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sábado, julio 23, 2011

Abróchense los cinturones (de nuevo)

El Barça ha empezado la temporada al revés que muchos equipos: en vez de irse a la montaña y acumular kilómetros en las piernas ha decidido entrenarse en la Ciutat Esportiva Joan Gamper y con el balón como eje de toda su preparación. Esta es una metodología habitual en el equipo blaugrana, pero nunca de modo tan acusado como en este nuevo curso recién iniciado, cuya dinámica rompe todas las pautas clásicas. Guardiola y los preparadores físicos han dado una vuelta de tuerca más en su método y prescindido del habitual trabajo de pretemporada para acercarse con mayor prontitud al ritmo-competición más propio de los meses competitivos (si bien han empezado con cargas de fuerza-resistencia). La proximidad de la Supercopa de España aconsejaba tomar una decisión al respecto y el resultado ha sido, como mínimo, inesperado: balón, trabajo técnico-táctico y partidillos con máxima intensidad. Lo contrario de la carrera continua en alta montaña. Balón raso, al pie y directos al objetivo.

Jugadores como Puyol y Xavi trabajan en una línea más tradicional, pero el resto protagoniza una tendencia muy distinta y casi diría que radical: han iniciado la temporada como la terminaron, con idéntica intensidad (aunque no en el mismo estado de forma, por supuesto). Esta percepción visual ha sido confirmada por fuentes del vestuario, que han expresado su entusiasmo por la intensidad mostrada por los jugadores a su regreso: han entrenado como si hoy disputaran la final de Champions, nos han explicado. Con idéntica intensidad, lo que ha sido bien visible en la sesión del jueves, abierta a los medios. Y con una tendencia espectacular hacia el ritmo-competición, lo que augura una rápida puesta en forma.

Sería legítimo poner en duda la sostenibilidad de semejante apuesta: ¿Perderán la forma dentro de pocos meses? La maestría demostrada por los preparadores físicos hasta la fecha parece garantía suficiente para responder de manera negativa. Estos primeros entrenamientos dejan otra conclusión inmediata: los jugadores parecen conservar el hambre de triunfos. Este es un factor esencial en los éxitos, pero al tratarse de un intangible no puede medirse con la precisión de los Gps que miden sus esfuerzos, sino que sólo pueden percibirse en los detalles. Y, en este sentido, estos primeros entrenamientos dejan tras de sí sensaciones idénticas a las de las recientes temporadas: jugadores concentrados, intensos, agresivos y muy competitivos, junto a chicos del filial con los ojos tan abiertos como quien acude a un máster. Guardiola está entusiasmado con lo que ha percibido. Está muy cerca de completar la plantilla como la quería (faltan Cesc y dos bajas) y ha confirmado la categoría de algunas nuevas perlas del filial. Está a punto de lanzar una nueva convocatoria a abrocharse los cinturones.

martes, julio 19, 2011

El peligro de la preparación física

Futbolistas sudorosos jadean tras correr varios kilómetros. Otros compañeros sufren levantando barras metálicas. Algunos más realizan sprints violentos bajo la mirada atenta de entrenadores cronómetro en mano. Es la pretemporada. La hora de los disparates. Una etapa que marca diferencias entre quienes dominan el arte de mejorar progresivamente la condición física de los jugadores y quienes se limitan a entrenarles del mismo modo que ellos fueron entrenados cuando eran futbolistas en activo. Los primeros conseguirán grandes rendimientos; los segundos, encabezar el ranking de bajas.

¿Por qué existe esta diferencia? Básicamente porque hay mucho entrenador que aplica métodos de preparación que no concuerdan con las necesidades del fútbol ni la realidad física de sus jugadores. Pondré tres ejemplos: tras seis semanas de vacaciones, el primer entrenamiento de un equipo galés de primer nivel fue... un test de velocidad. Su delantero centro se rompió los isquiotibiales. Segundo ejemplo: el Ajax de Frank de Boer ha arrancado programando cargas de entrenamiento muy fuertes. Como resultado, Jan Vertonghen y Siem de Jong ya se han lesionado para dos-tres semanas. Tercer ejemplo: después de cinco días consecutivos corriendo montaña arriba y montaña abajo, a Connor Ripley le dictaron la siguiente sesión de carreras cronometradas: 800 metros - 600 - 400 - 200 / 200 - 400 - 600 - 800 m. Es decir, una pirámide invertida de series. ¿Dónde está el problema? Principalmente, en que Connor Ripley es el... ¡guardameta del Middlesbroguh! ¿Qué hace un portero con semejante entrenamiento, salvo agotarse física y mentalmente?

Pongo estos tres ejemplos para explicar que, muchas veces, en vez de ayudar, los preparadores físicos perjudican a sus futbolistas. En un deporte en el que se efectúan 150 aceleraciones cortas en 90 minutos, ¿qué sentido tiene la carrera continua durante una hora? Para un guardameta que necesita reflejos, potencia e intensidad, ¿qué lógica poseen las series de 800 metros? Todo ello es fruto de dos problemas: el desconocimiento y la pereza. Desconocimiento porque hay mucho preparador que no hace más que aplicar entrenamientos de otros deportes, como si fuesen calcos. Pereza porque se mantienen métodos de trabajo por simple tradición: ya que a mi me entrenaron así, les haré entrenar igual.

No puede sorprender que equipos holandeses que han dedicado la pretemporada a la carrera continua por la montaña acumulen lesionados, ni que la mayoría de clubes de la Premier sufran de 6 a 10 lesiones entre septiembre y noviembre como promedio. Tenemos casos opuestos, por fortuna: Carlos Corberán en el Villarreal, Rui Faría en el Madrid, Seirul.lo y Buenaventura en el Barça... Gente que sabe de esto.

- Publicado en Sport (19-VII-2011)

martes, febrero 01, 2011

Dos modos opuestos de planificar

Nueve partidos en 27 días: este era el reto que afrontaba el Barça en enero, un mes tradicionalmente espeso y aprovechado por los preparadores físicos para incrementar la carga de fuerza y resistencia, lo que ha generado cada temporada una etapa de “piernas de plomo”, cerrada en ocasiones con sonoros tropiezos. No ha ocurrido así esta vez, por dos razones fundamentales: primero, porque el equipo está jugando mejor que nunca en el sentido colectivo, lo que ha permitido capear las dificultades con esfuerzo, pero sin vacilaciones; y segundo, porque la carga ha sido ligeramente más leve y muy personalizada: los jugadores esenciales han alternado semanas fuertes con otras de carga media y se han distribuido los minutos competitivos en función de dicho plan.

La faceta negativa son las cinco lesiones sufridas: una leve sobrecarga en el abductor de Maxwell; una contractura poco relevante de Alves; la muy seria rotura fibrilar de Jeffren; la tendinopatía de Puyol y el esguince clavicular de Iniesta, fruto de una caída. Es decir, tres lesiones musculares de grado muy diverso; una tendinosa (que venía precedida de otra muscular en el caso de Puyol); y un accidente. Balance negativo, pero no preocupante aunque supera el promedio estadístico de la temporada, que hasta Navidad había sido excepcionalmente benévolo: apenas 15 incidentes a reseñar, tres de ellos con Puyol de protagonista y cuatro para Jeffren, la auténtica “víctima” de la temporada.

No hay ningún indicador de que esta buena racha en materia de lesiones vaya a cambiar en el tramo final de temporada que se inicia en un par de semanas. Uno de los dos bloques más exigentes del curso (el mes de enero, con sus 9 partidos) ya ha quedado atrás. El otro, previsto para el mes de abril, es la asignatura pendiente, pero la plantilla llega bien preparada: los hombres fuertes (salvo Puyol) han cargado las pilas; los suplentes han dispuesto de minutos competitivos (excepto Bojan y Milito); y el recién llegado Afellay está aprendiendo su nuevo lenguaje. Una vez más, la planificación de Buenaventura y Seirul.lo ha funcionado.

No puede decir lo mismo Ruí Faría, el preparador físico de Mourinho, que hasta mediados de enero había aplicado a rajatabla su libreto de la “Periodización Táctica”. Para salir adelante precisaba mantenerse a rebufo del Barça, esperando el efecto de “supercompensación” física en sus jugadores a partir de marzo. No ha sido así y se está repitiendo la misma historia de Oporto, Chelsea e Inter: en el 86% de sus anteriores temporadas, los equipos de Mourinho se derrumbaron físicamente en el segundo tramo del curso, incluso ganando títulos. Está volviendo a ocurrir: agarrado exclusivamente a sus titulares, les ha fundido.

sábado, enero 01, 2011

La preparación física

A mediados de septiembre, los principales jugadores del Barça andaban con la lengua fuera. A mediados de diciembre iban como motos. Pese a esta evidencia, de vez en cuando seguimos escuchando que la preparación física no tiene importancia en el fútbol moderno. ¡Qué se lo digan a Guardiola! O a Xavi, Puyol y Villa, que arrastraban sus físicos agotados y sin tono a la vuelta de una temporada agotadora y un Mundial glorioso. El éxito parcial del Barça en estos meses transcurridos desde el inicio de curso tiene varias razones y padres, pero entre ellos hay que citar a los preparadores físicos Paco Seirul.lo y Lorenzo Buenaventura y todo su equipo, artífices de una planificación que por momentos ha parecido milimetrada como un guante a las necesidades competitivas del equipo.

Sin embargo, cada vez que publicamos en SPORT las pautas básicas de dicha planificación recibimos comentarios similares de escépticos descreídos. Probablemente porque les suene a desconocidos términos como microciclos específicos o preparación personalizada al perfil de cada jugador. Pero las previsiones se cumplen año tras año, período tras período.

Cuando tocan semanas de carga las piernas parecen de plomo y el juego del equipo sufre irremediablemente; cuando tocan microciclos para afinar, el equipo vuela. Guardiola lleva dos años y medio siendo puntual con la planificación de su equipo, que está en forma cuando toca y sufre en aquellas épocas imprescindibles para cargar gasolina. Mérito de los preparadores y también del primer entrenador, quien en su primer día de trabajo ya otorgó plenos poderes al tándem Buenaventura-Seirul.lo para liderar esta faceta.

¿Y por qué no sucede así habitualmente? Porque entrenadores y preparadores físicos en general acostumbran a hablar lenguajes diferentes y poseen escasa voluntad de entendimiento mutuo. Entre ambos ha crecido un abismo de incomprensión. Hay entrenadores que ‘prestan’ sus futbolistas al preparador físico durante unos minutos, exigiendo que se los devuelva con rapidez para entrenar de verdad. Y hay preparadores incapaces de comprender las exigencias competitivas del entrenador. Ese abismo lo acaba pagando el equipo en forma de baja condición física, lesiones o errores en el momento de la puesta a punto.

Guardiola tiene un punto de vista radicalmente distinto y cuenta también, reconozcámoslo, con la experiencia positiva vivida en primera persona como jugador del Barça cuando Seirul.lo ya se ocupaba de estos menesteres en el Dream Team. Por tanto, en vez de ‘prestar’ media hora a sus jugadores, lo que hace es planificar la puesta en forma de sus hombres en comandita con los preparadores físicos. Todos ellos hablan el mismo lenguaje y se nota en los resultados.

- Publicado en Sport (28-XII-2010)

viernes, octubre 29, 2010

Los mundialistas del Barça repostan en boxes

Cinco campeones mundiales más Messi y Alves recibieron instrucciones precisas a principios de semana: no viajaban a Ceuta porque debían protagonizar una semana de entrenamiento específico que compensara la ausencia de un trabajo adecuado de pretemporada. Las órdenes estaban escritas desde hacía meses por el equipo técnico, tal como expusimos en agosto: se aprovecharía cualquier hueco que dejase el calendario para completar los entrenamientos que no pudieron realizar en verano a causa del triunfo mundialista. Así ha sido. Las imágenes que ofrece a diario Barça TV han mostrado esta semana cómo Lorenzo Buenaventura y Paco Seirul.lo han liderado el protagonismo en la Ciutat Esportiva.

Podríamos decir que la columna vertebral del Barça ha entrado en boxes a repostar. Para comprenderlo con facilidad, imaginemos que el equipo es un bólido de Fórmula 1. En un año normal, la pretemporada sirve para cargar el depósito de gasolina hasta el límite máximo. Eso incrementa el peso del vehículo y hace que sus primeros pasos sean más lentos que los de otros rivales menos cargados, pero a cambio garantiza llegar más lejos. En ocasiones, como en la primera temporada de Guardiola, los objetivos son tan inmediatos (clasificarse para la fase de grupos de Champions en aquel caso) que resulta aconsejable arrancar con poca gasolina para ir muy rápido. A cambio, pronto debes parar a repostar. Este año, tener a ocho jugadores básicos disputando la final del Mundial a mediados de julio (y que fuesen reclamados de inmediato en agosto por la selección) impidió cualquier trabajo de pretemporada. El bólido salió a pista sin gasolina y con los neumáticos fríos, de ahí las dificultades sufridas y que jugadores de menor relevancia hayan tenido que disputar muchos partidos.

CARGANDO EL DEPÓSITO

Lo que se esta haciendo estos días es cargar el depósito del coche, acción que se repetirá nuevamente la semana del 8 al 14 de noviembre, cuando los jugadores básicos tampoco se alineen en la vuelta de Copa frente al Ceuta. Con el trabajo de estos dos microciclos semanales, Buenaventura y Seirul.lo darán por terminada la carga del llamado primer pico de forma, programado entre 15 de octubre y 30 de noviembre, período en que el Barça enfrenta a Valencia, Sevilla, Villarreal y Madrid más el pase a octavos de Champions. Los planes se han ido cumpliendo al milímetro salvo por las incidencias ocurridas primero con Puyol y después con Xavi.

El ejemplo del bólido de F-1 que carga gasolina esta semana y dentro de quince días debe matizarse. No es lo mismo Alves que Villa o Iniesta que Busquets: ni empezaron a trabajar al mismo tiempo ni sus necesidades y capacidades son parecidas. El staff técnico diseñó tres grupos de entrenamiento: los que no fueron al Mundial; los que regresaron antes de la gira a China; y los campeones. Messi y Alves estaban en el segundo grupo y, por tanto, su preparación está mucho más avanzada que la de los españoles. El listón fijado por los preparadores físicos se sitúa en un mínimo de 20 entrenamientos de máxima intensidad, listón que tanto Messi como Alves prácticamente ya han superado. Lo que se pretende ahora con ellos dos es que su depósito no quede vacío demasiado pronto. Alves lo ha jugado todo y Messi sólo tuvo el paréntesis del pisotón de Ujfalusi por lo que (sumada la selección) ya han superado los 1.000 minutos de juego y eso significa que acumulan tanto ritmo-competición que se les considera en plena forma física. Los preparadores tratan de evitar una pérdida de esa forma, algo que ocurre cuando apenas se dedica tiempo al entrenamiento. Messi y Alves han efectuado esta semana un trabajo intenso de fuerza-resistencia y dentro de quince días afinarán con carga de fuerza explosiva, la que permite alcanzar la máxima velocidad.

TRABAJO PERSONALIZADO

Los otros cuatro jugadores vertebrales que se han sometido a entrenamiento intenso esta semana (Piqué, Villa, Iniesta y Busquets) han recibido cargas específicas y personalizadas. Tengamos en cuenta que todos ellos se aproximan también a los mil minutos, en especial Iniesta que ha encadenado 16 partidos consecutivos desde mediados de agosto, pero ni Piqué ni Villa han alcanzado aún los 20 entrenamientos mínimos exigibles (en el caso de Busquets, el listón está en 16 entrenos). Con los actuales más los previstos en el microciclo de noviembre, todos ellos superarán la cota establecida.

Iniesta y Piqué han trabajado fuerza-resistencia con gran intensidad. Sus piernas deben estar en estos momentos bastante cargadas. Villa y Busquets han recibido cargas algo inferiores y trabajado también la explosividad. La necesidad de personalizar mucho el entrenamiento ha aconsejado no realizar dobles sesiones martes y miércoles y también el hecho de que el visitante del sábado (Sevilla) es de alta categoría. Los preparadores recuerdan que hace años el equipo no reaccionó rápidamente a una carga muy intensa efectuada en Perelada a principios de enero. Entrenaron muy duro, pero a continuación lo pagaron en la visita a Villarreal. Es decir, cargaron el depósito al máximo, pero se mostraron lentos a continuación. El efecto positivo es que en los partidos siguientes el equipo se disparó a cotas físicas impensables.

En esta ocasión, las cargas han sido muy medidas: menos exigentes para evitar complicaciones en los próximos enfrentamientos, pero a la vez suficientes para dar el toque de gracia a la condición física. El bólido ha repostado y está listo para salir de boxes.

- Publicado en Sport (29-X-2010)

domingo, septiembre 05, 2010

Cómo ha planificado Guardiola la temporada 2010-2011 del Barça

La planificación general de la temporada que empieza no tiene nada que ver con las dos anteriores en que Pep Guardiola ha ejercido como entrenador del Barça. Los principios básicos que rigen la actual son cuatro:

1.- La pretemporada se alargará hasta el 15 de Octubre para los campeones del mundo.

2.- Primer pico de forma desde el 15 de Octubre hasta 30 de Noviembre.

3.- Período de carga entre 1 de Diciembre y 30 de Enero.

4.- Segundo pico de forma entre 1 de Marzo y 28 de Mayo.

Podríamos decir que este sería el modelo de planificación más sencillo de los tres de la ‘era Guardiola’ si no fuese porque estamos en un curso post-Mundial, siempre complejo y de digestión ardua: con once jugadores que han disputado el Mundial y ocho de ellos hasta el partido final sólo cabían dos opciones: o se quedaban todos sin vacaciones y enlazaban Mundial con pretemporada o cumplían totalmente sus vacaciones e hipotecaban el inicio de curso.

Con toda la razón, Guardiola ordenó que se cumpliera la segunda opción a rajatabla, pues haber suprimido vacaciones habría resultado letal para jugadores con una carga gigantesca de partidos (Xavi lleva 198 partidos consecutivos en tres años). El calendario favorece esta decisión: salvo la Supercopa de España en Agosto no hay más compromisos decisivos en estos próximos meses, pues el Clásico con el Madrid está programado para finales de Noviembre.

De este modo, la dirección técnica ha diseñado una puesta en marcha muy gradual con el objetivo de alcanzar un primer pico de forma a mediados de Octubre que se mantendrá hasta disputado el Clásico. Esta programación permitiría enfrentar a la mayoría de equipos fuertes de la Liga (Valencia, Sevilla, Villarreal, Madrid) entre el 17 de Octubre y el 28 de Noviembre, así como cumplimentar el pase a octavos de Champions en ese mismo período.

A partir del 1 de Diciembre (o el día 8 si volviera a complicarse la fase de grupos) y hasta finales de Enero aparecerán las mayores cargas de entrenamiento, un período que denominamos de ‘piernas pesadas’. Salvo la excepción de la visita al Espanyol, el resto de compromisos ligueros son los menos arriesgados del curso (Málaga, Hércules, Levante, Racing...), no hay partidos Champions y aunque la Copa se iniciará a mediados de Enero dicha competición se afrontará con los jugadores menos investidos de titularidad. Antes de comenzar el mes de Febrero disminuirán progresivamente las cargas y empezará a introducirse de forma gradual el trabajo de velocidad y explosividad con el objetivo de afrontar el sprint final de las tres competiciones con el colectivo en plena forma.

DIVIDIDOS EN 3 GRUPOS

Sin embargo, la realidad alcanza mayor complejidad por una razón evidente: el desgaste previo de los jugadores no es homogéneo: siete de ellos no fueron al Mundial; cuatro cayeron a medio camino; y otros ocho conquistaron el título. Por tanto, hay tres grupos muy diferenciados:

1.- Los que no fueron al Mundial: Pinto, Maxwell, Adriano, Milito, Bojan, Keita y Jeffren.

2.- Los que cayeron a medio camino: Messi, Abidal, Mascherano y Alves.

3.- Los campeones: Valdés, Piqué, Puyol, Busquets, Xavi, Iniesta, Pedro y Villa.

El staff técnico ha diseñado un plan específico para cada uno de los tres grupos. El primero empezó a trabajar el 19 de Julio y lleva seis semanas completas de trabajo en las que ha acumulado muchos entrenamientos y también muchísimos más minutos de partidos (amistosos y oficiales) de los previsibles en condiciones normales (Bojan y Maxwell especialmente). En este grupo, los jugadores que más han podido trabajar suman ya nada menos que 30 sesiones de entrenamiento. El segundo grupo llegó poco antes de la gira asiática y su carga de trabajo es bastante inferior (Mascherano incluido), pues ronda las 20 sesiones. En cuanto al tercer grupo, el de los campeones mundiales, el número de entrenamientos no supera todavía la docena.

Con los tres grupos se realiza la misma secuencia de trabajo, pero con el tiempo más o menos comprimido en función del momento de su incorporación. La tipología de entrenamiento no ha cambiado respecto de las últimas temporadas del Barça y está basada en los microciclos estructurados de 3 semanas que ya hemos explicado en diversos informes de años anteriores.

DOSIS MÍNIMA, 20 ENTRENAMIENTOS

Para estar a un primer buen nivel de forma, es decir, el necesario para la fase Octubre-Noviembre, los preparadores físicos Lorenzo Buenaventura y Paco Seirulo han calculado un mínimo imprescindible de 20 entrenamientos continuados, de los cuales un mínimo de cinco jornadas deben ser en doble sesión. Esta dosis se considera suficiente para transformar a continuación, mediante la disputa de partidos, el trabajo en un buen pico de forma. En el caso de algunos jóvenes como Busquets o Pedro se cree poder alcanzar un nivel similar con una dosis algo menor: 15 o 16 sesiones de entrenamiento, a cambio de que disputen más minutos de partidos sustitutorios de entrenamientos.

Con el primer grupo que empezó a trabajar desde el primer día de pretemporada se han podido realizar todas las sesiones programadas y jugar muchos minutos de todos los partidos. Con los del segundo grupo se ha efectuado un término medio tanto en carga de entrenos como en partidos. En este bloque, a Messi, por ejemplo, dada su edad y el haber llegado antes del viaje a China se le ha utilizado más de lo previsto en partidos pese a la carga de entrenamiento que ha realizado.

Con el tercer grupo, los españoles que ganaron el Mundial, se ha trabajado apenas lo que se ha podido y, al mismo tiempo, se les ha intentado utilizar en pocos minutos de partido, creando a su vez dos subgrupos, al margen de Iniesta, que recibió planificación especial: un primer grupo compuesto por Piqué, Busquets y Pedro por juventud; más Valdés porque no jugó el Mundial; y otro formado por Villa, Xavi y Puyol a quienes se ha protegido más, con reducido tiempo de juego y más entrenamientos completados.

ROTACIONES POR CONDICIÓN FÍSICA

El actual nuevo parón por las selecciones rompe radicalmente las cargas de trabajo porque se han ido nuevamente los mismos, los que más necesitan entrenarse. Los beneficiados son Keita y Abidal, que conseguirán recuperar el tiempo perdido y alcanzar a los del grupo 1, pero con los españoles regresa la locura porque habrá que volver a empezar casi desde el principio. En este sentido, la lesión de Puyol es más que trascendente, no tanto por el tiempo concreto que estará de baja, sino porque cuando logre el alta deberá partir absolutamente de cero, lo que retrasará aún más su puesta en forma.

Al regreso de estos dos partidos de selección, para los que el Barça ha pedido a Argentina poco desgaste para Messi, el staff técnico deberá alargar de nuevo el período de carga de entrenamientos y de sesiones dobles: deberán trabajar fuerte y tener poca participación relativa en los partidos para equilibrar el número de entrenamientos y los minutos de juego a fin de reducir las diferencias en el estado de los jugadores.

Habrá, por tanto, mucho protagonismo para Alves, Maxwell, Abidal, Mascherano, Iniesta, Bojan y Keita; algo menos para Busquets, Pedro, Piqué y Villa; y reducido para Xavi en los partidos más inmediatos. Los campeones mundiales se irán integrando paulatinamente a la dinámica de los partidos y a mediados de Octubre todos los jugadores deben haber alcanzado el nivel mínimo de entrenamientos fundamentales (20) y poco más tarde, también la igualdad en participación y minutos totales en partidos.

A partir de esa fecha, primer período clave de la temporada en cuanto a partidos decisivos, las rotaciones ya no serán obligadas por las condiciones físicas dispares y podrán ser puramente tácticas.

LAS TEMPORADAS ANTERIORES

En comparación con la presente, recordaremos en breve cómo se planificaron las dos primeras temporadas de Guardiola en el Barça:

2008-2009: El objetivo fundamental en el debut de Guardiola era clasificarse en Agosto para la Champions por lo que se planificó una salida explosiva en los primeros meses. El equipo trabajó con cargas medias desde el principio, buscando las capacidades más explosivas, lo que permitió clasificarse fácilmente para la fase de grupos de Champions y, de inmediato, también lograr el billete para octavos, destacarse en la Liga y alcanzar el invierno con ventaja en todos los ámbitos. A partir de ahí se incrementó la carga entre Diciembre y Febrero para alcanzar la puesta a punto final en el tramo Marzo-Mayo, donde se sumaron los tres primeros títulos.

2009-2010: El gran objetivo era el Mundial de clubs a mediados de Diciembre. Hubo mucha carga inicial, pese a las dos Supercopas, lo que provocó un inicio difícil en Champions, para llegar en plena forma al Clásico contra el Madrid, los partidos decisivos de Champions y el Mundial de clubs, que se alcanzó con el equipo exhausto. El período de carga invernal se retrasó a Enero-Febrero para desembocar en la plena forma para los tres meses finales de curso.