Cada semana, coincidiendo con los inevitables resultados adversos (e incluso con los positivos), las aficiones de medio mundo se irritan con sus jugadores y lanzan listas repletas de nombres para ser enviados a galeras, desterrados del club de sus amores, verbalmente lapidados. En paralelo se erigen listas de altas idílicas, sin importar excesivamente los perfiles, precios, caracteres o defectos de los deseados, ni siquiera la inviabilidad real de sus fichajes. Este comportamiento está bastante generalizado entre aficionados y, de hecho, no causa ningún mal ni provoca cataclismo alguno aunque llevado al extremo sí puede resultar negativo si esos estados de ánimo se trasladan a las gradas, algo en lo que la prensa deportiva se ha especializado, bien para ser influyente ante el poder, bien como estrategia comercial para incrementar ventas.
No hay medicina para esta epidemia universal, pues forma parte de la esencia humana despreciar lo propio y aspirar a lo ajeno. La hierba del vecino siempre parece más verde que la nuestra hasta que la pisamos y entonces comprobamos que está llena de excremento de perro. Eso mismo ocurre con nuestros futbolistas, sean quienes sean los nuestros. Hay directores técnicos de clubes que logran aislarse de esa pasión y renovar contratos o dar bajas y fichar a quienes verdaderamente necesita su equipo. Los hay que no consiguen mantener un criterio firme y coherente, por no hablar de quien se mueve por intereses de otro tipo.
“Cuando quede claro a qué se quiere jugar, entonces se puede hablar de nombres”, decía Joan Golobart la semana pasada en este blog. Establecía una norma fiable para las altas. No hablaba de prestigio mediático, popularidad, precio o carisma: “Según a lo que juegues, unos jugadores te sirven o no”. Ese es un buen criterio. Simple, pero eficaz. Tener claro tu estilo de juego y fichar sólo aquello que necesitas y te garantice una buena adaptación a tu colectivo. No hacerlo así es perder tiempo y dinero.
Y si hablamos de bajas podemos señalar también un criterio: no debes desprenderte de jugadores que no querrías tener enfrente en el próximo partido decisivo. El día que el Barça juega contra el Chelsea, ¿prefieren los barcelonistas que Eto’o juegue en el equipo de Mourinho? El día que el Sevilla juega contra el Barça, ¿quieren los sevillistas que Dani Alves esté enfrente? No es el único criterio a tener en cuenta, por supuesto, pues una oferta millonaria puede hacer cambiar de opinión, como también tener un sustituto de talla (Dani Alves supliendo a Sergio Ramos en el Sevilla, por ejemplo) o considerar la conflictividad de un determinado jugador u otras circunstancias. Pero es un criterio transversal. En un Milan-Madrid, ¿prefiere el aficionado madridista que Robinho juegue del lado de Ronaldo? Es un criterio bastante útil para desatascar las discusiones. Probadlo.
Cuatro de Palermo
La semana pasada le hizo tres a Estudiantes y anoche incrementó su botín: cuatro tantos a Gimnasia de La Plata (5-1). Martín Palermo ha recuperado su olfato goleador, pues aprovecha cualquier melón que le cae cerca para ajusticiar al rival. Primer triunfo de Boca en casa en el presente Clausura. La máquina vuelve a carburar. Fotos: EFE - AP - Olé.com.
Leo en “El Mundo” la siguiente frase: “El Racing ya tiene los mismos puntos que durante toda la temporada pasada”. Esta es la noticia. Que el Valencia vuelva a sufrir (o a perder) ante un rival pequeño no lo es. Aunque más que afirmar que cae ante los pequeños y vence a los grandes hay que matizar: el Valencia de Quique juega como los ángeles cuando puede plantar el autobús delante de Cañizares. En ese planteamiento alcanza su máxima excelencia: seis hombres siempre por detrás del balón, Angulo en la transición y tres galgos para apuntillar al contragolpe. Para que el sistema sea efectivo se precisa una condición: que el rival quiera la propiedad del balón. Cuando es así, el Valencia resulta letal. Apuntemos: 2-1 al Barça, 3-1 al Atleti, 0-1 en campo del Villarreal.
Pero, ¿qué sucede cuando el rival tampoco quiere el balón? Simplemente, que el Valencia no tiene en ese caso ningún plan de juego ni alternativa válida. Apuntemos: pierde 0-2 ante un Rácing encerrado atrás; apenas consigue empatar con Osasuna en el último segundo; pierde 3-0 ante un Getafe contragolpe puro; cae en Mestalla frente al Madrid del Capello original, el de la jaula pretoriana (0-1). Con su florido verbo, Quique lo ha reconocido: "No nos encontramos cómodos en ningún momento. Sabíamos que ellos no iban a ser protagonistas con el balón, pero no tuvimos mucha gracia con el balón”. Autobús contra autobús, este Valencia sale perdiendo. Ya saben la receta milagrosa sus rivales: regálenle la pelota al Valencia y esperen al contraataque. Sacarán petróleo seguro.
Que el Barça venza a un rival pequeño tampoco es noticia, pues lleva haciéndolo toda la temporada, pero que lo haga fuera de casa casi es un notición cuatro meses después de la última vez. De hecho, el Recre no es un rival pequeño, pero sí muy conveniente para el estilo barcelonista, de regreso al 4-3-3 original. Al Recre le gusta el balón y eso le gusta al Barça, pues ahí se siente en su salsa, con su rondito horizontal en la zona trasera de máquinas, mareante y agotador, bailando como una mariposa hasta que pica como una avispa.
El gol inicial de Eto’o ha tenido un doble efecto: el endiablado que le ha dado al cuero y el calmante de espíritus agitados. Agarrado a ese gol, un Barça con Iniesta de teórico mediocentro defensivo ha jugado un partido casi funcionarial, al estilo de los que tanto practica el Chelsea, y con eficacia suprema: cuatro goles en siete remates a puerta, con todas las variedades: desde el cañonazo abombado de Eto’o a la vaselina fenomenal de Zambrotta, la diagonal coast-to-coast de Messi o la volea del camerunés. Los individuos siguen estando por encima del engranaje colectivo, aunque el gol de Zambrotta ha sido un monumento al toque-toque tan despreciado y al juego combinativo, desactivando definitivamente a un Recre intrascendente, impotente salvo en tres minutos locos en que ha podido empatar.
En esta Liga de 12 partidos que se inició anoche, el Barça ha dado un paso adelante (y el Valencia uno muy grande atrás) y, aunque sigue dejando lagunas que el propio Rijkaard ha reconocido, conquista quince días de paz interna que el vestuario agradecerá infinito, aunque el entorno los aprovechará para vomitar una lista interminable de nombres imposibles.
Oporto se tambalea
Un zurdazo imponente de falta directa del lateral chileno Rodrigo Tello ha supuesto la cuarta derrota del Oporto en su campeonato, la segunda en su feudo de O Dragao, y la compresión de la tabla clasificatoria, pues el Benfica amenaza seriamente el liderato del actual campeón, que ya sólo tiene cuatro puntos de ventaja y un partido más. El Sporting lisboeta se ha llevado el estelar enfrentamiento portugués, brindando una feliz prestación, superior a la del cuadro local, que es mejor que su rival en las individualidades (Quaresma, Meireles, Cech, Fucile, estos tres últimos espléndidos), pero inferior en el juego colectivo. Una liga, la portuguesa, que exige tanta competitividad a los futbolistas que se está convirtiendo en un fecundo criadero de grandes jugadores.
Robinson de las islas
Paul Robinson, portero titular de la selección inglesa que hace pocos meses cometió ante Croacia una pifia monumental, anotó ayer su primer gol con el Tottenham. No ha sido de cabeza como el de Palop, a quien se enfrentará pronto en partido de Copa UEFA, sino en un saque de portería que voló a lo largo de todo White Hart Lane y batió al pobre Ben Foster, guardameta del Watford, provocando estupefacción, jolgorio y entusiasmo. No es el primer gol de Robinson como portero, pues ya con el Leeds logró uno de cabezazo precioso, que os copio:
Fotos: EFE - AP - Sport - Sporting de Portugal.com - Reuters.
Sencillamente espectacular el segundo gol del Manchester United al Bolton (4-1), con Old Trafford estupefacto ante la velocidad y perfecta combinación de sus dos mejores hombres: Cristiano Ronaldo y Rooney. La jugada se ha desarrollado así: saque de esquina favorable al Bolton, con despeje leve de un defensor mancuniano. El marcador en ese instante es favorable al líder del campeonato inglés gracias a un gol de Park remachando un jugadón de CR, sencillamente monstruoso en los 70 minutos que ha jugado. Partido abierto antes del lanzamiento de ese córner, que acaba en el pecho del punta portugués, situado en ese momento en el centro geométrico de su área. Ocho segundos después, el mismo balón ya está alojado en las mallas del Bolton. CR cede con precisión a Rooney, que ha bajado hasta las inmediaciones de su propia área. El delantero inglés ha cedido con una dulzura pasmosa al portugués, que ha recorrido cincuenta metros a toda mecha con el cuero pegado a la bota. ¿Y Rooney? Esprintando al lado de Cristiano Ronaldo, de quien recibe la asistencia final para generar una vaselina suave sobre la cabeza de Jaskelainen.
Obra de arte en Old Trafford, donde el Manchester se ha merendado al quinto de la liga y continúa con su impecable recorrido: 24 victorias, tres empates, tres derrotas. En el balance negativo, lesión en el tobillo de Gary Neville, que se une a las bajas de Saha, Silvestre y Solskjaer y al adiós de Larsson en el momento decisivo de la temporada, con la Roma en el horizonte, aunque recupera a Allan Smith, tras su trágica fractura del año pasado, autor de una asistencia genial para el segundo golazo de Rooney.
El sorteo efectuado en Glasgow, sede de la final el próximo 16 de mayo, ha redondeado las maravillosas expectativas creadas en torno de la Copa UEFA. Los emparejamientos prometen partidos espectaculares en un torneo que está destacando precisamente por la gran capacidad goleadora de la mayoría de equipos, rompiendo las tendencias superdefensivas que tanto proliferan. Esta Copa está siendo una bendición, un soplo de aire fresco, con buen juego, grandes goleadas, excelentes futbolistas y enormes dosis de épica.
AZ Alkmaar-Werder Bremen
Bayer Leverkusen-Osasuna
Sevilla-Tottenham
Espanyol-Benfica
El primer cuarto enfrenta a dos de los equipos más ofensivos del continente. AZ y Werder sienten aversión por defender. En el caso de Van Gaal porque en su regreso a Holanda está de vuelta de todo y quiere distinguirse por el estilo más que por los resultados. Con su currículo se lo puede permitir y se lo permite, de ahí que en el AZ destaquen nombres como el delantero holandés Danny Koevermans (foto), 19 goles en 26 partidos de la Eredivisie, o el veterano georgiano Shota Arveladze, seis goles en esta Copa, a tres del pichichiPandiani. Enfrente del AZ del Van Gaal desmelenado estará el Werder desbocado de Thomas Schaaf, el técnico capaz de jugar con cinco delanteros y un único mediocentro, bien conocido por su reiterado enfrentamiento de Champions con el Barça. Klose, Almeida, Hunt, Frings, Diego, Mertesacker, Naldo, gente con vocación de ir siempre a por la portería rival.
Frente a Osasuna, un Bayer Leverkusen varios peldaños por debajo del que jugó en el mismo Glasgow contra el Madrid de Zidane. Sexto en la Bundesliga, a catorce puntos del líder Schalke, el equipo de la aspirina cuenta con el futuro portero titular de la selección alemana, el jovencito René Adler, con el español Gonzalo Castro, el eterno central brasileño Juan, el pivote germano Bernd Schneider, el suizo Tranquilo Barnetta, el ucranio Andriy Voronin (foto), ya fichado por el Liverpool para el próximo curso, el bosnio Sergej Barbarez o el croata Marko Babic, multinacional del fútbol, equipo sobrio y bien plantado sobre el campo, sin alharacas.
Sevilla y Tottenham disputarán una final anticipada de primera categoría. El equipo londinense juega este torneo porque en la última jornada de Premier de la temporada pasada perdió la cuarta plaza ante el Arsenal a causa de una intoxicación alimentaria múltiple. La federación inglesa no aceptó retrasar el encuentro y los londinenses perdieron un puesto que tuvieron bien amarrado durante semanas, lo que les ha llevado a esta Copa UEFA, donde llevan un impecable balance de ocho victorias en ocho encuentros, más la eliminatoria salvada por descalificación del Feyenoord. Es un equipo volcado al ataque, pero no sólo porque en este preciso momento el búlgaro Berbatov (foto) sea el delantero centro más en forma del fútbol europeo, sino por el espíritu que Martín de Jol ha impregnado en el equipo: salgan a marcar un gol más que su rival, les ha dicho. La táctica es suicida y el Tottenham marcha octavo en Premier, a treinta puntos del Manchester, pero deja tras sí un reguero de partidos hermosos. Defoe, Jenas, Aaron Lennon, los mediocentros Zokora y Huddlestone o los centrales Dawson y King completan un colectivo que sólo tiene ojos hacia delante.
Del Benfica se puede afirmar que es levemente más frágil que el que le apretó las tuercas al Barça en Champions la pasada temporada. Anoche mismo sufrió lo indecible en su estadio de Da Luz para batir al ahora muy mediocre Paris St. Germain, decimonoveno de la liga francesa, aspirante claro al descenso. Simao, Nuno Gomes, Petit (prodigioso gol ayer), Leo, Karagounis, Luisao (ausente anoche), Miccoli, el portero Moretto (el terror de Eto’o), nombres todos ellos conocidos, autores de aquella doble eliminación de ManU y Liverpool, ahora reforzados con el lateral Nélson (foto), el clon de Daniel Alves. Equipo indesmayable, de virtudes sólidas y con una camiseta cuya historia asusta a los rivales.
Así que promesa de grandes partidos en las dos primeras semanas de abril, de donde surgirán cuatro semifinalistas que se emparejarán como sigue: Espanyol o Benfica contra el vencedor del AZ-Werder; y Osasuna o Bayer contra el ganador del Sevilla-Tottenham. ¿Final española?
Hemos visto en Donetz una maravillosa tarde de fútbol, en la que el campeón de la Copa UEFA ha logrado mantenerse en la carrera pese a estar contra las cuerdas, agonizante, casi KO. Una obra espléndida de fútbol, con dos actos mágicos: un gol improbable, casi imposible, indescriptible, de Matuzalem; y otro gol inaudito, soberbio, inesperado, de Palop en el minuto 94, arrojadas casi todas las esperanzas. Dos acciones mágicas, de las que te dejan boquiabierto durante minutos, más allá de las repeticiones.
Partido de los que marcan una competición. El Sevilla tenía una papeleta ante el Shakhtar descendido de la Champions y no ha reservado ni una gota de energía o talento, saliendo con todo desde el principio, con Hinkel en el lateral y Alves en el rol del lesionado Navas mientras Maresca y Poulsen protagonizaban el doble pivote. Dominio completo del campeón, que ha acorralado a los ucranio-brasileños a base del talento de Maresca (nuevamente en plena forma) y las combinaciones Alves-Kanouté, aunque con menor juego por bandas de lo que acostumbra el equipo de Juande. Demasiado embotellados por el centro, los andaluces han podido sentenciar en el primer tiempo porque el Shakhtar les esperaba muy atrás, especulando con el resultado, pero todo ha cambiado tras el descanso porque los locales han dado dos pasos adelante y entonces ha llegado la primera obra de arte.
Francelino Matuzalem, 27 años, brasileño natural de Natal, centrocampista del Vitoria de Bahía, Napoli, Piacenza y Brescia antes de aterrizar en la gélida Ucrania, tercera temporada en el Shakhtar, capitán ya del equipo, apellido milenario, juego irregular como el de cualquier brasileño viviendo en tierras frías, Francelino Matuzalem, apenas 1.75, se ha infiltrado entre Javi Navarro y Escudé, diez centímetros más de estatura cada uno, y como no podía batirles por alto lo ha hecho con el “remate del escorpión”, como René Higuita pero a una sola pierna. El centro desde la izquierda no iba bien dirigido y el balón se ha quedado atrás, imposible empalmarlo salvo para un genio. Matuzalem ha improvisado (o no) y en vez de tirar la toalla ha disparado un taconazo fabuloso mientras se lanzaba en plancha y el balón ha descrito una parábola seca sobre Palop. Gol demoledor que parecía echar al Sevilla de la competición.
Ahí ha salido el carácter campeón de este equipo, que en cuatro minutos ha empatado a través de Maresca, pero como el empate no bastaba Juande ha metido a Chevantón y Puerta, el séptimo de caballería desmelenado, 18 disparos a puerta, 13 ocasiones de gol, e incluso se ha reconvertido en Rijkaard apostando por un 3-4-3 desesperado que ha dado resultado, vaya que sí, pero justo el contrario al deseado: otro gol para el Shakhtar cuando ya quedaba muy poquito para el final. Y desde ahí, la agonía sobre el campo hasta que ha llegado Andrés Palop, guardameta, 33 años, toda la vida en tierras valencianas, temporada y media en el Sevilla, casualmente la gloriosa, Palopmultiusos, hoy te paro un penalty, mañana te marco un gol.
Minuto 94, último saque de esquina, fin de trayecto para el brillante campeón de la Copa UEFA, lanza Alves. ¿Quién remata? Un hombre vestido de negro y con manos enguantadas al que nadie marca porque nadie le espera, islote solitario en mitad del área, tiempo detenido para que ese guardameta que ha salvado mil goles en acrobacias inverosímiles prepare su cuerpo, retuerza el cuello y conecte de cabeza para salvar al noqueado, meterle en la prórroga (¡cuánto cansancio neuromuscular acumula este equipo!), permitir otro gol de Chevantón y alcanzar los cuartos tras una eliminatoria épica.
Y ahí estará también el Espanyol renacido: 4-0 al Maccabi con golazo de Iván de la Peña, sensación de que la historia se podría repetir, diecinueve años después de que los pericos de Clemente machacaran al Milan de Sacchi y cayeran en la final contra el Bayer Leverkusen. Un Espanyol distinto del campeonato liguero, contundente, fiable y sólido, como si la competición europea le insuflara una marcha más a los jugadores, pero también a Valverde, hoy entrenador, hace 19 años extremo de aquél Espanyol brillante. Anoche no era un Maccabi excesivamente duro, pero tras dominar todo el primer tiempo con facilidad, vertebrados en la solidez de Jarque, el oficio de Moisés y la visión genial de lo pelat, en diez minutos huracanados los blanquiazules han roto la muralla. Se han juntado peloteros de talento y rematadores secos como De la Peña, Tamudo, Luis García y Pandiani y han protagonizado un pim pam pum estruendoso, a gol por cabeza, con Pandiani ya pichichi europeo destacado (nueve tantos). Espanyol llamando a la puerta de su revancha histórica...
Así que Sevilla, Osasuna y Espanyol serán sorteados hoy en cuartos y enfrente habrá una peña de aúpa: el Werder Bremen de Klose; el Tottenham de Berbatov; el AZ Alkmaar de Arbeladze y Van Gaal, que ha dejado fuera al Newcastle pese al 4-2 de la ida; el Bayer Leverkusen de Voronin (Bayer siempre en mitad del camino); y el Benfica de Simao. Copa espectacular.
Werder Bremen y Tottenham, dos de los favoritos para pelear por la Copa de la UEFA, ya están en cuartos, a la espera de saber si el campeón Sevilla puede desembarazarse esta tarde del peligroso Shakhtar Donetz y si el Newcastle de Obafemi Martins acaba con el AZ Alkmaar de Van Gaal. Nivel importante en esta segunda competición europea, en la que van a juntarse equipos de corte ofensivo como Werder, Tottenham y Newcastle o AZ, junto a los bastante más defensivos, pero también clasificados, Osasuna y Bayer Leverkusen y con un poco de acierto conjuntos como Espanyol y Benfica, más el citado vencedor del Shakhtar-Sevilla.
Osasuna ha jugado ante el Glasgow Rangers con cobertura defensiva seria, fortaleza en el centro del campo, juego directo para aprovechar rechaces y castigar en segunda jugada y buen empleo de la banda izquierda. Ha dominado para golear, pero no ha sido eficaz en el remate. Tenía la ventaja del empate en la ida para controlar los tiempos y lo ha hecho con precisión, aunque ha tenido momentos de aturullamiento colectivo que me han recordado su caída en la previa de Champions frente al Hamburgo. Contra los escoceses ha conseguido trenzar una jugada precisa: saque largo de Ricardo, cesión de cabeza de Webó a David López, internada y centro y remate del propio Webó. Cuatro toques (más un rechace defensivo), gol y a cuartos. Peldaño histórico para Osasuna, fútbol metalúrgico por excelencia, jugadores de enorme corazón y sacrificio.
El Celta ha jugado magistralmente en Bremen, pero ha caído (2-0) frente al mismo Werder que apabulló en su estadio a Barça y Chelsea. Por momentos, los vigueses han mareado a los verdes e incluso tras el polémico gol de Almeida que parecía romper la eliminatoria han creado ocasiones preciosas e incluso precisas, una de las cuales ha sido anulada tras haber concluido en gol. Quizás con Baiano y Cannobbio de entrada, el Celta podía haber machacado a su rival y protagonizar una sorpresa mayúscula, pero Fernando Vázquez ha preferido reservarles, quizás porque está en otras batallas más trascendentes. Y como les ocurre a los que arriesgan, juegan de maravilla y no concretan, al final los célticos han caído claramente abatidos.
Drogba, el mejor defensa
A diez minutos del final de su partido liguero contra el City en Manchester, el Chelsea era un náufrago agarrado a la tabla salvavidas de Didier Drogba, su mejor defensa, omnipresente sea en el lateral o como central despejando balones. Era partido aplazado y los de Mourinho necesitaban vencer para no dejar escapar irremisiblemente al ManU, del que vuelve a colocarse a seis puntos. Lampard ha marcado de penalti a la media hora y el Chelsea se ha dedicado luego a su tran-tran adormecedor, confiado en que la reaparición de Terry le devolvía la consistencia defensiva perdida. Pero su final ha resultado agónico, con el City volcado ferozmente sobre el área de Cech y el dúo Drogba-Lampard convertidos en los mejores defensas de la Premier. Podrá no gustar el estilo desde su plasticidad, pero resulta impecable desde el sacrificio por el colectivo.
Luis y Sergio Ramos
Podrá ser "un gran lateral, pero nunca un gran central". Palabras de Luis Aragonés sobre Sergio Ramos. Coincido bastante con el seleccionador en esta apreciación. Creo que ya es un gran lateral, posición en la que aún dispone de bastante margen de crecimiento y mejora, y donde se ha convertido en gran arma ofensiva de su equipo. Pero me cuesta ver capacidad de progresión en el puesto de central, quizás porque tampoco observo capacidad de enseñanza en sus entrenadores, ni capacidad de aprendizaje en el jugador. Este será un dilema largo en los próximos años: ¿lateral o central? Grande en la banda o aturullado en el centro. Más que un entrenador, Sergio Ramos necesitaría un maestro que le puliese como diamante defensivo.
Esta que sigue es la segunda parte de la entrevista a Joan Golobart, analista futbolístico, antiguo interior izquierda del Espanyol.
Pregunta.- Volvamos a la Liga. El Sevilla es colíder y en algunos aspectos se asemeja al Valencia, aunque con más cuerpo, pero está compitiendo en tres torneos...
Respuesta.- Le veo distinto al Valencia en cuanto a sus jugadores. Los del Valencia tienen talla defensiva. Los del Sevilla son más ofensivos: Kanouté, Alves, Poulsen... Gente con voluntad de dar un pase hacia delante para ganar el partido. Y con una ventaja añadida: en un alto porcentaje son jugadores que aún no han firmado el contrato de su vida. Lo malo es que tienen tres frentes de juego. Y lo peor es que están empezando a demostrarse a sí mismos que cada vez que tienen ocasión de tomar el mando de la Liga lo pierden. Y ese pensamiento empieza a calar hondo. Ya no piensan en términos de recompensa, sino de fallos. Es un equipo idóneo para los torneos por eliminatorias.
P.- ¿Le ves como un equipo de largo recorrido en el futuro, que no va a ser un proyecto cortoplacista?
R.- Posee una buena estructura técnica, pero necesita tiempo. Si pierde a dos de los tres puntales (Kanouté, Alves, Poulsen) necesitará tiempo para la adaptación de los nuevos. Y también está ahí otro factor: si se lo creen o no. El éxito es un recorrido que te desvía hacia el fracaso. Y el Sevilla ha tenido mucho éxito. No sé si posee el libro de ruta necesario para quedarse con los pies en la tierra. No lo tiene fácil para subir aún más arriba y permanecer largo tiempo, pues aunque tenga dinero a igualdad de ofertas la mayoría de jugadores optará por el prestigio de un Madrid o un Liverpool.
P.- Llegamos al líder, que también ha sido el líder en decepciones...
R.- En verano había gente y periódicos que hablaban de un Barça de las 7 copas, sin caer en la cuenta de que desde el Milan de Sacchi en 1989 nadie ha logrado repetir en Copa de Europa. Ganar no es fácil por más colores que tenga tu camiseta. Pese a todo, es mi favorito para la Liga porque ha llegado hasta aquí sin Eto’o ni Messi y esos dos son una pareja de refuerzos invernales de mucho peso. ¿Qué diríamos si Valencia o Sevilla hubiesen fichado a Eto’o y Messi para estos doce últimos partidos? Creo que el Barça ganará la Liga porque los demás fallarán. Es cierto que el Barça ha fallado mucho defensivamente, pero lo ha hecho en un momento en que aún puede rectificar. Rijkaard, conscientemente o no, tiene una manera muy buena de manipular el vestuario. Llega y les da 45 minutos a los capitanes para resolver la crisis con Eto’o. Es la mejor forma de hacerlo: darle la responsabilidad al vestuario. Eso provoca que la gente reaccione.
P.- La mayor parte de sus 50 puntos los ha obtenido contra equipos medianos o pequeños y en los doce partidos que le quedan al Barça se enfrenta mayoritariamente a equipos de ese estilo...
R.- Ese es un buen factor. Y también cambiar el chip. En Barcelona hay un pensamiento único con respecto al fútbol del Barça que pretende que su juego se distingue por tocar mucho el balón. Y no es cierto. El auténtico Barça de Rijkaard se distinguía por robar en campo contrario, cuatro pases rápidos, una virguería y gol. Un Barça de elaboración lo hemos visto poco y en las grandes ocasiones, aún menos. No digamos esta temporada, en la que grandes y pequeños han aprendido que frente al Barça no pueden perder el balón en campo propio. Pero volviendo al tramo final de Liga, pensemos que un equipo grande aprovecha una de cada tres ocasiones de gol. Uno equipo medio o pequeño, no. En noventa minutos, el Barça tendrá diez o quince minutos buenos y marcará las diferencias. Mucho puntos y poca brillantez, en resumen.
P.- ¿Por qué el Barça de este año está dos peldaños por debajo? ¿La condición física, el conocimiento de los rivales, la falta de alternativas, el dormirse en los laureles?
R.- Es una suma de factores. Igual que el éxito sólo llega por la suma de detalles bien ejecutados, el fracaso también. El Barça generó con Davids un sistema de juego cuya esencia era robar el balón en campo contrario. Pero los rivales han aprendido el truco y ahora el Barça se ve obligado a desplazamiento largos o a mover el balón en zonas sin riesgo. El porcentaje de posibilidades de robar balón en zonas peligrosas se ha reducido. Además, la presión en campo contrario exige tener jugadores muy técnicos, rápidos y con imaginación y, por lo general, este tipo de jugadores no disfrutan con la preparación física. El Barça había trabajado muy bien este aspecto, pero sus efectos no duran más allá de dos temporadas. La filosofía del rondo tiene una vertiente positiva porque te acostumbras a los movimientos rápidos, pero también una negativa, pues trabajas muy poco el físico. Y añádele que hablamos de jugadores muy jóvenes, con toda la ciudad hablando de ti, de lo guapo que eres. Es difícil no creérselo y mantener el instinto de ganar.
P.- También ha habido una buena empanada mental en el aspecto táctico...
R.- Sí, porqueRijkaard ha intentado buscar tácticas que permitieran compensar el bajo nivel físico. No me extrañaría ahora ver más veces a Messi o Ronaldinho de media punta, por ejemplo. Pero no hay que fijarse en exceso en el dibujo táctico. Por ejemplo, lo del 3-4-3. Te diría que casi cualquier equipo que juega en 4-4-2 en algún momento del partido puede pasar al 3-4-3. Incluso en el Espanyol de Clemente lo hacíamos. Yo era interior izquierdo y mi lateral era Miquel Soler, que ya sabes cómo subía al ataque. En un momento determinado hacíamos un aclarado, yo me iba al centro, abría hueco y subía Soler. Ya estábamos en 3-4-3. Pero sólo puntual. Es algo que puede hacerse en momentos. Otra cosa es salir del vestuario anunciándolo. Y esa no sé si ha sido una decisión elegida por útil o por el qué dirán. Porque parece que en el Barça renunciar a un punta sea sacrilegio. Y no lo es. Tu plantas un 4-4-2 y buscas variaciones para tener un tercer punta, pero no hace falta salir con tres centrales que, además, salvo Puyol no son rápidos. Así sólo consigues enloquecer a tu pivote defensivo. Márquez es un pivote de gran categoría, pero se vuelve loco cuando tiene más trabajo del razonable...
P.- Pero el invento salió bien en Zaragoza...
R.- Fue una buena opción para tener igualdad en el centro del campo, pero su virtud fue la sorpresa. Rompió mentalmente al Zaragoza y a Víctor Fernández, que no comprendieron lo que ocurría y ya estaban perdiendo la eliminatoria. Pero no es lo mismo el Zaragoza que el Madrid. El Zaragoza juega muy bien cuando va de perdedor; pero muy mal cuando va de favorito. Lo que desequilibró esa eliminatoria fue la sorpresa, no el sistema. Y ese éxito para el Barça en un partido fue también su fracaso porque obligó a la continuidad del esquema. Tras Zaragoza no había razón alguna para no repetir, pues si vuelves a cambiar enloqueces a los jugadores. Así que fue un éxito a corto plazo, pero un fracaso a medio, sobre todo si no cuentas con dos laterales rápidos pero defensivos como eran Sergi y Ferrer.
P.- Quizás la gran decepción de la temporada para el Barça se llama Deco.
R.- Deco llega siendo la gran figura de la Eurocopa 2004. El jugador que realiza más faltas tácticas de la Eurocopa. Fue curioso porque yo tenía una imagen suya de jugador ofensivo. Le conocí en un partido del Oporto contra el Espanyol en UEFA y era un media punta muy técnico hasta que Mourinho le reconvirtió. Antes jugaba poco para el equipo y pasó a ser lo contrario. Pero en estos momentos, los equipos rivales ya han decidido no jugar el balón en la zona que pisa Deco. Por eso Deco desaparece durante los partidos. Es un jugador superútil, con una personalidad arrogante, que quizás fue la clave de su éxito. Opina y contrasta siempre. No es un jugador fácil, que ahora ya no se encuentra tan a gusto en el Barça. Dudo que continúe. Como futbolista disfrutará más en otro equipo.
P.- El mediocentro defensivo es objeto de mil y un debates, pero sin un nombre claro y rotundo.
R.- Claro, ¿a quién traigo? ¿Albelda, Xabi Alonso? Ellos juegan ahora con unos compañeros. En el Barça tendrían al lado a Xavi o Iniesta y eso puede ser problemático porque será muy distinto a lo que están habituados. Podemos decir: no me gusta Márquez, no me gusta Edmilson. Pero, ¿me gustará fulanito? Si el equipo mejora físicamente con respecto a este año y se mantiene el 4-3-3, nombres como Albelda o Xabi Alonso pueden ser la opción aunque dudo que los rivales le otorguen esa oportunidad. El análisis que hay que hacer no es de nombres, sino de estilo. ¿Qué pasará en el futuro, cómo jugará el Barça? Posiblemente con un estilo más defensivo. El Barça ganó la Champions jugado a la italiana los partidos importantes. Con cinco o seis hombres siempre en defensa, sin moverse de su zona, y atacando con cuatro, a veces con cinco. Eran dos equipos. Uno defendía y el otro atacaba.
P.- O sea que no es cuestión de nombres, sino de estilo y de perfiles...
R.- El Barça deberá aclarar a qué quiere jugar. El Camp Nou es como el Liceu, donde siempre hay que dar el do de pecho, pero para vencer en el fútbol actual hay que hacer más cosas. Cuando quede claro a qué se quiere jugar, entonces se puede hablar de nombres. Porque no es lo mismo defender como mediocentro si a tu derecha tienes a Steven Gerrard que si tienes a Xavi Hernández. Ahora mismo, el Olympique de Lyon llora por la pérdida de Diarra, pero en el Madrid quieren quitárselo de encima. Ahora mismo, en el Bayern se lamentan por no tener a Ballack y en el Chelsea, por tenerlo. Es la paradoja. Según a lo que juegues, unos jugadores te sirven o no. Eso hay que comprenderlo y dejar de pagar millonadas por jugadores que no necesitabas.
* La primera parte de esta entrevista ha sido publicada en el post inmediatamente anterior.
Si alguien analiza con finura de cirujano los parámetros tácticos en que se mueve el fútbol español ese es Joan Golobart desde sus artículos en el diario “La Vanguardia”. Golobart compartió equipo (el Espanyol de Barcelona) hace veinte años con ilustres futbolistas como el guardameta Tommy N’Kono, el eterno lateral zurdo Miquel Soler, un danés de juego preclaro llamado John Lauridsen o Ernesto Valverde, actual entrenador del Espanyol. Golobart formó parte, como interior zurdo, del Espanyol que arrasó en la Copa de la UEFA al Milan de Sacchi, Van Basten y Gullit, pero cayó en los penalties de la dramática final ante el Bayer Leverkusen. Hoy, desde la independencia que le aporta su laboratorio de prótesis dentales, disecciona el fútbol con fluidez y claridad y analiza el futuro de la Liga española ahora que se afronta su último tercio, el decisivo.
Pregunta.- Empecemos por abajo. ¿Podemos considerar ya totalmente desahuciados a Nàstic y Real Sociedad? ¿Podemos aventurar que la mejora del juego en ambos equipos obedece precisamente a que ya se sienten liberados al no tener casi esperanzas de mantenerse?
Respuesta.- Tienen muy pocas posibilidades, pero alguna todavía hay. Para que se salven los dos, ninguna. Para que lo haga uno de los dos, quizás sí. Me atrevería a decir que de los dos, el Nàstic tiene mayores probabilidades de salvarse, aunque muy reducidas. Tuvo un inicio muy malo y lo sigue teniendo crudo, pero mantiene el factor ilusión generado por su ascenso a Primera y eso les mantiene vivos, aunque sorprende que mentalmente estén aguantando el tirón. Como histórico que es, la Real Sociedad vive una situación distinta. Lo normal es que los jugadores ya se hubiesen peleado entre ellos a causa de la desesperación. Pero no ha ocurrido así y si no se han peleado quizás es porque falta personalidad en el vestuario. Lo que es una virtud en origen quizás en realidad es la causa del problema real. Y algo similar le ocurre al Athletic. En los dos equipos vascos falta un líder.
P.- Hablemos de tres equipos con estilos muy distintos, pero buenos rendimientos: Getafe, Recre y Espanyol.
R.- Me gustan el Getafe y el Recre. Poseen una dinámica de equipo colectivo, que suma más que la simple suma de las individualidades. Tienen un estilo y una estructura claros y fidelidad y respeto a esa dinámica, lo que es esencial en este tipo de conjuntos de tipo medio. En cuanto al Espanyol, creo que podía aspirar a más. Continúa oscilando entre el victimismo y el conformismo, probablemente por el sufrimiento padecido. Posee una gran capacidad para autoengañarse. Mientras sueña con la final de Glasgow desaprovecha los partidos contra el Villarreal y el Racing sin caer en la cuenta que un pequeño tropiezo y adiós UEFA, pero también adiós a clasificarse para Europa. La obsesión por la UEFA creo que le restará energía y coraje para la Liga.
P.- Centrémonos en los cuatro de arriba. Empezamos por el Madrid, que ayer era una piña de manifestaciones eufóricas. "¡ Vamos a por la Liga !", dicen Calderón, Raúl y otros compañeros. ¿Lo ves factible? ¿Adviertes una mejora en su juego?
R.- Al Madrid se le ha encendido un poco de luz, pero ha sido más el Barça quien se la ha encendido que el propio Madrid. El equipo ha vivido una trayectoria muy compleja, con períodos francamente malos en los que no se ha sabido a qué jugaba. Al Madrid le cuesta jugar sin balón. Creo que puede ser tercero en la Liga y no me parece candidato al título, salvo una debacle monumental en sus rivales. No hay que confundir un resultado con una tendencia. El 3-3 del Camp Nou es un resultado, no una tendencia del Madrid. Ese día, equipos como el Recre o el Getafe habrían aprovechado la oportunidad que regaló el Barça y habrían ganado.
P.- ¿Podemos convenir que el fichaje de Capello fue un error, especialmente porque nadie es garantía de un título a corto plazo?
R.- La contratación en sí no creo que fuese un error. Capello es un buen entrenador con un sistema muy conocido. Lo que no sé si ese era el estilo que querían en Madrid. Pero si querían a Capello sólo para un año, pensemos que le firmaron tres. Montar un equipo para ganar títulos a partir de un estilo feo de juego era posible, pero nada hacía presagiar que lo pudiera conseguir porque es muy difícil transitar por una fase negativa. Cómo haces la transición de un equipo ganador a otro que no lo es sin tirarlo todo por la borda casi es un arte. Manchester y Milan lo han sabido hacer en algunos momentos. Desaparecer de la primera línea de triunfos para reconstruirse, pero sin dramatismos. Y resurgir de nuevo. El Barça no supo hacerlo durante largos años pese a una inversión millonaria y ahora el Madrid tampoco ha sabido hacer esa transición.
P.- ¿Y cuál es el siguiente paso?
R.- Un entrenador moderno y con capacidad de limpiar el vestuario por completo, sin hipotecas. Un Benítez o un Mourinho. ¿Schuster? A mí me gusta mucho Schuster, pero aún debe demostrar que es capaz de gestionar un vestuario poco solidario y egocéntrico. Benítez ya lo ha logrado. Mourinho, ni digamos. Schuster, todavía no.
P.- ¿El Valencia va a por la Liga o crees que el Chelsea cegará sus ojos?
R.- El drama del Valencia se llama Chelsea. Tiene muy buen equipo, con una estructura clara, donde destaca Quique, que es muy buen técnico. Viniendo desde atrás hace cosas espléndidas. Pero desde delante, no. Cuando ha de ir a ganar los partidos le cuesta un mundo. Funciona muy bien contra los grandes, pero los equipos medianos le complican la vida. De ahí que le veo para la segunda plaza.
P.- Ya que hablas de equipos que van a por los partidos, podemos decir que son una especie en extinción...
R.- Sí, lo que más abunda hoy en día son los equipos cuyo primer movimiento ofensivo es la pérdida del balón por parte del contrario. Una preparación física intensiva y el dibujo defensivo zonal son la clave de todo ello. Apenas hay jugadores que puedan hacer un 1 contra 1 y no digamos un 1 contra 2, por no hablar del 1 contra 3 que vimos practicar al Liverpool contra el Barça. No hay jugadores, ni nacionales ni extranjeros, con capacidad para superar eso. Las jugadas ya no parten de tu capacidad, sino de la incapacidad del rival. Sale el rival, abre a banda, mueve el balón y tu robas. Eso es el fútbol de hoy. Pero cuando es tu portero quien saca con la mano al lateral, este al medio y a partir de ahí tu 4-4-2 tiene que construir, ay amigo, qué sufrimiento. Porque no hay jugadores con esa capacidad de construir y desbordar. Las prácticas ya se basan sólo en esperar, no en crear, porque crear es más difícil. Te pondré un ejemplo de la importancia del jugador que roba el balón: en el Valencia de Cúper, el que le amargaba la vida al Barça con el Piojo López, esta filosofía había calado tan hondo que al marcar un gol los compañeros no iban a abrazar al que lo había marcado (Angulo), sino al que había robado el balón (Farinós). Él era el importante. Pero si Farinós tenía que construir jugada a partir de su portero, ay amigo...
* A mediodía publico la segunda parte de la entrevista con Golobart.
Fue bonito mientras duró, escribí el día que Samuel Eto’odescargó su rabia en público. Lo dije porque creí sinceramente que aquél bombazo se cargaba los equilibrios internos del vestuario. Sigo creyéndolo (que fue bonito mientras duró), aunque reconozco de antemano que puedo estar totalmente equivocado. Pero el paso de los días aporta matices enriquecedores a la situación. Por ejemplo, que aquél bombazo sólo aceleró una situación que ya se había degradado. El ciclo de este vestuario ha terminado, pero cuidado: ¿qué significa fin de ciclo? No creo que signifique fin de éxitos, ni tampoco necesidad de traspasar a quince jugadores. Fin de ciclo de este vestuario significa, para mí, el final de la actual correlación de fuerzas, de los equilibrios internos. Podrán llegar títulos, goles fantásticos, exhibiciones y gran juego, pero el ciclo puntual de este vestuario ha terminado, porque nada volverá a ser igual. Será distinto.
En el vestuario del Barça están pasando muchas cosas aunque se aparente que no, aunque Xavi y Puyol, los pacificadores, anden por ahí diciendo que todo está bien. No está bien y están pasando muchas cosas. La principal, que los equilibrios están cambiando.Gudjohnsen no es un loco. Si ha salido diciendo lo que ha dicho no es por casualidad o malentendido idiomático. Conocía el momento oportuno y usó las palabras adecuadas, que no han sido desmentidas en lo esencial. Valdés y Xavi han replicado sobre compañerismo y amistad, pero no han desmentido ni un solo término respecto de la falta de trabajo y sacrificio colectivo. Ayer mismo, Rijkaard ha dicho algo parecido, en una magnífica entrevista en el diario “Avui”, pero con palabras mucho más sutiles que el islandés. Aunque con fondo similar.
Eto’o utilizó artillería pesada para decir lo que antes apuntaron Edmilson, Zambrotta y alguno más con la boca pequeña. Que el statu quo instaurado no daba para más. Que el ecosistema del vestuario debía modificarse en bien de la continuidad exitosa del grupo. Que el (D)ecosistema había llegado a su final. Porque lo que existía en el vestuario del Barça no era un simple ecosistema (sistema dinámico formado por una comunidad, su ambiente y sus interacciones, Wikipedia). Era un(D)ecosistema, el ecosistema que poco a poco acabó implantando Deco.
Se le puede poner fecha a la implantación formal del (D)ecosistema. Ocurrió entre la tercera y la cuarta semana de noviembre de 2005, cuando el Barça encadenó un prodigioso 0-3 en el Bernabéu (19 de noviembre) y tres días más tarde certificó la primera plaza de grupo en Champions frente al Werder Bremen (2-0, 22 de noviembre) que en teoría le evitaba un cruce de la muerte en octavos. Fue en esos cuatro días gloriosos y memorables cuando los equilibrios internos del vestuarios se balancearon definitivamente a favor de Deco, el líder auténtico del equipo, el hombre que siempre estaba allí cuando había que dar un grito, imponer el carácter o levantar un partido negativo, jugador inmenso, imprescindible, decisivo cuando ha estado al cien por cien. En esas fechas, Deco, portavoz de Ronaldinho para los asuntos serios, como Motta lo ha sido para los jocosos, ganó un pulso: no habría stage navideño en Perelada, como la temporada anterior. Y en esa decisión nació el (D)ecosistema y se impuso otra forma de hacer las cosas. La del dolce far niente.
¿Qué ocurrió en Perelada en enero de 2005? Sucedió que el Barça, con Deco, Eto’o y Larsson recién fichados, había concluido segundo en su grupo tras el Milan y el sorteo le emparejó con el Chelsea cuando ya eran cuatro las víctimas de los ligamentos cruzados y el equipo empezaba a disponer sólo de una docena de jugadores plenamente útiles. Entre Rijkaard, Ten Cate y Seirul.lo plantearon la siguiente estrategia: vacaciones largas en Navidad (12 días) para la recuperación psíquica y a continuación microciclo de carga física en Peralada del 4 al 7 de enero. Cuatro días de sesiones dobles, fuerte entrenamiento para cargar las pilas ante el reto duplicado de Liga (líder con 10 puntos de ventaja en ese momento) y Champions. Aquella propuesta sentó mal a varios jugadores, que no querían separarse de sus familias en las festividades de Reyes, y aún peor cuando a la salida del stage se recibió una fuerte paliza en Villarreal (3-0) atribuida al cansancio acumulado durante el microciclo de entrenamiento.
El cansancio era cierto, pero sólo era un pequeño riesgo que Rijkaard estaba dispuesto a correr si a continuación llegaba la mejora de la condición física como le prometió Seirul.lo. Y, por supuesto, llegó. El Barça encadenó doce jornadas consecutivas invicto, salvo por la clásica derrota frente al Atleti en el Camp Nou. Y pese a jugar con apenas doce futbolistas (los titulares más Iniesta) demostró un estado de forma excelente. Cayó en Champions ante el Chelsea, es cierto, pero remontando un 3-0 en Stamford Bridge y acorralando a su rival a base de fuerza y resistencia. Rijkaard y Seirul.lo tenían razón en su estrategia de preparación física, pero en la siguiente temporada perdieron la misma batalla porque los héroes estaban crecidos.
En noviembre de 2005, tras vapulear a Madrid y Werder, el Barça de Ronaldinho y Deco estaba en la gloria absoluta y Rijkaard cedió. No habría stage navideño en Peralada, pero se mantendrían las largas vacaciones. Y siguió cediendo en otros pequeños detalles, no sólo atribuibles al trío Deco-Ronaldinho-Motta, pero sí principalmente, en especial cuando el doblete Liga-Champions dio aún más alas al (D)ecosistema y su consiguiente molicie y relajación. Tras lo del stage llegaron las sesiones de gimnasio post-partido, las ausencias por compromisos personales, la titularidad obligatoria de algunos jugadores, la suplencia de otros, el incumplimiento flagrante de todos los microciclos específicos de carga preparados por Seirul.lo y así hasta el estado actual por todos conocidos. En paralelo, Puyol, Valdés, Zambrotta, Iniesta, Thuram y una larga lista siguen llegando pronto y entrenan a nivel altísimo, mientras Eto’o continúa a diario con sus dobles sesiones. Y quien alza la voz es marginado (Gudjohnsen. Edmilson) o simplemente traspasado a precio de saldo (Van Bommel).
Lo ha dicho Rijkaard con mucha más diplomacia que yo al referirse a las polémicas del vestuario esta temporada: “Son cosas bastante normales en una plantilla que trabaja junta desde hace cuatro años. Han tenido éxito y en este sentido ha cambiado alguna cosa. Hace tres años, desde el número uno hasta el 22 ayudaban. Ahora hay algunos que dicen: “Sí, queremos ayudar, pero hace demasiado tiempo que no jugamos tanto como querríamos”. Son cosas que no me sorprenden. Dadas las circunstancias aún podemos decir que hay una buena mentalidad y espíritu en el vestuario (...). En cuatro años ha habido ejemplos mucho más graves que los de esta temporada (...). No me preocupa mucho, pero sí que de vez en cuando hay que reaccionar...”. (Diario “Avui”).
Señores, el (D)ecosistema se acaba. Ese es el auténtico fin de ciclo de este vestuario. La cuestión no es la lista de bajas (por cierto, no estoy planteando vender a Deco), ni siquiera la de altas, sino el finiquito de un precario sistema de equilibrios que desde hace exactamente quince meses y medio ha ido degradando la capacidad de sacrificio, entrenamiento y lucha del colectivo a favor del relax y el dolce far niente con el resultado que tenemos a la vista: un equipo poco entrenado, nada trabajado y muy adocenado, con varios jugadores incapaces de resistir noventa minutos a pleno ritmo, poseedor del mismo talento que en años anteriores, pero sin la capacidad para desplegarlo en toda su dimensión.
Mientras se mantuvieron los efectos benéficos del trabajo efectuado en las dos primeras temporadas de Rijkaard, el Barça lo ganó todo porque ese talento genial se desplegó desde una base física y de automatismos ejemplar, base que apenas existe ya. El ecosistema instaurado a partir de noviembre de 2005 acabó con esa base y ha llegado la hora de finiquitarlo. De hecho, Rijkaard ya lo está haciendo. Aunque va a necesitar más ayuda que las de Eto’o o Gudjohnsen y seguro que lo hará a su estilo, lento y suave, sin estridencias ni urgencias. En su día y no ahora mismo. Pero están pasando cosas.
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