Música | Hilo de seda # Underwater Tea Party (versión)
“Un equipo es un estado de ánimo. Un amigo me decía que un hilo puede sujetar muchas cosas. El Barcelona era un collar de perlas, se rompió el hilo y todas las perlas se dispersaron. La ruptura de un equipo depende de muy poca cosa. De un accidente, del capricho de un jugador, del desgaste, de situaciones que por acumulación provocan crisis...”.
Hace diez años que Jorge Valdano pronunció esta frase, referida al ‘dream team’. Hoy, el Barça vuelve a ser un collar de perlas sujeto por un hilo de seda. Parece difícil advertir por dónde puede romperse ese hilo, pero es cierto que hay algunos puntos débiles que deben reforzarse, mejorarse o cuidarse.
Los laterales
En la banda derecha se encuentra el principal déficit defensivo del Barça. Belletti es un lateral ‘a la brasileña’: brillante en ataque, deficiente en defensa. Esa característica le hace idóneo para partidos ligueros en el Camp Nou, pero le resta opciones en partidos ‘serios’ de Champions ante extremos poderosos. Oleguer es un sustituto accidental, pero posee características casi antagónicas: flojea en ataque, pero defiende mejor, aunque su falta de velocidad le deja en mala posición ante extremos rápidos. Si por alguna lesión de los titulares, Oleguer debe jugar en el centro de la defensa, Belletti se queda sin sustituto.
En la iquierda, Gio y Sylvinho tienen virtudes y defectos parecidos. Rotan bien y son competitivos, pero han entrado en una edad en que no se puede esperar de ellos ninguna mejora en el rendimiento. Será una posición a reforzar inevitablemente el próximo año.
El centro de la defensa
Cuando Márquez da las órdenes y Puyol ejerce de marcador, el centro de la defensa del Barça funciona de maravilla. Pero en una temporada de 60 partidos es imposible mantener siempre el mismo tándem. Y ahí es donde empiezan los problemas, pues ni Puyol dicta las órdenes con el acierto del mexicano ni Oleguer marca como Puyol. La llegada de Thuram, que acaba de anunciar públicamente que abandona la Juve, es más que probable y servirá para compensar ese déficit. Será una excelente solución, pero solución de corto plazo, sin futuro. Para las siguientes temporadas hay que trabajar en serio con Jesús Olmo y Marc Valiente, que podrían ser las verdaderas alternativas de porvenir.
El mediocentro defensivo
Makelele, Emerson, Mascherano, Frings, Gilberto Silva, grandes mediocentros defensivos que han destacado desde hace años. El Barça tiene uno del mismo nivel: José Edmilson (además de otro incluso de superior categoría: Rafa Márquez). Pero Edmilson no tiene relevo. Xavi, Iniesta, Deco, Motta y Van Bommel poseen otras características diferentes a la del clásico mediocentro defensivo. Alguno de ellos puede reciclarse, como hizo Iniesta con grandísimo acierto en la Champions. Pero no es su puesto natural. La opción de subir a Márquez desnuda la defensa. Y estamos hablando de jugadores (Márquez, Edmilson, Motta) de elevada fragilidad. Posiblemente en ese puesto haya que buscar un buen recambio dentro de un año.
La competitividad interna
Apenas iniciada la anterior Liga, Rijkaard tuvo que dejar en casa a Deco y Ronaldinho a la vista de su escaso rendimiento. Eso forma parte de la idiosincrasia humana: dormirse en los laureles, apoyarse en las jerarquías establecidas. El equilibrio acertado en un vestuario impide andar todo el día a palos, pero también exige medidas que estimulen la competitividad interna. La llegada del ‘delantero decathleta’ (Gudjohnsen) ayudará mucho a Rijkaard. El islandés le puede quitar el puesto a cualquiera de los cinco que juegan por delante del balón (Deco, Xavi, Messi, Eto’o, Ronaldinho). Esta afirmación puede parecer hoy una herejía, pero dejemos correr el tiempo y veremos.
Analizado todo lo anterior, resumo:
- Temporada actual: hace falta una refuerzo en defensa (Thuram) y darle oportunidades a los dos jóvenes del filial (Olmo y Valiente). - Temporada próxima: hará falta renovar el lateral derecho y el izquierdo; un refuerzo para el mediocentro defensivo y quizás un recambio para Deco.
En su edición de ayer, “El Periódico de Catalunya” publicó una interesante entrevista de Marcos López a Txiki Begiristain. Cuatro asuntos: la estrategia a seguir, la plantilla actual, Rijkaard y los fichajes. Cuatro asuntos que resumen el hilo que sostiene toda el entramado del Barça. Es un hilo, pero es de seda.
ESTRATEGIA
"Lo más fácil es fichar, llenar la plantilla de jugadores y hacer ruido. Pero nosotros les decimos: confiamos en vosotros, tenemos una confianza absoluta en vosotros".
Se podrá discrepar de la estrategia, quizás por espartana. Existen muchas otras, sin duda más ‘glamourosas’. En los tiempos que vivimos, vende más el cambio, incluso innecesario, que conservar lo que se tiene. No es una estrategia que levante pasiones. Pero es de una eficacia y coherencia demoledoras. No hacer ruido, confiar en el equipo.
PLANTILLA ACTUAL
"Apostamos por ellos, creemos en ellos. Alguien dirá que debe haber movimiento o que los jugadores se van a dormir de éxito. No me lo creo. Apostamos por ellos por edad, por ilusión, que no me cabe duda de que la conservan, y porque es un equipo capaz de repetirlo (los éxitos). Ya lo ha demostrado".
Mensaje razonable. Lo ganaron todo, confiamos en ellos. Frente al espíritu radical del aficionado que desea nuevos rostros o de los periódicos, que quieren nuevos cromos que vender, Txiki apuesta por madurar la actual maquinaria.
RIJKAARD
"¿Si me ha pedido muchas cosas Frank? Al revés, todo lo contrario. Frank nunca pide nada, solo mantener la calidad del grupo, mantener el espíritu que se vive en el vestuario. Él mantiene el equilibrio, la tensión y, sobre todo, tiene a todo el mundo contento. ¿Cómo lo hace? Es un comunicador".
¿Podíamos esperar otra cosa del ‘hombre tranquilo’ que no fuese equilibrio?
"Frank se mete en la cabeza de los demás. No sólo eso. Se pone en su piel y en su mente. Sabe quién sufre, sabe quién está contento, quién necesita ayuda, quién necesita diálogo o a quién hay que dejar tranquilo. ¿Cómo lo sabe? Lo ve, lo huele, lo siente. Y luego lo hace. Hay muchos que también ven todas esas cosas, pero luego no hacen nada. Frank, sí".
Quizás el auténtico ‘crack’ está en el banquillo.
FICHAJES
"Si hay una oportunidad, la aprovecharemos, que nadie lo dude, pero si hacemos algo es siguiendo siempre unos criterios deportivos y, por supuesto, también económicos, sin volvernos locos. Hay que vigilar mucho para no introducir algún elemento que distorsione el ambiente del grupo".
¿Cabía esperar otra postura? Preservar el grupo, evitar elementos que rompan la armonía, reforzar los puntos débiles. Y huir de las compras desaforadas en tiempos de rebajas, política que fácilmente puede romper los equilibrios salariales del vestuario.
Así que, ya ven, frente a rumores y deseos de nuevos cromos, planteemos que los grandes refuerzos de la nueva temporada se llaman Messi, Xavi , Gudjohnsen y muy probablemente un defensa de acompañamiento del estilo Thuram. Y que la gran apuesta será perfeccionar la actual dinámica grupal y hacer crecer a los chicos de la cantera. Política sin estridencias, estrategia acertada.
La gestión de los servicios médicos de un club de fútbol no es sencilla. Hay intereses muy fuertes que se contraponen y chocan, aplastando siempre a quien está en medio: los doctores del club. A veces está bien que suceda así, si se me permite el tono jocoso. Lo digo por experiencia personal: cuando yo era atleta, cierto doctor de club de fútbol me diagnosticó la aparición de un quiste seboso en el tobillo y lo trató con las oportunas infiltraciones. Yo le decía que ese bulto aparatoso del tobillo me dolía demasiado como para tratarse de una bola de grasa, aparte de que su tacto era duro como una piedra. Dos semanas más tarde descubrí que se trataba de un trozo del hueso astrágalo, convenientemente fracturado...
Pero anécdotas aparte, los servicios médicos de un club están para sufrir. El club necesita recuperaciones rápidas y eficaces para tener siempre disponible el máximo de jugadores. Pero una recuperación rápida no siempre es lo más adecuado para curar una lesión (casi nunca lo es). Primer conflicto: entrenador-médico. Pero cada día pesa más la voluntad propia del futbolista (lo que es razonable) y también los de su selección (lo que ya no es tan razonable). Segundo conflicto: jugador-médico. Cualquier lesión se transforma en un enredo, con el entrenador apostando por el corto plazo, el médico por curar al paciente (y salvarse de la quema), la selección buscando su interés y el jugador sometido a todo tipo de presiones. No puede sorprender que cada uno de los cuatro casos de ligamentos cruzados rotos en el Barça hace dos temporadas fuese tratado de una forma y por un médico distinto.
Ahora ha llegado la operación de rodilla de Ronaldo y se evidencia todo lo expuesto anteriormente. Brasil ganó el pulso al Madrid, cuyo doctor (Alfonso del Corral) apostó por una recuperación activa sin cirugía, pero ha tenido que asistir impávido a la limpieza de calcificaciones que efectuado por el doctor de la selección brasileña, José Luiz Runco. Del Corral quería controlar personalmente el proceso y supervisar a Ronaldo en Madrid para que Capello dispusiese prontamente de él. El jugador ha optado (como casi siempre) por los criterios de su selección, algo habitual en los futbolistas brasileños. Los aficionados madridistas podrán indignarse, pero es un asunto de difícil arreglo: su club no puede hacer mucho más, ya que resulta inviable imponer una relación contractual por encima de la elección médica del jugador. Ha sucedido ahora y volverá a suceder. En el Madrid y en casi cualquier club.
El cáncer ha sido extirpado. Probablemente resurgirá dentro de cierto tiempo bajo otras formas y con otros nombres. Cuando empezamos a escribir hace meses sobre el 'caso Moggi', ni siquiera la prensa española se hacía eco del asunto, por considerarlo menor. Cuantos auguraron que la justicia deportiva italiana se arrugaría ante los poderosos se equivocaron. Los fiscales que hace años desmembraron la mayor trama de corrupción política (“Tangentópolis”) han acabado con la mafia que convirtió el calcio en un fraude. El juez Cesare Ruperto, expresidente del Tribunal Constitucional, acaba de anunciar la sentencia. Demoledora. Menos que las peticiones del fiscal, pero absolutamente demoledora. Difícil de imaginar en otro país sin la fortaleza judicial de Italia:
Juve: Descenso a la Serie B y empieza el próximo campeonato con 30 puntos menos de penalización. Pierde los títulos ligueros de las dos últimas temporadas.
Milan: Se queda en la Serie A, pero sin clasificación para Champions ni siquiera Copa UEFA. Empieza la próxima temporada con 15 puntos menos de penalización, lo que le dejará muy justo para calificarse para Champions en la siguiente temporada.
Lazio: Descenso a la Serie B, que empezará con 7 puntos menos de penalización.
Fiorentina: Descenso a la Serie B, que empezará con 12 puntos de penalización.
Directivos: Luciano Moggi (Juve) y Antonio Giraudo (Juve), 5 años de inhabilitación.Claudio Lotito (Lazio), 3 años. Diego y Andrea della Valle (Fiorentina) y Franco Carraro (presidente Federación), 4 años de inhabilitación. Leonardo Meani (Milan), 3 años. Massimo de Santis (árbitro), 4 años y medio. Adriano Galliani (Milan), 1 año de inhabilitación. Los jefes del colegio de árbitros, Paolo Bergamo y Pierluigi Pairetto, castigados a perpetuidad.
Competiciones europeas: En Champions serán inscritos Inter, Roma, Chievo y Palermo. Los cuatro equipos deberán jugar la fase previa. En UEFA, Livorno y Empoli y quizás también Parma.
Consecuencias: La Juve tardará al menos dos años en regresar a la Serie A (dados los 30 puntos de penalización) y tres a Europa como mínimo. Es la muerte de un equipo construido sobre la base de Buffon, Zambrotta, Cannavaro, Thuram, Emerson, Vieira, Nedved, Del Piero y Trezeguet, con el que Fabio Capello conquistó dos ‘scudettos’ que ahora le son anulados. Capello se fue hace ya una semana y su nuevo técnico es Didier Deschamps, que tendrá la misión de devolver a la ‘vecchia signora’ a la primera división sin la mayoría de sus grandes jugadores.
El Milan no estará en Europa esta temporada, pero salva la categoría. La sentencia suena a purgatorio para el equipo de Berlusconi, necesitado de una renovación absoluta en defensa y sin su estrella Shevchenko, pero con 42 millones de euros ingresados por el ucranio. Probablemente conservará a todos sus jugadores, incluido Kaká, y utilizará esos millones en renovar ampliamente el equipo de Ancelotti. Pero los 15 puntos con que empieza la próxima liga le hará difícil entrar en la siguiente Champions.
Terrible para Lazio pero sobre todo para la Fiorentina, que tras pasar varios años en los infiernos de las categorías inferiores (e incluso desaparecer como tal) volvió a la elite y se ve de nuevo arrojada a las calderas.
Mercato: La sentencia provocará un aluvión de traspasos, que afectará a numerosos jugadores, cuyos destinos no están aún claros. Esta relación es, simplemente, una hipótesis de trabajo:
- Buffon: Inter, Milan, Manchester - Zambrotta: Milan, Madrid, Barça - Cannavaro: Milan, Madrid, Napoli - Thuram: Barça - Emerson: Madrid, Manchester - Vieira: Manchester, Inter, Milan, Barça - Nedved: Monaco o retirada - Camoranesi: Bayern - Del Piero: Juve - Trezeguet: Roma, Milan, Inter - Ibrahimovic: Inter - Mutu: Fiorentina - Frey: Milan - Pasqual: Milan - Luca Toni: Inter - Bojinov: Juve - Oddo: Milan - Rocchi: Roma - Ujfalusi: Roma
No será una pretemporada sencilla la del Barça. Al contrario: será compleja y peligrosa. Muchos viajes y poco entrenamiento. La combinación letal. La fórmula que mata a los equipos. Si en los meses intensos de la Liga y la Champions se producen aquellas ‘misteriosas’ epidemias de lesiones musculares o el rendimiento físico de algún jugador resulta deplorable, recuerden una de las causas (no la única): esta pretemporada.
Datos de la pretemporada: los no mundialistas se entrenarán desde el 18 de Julio en sesiones de mañana y tarde en Barcelona. A partir del día 24 se sumarán Xavi, Puyol, Iniesta, Márquez, Gio y Van Bommel a la concentración de Aarhus, que sólo durará cuatro días, también con doble sesión. A partir del 31 de Julio llegarán Ronaldinho, Deco y Messi, quienes sin ningún entrenamiento se incorporarán a la gira norteamericana. Durante las cuatro semanas de agosto, el equipo disputará diez partidos (cuatro de ellos, oficiales) y recorrerá cerca de 26.000 kilómetros en avión, lo que dejará un máximo de doce días disponibles para el entrenamiento, siendo muy benevolentes.
Resumen de la pretemporada: Jugadores como Valdés,Belletti, Oleguer, Sylvinho, Motta, Gudjohnsen, Giuly o Eto’o empezarán la Liga con ocho sesiones de doble entrenamiento más otras diez o doce simples. Xavi, Puyol, Iniesta, Márquez, Gio y Van Bommel lo harán con cuatro sesiones dobles y entre diez y doce simples. Ronaldinho, Deco y Messi, casualmente los de peor estado físico en los últimos meses, empezarán la Liga con apenas una docena de entrenamientos simples.
Conclusión: esta tipología de pretemporada no prepara a nadie para el elevado esfuerzo competitivo que el equipo deberá soportar a partir del 27 de Agosto y durante más de nueve meses. El jugador que más habrá trabajado dispondrá en su cuerpo de un máximo de 28 sesiones de entrenamiento si no sufre ninguna lesión que le aparte del trabajo. Esa es una carga de preparación claramente insuficiente para resistir una temporada tan larga. Tengamos en cuenta que a partir de septiembre, prácticamente cada semana los jugadores barcelonistas disputarán dos encuentros, con el consiguiente desgaste por viajes y lesiones. Ese calendario tan apretado apenas deja tiempo para la preparación física, ya que resulta imprescindible trabajar también los aspectos tácticos y técnicos.
Sin la adecuada preparación física, ningún deportista es capaz de rendir al máximo nivel de su potencial durante un período prolongado. Se expone a lesiones musculares serias y a notables caídas del rendimiento. Nadie en ninguna otra especialidad deportiva afronta una temporada con una preparación tan ínfima. En estas condiciones, es imposible que Rijkaard o los preparadores físicos (Paco Seirul.lo y Albert Roca) puedan hacer más por el estado físico de sus jugadores. Pero la gira americana y el reducido entrenamiento pasarán una factura. Dentro de unos meses comprobaremos si el precio a pagar es elevado o no.
Desde hace muchos años, casi ni recordamos cuantos, el nivel general de los presidentes de clubes en España no destaca por su altura de miras ni por su capacidad de gestión. Si algo ha destacado han sido los personajes histriónicos, los especuladores con ansias de riqueza, los hambrientos de poder y focos. Todos hemos visto personajes de estas características, capaces de sonrojarnos con sus bufonadas o de incrementar exponencialmente sus fortunas merced a la utilización del palco presidencial. Ahora se despide Ruiz de Lopera, hombre capaz de amar tanto al Betis que hasta cedió su nombre para que bautizaran el estadio con él.
No ha dejado indiferente a nadie. Debemos reconocerle esa virtud, aunque quizás tuvo otras. Todas sus actuaciones fueron notorias. Muchas nos dejaron con la boca abierta. El socio bético valorará mejor que nosotros si fue un buen presidente, pero en la hora de su adiós reconoció haber gastado cerca de 300 millones de euros en fichajes, una inversión gigantesca para unos resultados sólo interesantes.
Su sombra será alargada, pues ha prometido no intervenir salvo en la gestión de los activos, o sea en los traspasos de jugadores. Seguiremos oyendo hablar de él.
El presidente Laporta debería haber convocado elecciones este año, según una lectura estricta de los estatutos del Barça. Como abogado que es, sorprende que esté dispuesto a incumplir dichos estatutos cuando, además, tiene todo el viento a favor: un equipo doblemente triunfador y un club saneado económicamente. Laporta puede atribuirse una gran parte de estos éxitos y debía estar seguro de su más que probable reelección, máxime ante la ausencia de alternativas sólidas.
A Laporta se le podrá acusar de varias cosas, pero ahora mismo nadie puede tacharle de oportunista. Habría ganado sin bajar del autobús. ¿Por qué no convoca esas elecciones? La razón que aduce es de concepción moral del proceso electoral. Argumenta que socios y candidatos participaron con el convencimiento de que estaban eligiendo presidente para cuatro años completos. Es cierto. Fue así.
Pero, ¿basta ese convencimiento colectivo para incumplir la propia ley básica por la que se rige el club que preside? Desconozco si hay una causa oculta por la que el presidente Laporta está dispuesto a retrasar las elecciones hasta 2007, pues no creo que eso obedezca a un intento de llegar a 2011 en vez de permanecer hasta 2010. Hay quien argumenta razones de ingeniería financiera: cargar al pasado de deudas y dejar limpio el presente, lo que daría sentido a su 'pacto de silencio' sobre la gestión Gaspart. Pero ninguna de las causas esgrimidas posee una fuerza demoledora.
Por tanto, volvemos al inicio: ¿por qué no ha convocado elecciones? ¿puede tener más valor el convencimiento colectivo que los estatutos? Si fuese así, ¿bastaría que una creencia fuese generalizada para imponerse sobre las leyes?
He intentado aclarar lo que sucedió en la última hora de las elecciones presidenciales del Madrid, pero no ha habido forma. La Junta Electoral no suministró información alguna entre las seis de la tarde del domingo y la una y cuarto de la madrugada del lunes y cuando lo hizo fue para sorprender a todo el mundo. Según su versión, hasta las seis de la tarde habían votado cada hora un promedio de 1.665 socios, pero de siete a ocho y cuarto (hora oficial del cierre de las urnas) lo hicieron 11.866, en una avalancha que no existió y que, además, hubiese sido de imposible ejecución, como quedó demostrado en un post anterior.
He hablado con la oficina de prensa del Madrid, que no encuentra palabras para justificar este “milagro”:“Sólo la Junta Electoral sabe lo ocurrido. Nosotros no nos encargamos de dicha información. Nos sorprende, pero sólo sabemos lo que dijo la Junta”, me ha explicado muy amablemente un portavoz del club. Pero la Junta Electoral decidió enmudecer tras ofrecer los datos. Alguna explicación debe haber: o no votaron tantos socios en la última hora como se anunció, lo que sería un auténtico fraude por parte de la Junta Electoral (versión que no creo); o eran muchos más los que votaron a lo largo del día, pero alguien quiso que pareciesen menos, con lo que toda la información de la jornada estuvo manipulada. Creo que fue esto último lo que sucedió.
Apuntó muy arriba y llegó a ídolo, aparte de un jugador de excelentes cualidades. Cuando alcanzó lo alto de la ola optó por quedarse en su club en vez de emigrar a un grande. Desde ahí, el resto fue en bajada, nadie sabe muy bien porqué. En parte por las inmensas expectativas; en parte porque quizás nunca fue tan extraordinario jugador como se apuntó; en parte por ese desgaste físico que agota el talento de algunos futbolistas cuando aún son muy jóvenes, posiblemente por falta de dedicación al entrenamiento. Hay más factores en su caída. Algún entrenador poco amante de la técnica depurada le dio en el cogote y Julen se fue apagando año tras año. El hombre que pudo reinar apenas llegó a príncipe aspirante.
Se va con la misma discreción con que jugó las últimas temporadas. Pudo ser un ‘crack’ y acabó pasando de puntillas por el fútbol español. ¿Le habría sucedido lo mismo de haber fichado por el Madrid? ¿Habría ocurrido igual si no se hubiese hinchado tanto el globo de aquella promesa? Nunca conoceremos las respuestas, pero sí sabemos que no es un caso aislado. Salvando todas las distancias, a Alan Shearer le sucedió algo parecido: prefirió su Newcastle natal que un equipo de más potencial y acabó su carrera con un único título en el palmarés, pese a su inmenso olfato goleador. Ahora mismo hay varias promesas en el panorama que apuntan alto, pero aún les queda mucho trabajo por delante para confirmar su talento. ¿Si no hubiese emigrado, sería Cesc un jugador de primer nivel? ¿Debe irse Fernando Torres del Atleti para poder exprimir todo su talento?
Grosso, al Inter
Un contrato firmado antes de empezar el Mundial ha llevado a Fabio Grosso al Inter de Milán por apenas 5 millones de euros. El nuevo ídolo italiano valdría hoy más del doble. Excelente negocio para el Inter. Muy discreto para el Palermo, que tras la inminente sentencia sobre el calcio puede incluso optar a una plaza para la Champions.
Estamos enfangados en una ruleta enloquecedora que pusieron en marcha los reyes del marketing. Es la ruleta del individualismo en un deporte colectivo. Hemos enloquecido, reconozcámoslo. Entre Nike, Adidas y los periódicos deportivos han conseguido que creamos que el fútbol es un deporte individual en vez de colectivo. Parece que no juegan once, sino apenas de uno en uno. Nos enfrascamos en imposibles debates sobre quién es el mejor; cuál el MVP; porqué uno es más grande que otro; cómo es posible que fulano destaque aquí pero fracase allí... Pobres de nosotros, víctimas de las estrategias marketinianas aplicadas a la venta de camisetas, botas y periódicos.
Resulta difícil establecer jerarquías en deportes individuales. ¿Es mejor Federer que Nadal? ¿Schumacher que Alonso? ¿Rossi o Pedrosa ? ¿Fue McEnroe mejor que Connors? ¿Carl Lewis mejor que Ben Johnson? ¿Phelps o Thorpe? Debates infinitos y estériles incluso en deportes considerados ‘exactos’, los de cronómetro y cinta, pues ni siquiera en ellos está claro el asunto. Se mide por marcas, desde luego, pero hay que considerar la altitud, el viento, las condiciones de la pista, el tipo de anemómetro o piscina y docenas de detalles que invalidan las comparaciones. Finalmente, lo que parece despejar las incógnitas son los enfrentamientos directos, pero tampoco ellos lo resuelven.
Por tanto, qué absurdo plantear estos debates en el fútbol, deporte asociativo por excelencia. Una estrella no es nada sin un equipo, mientras que un equipo sin crack sigue siendo un equipo. Se sorprenden muchos porque Zidane hizo un papelón en el Madrid y brilló con Francia. Porque Ronaldinho juega de maravilla en el Barça y Kaká en el Milan, pero ambos naufragan con Brasil. Se inventan teorías peregrinas para justificarlo, casi siempre próximas al engaño y la estafa. Si fuésemos capaces de volver a mirar el fútbol como un deporte colectivo y no individual lo comprenderíamos fácilmente. Veríamos que son los recursos asociativos los que han hecho invencible a Italia o Francia. Encontraríamos en el grupo las virtudes de Alemania y también los errores del individualismo portugués.
Por supuesto, no reniego de los 'cracks'. Al contrario. Son jugadores brillantes, efectivos, incluso mágicos. Pero ellos solos no son nada. Nos pasamos el día diciendo lo contrario: que ellos lo son todo. Eso ocurre porque estamos perennemente cegados por el resplandor del marketing y los diarios, auténticos fabricantes de 'dioses de barro'. Cuando gana el Barça afirmamos que es por Ronaldinho (o Eto’o u otro). Cuando vence el Madrid decimos que fue gracias a Ronaldo o Casillas. Y también a ellos les atribuimos en exclusiva las derrotas. Fracasó Ronaldinho, afirmamos (o Kaká, o Beckham), pero en realidad fue el juego colectivo lo que fracasó en la selección brasileña, en la inglesa, en tantas otras. Sin pestañear olvidamos la fortaleza grupal de Osasuna, jugadores menores de uno en uno, poderosos cuando se juntan. O la triunfal asociación del Sevilla, conjunto brillante de futbolistas con poco brillo.
Lo malo del asunto es que no tiene solución. Seguiremos por el mismo camino. Yo el primero. Volveremos de inmediato a ensalzar a jugadores individuales o a mandarles a los infiernos, sin detener la mirada en la realidad: esto es un asunto colectivo. Un asunto de precisión y ajuste fino en el que brillan los 'cracks', pero deciden los equipos.
Medina Cantalejo no disponía de receptor de televisión, pero vio con sus propios ojos la agresión de Zidane a Materazzi. En calidad de cuarto árbitro informó al asistente argentino Darío García, quien a su vez comunicó el hecho al colegiado Horacio Elizondo, que expulsó de inmediato al capitán francés. Ésta es la versión oficial de la FIFA sobre el procedimiento de la ya famosa expulsión de Zidane, versión que desmiente rotundamente el empleo de las imágenes televisivas en la decisión, fuesen las de la pantalla gigante del Olympiastadion, fuesen las del monitor de televisión situado en la zona anexa a los banquillos y que manejaba el quinto árbitro, Victoriano Giráldez. Podemos creerla o no, pero esta es la versión de la FIFA.
La FIFA posee una escasa credibilidad en la mayoría de materias, por lo que podemos hacer caso de esta secuencia de hechos o no, pero en cualquier caso se trata de una cuestión de procedimiento. Sin embargo, su decisión de reconocer al propio Zidane como mejor jugador del Mundial no admite dudas: es un grave error. Lo es en tanto que el comportamiento del jugador resulta inadmisible. Podremos discutir si su juego a lo largo de los seis partidos disputados fue el mejor o sólo uno más. Habrá quien prefiera la fortaleza de Cannavaro, la seguridad de Buffon, la omnipresencia de Vieira, el estilo de Pirlo o incluso el olfato de Klose, la efervescencia de Ribéry o los pulmones de Makelele y Gattuso. Da igual. No se trata de gustos ni matices. Se trata de un monumento al absurdo elegir a Zidane, pues su comportamiento ha sido deplorable y su ejemplo, lamentable. En la agresión y en su ausencia en la recogida de medallas. Dos actitudes contrarias a las mínimas normas deportivas. Resulta patético que los periodistas que han votado este título honorífico lo hayan hecho por Zidane: 2.012 votos contra 1.977 para Cannavaro y 715 de Pirlo.
Pero los periodistas pueden hacer lo que quieran. La FIFA, no. La FIFA debía haber actuado. Por ejemplo, proclamando desierto el galardón. Quizás Zidane fue quien mejor se movió sobre los estadios alemanes, pero su cabezazo al pecho de Materazzi y su espantada del podium de medallas le inhabilitan para vestir esa túnica majestuosa de mejor futbolista. Lo afirmo desde la tristeza, pues Zidane siempre me ha parecido fabuloso como jugador y modélico en casi todas sus actitudes, aunque nadie podrá desmentir su personalidad bipolar:14 expulsiones en su fecunda carrera hablan de un carácter irascible más allá de lo razonable. Catorce expulsiones no son una casualidad, un mal momento, una provocación absurda en la que se ha caído de forma infantil. Es un palmarés triste que nos habla de un futbolista con dos personalidades: una, brillante y fértil; otra, demasiado agresiva. Es más que probable que Materazzi, un hombre con demasiadas muescas como para ser bien recibido en el mundo del fútbol, le provocara. Dice el diario inglés “The Guardian” que llamó “terrorista” a Zidane. La TV Globo de Brasil afirma que llamó “prostituta” a su hermana Lila. Cualquiera de las dos versiones puede ser cierta. Pero ninguna provocación justifica su agresión y mucho menos su negativa a recoger la medalla y recibir el veredicto del público, su ‘silenzio stampa’ posterior.
Zidane ha sido un jugador fenomenal, autor de genialidades sin par. Nos debe una explicación pública. Una disculpa tan grande como sus pésimas acciones. Le admiramos demasiado como para que nos deje así.
Difícil encontrar palabras para una final metalúrgica embrutecida por el final de plomo de un grande. Zidane protagonizó una obra maestra en el penalti, pero también una estupidez mayúscula, una de las varias que ha tenido en su fecunda carrera. Pudo tener un final de leyenda, pero prefirió un adiós de jugador menor. A los cinco minutos fue capaz de perfeccionar el mito de Panenka, con un lanzamiento de penalti indescriptible, y a lo largo de dos horas sostuvo el diapasón francés, dominador evidente de una Italia vacía y fundida, al estilo del inconexo Totti.
En un mundo de imágenes y percepciones, el cabezazo de Zidane que pasará a la historia no es el que despejó milagrosamente Buffon en los instantes finales, sino el que Zizou disparó al pecho del bruto Materazzi para derribarle. Triste final para un gigante del fútbol, que rozó la gloria del adiós genial, pero se va expulsado. Horrible final para él y también para todos.
Los inventores del ‘catenaccio’ frente a sus principales imitadores. Deseábamos mucho, pero la realidad es tozuda: las murallas le han ganado a los pistoleros. Las defensas a los delanteros. Italia inventó el frontón, pero Francia lo mejoró. Las murallas ya no se construyen sólo en la defensa, sino que se erigen en el centro del campo. Ladrillo a ladrillo, por ahí no pasa nadie. Y si alguien cruza ese primer frontón, ahí está el segundo, más alto, más rocoso. Final digna de este Mundial en que no hubo fútbol casi nunca y un defensa, Fabio Cannavaro, merece con rotundidad el título de mejor jugador. Final de atletas en el estadio que coronó a Jesse Owens. Final en la que el mejor fue el árbitro, paradoja y síntoma de lo ocurrido. Final en la que el fútbol se había ido de vacaciones.
¿Los penalties finales? Ya saben lo que son: fe, técnica, confianza, autoestima, frialdad. O sea, Italia.
Vídeo: El peor cabezazo de Zidane (gentileza de Notas de Fútbol):
Un factor decisivo en el estado físico de la muy veterana selección francesa (la de mayor edad promedio) en este Mundial que hoy termina ha sido su preparación en altitud en los días previos al inicio del torneo. Francia se concentró en la estación invernal de Tignes, a 2.100 metros de altitud, en los Alpes franceses. En realidad, no fue un entrenamiento en altitud de estilo ortodoxo, sino una pequeña concentración de seis días (21 al 26 de mayo), en la que se buscó trabajar factores como la resistencia aeróbica y la fuerza. El fuerte entrenamiento con cargas se alternó con excursiones colectivas como la que llevó a todo el equipo a la cima de la Grande Motte, a 3.600 metros de altura, extenuante caminata y escalada de alta montaña que estimuló el sentimiento de grupo e interdependencia entre sus miembros, algunos de los cuales rozaron el agotamiento.
El trabajo en altitud resulta muy importante para un equipo que debe afrontar un torneo de corta duración como es un Mundial. Los efectos de seis días de trabajo pueden ser relevantes, aunque lo idóneo sean dos semanas de preparación. El entrenamiento en altitud provoca un aumento natural de los glóbulos rojos en sangre, los encargados de suministrar oxígeno a los músculos, tarea fundamental en un torneo donde se juegan partidos cada cuatro días. Este tipo de entrenamientos son masivamente practicados por atletas y especialistas en deportes de resistencia desde hace décadas. Así, los entrenamientos de los marchadores españoles en México y después en El Teide o los de fondistas kenyatas en laderas próximas al Kilimanjaro han sido universalmente descritos por técnicos y preparadores. Casi todos los países con orografía adecuada poseen centros especializados, destacando en España el Centro de Alto Rendimiento (CAR) que funciona en Sierra Nevada, una magnífica instalación.
Una semana de trabajo intenso en altitud otorga un mínimo de dos semanas de efectos beneficiosos en los organismos, que pueden prolongarse durante otros quince días más en función de la intensidad del trabajo realizado. Así, Francia se concentró entre el 21 y el 26 de mayo y las cargas de entrenamiento fueron muy potentes. Después descendió a nivel del mar y los efectos del entrenamiento no empezaron a percibirse en sentido positivo hasta el 20 de junio como estaba previsto (ver gráfico). El rendimiento físico global del equipo francés fue muy discreto en sus primeros dos partidos del Mundial (contra Suiza el día 13 y Corea el 18). Se les vio fatigados, síntoma clásico tras un período de entreno en altura. Fue a partir del 23 de junio (ante Togo), cuatro semanas exactas después de abandonar la preparación en altitud, cuando la capacidad física del grupo se percibió en pleno esplendor, estado que todavía se mantiene doce días más tarde, aunque ahora obedezca más al 'subidón' anímico que a los efectos de la altitud. Este ‘retraso’ en la puesta en forma fue voluntario y obedece a una carga más fuerte de entrenamiento de lo que podía creerse, realizada durante la semana de preparación en Tignes y también en las dos semanas posteriores ya a nivel del mar.
Lo indiscutible es que el estado general de los jugadores franceses ha destacado poderosamente a lo largo de los seis partidos disputados hasta el momento, especialmente si consideramos la edad que tienen la mayoría de ellos y el elevado número de encuentros jugados esta temporada. Pero el entrenamiento en altitud bien dirigido produce estos efectos. La selección francesa los descubrió en 1998, cuando Aimé Jacquet concentró al equipo en el mismo Tignes con vistas al Mundial de aquél año y, desde entonces, el equipo galo se concentra cada dos años en altitud antes de un gran torneo.
Fotos: Ribéry encabeza la escalada a la Grande Motte (AP); Zidane y Makelele, en la misma escalada (AP); el gráfico de la 'supercompensación' por efectos de la altitud (Entrenadores.info); Malouda, Boumsong y Zidane, entrenando junto a la nieve (AP); Domenech, en la Grande-Motte (L'Equipe).
El Mundial empezó con la alegría de los alemanes batiendo a Costa Rica y concluye con la misma alegría germana superando a Portugal. Empezó con los zambombazos de Lahm y Frings y termina con los tres misiles de Schweinsteiger. Pero más allá de la coincidencia en el juego y las goleadas, lo verdaderamente notable de este Alemania-Portugal de bronce es la inmensa euforia de jugadores y aficionados alemanes. Su pasión por el fútbol, ese arrebato de alegría colectiva que ha invadido Stuttgart. Alemania ha organizado un Mundial espectacular, fantástico, con estadios absolutamente repletos, de un colorido fenomenal. Quizás no ha sido el mejor Mundial en lo futbolístico. Los defensas han vencido a los delanteros. Pero por encima de todos, los alemanes salen triunfadores. Apostaron por su Mundial y han conquistado el corazón del mundo.
A las seis de la tarde de ayer viernes se reunieron en Turín el nuevo administrador delegado de la Juve, Jean Claude Blanc, y el director deportivo, Alessio Secco, con el responsable del área técnica del Madrid, Franco Baldini, recién incorporado al organigrama blanco. En la reunión, el nuevo ejecutivo madridista ha solicitado formalmente el fichaje de Emerson y recabado información sobre la posible contratación de Zambrotta y Cannavaro. La información fue adelantada anoche por "La Gazzetta dello Sport" y reproducida hoy por el diario "As" aunque sin citar a su homólogo italiano. La respuesta del club turinés con respecto a Emerson ha sido similar a la ofrecida a la Fiorentina, que habría cerrado ya el fichaje de Adrian Mutu a cambio de 8 millones más el delantero búlgaro Valeri Bojinov. Es decir, el traspaso de Emerson se efectuaría por una cifra en metálico no precisada más un jugador del Madrid que interesara a la Juve para su peregrinaje por la Serie B o C. En cuanto a Zambrotta y Cannavaro, la Juve ha planteado como mejor opción la de ceder a los jugadores al Madrid por dos años si el descenso es a la Serie C o por uno si es a la Serie B.
"Un mundo lleno de ilegalidad" Con respecto al juicio sobre el fraude deportivo en el calcio, el presidente del jurado deportivo y ex-presidente del Tribunal Consitucional Cesare Ruperto,ha dado por concluido el período de presentación de acusación y defensa y el jurado se ha retirado a redactar la sentencia, que no se conocerá mañana como estaba previsto, sino que podría llegar a demorarse incluso hasta el martes, quizás para evitar la coincidencia con la final del Mundial. Las alegaciones de la defensa ya han sido escuchadas por completo, al tiempo que se filtraban las primeras llamadas telefónicas de Luciano Moggi interceptadas por la policía. Su abogado, Paolo Trofino, en plena defensa del principal acusado ha lanzado esta frase gloriosa: "El fútbol es un mundo lleno de ilegalidad difusa", lo que no ha dejado precisamente en buen lugar al propio Moggi.
Fotos: Emerson celebra un gol, con Mutu (AP) - Capello, con Franco Baldini (Liverani) - Zambrotta, Cannavaro y Camoranesi, con su selección (AP) - Paolo Trofino, el abogado de Moggi.
Durante tantos años, el Athletic siguió un rumbo tan recto y claro que ahora nos quedamos boquiabiertos ante los tumbos de los últimos tiempos. No sé si el cese nocturno de Javier Clemente está justificado porque el club apenas ha dado explicaciones públicas. Sabemos que Clemente habló sobre unos fichajes que no deseaba, algo relativamente frecuente en los desencuentros entrenador-presidente. Lamikiz se ha gastado una fortuna en un chaval del filial de Osasuna (6 millones por Javi Martínez, 17 años) y a Clemente eso le ha parecido un absurdo tras lo sufrido la pasada temporada. El entrenador habría preferido reforzar el difícil presente en vez de apostar por el futuro. He escuchado atentamente sus declaraciones y no advierto ninguna barbaridad, más allá del habitual tono 'brutote' de Clemente. Quizás dice cosas que no gustaron en la presidencia, pero la mayoría parecen ciertas.
El tiempo nos dirá quién tiene razón, pero la realidad actual es indiscutible: el Athletic sigue un rumbo errático desde hace años. Presidentes sin cuajo, entrenadores que desfilan sin cesar, proyectos que acaban casi antes de empezar. Incluso un axioma que define al Athletic (nutrirse de jugadores vascos y navarros) lleva cierto tiempo en el debate social, algo que desde la distancia parece ridículo y erróneo: el Athletic posee un valor único y genuino. Con eslovacos de medio pelo, coreanos teñidos o checos de baratillo no le iría mejor y perdería su personalidad. Resulta desconcertante que haya aficionados bilbaínos que duden sobre un hecho diferencial que define la propia identidad. Y aún más desconcertante que hoy mande Valverde, más tarde Mendilibar, después Clemente y ahora nada menos que Sarriugarte.
En su país de las maravillas, Alicia le preguntaba al gato cuánto tardaría en llegar a destino y el gato le respondía que eso depende de adónde vas. “No me importa mucho adónde sea”, dice Alicia. “Entonces tampoco importa mucho qué camino tome”.