado a Rafa Nadal; con ese CONI que, un buen día, decidió ir a por todas en la lucha contra el dopaje. Ya conoces el Stadio: ganaste ahí tu primera Champions, aunque la viviste en el banquillo, como esta segunda, tan reciente. Conocerás escenarios imperiales, como aquel Arco de Constantino bajo el que Abebe Bikila ganó descalzo la Maratón olímpica; o como el Coliseo donde se forjaron los gladiadores invencibles, padres precursores de los defensas italianos a los que te enfrentarás.

Porque no será fácil, pequeño Bojan. Viajas al centro del universo, pero también al infierno. A un fútbol complicado y lleno de espinas. Ya sabes que es de sabios coger las rosas sin clavarse las espinas. Te espera un camino repleto de ellas. Defensas espartanos con casco y espada; juego metalúrgico sin escuadras ni cartabones; fanatismo enloquecido en las gradas; aspereza en las áreas. No será fácil, Bojan, triunfar ahí. Porque, para poder regresar, hay que triunfar. No bastará con sobrevivir, ni puedes fiarlo todo al apoyo de Luis Enrique. Bastante ardua es su propia aventura. Te apoyará, sin duda, pero tendrás que ganarte los galones por ti mismo. No será fácil, pero puedes lograrlo. Te vas siendo todavía un niño. Lucha, aprende, trabaja, sufre y regresa convertido en hombre. Que los buenos vientos te acompañen. Ritorna Vincitor!

- Publicado en Sport (25-VI-2011)

martes, junio 21, 2011

Saber ganar, saber perder

El deporte de competición es ganar. Pero es algo más. Si solo importase ganar se abolirían los límites. Sin embargo, los límites existen por y para algo. Se limita el consumo de sustancias que mejoran el rendimiento; el uso de instrumentos que podrían incrementar las prestaciones; o el empleo de la violencia. Se modulan los comportamientos. En definitiva, el deporte de alta competición construye unas reglas comunes que permiten su desarrollo razonable dentro de una comunidad de intereses. Pero no basta con las reglas. Importan también los medios y las formas. Aunque todo deportista quiere ganar y su obligación consiste en ello, el camino que elige para alcanzar la victoria es muy relevante.

Los alevines del Sevilla han dado un buen ejemplo con la decisión de entregar la copa del torneo de Iruagi a los chicos del Espanyol, pese a haberles ganado en los penaltis. El entrenador sevillista, Ernesto Chao, consideró que los catalanes habían jugado mejor, se lo transmitió a sus chavales y estos acordaron ceder el trofeo a sus rivales. Claro, eso no es deporte de alta competición y casi ni de competición. Pero es un ejemplo. El deporte actual no necesita más estrellas, sino más ejemplos. Este mismo año, el equipo juvenil del Barça que entrena Sergi Barjuán se dejó marcar un gol en el último segundo para borrar un malentendido previo, lo que provocó un empate que puso en riesgo su triunfo liguero. La cantera del Espanyol protagonizó un caso similar. Hay buenos ejemplos en el fútbol formativo, pero no abundan ni se trasladan al mundo de la alta competición.

Hemos visto estos días otros casos totalmente opuestos. Al entrenador del Oporto infantil insultar gravemente al árbitro en el torneo de León, desquiciarse, enajenarse casi, y a renglón seguido su defensa central arremeter violentamente contra un futbolista rival, en este caso del Barça, con riesgo de gravísima lesión. Y también la descomunal tangana entre aficionados de Elche y jugadores del Granada, con ambos entrenadores enfrentados vilmente, y a los futbolistas felices por el ascenso a Primera proferir insultos y cánticos obscenos contra los ilicitanos. Pero no en el fragor de la batalla, sino al día siguiente, cuando ya deberían haberse calmado.

Hay buenos ejemplos, pero se multiplican los malos. Las gradas vociferan e insultan a renacuajos de 14 años. Los chicos copian modales de futbolistas mayores, hacen callar al público, exigen al árbitro que muestre tarjetas al rival, simulan agresiones, festejan como energúmenos sin sentido, se suman a cánticos groseros o absurdos o malolientes. No inventan nada: sólo imitan a sus mayores, sean ídolos, sean familiares. Da igual la categoría, la edad o el sexo. Asistir a un partido de fútbol de cualquier nivel es un espectáculo abochornante. Es lo que tenemos, sí. Es la educación que nos damos. Pero es una degradante actuación que embrutece al deporte. Yo sigo pensando que se compite para ganar, pero todos deberíamos ser algo más educados para reducir este bochorno que nos sepulta. No es culpa de uno o de otro, sino de todos. Todos deberíamos ser Ernesto Chao o Sergi Barjuán o tantos otros ejemplos. Ellos son los auténticos héroes y no los que, a veces, entronizamos, a menudo ídolos de pacotilla. 

lunes, junio 20, 2011

La receta de la Coca Cola blaugrana

Hay un ático y hay un sótano. Entre ambos, varios pisos intermedios y un ascensor que los une. El sótano cultiva las semillas plantadas, que van tomando forma en los pisos intermedios y florecen en el ático. Eso es el Barça actual. El resultado de una idea lanzada hace casi cuarenta años por un cántabro llamado Laureano Ruiz, que llegó al Barça para parchear las debilidades del equipo juvenil y acabó revolucionando toda la cantera. En la puerta de la secretaría técnica colgaba el siguiente cartel: “Si vienes a ofrecerme un juvenil que mida menos de 1,80 m. no hace falta que entres”. Laureano Ruiz arrancó el cartel, convocó a chicos con talento y buena técnica, sin importarle su estatura, implantó los rondos, descartó la carrera continua y colocó el balón en el centro de todas las miradas. El legado de Laureano fue mucho más importante que sus constantes victorias: dejó sembradas las semillas de un modelo de juego. 

Quince años después llegó Johan Cruyff y, con el agua de Rinus Michels, regó las semillas con voluntad inquebrantable. Abundó en los conceptos y mandó una orden tajante a todos los pisos intermedios: “Hay que dominar el balón”. Esa fue la idea que ilumina y rige el fútbol del Barça. El balón, centro del universo. La idea moldeó un sistema (3-4-3) y a partir de ahí se estableció un método común de trabajo: todos los equipos inferiores se movían igual, jugaban el mismo juego y acabaron construyendo un auténtico idioma futbolístico. La Masia se convirtió en escuela de formación. Allí se educaba a los aspirantes a futbolistas. Formación integral en tres vías: futbolística, intelectual y moral. Educación en valores como humildad, esfuerzo y constancia. El idioma se enseña desde muy pequeños, empezando por la pizarra, con frases concretas y alcanzando hasta la más mínima de las onomatopeyas. Todos los maestros y entrenadores hacen hincapié en un hecho: además de la metodología global, el secreto está en los detalles. Dedicar muchas horas a los pequeños detalles, como la colocación del cuerpo antes de recibir un pase. 

El chaval de 20 años que está a punto de debutar en el Pep Team se habrá entrenado unos 2.500 días desde que entró a formar parte de La Masia, desglosados del siguiente modo: 1.000 horas de aprendizaje técnico; otras mil a juegos de conservación y rondos; 1.750 horas al juego de posición y movimientos tácticos; unas 1.250 a partidillos de entrenamiento; y unas 600 a competición. En total, 5.600 horas de aprendizaje. Así se comprende que, de Xavi a Thiago, de Iniesta a Sergi Roberto, todos jueguen de memoria. Guardiola llama a un juvenil y sólo tiene que decirle tres palabras: “Juegas de cuatro”. Y el chaval ya conoce todo lo que eso significa: lo aprendió desde niño en las pizarras del club. La Masia es bastante más que una residencia: es la escuela donde se forman los campeones. Ahora mismo, esa escuela garantiza el suministro de jugadores de talento para el primer equipo en los próximos 10-15 años. El auténtico fondo de armario del Barça, la receta de la Coca Cola blaugrana. 

- Publicado en Marca (20-VI-2011)

sábado, junio 18, 2011

El ascensorista

Hace unos días, el periodista Xavi Torres detallaba en este periódico la interesante conferencia de Alberto Giráldez en el congreso sobre fútbol organizado por el INEF de Catalunya y el Espanyol. Giráldez es el director de formación de la cantera del Real Madrid y concluyó su exposición con una célebre frase de Monchi, director técnico del Sevilla: “El mejor entrenador para la cantera es el entrenador del primer equipo”. Giráldez es un experto en la formación, un hombre docto en la materia, concienzudo y serio. Si presentó la frase de Monchi como cierre de su conferencia fue porque cree firmemente en ello, lo que me da pie para dibujar algunos trazos de esta figura: la del 'ascensorista' de la cantera. Sin ascensorista apenas sirve de nada el trabajo en la base.

Por lo general, esa figura es el entrenador del primer equipo, como señala Giráldez, pero no es imprescindible que sea así. O, mejor dicho, no es inevitable. En el Villarreal, el auténtico ascensorista es Fernando Roig, el presidente, guionista de una hoja de ruta impecable. En el Athletic, la tradición de alinear vascos. En el Espanyol hay dos ascensoristas: Pocchettino y la necesidad económica de vender jugadores para tapar agujeros, lo que exige la llegada inmediata de sustitutos, todos ellos procedentes de la cantera. En el Barça actual, el ascensorista mayor es Pep Guardiola, como en otra época lo fueron Johan Cruyff o Louis Van Gaal (que ascendió a los cuatro capitanes de hoy, Puyol, Xavi, Valdés e Iniesta). Esa buena estructura de peldaños ha permitido generar ascensos sin provocar graves daños ni dificultades. Guardiola llamaba a los chicos de Luis Enrique, éste convocaba a los juveniles de Óscar García, que a su vez contaba con los chavales de Sergi Barjuán, quien dirige hoy al equipo juvenil en el Mundialito de clubes alineando a seis cadetes del conjunto de García Pimienta. Pero siendo esencial el papel del ascensorista mayor (Guardiola) y sus coayudantes, en el caso del Barça habría que sumar otro ascensorista importante: la afición.

Hoy, la afición está con la cantera, del mismo modo que en otras épocas estuvo de espaldas a ella. El aficionado apoya a los canteranos de La Masia en su camino hacia el Camp Nou y desea que lleguen nuevas hornadas para acompañar a los grandes campeones. La combinación es fantástica y casi idílica: entrenador y afición, comulgando con las mismas ideas y objetivos. Salvo por un detalle que no se debe obviar: no se puede correr más que el tiempo y cualquier canterano (Messi al margen) debe cocinarse a fuego lento para que, cuando salte al Camp Nou, esté en su punto. Ni antes ni después. Hemos visto ya demasiados fiascos precoces como para seguir exigiendo nuevas precipitaciones. 

miércoles, junio 15, 2011

Presentación de "Senda de Campeones"

Este jueves 16 de junio presento el libro "Senda de Campeones - De La Masia al Camp Nou", versión castellana de "El Camí dels Campions". Será una rueda de prensa que haremos a las 11,30 h. en la librería Blanquerna (calle Alcalá, 44) de Madrid. Está abierta al público en general, que será bienvenido.

El acto lo presentará el gran periodista Julio César Iglesias, inventor en su día del término "Quinta del Buitre". 

martes, junio 14, 2011

Las encuestas las carga el diablo

Gobernar a golpe de encuestas reconforta al gobernante porque le conecta emocionalmente con la opinión popular. Las encuestas reflejan una foto de los estados de ánimo generales y quien manda tiende a fijarse en ellas porque puede ayudarle a tomar decisiones difíciles o proclives a la polémica. Pero las encuestas, por más rotundas que parezcan, no tienen por qué coincidir con la mejor decisión. Si Joan Laporta hubiese elegido al sucesor de Frank Rijkaard mediante este sistema, Pep Guardiola jamás se habría sentado en el banquillo del Camp Nou, pues no debemos olvidar que todas las encuestas de aquellas semanas, publicadas en medios de comunicación de toda índole y orientación, arrojaban un veredicto demoledor: no a Guardiola con más del 80% de votos populares negativos. Un porcentaje estruendoso que Laporta desoyó. Y acertó. Probablemente, sin imaginar nunca que su acierto sería tan mayúsculo. De haber gobernado en función de las encuestas es muy probable que en vez de diez títulos consecutivos, el Barça exhibiera hoy un entrenador lanzando porqués al mundo.

Recuerdo este hecho porque estamos, nuevamente, en tiempos de encuestas populares. Votos afirmativos a un jugador, negativos a la salida de otro y multitudinarios hacia nombres que ilusionan a la afición. Perdonen que lance una jarra de agua fría a semejantes consultas populares: si después de ganar diez títulos casi del tirón hay que ilusionarse con un par de nombres propios, aviada está la afición blaugrana. Lo comprendo como método de mantener chorreantes los caudales mediáticos, pero no entraría en ninguna lógica de gestión. Para seguir creciendo y ganando, el Pep Team necesita algunos retoques que le garanticen competitividad, variedad y riqueza de alternativas. Cada aficionado y cada periodista tendrá sus favoritos en esta especulación tan apasionante como estéril. Así, hay quien solo desea acumular delanteros estelares mientras otra parte de la afición se decanta por incorporar un hombre por línea y la mayoría no quiere desprenderse de Thiago, declarado intransferible por intenet sin reparar en aquellas palabras de Tito Vilanova: “Las prisas en un jugador de 19 años son malas. Siempre recuerdo que Andrés Iniesta no ha sido titular de verdad hasta los 23 años y ha tenido que adaptarse a todo tipo de posiciones y situaciones: que si por la derecha, que si por la izquierda, que si ahora juego, que si ahora no juego. El ejemplo de Iniesta es muy importante para los demás: si tenéis la suerte de llegar donde llegó Andrés y él no consiguió ser titular de entrada, ¿por qué pensáis que vosotros tenéis que serlo con menos de veinte años?”. La opinión de los técnicos es más importante que todas las encuestas mundiales. 

domingo, junio 12, 2011

Los que estiran la lona

Si tuviera que elegir un símbolo del triunfo barcelonista en Wembley ante el Manchester United, Juanma Lillo no tendría dudas: ese símbolo se llamaría Pedro. Lo contó hace pocos días en la primera edición del Congrés del fútbol que organizaron el INEF de Catalunya y el Espanyol. Ante cientos de entrenadores y estudiantes, Lillo dijo que lo más memorable de esa final de Champions fue “ver a Pedro sujetarse en la izquierda con todo el ego desplazado lejos de sí mismo y sin querer tocar el balón, sabiendo que así se ayuda más al equipo, sin tocar el balón, que alguien que lo toca mucho. Pedro es el facilitador”. Este calificativo me hizo recordar a Laureano Ruiz, que dice siempre que Pedro es “el ventilador”.

Juanma Lillo ejemplifica con Pedro y su voluntad de no tocar el balón una realidad táctica que hace diferente al Barça y en la que me permito incluir a Villa. En el esquema táctico de Guardiola, ambos son piezas básicas porque son quienes estiran el equipo como si se tratara de la lona con la que se cubre la pista de Wimbledon cuando llueve. En este caso, Pedro y Villa son los encargados de estirar la lona para cubrir el máximo posible de césped. En Wembley, Pedro lo hizo a lo ancho (en banda izquierda) y Villa en profundidad (por el centro). Pedro tiraba de la lona hacia un extremo, quedándose ahí, no sólo sujetando a su lateral (y otorgándole toda la libertad de espacios a Iniesta) sino haciendo exageradamente ancho a su equipo, tensando la lona y, con ello, quebrando al Manchester. A su vez, Villa hizo lo mismo en vertical, desde el eje de los centrales rivales y hasta mediada la banda derecha. Sus movimientos generaron otra tensión añadida a la lona, sometida al empuje formidable de dos fuerzas imbatibles: la que la estiraba hacia la izquierda y la que lo hacía hacia el centro.

Esa lona tensa y estirada signficaba un rival descuartizado. Eran dos anclas que impedían al Manchester moverse con soltura y, al mismo tiempo, regalaban kilómetros cuadrados de espacio vacío a los tres artistas del medio campo: Xavi, Messi e Iniesta. Cuando Pedro y Villa estiran la lona, la Santísima Trinidad compone sinfonías deliciosas sobre el césped. Por esta razón, Lillo califica a Pedro como “el facilitador”, pues su sacrificio permanente facilita la vida futbolística a los escultores de prodigios. Y si Laureano Ruiz le tilda de “el ventilador” es porque el extremo canario es quien lanza todo el viento contra el rostro de los rivales.

Me ha parecido interesante, en estos días en que sólo se habla de millones de euros, recordar que una de las claves del gran éxito residió en dos jugadores que sabían que ayudaban más a su equipo sin tocar el balón y desplazando el ego lejos de sí mismos.

- Publicado en Sport (11-VI-2011)

jueves, junio 09, 2011

El programa de la Liverpool Academy, por Pep Segura

La primera conferencia del I Congrès de fútbol organizado por el INEF de Catalunya y el RCD Espanyol corrió a cargo de Pep Segura, Director Técnico de la Liverpool Academy, y se centró en la organización de la cantera del equipo 'red', cuyos principios básicos resumo a continuación.

El 'target' de la Liverpool Academy es doble: implantar un estilo de juego común a los equipos de todas las categorías y suministrar jugadores para el primer equipo. Cuando Rafa Benítez contrató a Pep Segura como máximo responsable de la cantera, la organización del Liverpool constaba de tres áreas totalmente desvinculadas entre sí:

-         Scouting
-         Staff técnico
-         Sports Science (médicos, fisios, preparadores físicos)

El objetivo fijado fue implantar un modelo integrado, al estilo existente en muchos clubes españoles, para que todos los departamentos funcionen en la misma dirección.

El centro de formación del Liverpool está compuesto por cuatro grandes bloques de edad:

1)      Escuela + Benjamines + Alevín 1º año > Juegos y técnica
2)      Alevín 2º año + Infantiles + Cadetes > Técnica, táctica, físico
3)      Juveniles + Amateur 1º año > Téc / tác / fís / psicológico
4)      Amateur + Reserves > Téc / tác / fís / psi

El segundo grupo participa en el campeonato Sub-15; el tercer grupo lo hace en los Sub-17 y Sub-18; y el cuarto, en el Sub-20 y el torneo de Reserves. Este equipo ha sido incluido bajo las órdenes de Pep Segura durante la temporada recién concluída. La Academy concentra la organización de los entrenamientos de los chicos, sus estudios y también su alojamiento en familias de Liverpool.

Pep Segura divide el trabajo de cantera en cinco grandes áreas:

1)      Instalaciones
2)      Selección de jugadores
3)      Entrenadores
4)      Programa
5)      Gestión del jugador

Por razones de tiempo, no pudo detallar cada una de las áreas, pero sí mencionó aspectos de varias de ellas.

Instalaciones

Doce campos de entrenamientos, diez de ellos de césped natural y dos con superficie artificial, más uno indoor para trabajo invernal. Las instalaciones, según Segura, son inmejorables y poseen cuantas infraestructuras materiales se precisan.

Selección de jugadores

Es responsabilidad del Scouting Department. Hay que tener en cuenta que la normativa inglesa es muy rígida y anquilosada. Algunos ejemplos:

-         Hasta los 14 años no se puede fichar ningún jugador que viva más allá de un radio de 150 kilómetros del club que quiere fichar (Liverpool compite en el mismo entorno que Manchester United, City, Everton, etc.)
-         El jugador de cantera es propiedad del club de origen para siempre, lo que eleva cualquier contratación a niveles disparatados
-         No se puede fichar jugadores no comunitarios hasta pasados los 16 años
-         Todos los partidos Sub-16 y Sub-18 se disputan los sábados a las 11 horas y los de restantes categorías, los domingos a las 11 h. Esto imposibilita que los entrenadores acudan a observar a jugadores rivales de interés. Otra peculiaridad: la Sub-15 se disputa los miércoles, con lo que resulta casi inviable entrenar más de dos días semanales

Liverpool trabaja la cantera por necesidad deportiva y económica y porque “queremos trabajar con nuestros jugadores, pero que lo hagan con nuestro estilo de juego”. Segura comprobó, al cabo de cierto tiempo, que en el Liverpool se repetía una pauta que ya había vivido en el Barça: “La mayoría de jugadores de la cantera procedía de una zona geográfica concreta y, muy especialmente, de una escuela concreta”.

Para el scouting se utilizan tres parámetros esenciales: selección desde muy pequeños; seguimiento constante de todos ellos; y determinación del momento concreto de incorporación al club. El departamento correspondiente se plantea tres preguntas: a) ¿Qué perfil tiene el jugador?; b) ¿Es jugador para el Liverpool; c) ¿Nos hará crecer como equipo?

Se analizan cuatro factores:

-         Técnico: Valoramos mucho el juego de pase (passing game)
-         Táctico: Su capacidad de jugar sin balón
-         Psicológico: Su voluntad de ser profesional
-         Físico: Valoramos velocidad, fuerza y envergadura (fútbol inglés)

Los equipos de las diferentes categorías se estructuran en forma de una doble pirámide:

-         Entre 8 y 11 años: 3 equipos por categoría
-         Entre 12 y 14 años: 2 equipos por categoría
-         A  partir de 15 años: 1 equipo por categoría

En los dos años que lleva Pep Segura como director técnico, la Academy ha doblado el número de jugadores a su disposición. En proceso de selección, a todos se les aplica una batería de test físicos y técnicos que continúan realizándose a los que forman parte de la Academy varias veces al año para establecer comparativas internas y externas.

Has establecido tres tipos de objetivos en la captación:

-         Focus A: 14 años. Jugadores locales
-         Focus B: 16 años. Los 2 mejores de Inglaterra más 2 mejores extranjeros
-         Focus C: 18 años. Los mejores ingleses y/o extranjeros que compensen las carencias detectadas en la Academy

Programa

“El Programa es la gran herramienta a aplicar y no sólo tener un buen criterio de selección de jugadores. Es la idea y el estilo lo que hacen fuerte a una entidad”. Segura explica que hace falta una idea de pensamiento estratégico para adquirir, a partir de ella, una idea básica de principios de juego y estilo propio, así como una idea de trabajo eficiente y coherente con la filosofía del club.

Segura opina, al respecto, que los éxitos del fútbol español están basados en el trabajo con la cantera, lo que ha generado una selección excelente de jugadores y catapultado a España al puesto número del ránking europeo de éxitos en categorías inferiores, seguida de Francia. Sin embargo, también cree que algo falla en nuestro fútbol, dado que no se corresponde este éxito con el número real de canteranos que acaban llegando a los primeros equipos.

Respecto del programa técnico de la Academy, está basado en un sistema de juego 4-2-3-1 implantado por Rafa Benítez “aunque yo habría preferido un 4-3-3, pero en Inglaterra se ha empleado históricamente el 4-4-2 y había que adaptarse”. En el caso del Liverpool, “lo utilizamos como herramienta porque la clave de nuestro estilo es el juego de pase, donde más incidimos”:

La estratificación de entrenamientos es la siguiente:

-         De 8 a 12 años: 35 semanas de competición / 3 entrenamientos semanales
-         De 13 a 15 años: 35 semanas de competición / 4-5 entrenamientos semanales
-         De 16 a 18 años: 40 semanas de competición / 7-8 entrenamientos semanales
-         De 19 a 21 años: 42 semanas de competición / 7-8 entrenamientos semanales

La estructura de un entrenamiento tipo es la siguiente:

1)      Warm up (Calentamiento)
2)      Techniques Skills: Incidencia especial en el juego de pase y en ofrecerse antes del pase
3)      Tactics Skills: Automatismos ofensivos y defensivos; Posesión; Gale Related (situaciones reducidas: desde 1 contra 1 hasta 5 contra 5)
4)      Part Games: Aplicación de lo trabajado al partido
5)      End Part: Gym Off, Pitch Work y Strechting

Automatismos: Trabajo en todas las fases, desde la salida de balón en defensa hasta el útlimo pase, para crear un sentido y un orden de juego. “Los pequeños detalles son los que hacen crecer al jugador: la posición del cuerpo, la velocidad de golpeo del balón, el timing de su movimiento en el momento justo…”. Juegos de posición, con incidencia especial en la circulación a alta velocidad sabiendo que las posiciones de los compañeros están definidas y son conocidas.

Grabaciones: se graban todos los partidos y todos los entrenamientos, con un añadido muy interesante: también se registra la voz de los entrenadores dando consignas durante los entrenos. Fue un trabajo de investigación realizado por la Liverpool University que se ocupó de la extracción de la comunicación oral, lo que ha arrojado resultados fantásticos: “Hemos comprobado las carencias de los entrenadores y podido corregir los mensajes. Algunos siempre corregían los mismos conceptos y no otros más importantes. O tenían fijaciones con algunos jugadores”.

Por último, los criterios señalados por Pep Segura para la mejora táctica:

-         Todos deben trabajar igual
-         Hay que inspirarse en el fútbol de la calle
-         El fútbol de calle ha desaparecido y hemos de compensarlo trabajando
-         Debemos utilizar superficies recantangulares para trabajar en profundidad y amplitud
-         Debemos insuflar espíritu ofensivo siempre
-         Explicar a los chicos el significado del 4-2-3-1 para que lo comprendan
-         Desarrollar el juego desde la línea defensiva
-         Enseñar el juego colectivo en base a nuestro sistema
-         Hacer énfasis en la creatividad: el jugador inglés es disciplinado y aprende fácilmente los automatismos y el orden, pero el español es más creativo y debemos avanzar en esa línea
-         El Game Related se hace difícil de aplicar en jugadores y entrenadores porque están esperando órdenes. Cuando las reciben, trabajan intensamente, pero sufren cuando han de aportar creatividad propia

* Pep Segura fue nombrado Director Técnico de la Academy Frank McParland del Liverpool el 1 de Junio de 2009, siendo Rafa Benítez entrenador del primer euqipo. Tras su debut en el Olesa, Segura fue entrenador del fútbol base del Barça desde 1999 hasta 2005. Después fue entrenador del AEK Atenas y del Olympiakos, con quien logró el bolete Liga-Copa en 2008.

miércoles, junio 08, 2011

Canteras y Periodización Táctica en el I Congrès de fútbol (1)

La primera edición del Congrés de Futbol organizado por el INEF de Catalunya y el RCD Espanyol arroja, para mi modesto criterio, un balance muy positivo: conferenciantes de prestigio con voluntad de compartir su conocimiento, mucha participación y talleres prácticos interesantes. Como aspectos a mejorar, la confección de un guión más concreto y el trabajo previo con los conferenciantes para evitar que tuvieran que recortar en exceso sus presentaciones.

En estos próximos días publicaré resúmenes de aquellas conferencias a las que pude asistir, que no fueron todas. El congreso no alcanzó conclusiones finales, entre otras razones porque este no fue nunca el objetivo. Incidió en dos ámbitos de trabajo muy interesantes: la organización del fútbol base dentro de un club; y la Periodización Táctica y el entrenamiento integrado. En el primer punto, los directores de las academias (canteras) de Liverpool, Oporto, Espanyol y Real Madrid presentaron sus respectivos modelos. En el segundo, el director técnico del Oporto, los preparadores físicos de Villarreal, Espanyol y Depor y entrenadores como Pochettino, Víctor Muñoz, Pichi Alonso o Juanma Lillo debatieron durante horas.

Laureano Ruiz, Tommy N’Kono, Xavier García, Víctor Muñoz y Óscar Cano, entre otros, protagonizaron talleres prácticos muy interesantes y asistí a dos conferencias memorables, pero imposibles de relatar por escrito: la de Gerard Moras sobre Propiocepción y la de Francesc Cos sobre el trabajo de musculación general del Pep Team.

Algunos conceptos puntuales:

-         Laureano Ruiz: “Antes de fichar a un jugador, los entrenadores sólo le ven virtudes. Cuando ya le han fichado, sólo ven sus defectos”.

-         Pochettino: “No creo determinante que el entrenador rival conozca mi alineación con anterioridad porque se filtre por twitter”.

-         Víctor Muñoz: “Te fichan al mejor jugador de la Copa Libertadores. En el primer entrenamiento, tu le dices que corra hacia la derecha, pero él se va a la izquierda, porque no sabe dónde está la derecha ni la izquierda. ¿Qué haces con él?”

-         Pochettino: “Jamás superaremos la muerte de Jarque. Convivimos con ello, pero no lo superaremos nunca”.

-         Óscar Cano: “El Real Madrid es el mejor en la dispersión. Pero no puede agruparse cuando está disperso. El Barça siempre está agrupado y por eso recupera con tanta facilidad”.

martes, junio 07, 2011

Cesc

No pertenezco a la estirpe que conoce al dedillo las interioridades del cerebro de Pep Guardiola, Sandro Rosell y Andoni Zubizarreta. Desconozco, por tanto, si las especulaciones son ciertas y si Thiago forma parte de un paquete de dinero con el que recuperar a Cesc. Pero sí sé que Thiago y Cesc no son parecidos, sino dos jugadores complementarios en sus roles y distantes en sus tiempos de maduración.

Cesc es el guardián del tesoro. Hace pocos días, un compañero suyo (y de Xavi e Iniesta) me respondió de manera muy simple a la pregunta de porqué Pep quiere a Cesc: “Porque es un Barçablante”. Es decir, alguien que ha aprendido el Idioma Barça desde muy pequeño y que no sólo lo habla y lo domina, sino que posee una de las llaves del futuro: es uno de los guardianes del tesoro. Cuando Xavi diga adiós, Cesc debe estar al mando. Desde el punto de vista futbolístico, este relevo no admite discusión, en mi modesto criterio. Ni Iniesta, ni Thiago, ni Sergi Roberto poseen ese perfil. Pueden jugar en el puesto de Xavi, por descontado, pero una cosa es cubrir una emergencia o una corta etapa y otra bien distinta erigirse en el sucesor. Aunque no hay dos jugadores iguales y, por tanto, no habrá otro Xavi, la polivalencia de Cesc le permite asumir varios roles y, de entre todos los Barçablantes, es el más cercano y próximo al gran metrónomo.

Iniesta es conducción, desborde, uno contra uno y ruptura pese a no ser un hombre rápido. Thiago posee muchas de las virtudes de Iniesta más una excelencia técnica increíble. Sergi Roberto es potencia para alcanzar las dos áreas, conducción, saltos de líneas y una personalidad arrolladora en el campo. Aunque los tres pueden llevar la manija del equipo, ese papel no es su especialidad. Sí lo es en el caso de Cesc. Como mediocentro, como volante, como mediapunta o como lo que sea, Fábregas garantiza la dirección general de operaciones. Sería necio no intentar fichar a este jugador, por más legítimas y reales que sean las argumentaciones económicas, emocionales o de mensaje a la cantera o por más que amemos el potencial de Thiago.

No se puede olvidar otro factor: la edad. Xavi tiene 31 años; Iniesta, 27; Cesc, 24; Thiago, 20; Sergi Roberto, 19; Samper, 16; Kaptoum, 14. Hay una escalera definida y tiene todo el sentido posible. No quemar etapas, no darle responsabilidades excesivas a promesas precoces, permitirles madurar a fuego lento y garantizar relevo tras relevo. Guardiola tiene claros los peldaños de esa escalera en la que Cesc interpreta un papel decisivo. En vez de rebuscar argumentos negativos sería mejor centrarse en los grandes beneficios que aportaría el capitán del Arsenal, el colega de Messi y Piqué en aquél equipo cadete que lo ganaba todo. 

martes, mayo 31, 2011

Días de Xavi y rosas

El arquitecto tomó escuadra y cartabón, empuñó el compás, diseñó triángulos diminutos, inclinó el terreno hacia la zona derecha, donde se asoció con el escultor de prodigios, pegaditos los dos, muy juntos, como llevando todo el peso de la historia entre ambos y cuando hubo conseguido ese desequilibrio profundo y el terreno empezó a inclinarse peligrosamente, como si lo hubieran elevado con una polea gigante, el arquitecto dibujó entonces una hipotenusa profunda hacia el lado opuesto, donde esperaba, paciente y pálido, el repartidor de caramelos. Esto es el fútbol del Barça: un arquitecto, un escultor y un repartidor de caramelos. Xavi, Messi e Iniesta, la Santísima Trinidad blaugrana.

El momento es tan dulce y glorioso que lo corriente sería dejarse mecer por esta ola de elogios inmensos y dormirse en el trono conquistado, ahora que la gloria ya ha sido conquistada. Días de Xavi y rosas. Pero en el triunfo se encuentra el germen de la derrota si no se previene. El éxito es el primer peldaño de la escalera hacia los infiernos, salvo que se actúe en consecuencia. Guardiola sabe de eso. Los cuatro capitanes, también. Ascendieron con Van Gaal, vivieron tiempos de zozobra, resucitaron con Rijkaard, con quienes alcanzaron sus primeras grandes hazañas, y sucumbieron al (D) ecosistema y su indolencia perezosa. Con Pep regresaron a la senda del esfuerzo pantagruélico y ya no han soltado las asas de los trofeos.

Y ahora ¿qué? Ahora toca renovarse. En el éxito, siempre renovarse. Quedarse en el mismo nivel es retroceder. No sólo por los rivales que puedan incrementar más o menos su potencial, sino por uno mismo. La competición tiene un alto componente técnico, táctico y físico, pero también emocional. En cuanto a percepciones individuales y de grupo. La gestión de esa dinámica emocional es trascendente: administrar la progresión de cada jugador, su estabilidad, la competitividad interna, su despegue hacia la excelencia. Quedarse es estancarse. Hace falta un paso adelante aunque te encuentres en la cima. Y ese paso es doloroso porque supone decir adiós a gente importante. En algunos casos por su simple presencia o por su aportación certera; en otros, porque su sabiduría ha ayudado al crecimiento y madurez de piezas esenciales; en algún otro porque fue una pieza de complemento que siempre ayudó, sin un mal gesto ni una mala mueca. Pero se hace imprescindible renovar sangre para que el corazón no reduzca sus latidos.

Que nadie se sienta único y seguro en sus certidumbres (salvo uno, claro está, a quien todos tenemos en mente). El grupo ha de percibir que la rueda vuelve a girar como si nada se hubiera logrado. Que todo está por hacer. Renovarse. Crecer de nuevo. Para que siga la leyenda.

domingo, mayo 29, 2011

Andrés Lionel Hernández, la Santísima Trinidad

Más que una victoria, ha sido una lección magistral. Pedagogía sobre tener un estilo y mantenerse fiel al mismo bajo cualquier circunstancia. Lección sobre la fuerza del colectivo por encima del ego individual. Homenaje al valor de amar el balón, organizarse a su alrededor, quererlo, mimarlo y hablar un mismo idioma: el Idioma Barça.

Durante un par de horas, la lección se ejecutó en un crescendo majestuoso y sinfónico. Conocimos el dolor del gran capitán por su inevitable ausencia; su sustitución por el hombre discreto que jamás levantó la voz ni pidió la vez; la alineación milagrosa del lateral que 72 días antes estaba tendido en el quirófano; el asentamiento del equipo tras el previsible apretón inicial de un rival formidable, confirmando aquella vieja idea de Charly Rexach según la cual las judías secas acabarán asentándose suavemente sobre el plato. Descubrimos de nuevo cómo el equipo se organiza a partir del balón y exclusivamente a través de él; resurgió la triangulación, en todo instante y lugar; resucitaron los tres goleadores, como si se hubieran reservado para la gran noche; dominaron el sentido del juego, crearon superioridades en todas las zonas, batieron todas las líneas y recitaron los versos más hermosos del idioma blaugrana. Explicaron por qué es necesaria la posesión, en qué consiste y para qué sirve: para adormecer al contrario, extenuarlo y quebrarlo, hacerle bailar una nana interminable, ahogarle en su propia agonía concéntrica, despedazarlo a pequeños mordiscos aparentemente insignificantes. Finalmente, para apuntillarle sin remisión cuando ya le flaquean todas las extremidades, víctima de una Santísima Trinidad llamada Andrés Lionel Hernández, funambulistas del mediocampo, violinistas en el tejado de Wembley, poetas con botas.

Pedagogía sobre el césped que responde todas las preguntas y cierra interrogantes. El ciclo continúa y Wembley solo será otro punto y seguido, una etapa intermedia más en el inagotable viaje a la Ítaca blaugrana. El estilo conquista la gloria y este equipo compuesto de gente solidaria, en la que el gran capitán cede los honores de recoger el trofeo al enfermo renacido, alcanza el trono de la leyenda eterna.

Wembley, donde todo vuelve a empezar

1.- Dice Xavi que el 1º precepto del Idioma Barça es que “aquí lo importante es no perder nunca el balón”. Es el principio básico y fundamental.

2.- El balón es el centro del planeta Barça. A su alrededor se organiza y estructura el juego de posición y todo adquiere su auténtico sentido.

3.- Por esta razón es fundamental la posesión del balón. Sin él, el Barça está desnudo. Con él, todo tiene sentido, norte y dirección.

4.- Diez minutos como en Roma: el Manchester se queda el balón y el Barça boquea, naufraga y se ahoga. Pero sobrevive. A partir de ahí, todo cambia.

5.- A los 10 minutos, la Santísima Trinidad conquista el cuero y ya sólo lo vuelve a perder esporádicamente. Las "judías secas" se aposentan.

6.- El dilema Ferguson era: a) Presionar arriba y desnudar su ½ campo; b) Reforzar su ½ campo y esperar atrás. Eligió la 1ª opción y perdió el balón. Nunca tuvo opciones de ganar la final.

7.- La 2ª opción, con Fletcher mordiendo sobre Messi, era más defensiva pero, quizás, habría complicado las cosas al Barça. Sir Alex no quiso hacerlo (o no pudo por el estado de Fletcher).

8.- Cerrar los pasillos de la Santísima Trinidad: esa era la clave para MU. No lo consiguió nunca. Dejó las puertas abiertas y Xavi, Iniesta y Messi se pasearon.

9.- Piqué era el Kaiser que tiraba la línea (¡cuánto le han enseñado Márquez, Puyol y Milito!). Mascherano y Abidal, los correctores. Una defensa inédita en toda la temporada.

10.- Rooney secó a Busquets hasta que se hartó. A partir de ahí, Busi dividió líneas y fue el poste referencial.

11.- Villa y Pedro, los primeros defensas, dieron un recital de movimientos sin balón. Fijaron a la defensa 'red' y vaciaron los pasillos para la Santísima Trinidad.

12.- Xavi, Iniesta y Messi tocan y tocan para desordenar al rival y ganar superioridades. Cuando lo ven maduro y paralizado, dan el zarpazo.

13.- La exhibición del Barça tiene dos causas: a) El MU quiso jugar de tu a tu; b) El Barça fue más fiel que nunca a su estilo de juego. Combinadas son letales.

14.- El Barça de Wembley fue el Barça de noviembre: salida rotunda de balón desde atrás, vaivén horizontal en centro del campo, puñales verticales arriba.

15.- Simbología aparte, Wembley no cierra ningún círculo, sino que es punto y seguido en el viaje.

16.- Pep y Xavi son los guardianes del idioma futbolístico. Messi e Iniesta, la poción mágica. Puyol, el capitán de los valores. Los pilares de la tierra.

17.- Ferguson y el Manchester han sido un ejemplo fantástico: antes del partido, durante y después del mismo. Deportivos, honestos, competitivos. Chapeau.

18.- Minuto 89: ocho canteranos sobre el césped, tres más en banquillo, otros tres en grada. La Masia, más que una cantera.

19.- El futuro tiene interrogantes, por supuesto. Pep es uno. El hambre de Messi, otro. Guardiola lanzó, por duplicado, un mensaje al club:

y 20.- Que no traigan a nadie que perturbe a Messi. Y que traigan a quien apoye, rodee y ayude a Messi a seguir creciendo. Mensajes orientados.

sábado, mayo 28, 2011

El monarca del tiempo

Corría el mes de octubre y Guardiola reunió a sus jugadores para pedirles que se olvidaran de polémicas y discusiones sobre qué equipo era mejor. Que dejaran el tema a tertulianos y periodistas y se abstrajeran de batallas superfluas para centrarse solo en la dimensión histórica del empeño. Mirad, les dijo, no es cuestión de discutir si somos mejores que tal o cual equipo. Unos tendrán una opinión y nosotros, otra. La verdadera jerarquía solo la conoceremos como con las buenas películas, que con el paso de los años las vuelves a ver y hablas de ellas, se convierten en clásicos y son historia viva. Ahora no lo podemos comprender del todo, les dijo, pero dentro de quince años se hablará de vosotros. Seguro. Se hablará de vosotros y, entonces, en ese momento, el mundo entero reconocerá que habremos sido un gran equipo. No sé si se hablará de otros equipos, pero de vosotros seguro que sí.

Los jugadores comprendieron el mensaje y están en Wembley, movidos por la ambición, el orgullo y el deseo de ser monarcas del tiempo futbolístico. “Estamos haciendo historia y podemos hacer más”, decía ayer Xavi en 'El Periódico de Catalunya'. “Nadie podrá discutir que hemos marcado una época”, le respondía Iniesta. Los motores de la historia son el orgullo, el deseo y la ambición. Y el tiempo. Deberán transcurrir veinte años para poder comprender la auténtica dimensión de este equipo. Para distanciarnos de las emociones y percibir la magnitud real de este conjunto legendario, enfrentado hoy a otro gigante fantástico, azuzado por la venganza, otro motor formidable.

Decía sir Alex Ferguson a media tarde de ayer que no percibía aromas de venganza en el vestuario del Manchester y puedo creerle, pero también me parece escuchar las palabras del Shylock shakespeariano declamando su famoso “Si nos pincháis, ¿acaso no sangramos?... y si nos hacéis mal, ¿no nos vengaremos?”. Escucho la admonición del asesinado rey a su hijo Hamlet entre la niebla danesa: “Luego que me oigas, prometerás venganza”. Y no puedo evitar pensar en Roma y en esa derrota implacable y en la inevitable ansia colérica que debe recorrer la sangre de los jugadores de Ferguson. Venganza, parecen pedir esos hombres de rojo también acostumbrados a pisar las finales de Champions.

Ser lo que somos, pedía anoche Guardiola. Ser más Barça que nunca. Fidelidad al estilo para acceder al penúltimo compartimiento de la gloria, para volver a hacer historia. Para ser historia, aposentarse en ella y ser recordados por siempre. Por sus triunfos y por su forma de jugar. Que todos hablen de vosotros cuando hayamos muerto, les dijo Pep en octubre. Ha llegado el día. La ambición, el orgullo y el deseo enfrentado a la venganza. Un pulso por ser el monarca del tiempo.

El mar frente al volcán

Miraba Plinio el volcán, absorto y boquiabierto ante semejante espectáculo. El Vesubio en erupción, maravilla natural, rojo incandescente sobre azul celestial. Caius Plinius Caecilius estaba ahí: quieto, pasmado, deslumbrado. Tiempo después narraría, en carta dirigida a Tácito, cómo vio caer una nube de cenizas que sepultó eternamente a miles de pompeyanos, convertidos en estatuas de polvo y azufre, víctimas de la furia volcánica.

Las cenizas son, desde entonces, símbolo de ahogo y muerte. De penitencia, pero también de esperanza. Penitencia en la liturgia cristiana, pespunteada de aquellos Miércoles de Ceniza prescritos para recordar la fragilidad de la vida y la inevitable caducidad de los ciclos. Esperanza para el hinduismo, que arrojando las cenizas de los seres queridos al Ganges cree interrumpir el ciclo de las reencarnaciones y, así, alcanzar el nirvana. Penitencia o esperanza. Cenizas de pasión. Cenizas que despiertan viejos demonios en la tribu blaugrana. Volcanes islandeses con sabor a empanada milanesa. ¡Otra vez!, pensó amargamente el barcelonismo, recordando la agotadora excursión en autocar del año pasado, la sensación de pesadez del equipo en San Siro, aquella derrota sangrante, regusto de ceniza en la boca. Contra los fantasmas del pasado reciente, viaje fulgurante cuando los cielos aún no habían cerrado sus compuertas. Rapidez como exorcismo.

Olas contra cenizas

Pero el volcán está ahí y lleva dos años rumiando su venganza de fuego y piedras. Porque el volcán es el Manchester. Dos años haciendo hervir las brasas de la revancha a la espera del día de la gran erupción. En el imaginario mancuniano, nada puede ser mejor que esta final de Wembley, adornada por el adiós de Van der Sar, el resurgir de Giggs, la pujanza de Rooney y el vigor de Chicharito. A los mandos de la fragua, sir Alex quema sus últimas provisiones en busca del fuego purificador que cierre una carrera inigualable. Bulle el volcán por los cuatro costados, dispuesto a lanzar su magma infernal por las laderas de Wembley.

Frente al volcán está Pep y su mar. El Barça es el oleaje. Este hombre solo y solitario medita cómo ahogar con la fuerza de las olas toda la ira del volcán. Pep siempre otea el horizonte por si, más allá del afán diario, advierte señales de una erupción abrupta. Guardián del tesoro, sabe que nada está a salvo de las cenizas, ni siquiera el equipo más brillante de los tiempos, al que mima y estimula a partes iguales para que combata sin temor la furia desatada del volcán. Con indiferencia hacia el peligro, llega el Barça de nuevo a Wembley para hacer lo que sabe: desembarcar su equipaje de olas infinitas. Equipo de una sola dirección, su fuerza reside en su persistencia: siempre adelante, con el empuje de las aguas centenarias.

Wembley, donde el volcán encontrará el mar, posee la textura de los viejos recuerdos para el barcelonismo, que ha experimentado una evolución inaudita: si hace 20 años era presa de las urgencias históricas que diagnosticó Menotti, hoy solo busca subir un peldaño más en el lugar que la historia del fútbol ya le ha reservado a este equipo de leyenda. La historia quizás sea un motor menos poderoso que la revancha, de ahí que Guardiola reclame a sus jugadores un último esfuerzo en esta temporada escalofriante. Que las olas golpeen con intensidad redoblada, único modo de aplacar la ira roja de la lava y el fuego. Oleaje imparable y continuado, persistente y certero, remedio seguro para engullir la desbordante nube de cenizas.

Agua contra fuego; mar frente a volcán; olas peleando con cenizas. Guardiola, marino intrépido, Ulises del barcelonismo, afrontando el gran reto de enmudecer a Ferguson, el dios Hefesto de fraguas y truenos, Vulcano en chándal. Llega el gran duelo del mar y el volcán. La gran fiesta del fútbol. Y, como en todas las fiestas, nadie sabe a quién le tocará recoger las cenizas.

martes, mayo 24, 2011

Tres contra tres

Por más kilómetros que recorras nunca podrás escapar de ti mismo. Así que da igual que sea Wembley, Saint Denis o el Olímpico de Roma ni que revoloteen las cenizas del volcán o las brasas de batallas ya pasadas. La final del sábado no admite escondites: el Barça se ha citado con el balón y el Manchester ha pedido hora para arrebatárselo. Cualquier variación a este guión tendría poco sentido, con lo que los papeles están repartidos y sólo queda interpretarlos con acierto. Salvo que Sir Alex decida esta mañana lanzar venablos por la boca, lo que no resulta previsible pero tampoco descartable, esta nueva final llegará entre aires balsámicos a Wembley y nadie deberá vestirse con ropas inusuales: el Barça podrá pelear por la posesión y el toque y deberá evitar las pérdidas en zona de riesgo; el Manchester podrá ejercer de pescador de caña y tejer una tela de araña en el centro del campo para intentar capturar al trío Xavi-Iniesta-Messi. Armas opuestas en cada bando, acordes a las características de las plantillas y al estilo de juego que priorizan ambos técnicos.

Es ocioso hacer pronósticos en una competición tan igualada que no ha permitido a ningún campeón revalidar su título y que sólo ha vivido una revancha en el pulso Liverpool-Milan de hace pocos años, con triunfo inglés en 2005 e italiano en 2007. Las leyes estadísticas nos dirían que en esta segunda final Barça-Manchester, lo lógico sería un triunfo inglés que compensara la victoria catalana de 2009, pero también sabemos que frente a antecedentes tan escasos de una final repetida no hay base para establecer tendencias. Los pronósticos, por tanto, los centraremos en el estilo de juego que imaginamos. El del Barça lo intuimos más centrado que nunca en sus fortalezas: conquista del balón para moverlo rápido en la alfombra de Londres y generar superioridad en los huecos que genere el desequilibrio. Tener el cuero para bambolear al rival al cadencioso ritmo del vals que marca Xavi antes de que Messi saque su daga voladora y sentencie en vertical. En el Manchester se vislumbra al gatopardo Ferguson tejiendo y tejiendo una armadura de pana y fieltro en la que envolver a los jilgueros blaugrana para retorcerles el pescuezo con el galope de Rooney y sus colegas de la caballería ligera.

Ya ha dicho Sir Alex que algo hará para detener la sinfonía de los violines de Guardiola y lo más probable es que su fórmula sea atacar a la Santísima Trinidad blaugrana con un trivote: Fletcher, Park y Carrick (más Giggs, claro está) para cortocircuitar a los tres magos del balón. Asunto peliagudo, pero no imposible. Se percibió a ratos en Roma y lo aplicó el Madrid a hierro candente. Tres contra tres: quien gane ese pulso tendrá mucho a su favor.

sábado, mayo 21, 2011

¿Quién quiere cuatro años más de Pep?

Llámenme iluso. Pienso que la decisión más importante que podría tomar ahora mismo el presidente Sandro Rosell sería la de sentarse con Pep Guardiola y ofrecerle su renovación, y la de todo su equipo técnico, para otros cuatro años. Ahora. Justamente antes de Wembley. No digo que cerrasen el acuerdo y sus flecos y lograran escenificar la firma antes de la final. Pero sí podrían mostrar su mutua voluntad de alcanzar ese acuerdo: Guardiola y todo su equipo por cuatro años más. La mejor respuesta que podría dar el presidente del club a cuanto ha ocurrido en las últimas semanas: asegurar el futuro inmediato. No a un año vista. Sino para un ciclo largo.

No estoy diciendo que deba extenderse un cheque en blanco para que Guardiola lo use como quiera. De hecho, poco importaría, pues si tuviera ese cheque entre las manos, él no lo usaría. Tampoco imagino la posibilidad de que sea el Ferguson del Barça: no parece viable un período de veinte años, ni siquiera necesario. Pienso, simplemente, en cerrar el ciclo de este equipo, pero sacándole el máximo rendimiento posible. Y ese máximo aún está lejos, muy lejos. Un equipo que crece y mejora cada temporada es un equipo que sigue estando lejos de su final. Como ha dicho Cruyff, Wembley no cierra nada: si acaso, esta final abre nuevas posibilidades de victoria y nuevos retos. No es la cima, sino el campo base. No es el final de un ciclo, sino posiblemente su punto intermedio. Me ha alegrado mucho haber coincidido con Cruyff en este criterio. A base de escuchar a los maestros, uno va aprendiendo poco a poco, pese a los errores que seguimos cometiendo.

Hay un hecho indiscutible: Guardiola es el rival a batir por el Real Madrid. Si consiguen que se vaya, el Pep Team dejará de existir. Llegará otro entrenador, quizás muy talentoso, pero sin las prodigiosas capacidades que tiene Pep para comprender, administrar y liderar al Barça. No es solo el equipo, sino la cantera, el entorno, la genética... Muchos factores que dificultarán la adaptación del más preparado. Sandro Rosell tiene en sus manos la posibilidad de tomar una decisión que prolongue este ciclo. No debe ser fácil tomarla, pero es trascendental elegir: con Pep hasta el fin del mundo (hasta el fin del ciclo, más bien) o con mil interrogantes dentro de unos meses. 

El presidente y sus más cercanos colaboradores podrían manejar dos imágenes para despejar la ecuación. La primera es recordar a los jugadores haciendo el pasillo, en la celebración del título de Liga, y ovacionando a Pep y sus ayudantes. La segunda, simplemente imaginar a Florentino Pérez y José Mourinho (y a la afición madridista) frotándose las manos por el adiós de Guardiola. Estas dos imágenes deberían bastar para llamar ya a Pep.

- Publicado en Sport (21-V-2011)

martes, mayo 17, 2011

El relato blaugrana

En esta sociedad hipercomunicada no hay nada peor que la ausencia de relato. Aunque es muy importante la calidad del relato, aún lo es más su propia existencia. Sin relato no hay supervivencia. Esto lo han comprendido las grandes corporaciones financieras, las estrellas mediáticas, los políticos corruptos (también los honestos) y, desde hace un tiempo, también empiezan a entenderlo los clubes de fútbol. El Barça, por ejemplo, acaba de completar su relato.

Es un relato intenso, buenista y un punto edulcorado. Agrupa conceptos relevantes como la solidaridad con los desfavorecidos (Unicef), la austeridad económica en la gestión y algunos valores esenciales: humildad, esfuerzo, compromiso, sacrificio a favor del colectivo. A esos conceptos y valores suma la elegancia del estilo de juego, de una plasticidad indiscutible, lo que ayuda al relato, del mismo modo que lo hace la continuidad de los triunfos. Y completa el relato con la apuesta decidida por el mestizaje entre la gente de casa (La Masia) y la de fuera (los fichajes), una mezcla de sangres tan aplaudida en el fútbol como vilipendiada en algunos ámbitos políticos y sociales. El Barça actual ha sabido recrear este relato con un acierto fuera de lo común. Se advierte en ello la mano de Guardiola, un hombre leído y culto, que a lo largo de estas tres temporadas ha ido dictando en voz alta las claves del discurso. A su vera, Rosell ha tomado notas con la pasión del becario y ha sabido pasar a limpio esas notas hasta construir ese relato potente y preciso.

El relato tiene incoherencias, por supuesto, y contradicciones. Tiene lagunas y puntos oscuros y no lo explica todo. Los relatos siempre son así. Breves o largos, de ficción o realistas, escritos por un náufrago o por un marinero en tierra, todo relato es una explicación particular de la realidad. Pero una vez lanzado ya no hay marcha atrás: ahí queda, con toda su fuerza. Un relato es un 'frame', una imagen, una suma de conceptos que se agarran a nuestro cerebro para quedarse a vivir en él. El Barça ha ganado la batalla de su relato. Club empeñado en jugar bien al fútbol mediante una idea estética que le ha llevado a los mayores triunfos, alcanzados mediante futbolistas educados en La Masia, acompañados por fantásticos inmigrantes del balón, fieles apóstoles, todos ellos, de la cultura del esfuerzo, el sacrificio colectivo y los valores, equipo alejado de los egos, club austero y solidario, amigo de los niños del mundo entero.

El relato blaugrana, sin duda alguna, añade cierto maquillaje a la realidad, pero es tan poderoso en esta sociedad necesitada de ellos que ha generado un problema grave en otros competidores, necesitados con urgencia de un discurso creíble que enarbolar.

- Publicado en Sport (17-V-2011)