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martes, agosto 16, 2011

Planificaciones diferentes

Planificar es tomar decisiones. Es marcar prioridades y construir una hoja de ruta en función de ellas. El buen entrenador señala prioridades, toma decisiones y construye dicha hoja de ruta. No siempre acierta en su confección, pero planificar el porvenir es imprescindible. El aficionado y la prensa no planificamos nada: simplemente esperamos que los futbolistas y sus equipos estén siempre a la máxima potencia de rendimiento, lo que se contradice con la realidad empírica que, año tras año, acaba imponiéndose. Un hecho más: no hay planificaciones universales, ni panaceas mejores que otras, sino que cada una debe adaptarse a las necesidades de cada club. No tiene nada que ver la exigencia y los objetivos de un equipo español de media tabla con los de Barça o Madrid, que a su vez tienen casi más diferencias entre sí que similitudes.

Guardiola y Mourinho han elegido voluntariamente el modo de enfrentar su temporada. El entrenador catalán ha concedido más descanso a sus futbolistas, sobreprotegido a sus hombres básicos y priorizado la intensidad respecto de otros años, pero retrasando el trabajo grupal. No ha afrontado ni un partido de pretemporada con más de cuatro jugadores vertebrales juntos, completando el resto de puestos con suplentes del filial o juveniles descollantes. Priorizando Liga, Champions y Mundial de clubes ha dibujado una hoja de ruta que irá de menos a más, en progresión evidente.

Ese camino contiene riesgos, como todos, el mayor de los cuales es conceder ventajas al Madrid, sea en forma de un título (Supercopa española), sea en puntos ligueros en las primeras semanas. Riesgos importantes porque retroalimentarían al gran rival, pero riesgos asumidos por la toma de decisiones: Guardiola considera que su equipo no puede estar nueve meses esprintando de forma enloquecida cada tres días, sino que ha planteado la temporada como una carrera de 1.500 metros en la que el decisivo será el sprint final. El equipo se muestra ahora mismo agrietado, huérfano de sus hombres vertebradores, sin salida de balón y lejos de sí mismo. A cambio, su margen de mejora es amplísimo porque puede crecer mucho.

Mourinho, fiel a sus principios metodológicos (la Periodización Táctica) e impulsado por las necesidades que la realidad impone, optó por una planificación de gran inmediatez.
Mayoría del grupo convocado desde la primera hora, trabajo táctico intenso, búsqueda de la máxima cohesión y muchos partidos disputados con todo el núcleo duro del equipo en la misma alineación. Es una hoja de ruta bastante distinta de la barcelonista, con prioridad en un arranque fulgurante, sea para conquistar el primer título en juego, sea para adquirir ventaja sustancial en la Liga. Ambos caminos tienen su lógica interna. Lo que cambian son los objetivos que se ha marcado cada cual.

sábado, agosto 06, 2011

Más madridistas en mejor condición

A ocho días del inicio de la Supercopa, el estado de forma colectivo de Real Madrid y Barça se decanta en favor del equipo merengue. Aunque esta opinión es, por supuesto, muy subjetiva la intento sustentar en cifras: Mourinho cuenta con 15 jugadores que se han mostrado en excelente condición física y técnica en los recientes partidos amistosos disputados, en tanto Guardiola puede decir lo mismo de 9 futbolistas. Los del Madrid son: Casillas, Pepe, Carvalho, Albiol, Varane, Marcelo, Arbeloa, Xabi Alonso, Khedira, Coentrao, Cristiano, Callejón, Di María, Özil y Benzema. Los del Barça, Valdés, Abidal, Fontàs, Keita, Busquets, Thiago, Iniesta, Pedro y Villa (no contabilizo porteros suplentes ni jóvenes del filial). Excelente condición física y técnica no significa que estén en plena forma, sino que han cubierto la mayoría del entrenamiento planificado, asimilado las cargas y progresado a medida que pasaban los días.

Ambos tienen unos pocos jugadores en condición regular. Ramos, Higuaín y Kaká de un lado; Piqué, Xavi, Maxwell y Adriano, del otro. Las causas varían en cada caso, pero el resultado en que están por debajo del núcleo principal. Granero y Sahin se unirán pronto a sus  colegas. Puyol y Afellay no pueden decir lo mismo: por lo menos les falta todo el mes de agosto para ser del grupo. La diferencia esencial reside en que el Barça tiene a cuatro de sus jugadores principales todavía de vacaciones: Messi, Alves, Mascherano y Alexis. En suma, Mourinho cuenta con 15 a pleno ritmo, 3 a mitad de camino y dos saliendo de la enfermería. Guardiola, 9 a pleno ritmo, 4 a mitad de camino, dos en la enfermería y otros 4 de vacaciones.

Esta es la situación numérica. ¿Es muy importante la ventaja de condición del Madrid sobre el Barça? La respuesta es sí. Es importante porque Mourinho dispone de un equipo completo más sus tres cambios, en tanto Guardiola no completa ni un once titular y los partidos de selección de la próxima semana no le ayudarán. Más allá de la desgracia en una lesión puntual, las causas de tal diferencia son responsabilidad de cada entrenador: Mourinho decidió acelerar su habitual metodología (Periodización Táctica), convocando pronto a sus hombres para que adquiriesen el ritmo de la competición cara a la Supercopa española. Guardiola hizo algo similar, pero otorgando más descanso a los que disputaron la Copa América. Dentro de que ambos apostaron por el corto plazo, Mourinho lo hizo con más ahínco y profundidad. Guardiola prefirió que sus hombres más exigidos pudieran descomprimir al máximo: tomar aire ahora para resistir otra temporada infernal en la que los títulos principales se decidirán más tarde. La consecuencia de esta decisión es la que se refleja en las cifras explicadas. Esto no significa que vaya a tener, obligatoriamente, repercusión en la Supercopa.

sábado, julio 23, 2011

Abróchense los cinturones (de nuevo)

El Barça ha empezado la temporada al revés que muchos equipos: en vez de irse a la montaña y acumular kilómetros en las piernas ha decidido entrenarse en la Ciutat Esportiva Joan Gamper y con el balón como eje de toda su preparación. Esta es una metodología habitual en el equipo blaugrana, pero nunca de modo tan acusado como en este nuevo curso recién iniciado, cuya dinámica rompe todas las pautas clásicas. Guardiola y los preparadores físicos han dado una vuelta de tuerca más en su método y prescindido del habitual trabajo de pretemporada para acercarse con mayor prontitud al ritmo-competición más propio de los meses competitivos (si bien han empezado con cargas de fuerza-resistencia). La proximidad de la Supercopa de España aconsejaba tomar una decisión al respecto y el resultado ha sido, como mínimo, inesperado: balón, trabajo técnico-táctico y partidillos con máxima intensidad. Lo contrario de la carrera continua en alta montaña. Balón raso, al pie y directos al objetivo.

Jugadores como Puyol y Xavi trabajan en una línea más tradicional, pero el resto protagoniza una tendencia muy distinta y casi diría que radical: han iniciado la temporada como la terminaron, con idéntica intensidad (aunque no en el mismo estado de forma, por supuesto). Esta percepción visual ha sido confirmada por fuentes del vestuario, que han expresado su entusiasmo por la intensidad mostrada por los jugadores a su regreso: han entrenado como si hoy disputaran la final de Champions, nos han explicado. Con idéntica intensidad, lo que ha sido bien visible en la sesión del jueves, abierta a los medios. Y con una tendencia espectacular hacia el ritmo-competición, lo que augura una rápida puesta en forma.

Sería legítimo poner en duda la sostenibilidad de semejante apuesta: ¿Perderán la forma dentro de pocos meses? La maestría demostrada por los preparadores físicos hasta la fecha parece garantía suficiente para responder de manera negativa. Estos primeros entrenamientos dejan otra conclusión inmediata: los jugadores parecen conservar el hambre de triunfos. Este es un factor esencial en los éxitos, pero al tratarse de un intangible no puede medirse con la precisión de los Gps que miden sus esfuerzos, sino que sólo pueden percibirse en los detalles. Y, en este sentido, estos primeros entrenamientos dejan tras de sí sensaciones idénticas a las de las recientes temporadas: jugadores concentrados, intensos, agresivos y muy competitivos, junto a chicos del filial con los ojos tan abiertos como quien acude a un máster. Guardiola está entusiasmado con lo que ha percibido. Está muy cerca de completar la plantilla como la quería (faltan Cesc y dos bajas) y ha confirmado la categoría de algunas nuevas perlas del filial. Está a punto de lanzar una nueva convocatoria a abrocharse los cinturones.

martes, julio 19, 2011

El peligro de la preparación física

Futbolistas sudorosos jadean tras correr varios kilómetros. Otros compañeros sufren levantando barras metálicas. Algunos más realizan sprints violentos bajo la mirada atenta de entrenadores cronómetro en mano. Es la pretemporada. La hora de los disparates. Una etapa que marca diferencias entre quienes dominan el arte de mejorar progresivamente la condición física de los jugadores y quienes se limitan a entrenarles del mismo modo que ellos fueron entrenados cuando eran futbolistas en activo. Los primeros conseguirán grandes rendimientos; los segundos, encabezar el ranking de bajas.

¿Por qué existe esta diferencia? Básicamente porque hay mucho entrenador que aplica métodos de preparación que no concuerdan con las necesidades del fútbol ni la realidad física de sus jugadores. Pondré tres ejemplos: tras seis semanas de vacaciones, el primer entrenamiento de un equipo galés de primer nivel fue... un test de velocidad. Su delantero centro se rompió los isquiotibiales. Segundo ejemplo: el Ajax de Frank de Boer ha arrancado programando cargas de entrenamiento muy fuertes. Como resultado, Jan Vertonghen y Siem de Jong ya se han lesionado para dos-tres semanas. Tercer ejemplo: después de cinco días consecutivos corriendo montaña arriba y montaña abajo, a Connor Ripley le dictaron la siguiente sesión de carreras cronometradas: 800 metros - 600 - 400 - 200 / 200 - 400 - 600 - 800 m. Es decir, una pirámide invertida de series. ¿Dónde está el problema? Principalmente, en que Connor Ripley es el... ¡guardameta del Middlesbroguh! ¿Qué hace un portero con semejante entrenamiento, salvo agotarse física y mentalmente?

Pongo estos tres ejemplos para explicar que, muchas veces, en vez de ayudar, los preparadores físicos perjudican a sus futbolistas. En un deporte en el que se efectúan 150 aceleraciones cortas en 90 minutos, ¿qué sentido tiene la carrera continua durante una hora? Para un guardameta que necesita reflejos, potencia e intensidad, ¿qué lógica poseen las series de 800 metros? Todo ello es fruto de dos problemas: el desconocimiento y la pereza. Desconocimiento porque hay mucho preparador que no hace más que aplicar entrenamientos de otros deportes, como si fuesen calcos. Pereza porque se mantienen métodos de trabajo por simple tradición: ya que a mi me entrenaron así, les haré entrenar igual.

No puede sorprender que equipos holandeses que han dedicado la pretemporada a la carrera continua por la montaña acumulen lesionados, ni que la mayoría de clubes de la Premier sufran de 6 a 10 lesiones entre septiembre y noviembre como promedio. Tenemos casos opuestos, por fortuna: Carlos Corberán en el Villarreal, Rui Faría en el Madrid, Seirul.lo y Buenaventura en el Barça... Gente que sabe de esto.

- Publicado en Sport (19-VII-2011)

sábado, julio 02, 2011

La gestión de los 4.000 minutos

El fútbol moderno no se puede analizar con pautas caducadas. En el fútbol moderno no es viable fijar un equipo titular si cada 72 horas juegas un partido. Dejó dicho Cruyff que un entrenador no maneja once jugadores por partido, sino catorce, y lo dijo hace ya década y media. Hoy deberíamos actualizar ese pensamiento y explicar que un entrenador administra minutos/jugador para cubrir los dos partidos semanales. Los primeros en comprenderlo fueron los buenos preparadores físicos, que rompieron corsés provenientes del atletismo y milimetraron la condición física en función del calendario exacto. El Barça es hoy un equipo de alta sofisticación en el reparto de esfuerzos, hasta el punto que los datos de control del esfuerzo arroja coincidencias que no pueden atribuirse a casualidades: cada jugador cumple a final de temporada, salvo accidente, un número planificado de esfuerzos, cargas y minutos de juego.

La planificación de la plantilla para el próximo curso se medirá con estos parámetros: 65 partidos en el supuesto más favorable; 57 en uno más negativo. Eso significa que los 10 jugadores de campo deberán cubrir un máximo de 58.500 minutos o un mínimo de 51.300. Para conseguirlo, Guardiola necesita disponer de 14 a 16 jugadores de prestaciones similares a fin de que la exigencia total de cada uno no supere en exceso los 4.000 minutos (cifra que esta temporada han rebasado Messi, Piqué, Iniesta, Villa, Alves y Xavi), listón que simboliza el sobreesfuerzo y la caída del rendimiento. Los dos fichajes que están al caer no son para cambiar el `once de gala', ni para tapar a este o aquél chico, ni para sentar a uno u otro, sino para evitar superar en demasía el listón de los 4.000 minutos. Para que con Cesc, Alexis, Thiago, Fontàs y ese `tapado' que, presumiblemente, llegará, sea factible una gestión adecuada y eficiente de la auténtica paliza competitiva que les espera.

Otra pauta caducada es la de fichar jugadores 'contra' la voluntad de su club. La prensa sigue alimentado esa falacia, pero lo que manda hoy es la cooperación entre directores técnicos que gestionan recursos humanos con visión de medio plazo: Ayer, el Udinese contrató a Danilo Larangeira, central brasileño de 27 años. Nada relevante. Le contrató porque venderá a su central francés Medhi Benatia a la Roma de Luis Enrique. Esto ya apunta alguna relación con el Barça. Pero es que Danilo procede del Palmeiras, el equipo al que el Barça está a punto de ceder a su central Henrique. Claro, eso ya sí encaja del todo. Tu contratas a Danilo, yo ayudo al Palmeiras a cubrir el hueco con un central que poseo y no utilizo; la Roma se beneficia con el defensa del Udinese y, a cambio, cerramos un buen trato por Bojan. Y tú, Udinese, simplemente tienes que cerrar el círculo con quien ya sabes. 

- Publicado en Sport (2-VII-2011


PD: Más sobre Udinese. Ayer no sólo fichó a Danilo Larangeira, central del Palmeiras. También a dos centrocampistas jóvenes: Abdoul Walid Sissoko (hermano pequeño de Momo, de la Juve) y Thierry Doubai. Y, sobre todo, recuperó a Diego Fabbrini, en co-propiedad con el Empoli. Fabbrini, 20 años, apunta directamente a ser el sustituto de Alexis Sánchez: su juego nace en la banda, posee un 1 vs 1 excelente, gran cambio de ritmo y es capaz de adaptarse a casi todas las posiciones decisivas: extremo izquierdo, en el Empoli; mediapunta en la selección. Sólo le falta mejorar su compromiso defensivo, como ocurría con Alexis hasta la temporada pasada.

Con los cuatro fichajes, que serán presentados este lunes, más el previsible del uruguayo Facundo Píriz, el Udinese cubre sus tres bajas sensibles: la de Alexis (Barça) arriba, la de Benatia (Roma) atrás y la de Inler (Juventus o Napoli) en el centro. Ninguna de esas tres bajas ha sido oficializada, pero el club italiano ya les ha buscado sustituto.

sábado, mayo 14, 2011

Abidal se prepara para su gran final

"¡Estoy muerto!”. La frase de Eric Abidal sorprendió al cuerpo técnico. En mitad del festejo y el jolgorio que se vivía en el vestuario del Ciutat de València como celebración de la tercera Liga consecutiva, las dos palabras del lateral francés sonaron como un latigazo. Hasta que vieron la sonrisa que iluminaba su rostro y todos comprendieron que Abidal solo hablaba de fatiga y cansancio. La fiesta, entonces, prosiguió por todo lo alto. Pero no fue una frase vana: nunca antes había dicho nada parecido, ni siquiera cuando tuvo que jugar tres partidos consecutivos en apenas seis días. Porque Abidal es un portento físico, el 'atleta' del vestuario, un hércules de ébano. Así que su breve declaración de agotamiento resultó novedosa.

Si nada se tuerce, Abidal llegará a Wembley para ser titular en su primera final de Champions. Todavía no era del Barça en París (2006) y no pudo estar en Roma (2009) por una expulsión chocante sufrida en Stamford Bridge. El pasado 15 de marzo, cuando se conoció que sufría un tumor en el hígado, nadie hubiese tenido la más leve esperanza de que el jugador podría estar en la final del 28 de mayo. Imposible. Física, mental y médicamente. Sin embargo, diecisiete días más tarde, el doctor Fuster Obregón anunció al equipo médico y técnico del club que Abidal era, a todos los efectos, un sujeto normal por lo que podía entrenarse con el equipo, como si no hubiera ocurrido nada.

El Barça acogió la noticia con entusiasmo, pero también con inmensa prudencia. Con tanta prudencia que su primera aparición en los entrenamientos, el 4 de abril, se saldó apenas con una ligera caminata. La prudencia no ha desaparecido ni un instante y, en las seis semanas transcurridas desde entonces, técnicos y médicos se han esmerado en cuidar de forma exhaustiva los pasos dados por el futbolista, conscientes que el entrenamiento de un sujeto normal no es comparable al habitual entrenamiento de Eric Abidal.

Trabajo de fuerza y resistencia

¿Por qué? Porque Abidal es un portento físico que en la presente temporada ha superado viejas dificultades. Por ejemplo, una fragilidad importante en pubis e isquiotibiales, que sufrían constantes sobrecargas. Llegó a pensarse que poseía una musculatura de cristal. Aunque en su primer curso con el Barça (2007-08) apenas sufrió dos contusiones, en la siguiente empezaron sus problemas: un quiste meniscal le apartó cinco semanas y una rotura del abductor medio le dejó fuera del equipo durante mes y medio, justo para regresar y ser expulsado en Stamford Bridge y perderse la final de Roma. En la siguiente temporada (2009-10) sufrió tres episodios: una lesión en la aponeurosis del recto anterior, con sólo quince días de baja; y una grave desinserción en el abductor izquierdo, sufrida durante un entrenamiento en Reus, lesión de la que recayó sólo tres días después de recibir el alta, hasta completar dos meses y medio de baja.

Consciente de estas dificultades, el equipo técnico y médico del Barça revisó sus protocolos y consiguió subsanar las deficiencias musculares. Esta temporada, Abidal era otro: ni una sola molestia le apartó del equipo, con el que alcanzó un estado de forma sublime, actuando de lateral o sustituyendo a Puyol como central, hasta que el tumor en el hígado le mandó al quirófano. Cuando regresó de su viaje milagroso, nadie quiso arriesgarse más allá de lo sensato. Las cargas de entrenamiento, siempre en niveles muy suaves, se iniciaron con trabajos de fuerza, las más sencillas de asimilar por el cuerpo. Dos semanas más tarde se incorporaron cargas de fuerza-resistencia, con las que el jugador empezó a sentirse de nuevo como un deportista completo. Y solo en estas dos últimas semanas se han introducido trabajos de Fuerza Explosiva con los que ha empezado a recuperar su estado de forma, aunque todavía lejos del que era a principios del mes de marzo.

Un plan progresivo

La progresión física experimentada llevó a Guardiola y sus ayudantes a pensar en un posible retorno del jugador, que se consumó ante el Real Madrid, con los simbólicos minutos de que dispuso en las semifinales de Champions. A partir de ahí se estableció un plan progresivo: 20 minutos frente al Espanyol, 60 minutos contra el Levante y 90 minutos ante Depor y Málaga. Si superaba estas pruebas de esfuerzo, Abidal sería titular en Wembley. Médicos y entrenadores evalúan de forma permanente el parámetro más importante: la recuperación metabólica del jugador. Todos sus indicadores señalan una recuperación total y perfecta, lo que permite albergar esperanzas de que dispute, al fin, la final de Champions para ayudar a frenar las balas del Manchester.

Que Abidal pueda alinearse en Wembley añadiría un estímulo emocional a un vestuario acostumbrado al sufrimiento. Roma 2009 ya fue un ejemplo duro, con Iniesta y Henry llegando medio rotos a la final, Touré debiendo alinearse de central y Sylvinho sustituyendo a Abidal en la banda izquierda. Esta temporada tampoco han faltado problemas graves: la tendinitis aguda de Xavi, resuelta con dolorosas infiltraciones de factores de crecimiento en el tendón de Aquiles; la tendinopatía de rodilla de Puyol, que ha convertido estos meses en un calvario para el capitán; las numerosas lesiones en hombres que parecían despegar (Adriano, Bojan, Maxwell, Pedro...) junto a las recaídas permanentes de Milito, siempre en la enfermería; la hernia discal del propio Pep Guardiola, vivida por la afición como en carne propia; y, finalmente, el tumor en el hígado de Abidal, un golpe terrible en la moral colectiva.

Sobreponerse a tantas desgracias forma parte del mérito del Pep Team. Recuperados prácticamente todos los jugadores (Adriano hoy, Milito en breve), sólo resta confirmar el retorno cierto de Abidal. Su único interrogante reside en la auténtica recuperación metabólica tras los esfuerzos repetidos que vivirá estas semanas. De un lado, los esfuerzos propios del entrenamiento y, de otro, y especialmente, los de los dos encuentros ligueros en que está previsto que participe. El hecho de que concluyera agotado el partido contra el Levante sólo indica que el Abidal de mayo aún no es el Abidal de marzo. Pero quienes le vieron sonreír tras pronunciar esa frase (“¡Estoy muerto!”) en el vestuario valenciano, intuyen que el regreso del héroe es imparable.

- Publicado en Sport (14-V-2011)
- El Barça empieza un stage de 14 días

martes, febrero 01, 2011

Dos modos opuestos de planificar

Nueve partidos en 27 días: este era el reto que afrontaba el Barça en enero, un mes tradicionalmente espeso y aprovechado por los preparadores físicos para incrementar la carga de fuerza y resistencia, lo que ha generado cada temporada una etapa de “piernas de plomo”, cerrada en ocasiones con sonoros tropiezos. No ha ocurrido así esta vez, por dos razones fundamentales: primero, porque el equipo está jugando mejor que nunca en el sentido colectivo, lo que ha permitido capear las dificultades con esfuerzo, pero sin vacilaciones; y segundo, porque la carga ha sido ligeramente más leve y muy personalizada: los jugadores esenciales han alternado semanas fuertes con otras de carga media y se han distribuido los minutos competitivos en función de dicho plan.

La faceta negativa son las cinco lesiones sufridas: una leve sobrecarga en el abductor de Maxwell; una contractura poco relevante de Alves; la muy seria rotura fibrilar de Jeffren; la tendinopatía de Puyol y el esguince clavicular de Iniesta, fruto de una caída. Es decir, tres lesiones musculares de grado muy diverso; una tendinosa (que venía precedida de otra muscular en el caso de Puyol); y un accidente. Balance negativo, pero no preocupante aunque supera el promedio estadístico de la temporada, que hasta Navidad había sido excepcionalmente benévolo: apenas 15 incidentes a reseñar, tres de ellos con Puyol de protagonista y cuatro para Jeffren, la auténtica “víctima” de la temporada.

No hay ningún indicador de que esta buena racha en materia de lesiones vaya a cambiar en el tramo final de temporada que se inicia en un par de semanas. Uno de los dos bloques más exigentes del curso (el mes de enero, con sus 9 partidos) ya ha quedado atrás. El otro, previsto para el mes de abril, es la asignatura pendiente, pero la plantilla llega bien preparada: los hombres fuertes (salvo Puyol) han cargado las pilas; los suplentes han dispuesto de minutos competitivos (excepto Bojan y Milito); y el recién llegado Afellay está aprendiendo su nuevo lenguaje. Una vez más, la planificación de Buenaventura y Seirul.lo ha funcionado.

No puede decir lo mismo Ruí Faría, el preparador físico de Mourinho, que hasta mediados de enero había aplicado a rajatabla su libreto de la “Periodización Táctica”. Para salir adelante precisaba mantenerse a rebufo del Barça, esperando el efecto de “supercompensación” física en sus jugadores a partir de marzo. No ha sido así y se está repitiendo la misma historia de Oporto, Chelsea e Inter: en el 86% de sus anteriores temporadas, los equipos de Mourinho se derrumbaron físicamente en el segundo tramo del curso, incluso ganando títulos. Está volviendo a ocurrir: agarrado exclusivamente a sus titulares, les ha fundido.

sábado, enero 01, 2011

La preparación física

A mediados de septiembre, los principales jugadores del Barça andaban con la lengua fuera. A mediados de diciembre iban como motos. Pese a esta evidencia, de vez en cuando seguimos escuchando que la preparación física no tiene importancia en el fútbol moderno. ¡Qué se lo digan a Guardiola! O a Xavi, Puyol y Villa, que arrastraban sus físicos agotados y sin tono a la vuelta de una temporada agotadora y un Mundial glorioso. El éxito parcial del Barça en estos meses transcurridos desde el inicio de curso tiene varias razones y padres, pero entre ellos hay que citar a los preparadores físicos Paco Seirul.lo y Lorenzo Buenaventura y todo su equipo, artífices de una planificación que por momentos ha parecido milimetrada como un guante a las necesidades competitivas del equipo.

Sin embargo, cada vez que publicamos en SPORT las pautas básicas de dicha planificación recibimos comentarios similares de escépticos descreídos. Probablemente porque les suene a desconocidos términos como microciclos específicos o preparación personalizada al perfil de cada jugador. Pero las previsiones se cumplen año tras año, período tras período.

Cuando tocan semanas de carga las piernas parecen de plomo y el juego del equipo sufre irremediablemente; cuando tocan microciclos para afinar, el equipo vuela. Guardiola lleva dos años y medio siendo puntual con la planificación de su equipo, que está en forma cuando toca y sufre en aquellas épocas imprescindibles para cargar gasolina. Mérito de los preparadores y también del primer entrenador, quien en su primer día de trabajo ya otorgó plenos poderes al tándem Buenaventura-Seirul.lo para liderar esta faceta.

¿Y por qué no sucede así habitualmente? Porque entrenadores y preparadores físicos en general acostumbran a hablar lenguajes diferentes y poseen escasa voluntad de entendimiento mutuo. Entre ambos ha crecido un abismo de incomprensión. Hay entrenadores que ‘prestan’ sus futbolistas al preparador físico durante unos minutos, exigiendo que se los devuelva con rapidez para entrenar de verdad. Y hay preparadores incapaces de comprender las exigencias competitivas del entrenador. Ese abismo lo acaba pagando el equipo en forma de baja condición física, lesiones o errores en el momento de la puesta a punto.

Guardiola tiene un punto de vista radicalmente distinto y cuenta también, reconozcámoslo, con la experiencia positiva vivida en primera persona como jugador del Barça cuando Seirul.lo ya se ocupaba de estos menesteres en el Dream Team. Por tanto, en vez de ‘prestar’ media hora a sus jugadores, lo que hace es planificar la puesta en forma de sus hombres en comandita con los preparadores físicos. Todos ellos hablan el mismo lenguaje y se nota en los resultados.

- Publicado en Sport (28-XII-2010)

viernes, octubre 29, 2010

Los mundialistas del Barça repostan en boxes

Cinco campeones mundiales más Messi y Alves recibieron instrucciones precisas a principios de semana: no viajaban a Ceuta porque debían protagonizar una semana de entrenamiento específico que compensara la ausencia de un trabajo adecuado de pretemporada. Las órdenes estaban escritas desde hacía meses por el equipo técnico, tal como expusimos en agosto: se aprovecharía cualquier hueco que dejase el calendario para completar los entrenamientos que no pudieron realizar en verano a causa del triunfo mundialista. Así ha sido. Las imágenes que ofrece a diario Barça TV han mostrado esta semana cómo Lorenzo Buenaventura y Paco Seirul.lo han liderado el protagonismo en la Ciutat Esportiva.

Podríamos decir que la columna vertebral del Barça ha entrado en boxes a repostar. Para comprenderlo con facilidad, imaginemos que el equipo es un bólido de Fórmula 1. En un año normal, la pretemporada sirve para cargar el depósito de gasolina hasta el límite máximo. Eso incrementa el peso del vehículo y hace que sus primeros pasos sean más lentos que los de otros rivales menos cargados, pero a cambio garantiza llegar más lejos. En ocasiones, como en la primera temporada de Guardiola, los objetivos son tan inmediatos (clasificarse para la fase de grupos de Champions en aquel caso) que resulta aconsejable arrancar con poca gasolina para ir muy rápido. A cambio, pronto debes parar a repostar. Este año, tener a ocho jugadores básicos disputando la final del Mundial a mediados de julio (y que fuesen reclamados de inmediato en agosto por la selección) impidió cualquier trabajo de pretemporada. El bólido salió a pista sin gasolina y con los neumáticos fríos, de ahí las dificultades sufridas y que jugadores de menor relevancia hayan tenido que disputar muchos partidos.

CARGANDO EL DEPÓSITO

Lo que se esta haciendo estos días es cargar el depósito del coche, acción que se repetirá nuevamente la semana del 8 al 14 de noviembre, cuando los jugadores básicos tampoco se alineen en la vuelta de Copa frente al Ceuta. Con el trabajo de estos dos microciclos semanales, Buenaventura y Seirul.lo darán por terminada la carga del llamado primer pico de forma, programado entre 15 de octubre y 30 de noviembre, período en que el Barça enfrenta a Valencia, Sevilla, Villarreal y Madrid más el pase a octavos de Champions. Los planes se han ido cumpliendo al milímetro salvo por las incidencias ocurridas primero con Puyol y después con Xavi.

El ejemplo del bólido de F-1 que carga gasolina esta semana y dentro de quince días debe matizarse. No es lo mismo Alves que Villa o Iniesta que Busquets: ni empezaron a trabajar al mismo tiempo ni sus necesidades y capacidades son parecidas. El staff técnico diseñó tres grupos de entrenamiento: los que no fueron al Mundial; los que regresaron antes de la gira a China; y los campeones. Messi y Alves estaban en el segundo grupo y, por tanto, su preparación está mucho más avanzada que la de los españoles. El listón fijado por los preparadores físicos se sitúa en un mínimo de 20 entrenamientos de máxima intensidad, listón que tanto Messi como Alves prácticamente ya han superado. Lo que se pretende ahora con ellos dos es que su depósito no quede vacío demasiado pronto. Alves lo ha jugado todo y Messi sólo tuvo el paréntesis del pisotón de Ujfalusi por lo que (sumada la selección) ya han superado los 1.000 minutos de juego y eso significa que acumulan tanto ritmo-competición que se les considera en plena forma física. Los preparadores tratan de evitar una pérdida de esa forma, algo que ocurre cuando apenas se dedica tiempo al entrenamiento. Messi y Alves han efectuado esta semana un trabajo intenso de fuerza-resistencia y dentro de quince días afinarán con carga de fuerza explosiva, la que permite alcanzar la máxima velocidad.

TRABAJO PERSONALIZADO

Los otros cuatro jugadores vertebrales que se han sometido a entrenamiento intenso esta semana (Piqué, Villa, Iniesta y Busquets) han recibido cargas específicas y personalizadas. Tengamos en cuenta que todos ellos se aproximan también a los mil minutos, en especial Iniesta que ha encadenado 16 partidos consecutivos desde mediados de agosto, pero ni Piqué ni Villa han alcanzado aún los 20 entrenamientos mínimos exigibles (en el caso de Busquets, el listón está en 16 entrenos). Con los actuales más los previstos en el microciclo de noviembre, todos ellos superarán la cota establecida.

Iniesta y Piqué han trabajado fuerza-resistencia con gran intensidad. Sus piernas deben estar en estos momentos bastante cargadas. Villa y Busquets han recibido cargas algo inferiores y trabajado también la explosividad. La necesidad de personalizar mucho el entrenamiento ha aconsejado no realizar dobles sesiones martes y miércoles y también el hecho de que el visitante del sábado (Sevilla) es de alta categoría. Los preparadores recuerdan que hace años el equipo no reaccionó rápidamente a una carga muy intensa efectuada en Perelada a principios de enero. Entrenaron muy duro, pero a continuación lo pagaron en la visita a Villarreal. Es decir, cargaron el depósito al máximo, pero se mostraron lentos a continuación. El efecto positivo es que en los partidos siguientes el equipo se disparó a cotas físicas impensables.

En esta ocasión, las cargas han sido muy medidas: menos exigentes para evitar complicaciones en los próximos enfrentamientos, pero a la vez suficientes para dar el toque de gracia a la condición física. El bólido ha repostado y está listo para salir de boxes.

- Publicado en Sport (29-X-2010)

martes, octubre 26, 2010

Dos modelos opuestos

La mayoría de los mundialistas españoles del Barça más Messi iniciarán hoy una semana de entrenamiento especialmente dura y seria. Una semana de carga en la que no se han previsto sesiones dobles porque va a ser tremendamente específica y totalmente personalizada. Con ello, Lorenzo Buenaventura, Paco Seirul.lo y Pep Guardiola pretenden dar el penúltimo toque físico a los campeones del mundo, de quienes ya hemos explicado en diversas ocasiones su peculiar pretemporada. Digo que será el penúltimo toque porque habrá otra semana de carga más adelante: la del 8 al 14 de noviembre, donde el partido de vuelta de Copa ante el Ceuta permitirá (salvo cataclismo esta noche) dedicar a los mundialistas al entrenamiento concienzudo e intenso.

Estas dos, la actual y la semana que llegará dentro de 15 días, serán las etapas culminantes del trabajo de preparación de los futbolistas esenciales del Barça. Las piernas de Villa, Piqué, Busquets, Messi y compañía recibirán un trabajo definitivo de fuerza-resistencia y de fuerza explosiva que les permitirá alcanzar la forma necesaria para realizar todas las funciones que precisa el equipo: presionar con intensidad, resistir el ritmo durante 90 minutos y jugar a velocidad máxima, tres características que se han echado en falta hasta la fecha aunque en proporciones distintas según momentos y jugadores.

¿Garantiza todo ello que el Barça jugará mejor y recuperará la puntería? No, pero pone las bases para que sea más probable. ¿Y por qué el Madrid, teniendo tantos mundialistas, no padece el mismo problema? Porque los planes de Mourinho son diametralmente opuestos, al margen de que ni uno solo de sus jugadores ha sufrido el desgaste al que sí se han sometido los barcelonistas las dos últimas temporadas. En todos sus equipos, Mourinho ha salido en tromba planificando máxima condición física desde el segundo día y mantenimiento del estado de forma a base del ritmo-competición que proporciona la disputa de partidos. Ello conlleva una obligación: que jueguen siempre los mismos, lo que coincide por otra parte con la idea del entrenador portugués de construir rápido un once titular y mantenerlo todo el curso. Así lo hizo siempre y muy especialmente en el Chelsea. ¿Alguna contraindicación? Sí: llega un día que alguno de los once titulares se funde y el sustituto no posee ni su ritmo, ni su rodaje ni su autoestima. Pero Mourinho prefiere este riesgo al contrario.

Como vemos son dos formas opuestas de afrontar los mismos retos. Guardiola empieza rotando, protegiendo y equilibrando las cargas para terminar embalado con su equipo de gala. Mourinho empieza en tromba con un once invariable apostando por la continuidad. Veremos a quién le sale mejor la propuesta.

- Publicado en Sport (26-X-2010)

sábado, octubre 23, 2010

No duden de ellos

Existe mucha confusión cuando se habla de condición física y estado de forma. Por condición física entendemos la suma de factores físicos que se entrenan y trabajan y se perfeccionan (o menguan) con los años. Hay muchos pequeños factores, pero en esencia se resumen en tres: fuerza, resistencia y velocidad. En realidad no es así, sino mucho más complejo e interrelacionado pero ahora no conviene extenderse. Dejémoslo en tres factores y digamos que no se trabajan al mismo tiempo, sino secuenciados según planifican los preparadores físicos. De ahí que hablemos, por ejemplo, de trabajo de fuerza-resistencia o de ciclos y microciclos.

Hay gente que lo valora como una jerga hueca que sólo busca camuflar deficiencias. Se equivocan radicalmente. Es una ciencia y un arte. Los preparadores del Barça son maestros en ello y acostumbran a dar en el diana. Cada temporada se programa en función de objetivos concretos: hace dos años, el objetivo era clasificarse en agosto para la fase de grupos de Champions, con lo que se aceleró la preparación y el equipo arrancó en tromba, alcanzó su primera meta, sufrió más tarde a causa de la carga de trabajo (¿recuerdan aquel febrero de plomo de 2009?) y encontró su mejor condición en el tramo final, cuando sumó tres títulos de una tacada. La siguiente temporada se programó diferente porque los objetivos eran otros. De este modo, empezaron pesadamente, transitaron con dificultades por la fase de grupos de Champions, pero consiguieron un primer pico de forma en los momentos claves de noviembre y diciembre, donde el Mundial de clubs figuraba subrayado en rojo. Los planificadores acertaron siempre el momento de las cargas y el momento de la puesta en forma.

Este curso no tiene nada que ver con los dos anteriores. Hay dos objetivos: noviembre y primavera. Noviembre para alcanzar los octavos de Champions más los tres partidos clave (Sevilla, Villarreal, Madrid) y primavera porque es el sprint final. Y para alcanzar los objetivos se dividió la plantilla en tres grupos, cada uno de los cuales viene trabajando ritmos y factores distintos: los que no fueron al Mundial; los que volvieron antes de la gira por China; y los españoles, dentro de los cuales se confeccionó a su vez dos subgrupos: Valdés y los jóvenes, de un lado; Xavi, Puyol y Villa, por otro.

Los preparadores trabajan, por tanto, con esos dos objetivos en el calendario y con los tres grupos (y dos subgrupos) en el día a día. Añadan lesiones, convocatorias de selecciones y tramos de dos partidos semanales: con todo ello confeccionan un plan personalizado para trabajar fuerza, resistencia y velocidad y alcanzar los dos picos de forma previstos. Es difícil y complejo, pero siempre aciertan. No lo duden.

domingo, septiembre 05, 2010

Cómo ha planificado Guardiola la temporada 2010-2011 del Barça

La planificación general de la temporada que empieza no tiene nada que ver con las dos anteriores en que Pep Guardiola ha ejercido como entrenador del Barça. Los principios básicos que rigen la actual son cuatro:

1.- La pretemporada se alargará hasta el 15 de Octubre para los campeones del mundo.

2.- Primer pico de forma desde el 15 de Octubre hasta 30 de Noviembre.

3.- Período de carga entre 1 de Diciembre y 30 de Enero.

4.- Segundo pico de forma entre 1 de Marzo y 28 de Mayo.

Podríamos decir que este sería el modelo de planificación más sencillo de los tres de la ‘era Guardiola’ si no fuese porque estamos en un curso post-Mundial, siempre complejo y de digestión ardua: con once jugadores que han disputado el Mundial y ocho de ellos hasta el partido final sólo cabían dos opciones: o se quedaban todos sin vacaciones y enlazaban Mundial con pretemporada o cumplían totalmente sus vacaciones e hipotecaban el inicio de curso.

Con toda la razón, Guardiola ordenó que se cumpliera la segunda opción a rajatabla, pues haber suprimido vacaciones habría resultado letal para jugadores con una carga gigantesca de partidos (Xavi lleva 198 partidos consecutivos en tres años). El calendario favorece esta decisión: salvo la Supercopa de España en Agosto no hay más compromisos decisivos en estos próximos meses, pues el Clásico con el Madrid está programado para finales de Noviembre.

De este modo, la dirección técnica ha diseñado una puesta en marcha muy gradual con el objetivo de alcanzar un primer pico de forma a mediados de Octubre que se mantendrá hasta disputado el Clásico. Esta programación permitiría enfrentar a la mayoría de equipos fuertes de la Liga (Valencia, Sevilla, Villarreal, Madrid) entre el 17 de Octubre y el 28 de Noviembre, así como cumplimentar el pase a octavos de Champions en ese mismo período.

A partir del 1 de Diciembre (o el día 8 si volviera a complicarse la fase de grupos) y hasta finales de Enero aparecerán las mayores cargas de entrenamiento, un período que denominamos de ‘piernas pesadas’. Salvo la excepción de la visita al Espanyol, el resto de compromisos ligueros son los menos arriesgados del curso (Málaga, Hércules, Levante, Racing...), no hay partidos Champions y aunque la Copa se iniciará a mediados de Enero dicha competición se afrontará con los jugadores menos investidos de titularidad. Antes de comenzar el mes de Febrero disminuirán progresivamente las cargas y empezará a introducirse de forma gradual el trabajo de velocidad y explosividad con el objetivo de afrontar el sprint final de las tres competiciones con el colectivo en plena forma.

DIVIDIDOS EN 3 GRUPOS

Sin embargo, la realidad alcanza mayor complejidad por una razón evidente: el desgaste previo de los jugadores no es homogéneo: siete de ellos no fueron al Mundial; cuatro cayeron a medio camino; y otros ocho conquistaron el título. Por tanto, hay tres grupos muy diferenciados:

1.- Los que no fueron al Mundial: Pinto, Maxwell, Adriano, Milito, Bojan, Keita y Jeffren.

2.- Los que cayeron a medio camino: Messi, Abidal, Mascherano y Alves.

3.- Los campeones: Valdés, Piqué, Puyol, Busquets, Xavi, Iniesta, Pedro y Villa.

El staff técnico ha diseñado un plan específico para cada uno de los tres grupos. El primero empezó a trabajar el 19 de Julio y lleva seis semanas completas de trabajo en las que ha acumulado muchos entrenamientos y también muchísimos más minutos de partidos (amistosos y oficiales) de los previsibles en condiciones normales (Bojan y Maxwell especialmente). En este grupo, los jugadores que más han podido trabajar suman ya nada menos que 30 sesiones de entrenamiento. El segundo grupo llegó poco antes de la gira asiática y su carga de trabajo es bastante inferior (Mascherano incluido), pues ronda las 20 sesiones. En cuanto al tercer grupo, el de los campeones mundiales, el número de entrenamientos no supera todavía la docena.

Con los tres grupos se realiza la misma secuencia de trabajo, pero con el tiempo más o menos comprimido en función del momento de su incorporación. La tipología de entrenamiento no ha cambiado respecto de las últimas temporadas del Barça y está basada en los microciclos estructurados de 3 semanas que ya hemos explicado en diversos informes de años anteriores.

DOSIS MÍNIMA, 20 ENTRENAMIENTOS

Para estar a un primer buen nivel de forma, es decir, el necesario para la fase Octubre-Noviembre, los preparadores físicos Lorenzo Buenaventura y Paco Seirulo han calculado un mínimo imprescindible de 20 entrenamientos continuados, de los cuales un mínimo de cinco jornadas deben ser en doble sesión. Esta dosis se considera suficiente para transformar a continuación, mediante la disputa de partidos, el trabajo en un buen pico de forma. En el caso de algunos jóvenes como Busquets o Pedro se cree poder alcanzar un nivel similar con una dosis algo menor: 15 o 16 sesiones de entrenamiento, a cambio de que disputen más minutos de partidos sustitutorios de entrenamientos.

Con el primer grupo que empezó a trabajar desde el primer día de pretemporada se han podido realizar todas las sesiones programadas y jugar muchos minutos de todos los partidos. Con los del segundo grupo se ha efectuado un término medio tanto en carga de entrenos como en partidos. En este bloque, a Messi, por ejemplo, dada su edad y el haber llegado antes del viaje a China se le ha utilizado más de lo previsto en partidos pese a la carga de entrenamiento que ha realizado.

Con el tercer grupo, los españoles que ganaron el Mundial, se ha trabajado apenas lo que se ha podido y, al mismo tiempo, se les ha intentado utilizar en pocos minutos de partido, creando a su vez dos subgrupos, al margen de Iniesta, que recibió planificación especial: un primer grupo compuesto por Piqué, Busquets y Pedro por juventud; más Valdés porque no jugó el Mundial; y otro formado por Villa, Xavi y Puyol a quienes se ha protegido más, con reducido tiempo de juego y más entrenamientos completados.

ROTACIONES POR CONDICIÓN FÍSICA

El actual nuevo parón por las selecciones rompe radicalmente las cargas de trabajo porque se han ido nuevamente los mismos, los que más necesitan entrenarse. Los beneficiados son Keita y Abidal, que conseguirán recuperar el tiempo perdido y alcanzar a los del grupo 1, pero con los españoles regresa la locura porque habrá que volver a empezar casi desde el principio. En este sentido, la lesión de Puyol es más que trascendente, no tanto por el tiempo concreto que estará de baja, sino porque cuando logre el alta deberá partir absolutamente de cero, lo que retrasará aún más su puesta en forma.

Al regreso de estos dos partidos de selección, para los que el Barça ha pedido a Argentina poco desgaste para Messi, el staff técnico deberá alargar de nuevo el período de carga de entrenamientos y de sesiones dobles: deberán trabajar fuerte y tener poca participación relativa en los partidos para equilibrar el número de entrenamientos y los minutos de juego a fin de reducir las diferencias en el estado de los jugadores.

Habrá, por tanto, mucho protagonismo para Alves, Maxwell, Abidal, Mascherano, Iniesta, Bojan y Keita; algo menos para Busquets, Pedro, Piqué y Villa; y reducido para Xavi en los partidos más inmediatos. Los campeones mundiales se irán integrando paulatinamente a la dinámica de los partidos y a mediados de Octubre todos los jugadores deben haber alcanzado el nivel mínimo de entrenamientos fundamentales (20) y poco más tarde, también la igualdad en participación y minutos totales en partidos.

A partir de esa fecha, primer período clave de la temporada en cuanto a partidos decisivos, las rotaciones ya no serán obligadas por las condiciones físicas dispares y podrán ser puramente tácticas.

LAS TEMPORADAS ANTERIORES

En comparación con la presente, recordaremos en breve cómo se planificaron las dos primeras temporadas de Guardiola en el Barça:

2008-2009: El objetivo fundamental en el debut de Guardiola era clasificarse en Agosto para la Champions por lo que se planificó una salida explosiva en los primeros meses. El equipo trabajó con cargas medias desde el principio, buscando las capacidades más explosivas, lo que permitió clasificarse fácilmente para la fase de grupos de Champions y, de inmediato, también lograr el billete para octavos, destacarse en la Liga y alcanzar el invierno con ventaja en todos los ámbitos. A partir de ahí se incrementó la carga entre Diciembre y Febrero para alcanzar la puesta a punto final en el tramo Marzo-Mayo, donde se sumaron los tres primeros títulos.

2009-2010: El gran objetivo era el Mundial de clubs a mediados de Diciembre. Hubo mucha carga inicial, pese a las dos Supercopas, lo que provocó un inicio difícil en Champions, para llegar en plena forma al Clásico contra el Madrid, los partidos decisivos de Champions y el Mundial de clubs, que se alcanzó con el equipo exhausto. El período de carga invernal se retrasó a Enero-Febrero para desembocar en la plena forma para los tres meses finales de curso.