El exdirector general de la Juve, Luciano Moggi, tenía el control absoluto del ‘mercato’ italiano de fichajes, según un informe de los Carabinieri del Núcleo Operativo de Roma, la policía que investiga el macro-escándalo del fútbol en Italia. Moggi ejercía dicho control desde la empresa de representación de jugadores Gea, dirigida por su hijo Alessandro y en la que trabaja el hijo de Marcello Lippi, seleccionador nacional italiano. Moggi imponía los jugadores que debían ir a la Juve y también cómo y cuándo debían ser fichados por otros clubes. Algunos de ellos fueron convencidos de fichar por un equipo que no deseaban con la promesa de ser convocados por Lippi a la selección nacional.
El informe policial se extiende sobremanera en algunos casos. Relato el del centrocampista Giuliano Giannichedda, fichado hace un año por la Juve al Lazio: “De inquietante se puede definir el movimiento que (...) los dos Moggi han construido en torno del jugador Giuliano Giannichedda, el cual pese a tener una inclinación particular por los colores ‘nerazzurri’ del Inter, aunque sólo fuese para encontrarse nuevamente con su entrenador amigo Roberto Manzini, que lo consagró el año precedente en la SS Lazio y con el que tiene una recíproca estima, no ha podido ejercer su voluntad por cuanto Luciano Moggi ha decidido que el jugador no podía de ninguna manera escaparse de vestir la camiseta blanquinegra, alzando entre el jugador y el resto del fútbol un muro impenetrable. Por todo ello, la Juventus, a pesar de haber puesto sobre la mesa de negociación un contrato económico notablemente inferior respecto al del club milanés (cerca de 500.000 euros menos), e igual a la que ya percibía en su equipo de origen, el Lazio, ha logrado igualmente la firma del jugador”. Añadamos a este informe textual de la policía romana otro detalle: el traspaso al Inter (como quería el jugador) le habría reportado a la empresa Gea (y, por tanto, a la familia Moggi) una comisión de 300.000 euros, en tanto su fichaje por la Juve elevaba dicha comisión a 500.000 euros, aunque el jugador salía perdiendo con la ficha. Giannichedda apenas ha jugado esta temporada con la Juve.
Este que relato es solamente uno de las docenas de informes escalofriantes que han aparecido a lo largo de la semana en Italia, donde las implicaciones ya han alcanzado la categoría de problema de Estado y está arrasando con todo. Volveremos sobre ello y también sobre los escándalos de corrupción en el fútbol holandés.
P.D. 1: Henry y Wenger han presionado a la directiva del Arsenal para que ofrezca la renovación por dos años a Pires (hasta 2008) y aumento de sueldo y evitar así su fichaje por el Villareal.
P.D. 2: Jose Mourinho afirma estar dispuesto a negociar el traspaso de Hernán Crespo, con el que no cuenta para la próxima temporada.
P.D. 3: La encuesta de ayer del prestigioso diario inglés The Guardian fue la siguiente: “¿Dan los árbitros un trato especial al Barça?”. La respuesta popular fue: NO, 65 %; SI, 35 %.
Fotos: Giraudo, Capello y Moggi, la cúpula que dirigía la Juve (Reuters); Giannichedda, con Trezeguet y Nedved.
Unai Expósito no ha sido convocado por Javier Clemente para el curioso partido que esta noche cierra la Liga. Es una pena esa ausencia. Porque Samuel Etoo tiene hoy la oportunidad no sólo de ganar el pichichi, sino de borrar un error grave cometido el pasado 15 de enero en el Camp Nou cuando escupió sobre el rostro de Expósito, gesto no reflejado en el acta arbitral ni sancionado con posterioridad. Etoo tiene esta noche la ocasión única de dirigirse a Expósito en los minutos previos del partido para pedirle disculpas públicas por su gesto asqueroso de aquel frío domingo de enero.
Para ello, basta que Etoo quiera hacerlo. Es simple. Puede contactar con él y citarle en los banquillos. El Athletic le hará el pasillo al campeón de Europa. Cuando concluya, Etoo puede reunirse con Expósito, disculparse por el salivazo y su patética justificación (“Yo he escupido, pero no iba a él”). Pueden abrazarse y zanjar el asunto. Sin ninguna duda, Expósito aceptará las disculpas y todo quedará borrado. Si lo hace, Etoo crecerá moralmente a la altura de su talento futbolístico. Ya sé que hay muchos lances parecidos en el fútbol español y que pasan desapercibidos, no son sancionados ni expuestos a la luz pública. Que la mayoría lo esconden y nunca se disculpan. Y que recordar ahora el de Etoo puede sonar a reabrir una herida, pero no es eso: esta herida jamás la quiso curar ninguna de las partes y ya es hora de cerrarla. El deporte no es sólo ganar, sino también ser digno, honesto y respetuoso. No estamos hablando de cualquiera sino de Etoo, un futbolista carismático y genial, digno de grandes elogios dentro y fuera de los estadios, un campeón, ejemplo para los jóvenes, símbolo para mucha gente. Tras el incidente, Expósito dijo: "Etoo es un gran jugador, pero como persona me ha defraudado". Etoo no puede asumir esa decepción. Debe borrar esa mancha de su historial. Y ha de hacerlo esta noche en San Mamés. O si lo prefiere, en privado.
El jugador más decisivo del campeón de Europa (50 goles en dos ligas), sin duda MVP del Barça esta temporada, afronta hoy un desafío superior al de ganar el pichichi en solitario. Los goles son importantes, pero los principios morales también. Etoo puede hacerse muy grande esta noche con un pequeño y simple detalle ético.
Se acabó el culebrón Henry. Afortunadamente para el futuro de este Barça sensato, se queda en el Arsenal cuatro años más. Quizás tuviera un pre-contrato con el Barça, pero si lo tuvo sólo ha servido para que la prensa deportiva de Barcelona hinchara hasta el infinito este globo en colaboración con la madrileña, que también le dio varias veces como fichado por el Madrid. Y para excitar vanamente la ilusión de los aficionados. Mis razones para oponerme públicamente al fichaje de Henry desde hace seis meses son estas dos:
1.- Henry es un delantero fabuloso... pero que está en la cresta de la ola. En el Arsenal hemos visto al mejor Henry. Aunque le queden dos o tres años por delante, su mejor fútbol ya se lo ha entregado al Arsenal. Su fichaje sería como el de un ‘galáctico’. Por supuesto convertiría la delantera del Barça en aún más temible, pero su trayectoria futura ya no será de subida, sino de bajada.
2.- Henry es un individualista y el Barça, una piña. Quien entre en ese colectivo debe ser uno más, dispuesto a sacrificar parte de su ego individual por el bien colectivo. Henry es un gran capitán en el Arsenal, pero también el rematador egoísta que abronca al compañero por un pase no acertado. Chirriaría en el Barça de la solidaridad.
Muchos barcelonistas han soñado con una incorporación que parecía convertir en estratosférica una delantera que ya es mágica. También los madridistas soñaron con él. Pero Henry no es lo que necesita el Barça de Rijkaard: lo que necesita es un refuerzo potente (mejor dos) para la defensa y un clon de Larsson, un delantero veterano, serio, estable, dispuesto a ser suplente pero a resolver con eficacia cuando disponga de su oportunidad.
Henry ya es historia. Acaba de explicar que se queda en Londres porque quiere saber hasta dónde es capaz de llegar con este equipo. Asegura que por su cabeza cruzó la posibilidad de irse, pero que es su corazón quien manda y quien decide y que la derrota en la final de París acabó de inclinar la balanza. Con Henry y Wenger, todo apunta a que Cesc se queda también en el Arsenal.
Quien no se renueva durante el triunfo está condenado a la decadencia. Ayer terminé así y hoy empiezo con lo mismo. Hay que renovarse, pero la renovación no significa romper nada, revolucionar nada. Significa retocar, pulir, mejorar, reforzar. Un equipo de fútbol es un collar de perlas. Si se rompe el hilo, las perlas se dispersan. Es una bella metáfora que aportó Jorge Valdano cuando la desintegración del Dream Team. El Barça de Rijkaard es un collar de perlas al que hay que proteger para que no sufra un accidente brusco, pero al que pulir para que reluzca aún más. Veamos algunas premisas de partida:
1.- Ya no hay factor sorpresa que valga. Al Barça le conocen en todos los rincones. Todo el mundo sabe cómo juega, quién es quién, puntos fuertes y débiles, lo que le gusta y lo que aborrece.
2.- Hay grandes equipos dispuestos a pelear la supremacía del Barça. El Chelsea en Europa (y Manchester, Bayern, Olympique, Milan...). El Madrid en España, se diga lo que se diga y se burle quien se burle. Los rivales nunca fueron pequeños y ahora, menos. Recordad que las malas rachas terminan algún día.
3.- El fundamento del éxito del equipo actual es la solidaridad de sus componentes. Son gente con hambre de gloria y convencida que la unión de todos ellos es su verdadera fuerza. Rijkaard ha sabido impregnar de sabiduría el vestuario. Donde no hay calidad hay sacrificio. Donde falta talento sobra cohesión. Ese pegamento mágico llamado compromiso es más importante que todas las frivolidades mediáticas con que se quiere adornar el muñeco. Y es lo que se debe preservar por encima de todo.
4.- El dinero no da la felicidad... tampoco en el fútbol. Gastar cientos de millones sólo garantiza que los has gastado. En un club, el dinero hay que emplearlo para mejorar, no para hacer más ricos a los intermediarios.
5.- En estos momentos, el Barça jugará un mínimo ya asegurado de 50 partidos (más las selecciones) la próxima temporada. Probablemente llegará a los 60-62, más una infinidad de viajes, varios transoceánicos. Necesita una profundidad de plantilla mayor que la actual para permitir rotaciones inteligentes que eviten lesiones (¿recuerdan los isquios?), fatigas, pérdidas de forma e incluso desmotivación.
6.- Como mínimo, se van Larsson y Gabri. Dos bajas de pesos muy diferentes. Por estadística, puede haber más, pero aún no las conocemos. (Aparte, Ten Cate ya es nuevo entrenador del Ajax, pero le sustituirá otro holandés, quizás Neeskens). Y hoy se confirmará probablemente que el fichaje de Henry sólo ha sido un anzuelo de los periódicos deportivos, pues afortunadamente el delantero francés renovará por el Arsenal.
Pero, ¿qué hay que reforzar? Sin dudarlo, el lateral derecho y a poder ser, también el izquierdo. Belletti está ya en el ‘gotha’ del barcelonismo, ya es un mito, pero no por ello desaparecerán su efervescencia atacante y sus lagunas defensivas. Excelente en los días de ataque furibundo; pésimo en las noches serias de morder y amarrar. Ideal para seguir en el equipo por su espíritu luchador y su carisma acabado de conquistar. Oleguer sólo es una alternativa. Un buen suplente para defender a equipos sin extremos o para relevar a la pareja de centrales. Un hombre necesario para hacer piña, para tener gente de casa en el vestuario. Pero no da más. Gio y Sylvinho han tenido un excelente rendimiento, pero su mejor momento ya ha pasado.
Propuestas: 1.- Cristian Chivu de la Roma (cubriría plaza de central libre y lateral izquierdo) 2.- Cristian Zaccardo del Palermo (lateral derecho y central marcador) 3.- Vincent Kompany del Anderlecht (lateral derecho y central marcador) 4.- Gianluca Zambrotta de la Juve (lateral derecho e izquierdo)
Si Van Bommel y Deco se quedan, el centro del campo está impecablemente cubierto una temporada más. Y queda por suplir la baja de Larsson, que poco a poco se ha convertido en gigantesca. Ya debatimos no hace mucho sobre ello y de cuanto surgió aquél día me quedo con un nombre por encima de todos. Por su remate de cabeza, su movilidad, su desmarque en el área, su velocidad, su acierto con el pie, su edad y su previsible precio: Miroslav Klose, casi 28 años, delantero centro del Werder Bremen y de Alemania, pichichi de la Bundesliga con 24 goles en 34 jornadas. Estimulante para Etoo, pero sumiso para aceptar un papel como el de Larsson. Buen compañero, nada extravagante, experimentado (internacional desde 2001), robusto y estable (casado y con dos hijos). En el Barça culminaría su carrera. Como Larsson.
Para mí, uno de los cuatro defensas citados y un rematador serían los refuerzos que harían falta para perfeccionar la plantilla. Digamos que Chivu (o Zaccardo o Kompany) y Klose suplirían a Gabri y Larsson. El equipo sería mejor. Más joven y mejor.
La brillante actuación de Henrik Larsson no sólo resultó esencial para el triunfo del Barça en París y cerrar gloriosamente su trayectoria de futbolista de primer nivel. Larsson le hizo un último favor a su otro gran club, el Celtic de Glasgow, que con la derrota del Arsenal accede directamente a la próxima Champions y evita la temible ronda previa en la que cayó la pasada temporada (ante el Artmedia eslovaco). Con ello quedan completados los 16 equipos seguros participantes en la liguilla de ocho grupos que se iniciará en septiembre y se extenderá hasta diciembre. Son estos, por orden alfabético: Anderlecht, Barcelona, Bayern Munich, Burdeos, Celtic Glasgow, Chelsea, Juventus, Olympique Lyon, Manchester United, Milan, Olympiakos, Oporto, PSV Eindhoven, Real Madrid, Sporting Lisboa y Werder Bremen.
Si el Arsenal hubiese ganado la Champions se habría clasificado directamente y el Celtic habría perdido plaza entre los 16 y tendría que jugársela de nuevo en la previa. La victoria del Barça le ha facilitado también la vida a otros tres equipos: el Maccabi Haifa (campeón israelí), el sueco Djurgardens IF y el próximo campeón eslovaco. Los tres suben un peldaño y jugarán una ronda previa menos a causa del mejor coeficiente español sobre el inglés.
Al mismo tiempo, la UEFA ha designado provisionalmente los cabezas de serie que se sortearán en agosto para la liguilla de grupos y que forman del siguiente modo:
Primeros cabezas de serie: 1.- Milan; 2.- Barça; 3.- Madrid; 4.- Inter; 5.- Juve; 6.- Liverpool; 7.- Arsenal; 8.- Manchester
La relación es provisional porque en el supuesto de que alguno de los cinco equipos (Inter, Liverpool, Arsenal, Valencia y Ajax) que deberán jugar la tercera ronda previa quedase eliminado, el siguiente cabeza de serie tomaría su lugar. La segunda medida cautelar es la previsible decisión judicial italiana que podría apartar a la Juve y al Milan y metería a la Roma o incluso al Lazio en Champions. La UEFA ha concedido un plazo extra hasta el 10 de julio para que Italia designe cuáles serán sus clubes participantes. En el supuesto que el Milan sea relegado a la Copa de la UEFA, Barça y Madrid coparían las dos primeras plazas como cabezas de serie.
Como puede advertirse, los grupos previsibles pueden vivir emparejamientos maravillosos del siguiente estilo: Barça-Chelsea-Werder Bremen; Madrid-Bayern-Burdeos; o Barça-PSV (con Koeman)-Benfica. Ya ven que aún se está festejando esta Champions cuando la próxima ha empezado a construirse. Para los amantes del estudio de los símbolos, añadir que la primera web de un club europeo que ha publicado esta información es la del Chelsea.
P.D.1: En la macro-investigación judicial del ‘calcio’, la policía financiera de Turín ha entrado hoy en la sede social de la Juventus para incautarse de documentación sobre el caso y muy especialmente en las habitaciones de los jugadores Cannavaro e Ibrahimovic, cuyos fichajes habrían formado parte del fraude fiscal y falsedad en los balances del club.
1.- Un equipo grande tiene que vestirse por los pies. En un equipo grande, su portero sólo interviene tres o cuatro veces por partido, pero en esas ocasiones debe ser infalible. El portero de un equipo grande no gana los partidos, pero evita que se pierdan. Valdés ha tenido algunas pifias esta temporada, pero ha salvado muchos partidos en pocas intervenciones. Esta semana juró que había soñado que le ganaba un mano a mano a Henry, pero se equivocó: le ganó dos y de los trascendentales.
2.- A Thierry Henry le basta un balón, un quiebro de cintura, mirada al horizonte y sus pies de bailarín para desballestar a uno de los mejores tándems defensivos de Europa. Puyol y Márquez han sudado más que contra Drogba, Crespo, Shevchenkoe Inzaghi juntos. Cada balón que toca Henry provoca escalofríos en el rival. ¿Qué haría en este Barça?
3.- La entrada de Van Bommel en el equipo no parecia buena idea y no lo fue, aunque al jugar contra diez nunca se sabrá con seguridad si el holandés hubiese aportado esas virtudes que se pretendían: “La entrada de Van Bommel es para aportar llegada desde la segunda línea y más potencia”, ha dicho Eusebio antes del partido para justificar la operación. Pero ni llegada, ni potencia, ni frenazo a los corredores del Arsenal. Pudo ser una buena idea, pero no lo pareció.
4.- Pero Rijkaard leyó a la perfección lo que vendría después. Con un gol en contra y un hombre más había que cambiar el libreto. Excelente manejo del ritmo del partido por parte del entrenador, que ha sumado fuerzas ‘in crescendo’ y donde hacía falta. Iniesta para mover con paciencia y dar el pase decisivo; Larssonpara desubicar la defensa estática pero monolítica del rival; Belletti para darle aire a un equipo que se iba cansando. Fiel a su estilo, Rijkaard ha acabado con cuatro delanteros, dispuesto a ganar en la prórroga si hacía falta. Con su alineación final, Wenger jamás habría podido triunfar en la prórroga.
5.- Fantástico sistema defensivo del Arsenal. Impecable y solidario. Este equipo juega al fútbol asociación, entendido como un deporte colectivo más el talento de Henry. Sus centrocampistas (Gilberto, Cesc, Hleb, Ljungberg) se han fajado en unas condiciones durísimas. Pero Wenger ha jugado con fuego, creyendo que resistiría al séptimo de caballería. SI hubiese metido a Reyes o Van Persie por Hleb o Ljunberg a falta de veinticinco minutos, podía haber apuntillado.
6.- Para que nadie vea ventajismo copio lo escrito en el descanso: “A los culés: olvidaros de las injusticias. El árbitro se ha equivocado gravemente, de acuerdo. Pero el partido hay que ganarlo”. Esto debe hacer de una vez por siempre jamás el barcelonismo: olvidarse de los arbitrajes. El noruego se equivocó gravemente no concediendo el gol de Giuly (y cualquiera hubiera preferido el gol y mantener a Lehmann en el campo), pero fue un error y punto. No se puede triunfar desde la sensación permanente de injusticia. El equipo, desde luego, lo olvidó pronto y se puso a jugar. Pero hay que dar un paso más y deshacerse definitivamente del victimismo. Se equivocó el árbitro en el gol no concedido y en la falta de Puyol que no fue, pero también se equivocó gravemente Oleguer regalando el cabezazo de Campbell. Y quizás también el linier no señalando un posible fuera de juego de Etoo en su gol (mirad el vídeo: minuto 3'05"). Todos ellos se equivocaron, como hacen todos los futbolistas y árbitros cien veces por semana. Como todos nosotros. Dejemos enterrados por siempre más los agravios ahora que la historia ha girado por fin.
7.- Ha contado Etoo que en el descanso, el vestuario del Barça se encomendó al ‘espíritu del Liverpool’. Buena metáfora. Frente a la solidaridad corpórea del Arsenal, el Barça enarboló el desafío de la remontada paciente. Cuando regresaron al césped llovía a mares, pero nadie pareció darse por enterado. El deportivo parisino “L’Equipe” lo explica así: “El Barça ha necesitado mucha fuerza mental aparte de su habitual destreza...”. Esta Copa se ganó desde el estado de ánimo.
8.- Todos temíamos el ‘sandwich’ que Eboué y Hleb le habían preparado a Ronaldinho, al que dábamos por inutilizado. Rijkaard encontró la solución sacrificándole como delantero centro (empaquetado entre Touré, Campbell, Gilberto y Hleb). A cambio, Etoo se enfrentó siempre cara a cara con el gran Eboué, al que enloqueció. La propia web del Arsenal habla así de su jugador: “A menudo sublime, a veces ridículo”. Pero ni las genialidades de Etoo ni la efervescencia de Giuly habrían sido posibles sin el sacrificio de Ronaldinho.
9.- Contra el Chelsea fue Messi (por cierto, ¿alguien le vio anoche en la celebración?); frente al Benfica, Iniesta; ante el Milan, Puyol, Márquez y Edmilson. Casi siempre Valdés. Otras noches, Giuly o Larsson. Este equipo es bastante más que Ronaldinho y Etoo. Es un colectivo bien dirigido y con espíritu de conjunto. Posiblemente, las virtudes más preciosas en el fútbol moderno. Este Barça ha madurado. Se ha hecho mayor.
10.- El 19 de abril, Elías Israel escribió: “El planeta fútbol se rinde al mejor equipo de Europa. Pero aún quedan dos pasos para saber si también es el campeón”. Ya lo es. Ahora toca celebración, pero mañana el taxímetro se pondrá a cero y hay que empezar otra vez. Hay que dar bajas, algunas dolorosas, y fichar refuerzos con sentido. Este equipo está llamando a las puertas de la leyenda, pero debe mejorar. Permítanme el aforismo propio: Quien no se renueva durante el triunfo está condenado a la decadencia.
Vídeo: Cuatro minutos que cambiaron una final (gentileza de Fútbol Arte):
Victoria indescriptible, genial, construida desde la épica de los elementos en contra. Con todo en contra. Cuesta arriba. Triunfo majestuoso creado a base de paciencia, sufrimiento y talento.
Valdés ha salvado media Copa y el resto ha ganado la otra media. La brillantez de Etoo, el metrónomo de Iniesta, la habilidad de Larsson (que no se vaya, por Dios), la efervescencia de Giuly, el carisma de Ronaldinho, el golazo histórico de Belleti (el nuevo Koeman) y la sabiduría tranquila de Rijkaard.
Felicidades a un campeón merecido. El campeón del doblete. Chelsea, Benfica, Milan, Arsenal. El mejor de Europa en el gran aniversario de la gran Copa. La leyenda empieza a tomar cuerpo.
Vídeo: Los tres goles de la gran final (gentileza de Vale Chumbar):
Almunia, Senderos, Flamini, Djorou, Reyes, Van Persie, Bergkamp
En la grada:
Messi, Maxi, Ezquerro, Gabri
Poom, Song, Clichy
Sorpresa en ambos equipos: Rijkaard da entrada a Van Bommel por Iniesta y Wenger a Pires en lugar de Reyes. Músculo para el centro del campo del Barça, experiencia para el del Arsenal. Sorprende en ambos casos. En el de Rijkaard, porque Iniesta ha llevado la manija con acierto en partidos de alto nivel, contra Benfica y Milan, como mediocentro y en calidad de volante, atacando y defendiendo. Pero Rijkaard ha preferido los pulmones de Van Bommel al cerebro de Iniesta. Decisión polémica que sólo el dominio en el centro del campo y el resultado avalarán. Rijkaard ha preferido cambiar el duelo Iniesta-Cesc por el Van Bommel-Cesc, mucho más físico que técnico. Pero puede ser una sorpresa brillante del técnico holandés. La capacidad de romper que posee Van Bommel puede destrozar la tela de araña que ha querido tejer Wenger y en ese caso, Rijkaard será loado por su atrevida apuesta.
Wenger hace un cambio importante con respecto a su trayectoria en esta Champions: entra Pires por Reyes, lo que a estas alturas cabe interpretar en clave conservadora. En los seis partidos previos, Reyes ha jugado siempre como titular (salvo la ida contra el Villareal, por sanción) y eso le ha dado una gran profundidad y rapidez al ataque ‘gunner’. Pires, en cambio, ha sido utilizado en los mismos partidos para amarrar resultados, siempre a partir del minuto 65-70 y supliendo a Reyes, salvo ante la Juve por lesión de Ljungberg y ante el Villareal por la citada sanción de Reyes, ambos encuentros en Highbury. Wenger mantiene hoy su esquema 4-5-1, pero con un indudable toque más conservador: Reyes es velocidad, Pires son tres toques como mínimo. A cambio, le da un barniz de experiencia a su centro del campo.
Modificación en principio beneficiosa para Oleguer, aunque es probable que Wenger quiera cargar su banda derecha con Eboué, Hleb y Ljungberg frente al solitario Gio. Eso hará que Deco tenga que multiplicarse por ese lado para compensar a Ronaldinho. O sea, un partido que puede decidirse por la bandas derechas, lo que precisamente le da sentido a la entrada de Van Bommel aunque a cambio de renunciar un poco al estilo propio del Barça.
Alternativas para la última media hora: el Arsenal podrá cambiar de ritmo con Reyes por la izquierda y Van Persie por la derecha y buscar incluso el talento de Bergkamp. El Barça puede buscar sorpresa metiendo a Belleti y Larsson en busca de centros, a Xavi e Iniesta para tocar y esconder el balón o bien cerrar el partido con Motta y Sylvinho y adelantando a Gio. Queríamos un partido táctico y emotivo. Ahí lo tenemos.
Fotos: Ronaldinho (Getty); Henry (Empics); Van Bommel frente al Madrid (EFE); Reyes ante la Juve (AP); Deco frente al Benfica (AP).
Todas las finales rompen los guiones establecidos. Nada es nunca como se había soñado. Mejor o peor, pero distinto siempre. Esperas el fulgor de una estrella y te sorprende la aparición de un jugador discreto. Confías en un estilo preconcebido y te abrumas ante las sorpresas tácticas. Es fácil hoy lanzar apuestas al aire, pero no tienen ningún valor. La única apuesta segura es que la Copa de Europa vuelve a la ciudad que la parió hace ya 50 años y que para festejarlo ha reunido a los dos equipos más bellos de la Champions. Dos equipos hermosos, engalanados, al completo, sin fisuras ni quiebras anímicas, sin revanchas por medio ni duelos pendientes. Fútbol al desnudo, en estado puro, ambicioso, valiente. Esta noche ganará el Barça o el Arsenal, pero dudo que pierda nadie si todos juegan como saben.
Disfruten del día. Sólo dos aficiones europeas (más las dos de la UEFA) lo hacen una vez cada año. No es día para temores, miedos y destemplanzas, sino para saborear las horas previas imaginando a los grandes artistas del balón: la magia de Ronaldinho, el baile de Henry, la puntería de Etoo, la picardía de Cesc, el cerebro de Iniesta, la fuerza de Eboué, el posicionamiento de Deco, la efervescencia de Hleb... Dos entrenadores sabios miran hacia la copa de grandes orejas con la sana ambición de llevarse el botín. Tienen a sus mejores hombres en plena forma y a sus aficiones gritando y cantando por París. Se sienten fuertes, poderosos y serenos. Son los jefes de dos tribus convocadas para el gran ritual futbolero sobre un césped maravilloso, protagonista de gestas magníficas. Rijkaard y Wenger buscan ganar sabiendo que ninguno de ellos perderá... si su equipo no pierde su estilo. Saben que mantener la identidad propia será fundamental en la victoria.
Disfruten del día y de la noche de hoy. No es un día cualquiera. Ya todos conocemos todas las tácticas, las estrategias, las alternativas y hasta los revulsivos que se guardarán en el banquillo (Bergkamp, Van Persie, Pirés, Messi, Xavi, Van Bommel). Disfruten del día imaginando ese primer minuto de juego, el único que puede preverse con seguridad: suena el silbato y ya Deco busca el balón para combinar con Iniesta, que gira sobre sí mismo mientras con el cogote avizora la posición de Ronaldinho, dispuesto para el primer ataque. El Barça toca y toca. A un metro de todos ellos, Hleb, Ljunberg, Cesc y Reyes han salido en tromba, émulos de Justin Gatlin, dispuestos a correr como posesos para robar ese balón y buscar los pies del bailarín...
Vídeo: Lo que cantarán esta noche los aficionados del Arsenal (gentileza Xavier Latorre).
Fotos: Las banderas ondean ya en Saint Denis (Getty); Etoo, en el último entrenamiento (AP); Rijkaard y Wenger, en París a por la copa (EFE); Ronaldinho y Henry, los dos grandes símbolos de la portada de "L'Equipe".
Los dados son siempre caprichosos, pero en esta Liga han permitido una mini-jornada espectacular con cuatro equipos peleando por tres plazas de Champions. Osasuna se ha agarrado al coraje en unas últimas semanas en que su juego había perdido tono y calidad coincidiendo con el sprint fenomenal del Sevilla, crecido como nadie, brillante y goleador. Osasuna se agarrotaba a medida que transcurrían los partidos, en tanto el Sevilla se agigantaba a base de goles, victorias y festejos. Así han llegado a la última recta y su pelea ha valido la pena.
Decepcionante Valencia. Sus prestaciones han estado casi siempre por debajo de su potencial y de sus nombres, sostenido por ese efectivo Villa, inventor de goles complicados, siempre letal. Villa ha sido el salvavidas, el vigía y el timonel del equipo, pero el equipo no ha sido mucho más. Incluso en el último esfuerzo ha decaído y tendrá que jugar la previa de la Champions pese a que el Madrid también hizo méritos para no alcanzar la segunda plaza del acceso directo. De hecho, el Madrid termina la Liga perdiendo y con los mismos defectos de todo el año. Capaz de adelantarse 0-2 en Sevilla, pero capaz también de encajar cuatro tantos en apenas quince minutos. Último gol de Zidane como madridista y nuevas pifias de Casillas que prometen polémica cara al Mundial. La única buena noticia para el Madrid es que la Liga 2005-2006 ha terminado.
El Sevilla se queda sin Champions, pero en menos de una semana ha ganado la UEFA, al Barça y al Madrid, 11 goles en tres partidos, y ha enamorado a media Europa por la brillantez de su juego y la excelencia de sus jugadores. Osasuna alcanza la gloria de la Champions gracias a su regularidad, de la mano de un Javier Aguirre que se consagra como entrenador serio y equilibrado. Los duros ejemplos de Celta y Betis, incapaces de compaginar Liga y Champions, no preocupan en Pamplona, donde ven al Villareal como ejemplo a seguir. Pero eso ya será para septiembre...
Fotos: La euforia de Osasuna (EFE); el último adiós de Zidane (EFE); Luis Fabiano celebra su gol al Madrid (EFE); el estadio de Saint Denis, listo para la final de Champions (AP).
Los dos equipos más ofensivos de Europa chocarán mañana en París. Llegan imbatidos en la Champions y crecidos en lo anímico. El Barça, por su segunda Liga consecutiva, su hermoso fútbol colectivo y los elogios universales. El Arsenal, por su espectacular remontada en la Premier, su vocación atacante y esa juventud atrevida y valiente. Ambos equipos son un homenaje al buen fútbol, encabezados por dos señores del banquillo, dos entrenadores de los que apenas hay: inteligentes, serenos, educados, dispuestos a primar siempre la calidad y el estilo propio. Dos técnicos que conocen todo del equipo rival.
Para frenar a Ronaldinho, Wenger empleará a Eboué y a Hleb. Se trata de defender siempre con ayuda y cuando no llegue el bielorruso será el mediocentro Gilberto quien apoye a Eboué. Para frenar a Henry, Rijkaard utilizará a Puyol con el apoyo de Oleguer aunque previamente buscará cortar el suministro de balones secando a Cesc. La batalla real será una batalla en el centro del campo. El estilo Arsenal busca siempre crear superioridad en esa zona para enmarañar al rival, robarle rápido el balón y ceder con urgencia al bailarín Henry. Por eso Wenger juega con cinco hombres en el centro del campo: Gilberto lleva el piano (frase brasileña aplicada a los mediocentros), Hleb, Ljunberg y Reyes se encargan de achicar el campo y Cesc se convierte en el rápido suministrador de pases milimétricos a Henry.
Esos cinco hombres corren sin desmayo los noventa minutos, pero cubren más metros en sentido horizontal que vertical. Con ello logran tejer esa tela de araña en la que se enredan los rivales. Contra esa maraña tendrán que luchar Edmilson, Iniesta y Deco. El antídoto es tener el balón y mantener su posesión. Quitárselo al Arsenal, esconderlo, hurtárselo a Cesc, sobarlo y, en definitiva, descolocar al rival, evitar que implante su estilo. El peligro es perder el balón en esa zona de riesgo y facilitar el enlace Cesc-Henry. Pero más allá de ese riesgo cierto, recordemos el sufrimiento del Arsenal frente al Villareal. Cuando el equipo de Pellegrini se apropió del balón, Cesc y Henry se ahogaron. Eso es lo que debe hacer el Barça: presionar muy arriba, pues los ‘gunners’ no tienen facilidad para salir jugando desde la defensa; y quedarse el balón en propiedad, manejándolo sus centrocampistas o cruzándolo de Márquez para Ronaldinho o de Iniesta a Giuly.
En definitiva, se enfrentarán dos estilos muy diferentes aunque unidos por la estética y la vocación ofensiva. Quien logre imponer el suyo habrá ganado el 90% de la final. Aún quedará margen para las genialidades, los errores y los revulsivos, pero la balanza se habrá decantado.
Vídeos: Aquí están los dos magos del balón:
Fotos: Iniesta y Cesc serán los protagonistas del centro del campo (Marca & AP); a Eboué le tocará encargarse de Ronaldinho (Getty); y a Deco, romper la telaraña rival (Getty).